{"id":521233,"date":"2024-04-06T03:22:26","date_gmt":"2024-04-06T07:22:26","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=521233"},"modified":"2024-04-06T03:22:26","modified_gmt":"2024-04-06T07:22:26","slug":"neiba-azua-y-santiago-en-marzo-de-1844-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=521233","title":{"rendered":"Neiba, Azua y Santiago en marzo de 1844 (2)\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles\u00a0 <\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e9xito de las armas de la Rep\u00fablica Dominicana contra los haitianos se produjo esencialmente porque se organiz\u00f3 bien la avanzada a ambas orillas del r\u00edo Jura, all\u00ed donde en tiempo de paz reinaban guijarros, clavellinas y an\u00e9monas.<\/p>\n\n\n\n<p>El jefe de esa vanguardia era el bizarro Lucas D\u00edaz, quien orden\u00f3 abrir fuego a los enemigos en una inteligente maniobra militar de distracci\u00f3n para ganar tiempo a fin de trasladarse a la ciudad de Azua a informar a sus superiores la cercan\u00eda de los invasores.<\/p>\n\n\n\n<p>Simult\u00e1neamente se enviaron varios pelotones de fusileros y expertos en el manejo de diversos tipos de armas blancas al noroeste de esa ciudad, por la zona llamada Camino de El Barro y sus aleda\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En los sitios conocidos como Camino de la Conquista y Los Conucos fueron situados peque\u00f1os contingentes con la misi\u00f3n de proteger la zona sur de esa poblaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La retaguardia dominicana, bajo el mando del valiente patriota y m\u00e1rtir Nicol\u00e1s Ma\u00f1\u00f3n, fue emplazada en un cerro azuano llamado Fuerte Resol\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>En la batalla del 19 de marzo de 1844, en Azua, fue determinante para el triunfo de los dominicanos el diestro manejo que hizo de un ca\u00f1\u00f3n el experto artillero Francisco So\u00f1\u00e9, eficazmente acompa\u00f1ado por los oficiales Luis \u00c1lvarez y Juan Ceara.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese ca\u00f1\u00f3n, y otro m\u00e1s peque\u00f1o, causaron estragos a los enemigos de la soberan\u00eda dominicana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las bajas m\u00e1s significativas que causaron al enemigo esas piezas de artiller\u00eda estuvieron el general Thomas H\u00e9ctor y los coroneles Vincent y Giles. Murieron, como muchos otros, despedazados en la tierra donde nunca debieron penetrar de manera intrusa.<\/p>\n\n\n\n<p>Vale decir que las acciones agresivas del entonces presidente de Hait\u00ed Charles Rivi\u00e9re H\u00e9rard, y la oficialidad que lo rodeaba, colisionaron con opiniones sensatas de personas de su pa\u00eds que abogaban por un r\u00e1pido repliegue, pues estaban conscientes de que el gobierno haitiano era un mercado burocr\u00e1tico y que esa expedici\u00f3n armada estaba condenada al fracaso. Como as\u00ed ocurri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Qued\u00f3 demostrado que esos pocos pensadores haitianos estaban en sinton\u00eda con la realidad que se viv\u00eda en el Caribe y en otros lugares de Am\u00e9rica Latina, pero la codicia de los jefes de esa aventura no les permiti\u00f3 ver m\u00e1s all\u00e1 de sus intereses particulares.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ante esos llamados a la cordura H\u00e9rard y sus m\u00e1s cercanos asesores literalmente \u201cse fueron por los cerros de \u00dabeda\u201d, en su quijotesca creencia de que podr\u00edan volver a imponer aqu\u00ed su hegem\u00f3n. Estaban ajenos al esp\u00edritu de resiliencia de los dominicanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante se\u00f1alar que el referido Francisco So\u00f1\u00e9 fue experimentado soldado franc\u00e9s domiciliado hac\u00eda d\u00e9cadas en Azua. Hab\u00eda sido oficial de artiller\u00eda bajo las \u00f3rdenes de Napole\u00f3n Bonaparte. Particip\u00f3 en la batalla de Marengo, en el Piamonte, Italia, as\u00ed como en otros lugares de Europa y en el norte de \u00c1frica.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 a esta tierra caribe\u00f1a como parte del ej\u00e9rcito encabezado por el general treinta\u00f1ero Charles Leclerc quien muri\u00f3, el 2 de noviembre de 1801 en la isla de La Tortuga, v\u00edctima de la peste de fiebre amarilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde antes de proclamarse la Independencia Nacional, conforme a la historia oral azuana, So\u00f1\u00e9 ense\u00f1\u00f3 a muchos j\u00f3venes, en su hacienda del lugar conocido como Las Yayitas de Azua, los rudimentos de los c\u00f3digos de guerra, lo cual fue importante para la defensa de la soberan\u00eda dominicana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La oportuna presencia de ese franc\u00e9s en Azua permite decir que en diversos lugares de Am\u00e9rica Latina se hab\u00edan radicado veteranos de guerra provenientes de varios pa\u00edses europeos. Muchos de ellos fueron de gran utilidad en diversas luchas independentistas.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo voy a citar un ejemplo de lo anterior: Cuando en el \u00faltimo a\u00f1o de la segunda d\u00e9cada del siglo XIX los generales Sim\u00f3n Bol\u00edvar y Francisco de Paula Santander salieron de Venezuela para enfrentar a los colonizadores espa\u00f1oles en el territorio entonces llamado Nueva Granada (actual Colombia) iban acompa\u00f1ados por varios brit\u00e1nicos e irlandeses que hab\u00edan combatido entre los a\u00f1os 1803-1815 contra las tropas de Napole\u00f3n Bonaparte.<\/p>\n\n\n\n<p>Los aludidos guerreros for\u00e1neos ayudaron a derrotar a los espa\u00f1oles (comandados por el coronel Jos\u00e9 Mar\u00eda Barreiro) en la important\u00edsima batalla del Puente de Boyac\u00e1, efectuada el 7 de agosto de 1819.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero volviendo a lo nuestro es de justicia y oportuno expresar que el autor de las exitosas t\u00e1cticas desplegadas por los dominicanos en la indicada batalla del 19 de marzo de 1844 fue el general Antonio Duverg\u00e9, genio militar que ateni\u00e9ndonos a la verdad de los hechos debe considerarse como el principal h\u00e9roe de aquel d\u00eda glorioso.<\/p>\n\n\n\n<p>Duverg\u00e9 fue un jefe castrense excepcional, por su elevado esp\u00edritu de combate y su capacidad como organizador de tropas. Actuaba en consonancia con una l\u00ednea de acci\u00f3n basada exclusivamente en defender de manera pura y simple la soberan\u00eda dominicana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sus m\u00e9ritos reconocidos los forj\u00f3 en combates con armas de fuego y blancas; no como otros cuya nombrad\u00eda fue lograda b\u00e1sicamente por sus habilidades para las trapisondas pol\u00edticas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por sus actuaciones en Azua y otros escenarios se puede decir que Duverg\u00e9 practic\u00f3, en el mejor de los sentidos, el viejo lema de: \u201cVive la vida de tal suerte que vida quede tras la muerte\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para resumir la batalla del 19 de marzo de 1844 me valgo de lo que en su obra titulada Historia de Hait\u00ed escribi\u00f3 Thomas Madiou, un eminente ciudadano de ese pa\u00eds, quien explic\u00f3 que los haitianos, con el presidente H\u00e9rard a la cabeza, \u201cfueron recibidos a ca\u00f1onazos con metralla y obligados a replegarse, bati\u00e9ndose en retirada un poco desordenadamente.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Valga a\u00f1adir que quienes as\u00ed recibieron a esos invasores fueron combatientes biso\u00f1os dominicanos dirigidos en el terreno de los hechos por Antonio Duverg\u00e9, de quien el periodista y diplom\u00e1tico Manuel Mar\u00eda Gautier resalt\u00f3 que \u201c\u2026su heroico valor fue superior a todo esfuerzo humano, el triunfo de aquel peligro que la patria corr\u00eda fue suyo&#8230;\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel d\u00eda trascendental de nuestra historia se comprob\u00f3, una vez m\u00e1s, que toda conflagraci\u00f3n es en s\u00ed un escenario infernal, conectado con lo escrito por el prusiano Carl von Clausewitz, historiador de la ciencia militar, quien en su libro titulado De la guerra (publicado en el 1832) dice: \u201cLa guerra es un acto de fuerza.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Luego del resonante triunfo de las armas dominicanas en la batalla de Azua, Pedro Santana (que como bien dijo el educador y poeta V\u00edctor Garrido Puello \u201cya era el amo y no hab\u00eda olido la p\u00f3lvora\u201d) orden\u00f3 una extra\u00f1a retirada hacia Sabana Buey y Ban\u00ed, contrariando la opini\u00f3n de los aut\u00e9nticos h\u00e9roes de esa jornada \u00e9pica.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa decisi\u00f3n de Santana, sin sentido en el marco de la t\u00e1ctica militar, permiti\u00f3 que los haitianos desandaran varios kil\u00f3metros de su ruta de huida, retornando para ocupar a Azua dos d\u00edas despu\u00e9s de su derrota en aquel lugar dominicano de tierra caliente.<\/p>\n\n\n\n<p>Recientemente se cumplieron 180 a\u00f1os de aquel hecho b\u00e9lico que reforz\u00f3 el esp\u00edritu patri\u00f3tico del pueblo dominicano. Gran batalla la llam\u00f3 el historiador Federico Henr\u00edquez y Carvajal.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego del referido enfrentamiento armado hubo algunas escaramuzas entre dominicanos y haitianos, hasta que 11 d\u00edas despu\u00e9s se produjo la batalla del 30 de marzo de 1844, en la ciudad de Santiago y sus alrededores, la cual describir\u00e9 en la pr\u00f3xima semana. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles\u00a0 El \u00e9xito de las armas de la Rep\u00fablica Dominicana contra los haitianos se produjo esencialmente porque se organiz\u00f3 bien la avanzada a ambas orillas del r\u00edo Jura, all\u00ed donde en tiempo de paz reinaban guijarros, clavellinas y an\u00e9monas. 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