{"id":516134,"date":"2024-03-17T14:33:44","date_gmt":"2024-03-17T18:33:44","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=516134"},"modified":"2024-03-17T14:53:38","modified_gmt":"2024-03-17T18:53:38","slug":"del-conflicto-de-confianza-al-acuerdo-de-acogida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=516134","title":{"rendered":"DEL CONFLICTO DE CONFIANZA; AL ACUERDO DE ACOGIDA"},"content":{"rendered":"\n<p>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS <\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;DEL CONFLICTO DE CONFIANZA; AL ACUERDO DE ACOGIDA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cSi el problema de la deshumanizaci\u00f3n es sustancialmente una confusi\u00f3n en el vocablo de amor, tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n del desarme es una contrariedad m\u00e1s en el t\u00e9rmino de la confianza rec\u00edproca\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>=============================<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Creo que confiamos demasiado en los sistemas de producci\u00f3n y muy poco, por no decir nada, en las personas; fruto de una neur\u00f3tica torpeza, cuesti\u00f3n que nos encamina a derribar la propia sensatez, el juicio natural que todos llevamos innato. Lo verdaderamente cruel de esta situaci\u00f3n absurda es que est\u00e1 ah\u00ed, en cualquiera de los continentes del mundo; a pesar de que se nos llena la boca, en favor de un desarrollo verdaderamente humano e integral. Para desgracia de todos, no solemos pasar de las bellas palabras a la acci\u00f3n, quiz\u00e1s por falta de valor y valent\u00eda, unido al d\u00e9ficit de \u00e9tica, que nos deja empedrado el coraz\u00f3n a diario. Bajo este h\u00e1bitat corrompido, la incertidumbre que nos gobierna debe inquietarnos, pero la acci\u00f3n de brazos cruzados tambi\u00e9n ha de avergonzarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta tiene que surgir y resurgir incesantemente, como fruto verdadero del amor y de la inagotable sed de justicia que padecemos. A\u00fan no hemos aprendido, por consiguiente, a respetarnos. Posiblemente nos merezcamos otras consideraciones m\u00e1s equitativas y no los venenos de la desilusi\u00f3n. Encerr\u00e1ndonos en nuestro propio ego\u00edsmo, apagamos la llama del entusiasmo, encendemos la niebla del pesimismo y la bruma de la resignaci\u00f3n. Dif\u00edcil atm\u00f3sfera para continuar los pasos por este orbe de todos y de nadie en particular, que requiere cuanto antes la vacuna de la familiaridad entre an\u00e1logos, para proseguir por el camino viviente de lo sist\u00e9mico, lleno de posibilidades, pero vac\u00edo de miradas a trav\u00e9s de las gafas correctas.<\/p>\n\n\n\n<p>Urge la intervenci\u00f3n de toda la especie humana, con visi\u00f3n de hogar y con revisi\u00f3n de pulso. El fracaso de la reacci\u00f3n colectiva para avanzar en la acci\u00f3n est\u00e1 ah\u00ed, en el patio de vecinos, a la espera de que tomemos el compromiso de hacer y de rehacer aquello que obstaculiza el desarrollo humano, como son las tremendas desigualdades,&nbsp; lo que acrecienta la polarizaci\u00f3n y erosiona a\u00fan m\u00e1s la confianza entre las personas y las instituciones en todo el planeta. Las soluciones a los problemas globales est\u00e1n a nuestro alcance, redise\u00f1ando un esp\u00edritu cooperante verdaderamente comprometido y solidario. Quiz\u00e1s tengamos que llenarnos de energ\u00edas, que hagan germinar frutos donantes en favor de un orbe fraterno; lo que conlleva una biograf\u00eda bien realizada y mejor vivida.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo importante es vincularse y no desvincularse de nada ni de nadie. La concordia es la salida a todas las crisis actuales y, sin embargo, es lo que m\u00e1s nos falta. No podemos continuar en guerra, enfrentados y divididos, tenemos que fomentar los sue\u00f1os, activar otros espacios de confianza plena, en todo lo que la humanidad puede conseguir unida. Indudablemente, debemos acoger nuestros latidos conjuntos, vadeando las diferencias&nbsp; y bordeando los sentimientos, con soplo de recepci\u00f3n y h\u00e1lito de entendimiento. Dejemos a un lado aquello que nos envenena, como puede ser el odio y la discriminaci\u00f3n, y tomemos como v\u00eda de entusiasmo el hacer y el dejar hacer socialmente. Con alegr\u00eda la vida sabe mejor y tom\u00e1ndola en sentido responsable, pero con confianza, se sobrelleva todo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tal vez tengamos que acogernos mutuamente y recogernos rec\u00edprocamente, interrogarnos hacia d\u00f3nde se est\u00e1 encaminando o hacia d\u00f3nde nos estamos dejando llevar. Si el problema de la deshumanizaci\u00f3n es sustancialmente una confusi\u00f3n en el vocablo de amor, tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n del desarme es una contrariedad m\u00e1s en el t\u00e9rmino de la confianza rec\u00edproca. Es pues indispensable, si se quiere \u2013como se dice- dar pasos decisivos en el cambio, encontrar tonos y timbres verdaderos, que injerten equilibrio en actuaciones y serenidad en los pasos. Por ello, hemos de poner fin a la era de la polarizaci\u00f3n para dar comienzo al momento de lo arm\u00f3nico, pues cada savia es la nuestra y la verdadera savia de cada uno es la de todos. No hay amor m\u00e1s bello que dos soledades se resguarden.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sea como fuere, cualquier situaci\u00f3n de amenaza alienta el terror y alimenta la desconfianza, aumenta la fragilidad de las relaciones y el riesgo de violencia, en un c\u00edrculo vicioso que jam\u00e1s puede reconducir&nbsp; a nada bueno. Ante esta realidad bochornosa, considero que la soluci\u00f3n a esta ambiente inhumano pasa por acogernos y por recoger lenguajes de fidelidad entre an\u00e1logos. Realmente, s\u00f3lo eligiendo la ruta de la consideraci\u00f3n hacia toda subsistencia, ser\u00e1 posible romper la espiral de venganza y emprender el camino de la esperanza, mejorando la hospitalidad y reparando el universo de la arrogancia e indiferencia. Despu\u00e9s, sin fronteras ni frentes, pong\u00e1monos en camino; hag\u00e1moslo fusionados, deseosos de que la certeza nos una m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>17 de marzo de 2024.-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Diariodominicano.com<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS &nbsp;DEL CONFLICTO DE CONFIANZA; AL ACUERDO DE ACOGIDA \u201cSi el problema de la deshumanizaci\u00f3n es sustancialmente una confusi\u00f3n en el vocablo de amor, tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n del desarme es una contrariedad m\u00e1s en el t\u00e9rmino de la confianza rec\u00edproca\u201d. ============================= V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ============================= &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Creo que confiamos demasiado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28,"featured_media":436104,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36,16,27],"tags":[],"class_list":["post-516134","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-hombresmujeresycosas","category-opiniones","category-portada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/516134","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=516134"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/516134\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":516149,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/516134\/revisions\/516149"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/436104"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=516134"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=516134"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=516134"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}