{"id":50929,"date":"2020-08-07T21:23:48","date_gmt":"2020-08-07T21:23:48","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=50929"},"modified":"2020-08-07T21:23:48","modified_gmt":"2020-08-07T21:23:48","slug":"magnicidios-en-estados-unidos-y-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=50929","title":{"rendered":"MAGNICIDIOS EN ESTADOS UNIDOS (y II)"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"img3\/Magnicidios-En-Estados-Unidos-II.jpg\" \/>  <\/p>\n<p><strong>Diariodominicano.com<\/strong><\/p>\n<p><strong>MAGNICIDIOS EN ESTADOS UNIDOS (y II)<\/strong><\/p>\n<p><strong>POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES<\/strong><\/p>\n<p><strong>John F. Kennedy<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>John F. Kennedy ha sido el \u00fanico cat\u00f3lico en llegar a la presidencia de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica. Tambi\u00e9n fue el m\u00e1s joven en ser elegido para sentarse en el principal sill\u00f3n del Despacho Oval de la Casa Blanca. <\/p>\n<p>Derrot\u00f3 a Richard Nixon en las elecciones de 1960, con su lema electoral de la Nueva Am\u00e9rica, am\u00e9n del impulso que tuvo de poderosos grupos econ\u00f3micos, as\u00ed como de motivados activistas del Partido Dem\u00f3crata y, adem\u00e1s, por el carisma y la fotogenia que le caracterizaban.<\/p>\n<p>En su discurso inaugural el presidente Kennedy dijo que comenzaba la fiesta de la libertad, a\u00f1adiendo de inmediato que: \u00abel hombre tiene en sus manos mortales el poder de abolir toda forma de pobreza humana y de abolir tambi\u00e9n toda forma de vida humana&#8230;Si la sociedad libre no puede ayudar a la multitud de pobres, jam\u00e1s podr\u00e1 salvar al peque\u00f1o n\u00famero de ricos.\u00bb1 <\/p>\n<p>Kennedy no pudo completar su mandato presidencial. Fue asesinado el 22 de noviembre de 1963.Su muerte fue confirmada en los quir\u00f3fanos de emergencia del hospital Memorial Parkland, en el condado de Dallas, Texas,  un territorio donde ni \u00e9l ni su partido ni sus ideas gozaban de simpat\u00edas.<\/p>\n<p>El asesino material de Kennedy era un individuo de p\u00e9simos antecedentes llamado Lee Harvey Oswald. Fue capturado una hora despu\u00e9s de cometer el magnicidio, al penetrar a una sala de cine, luego de que tambi\u00e9n matara a un oficial de polic\u00eda que encontr\u00f3 en su huida.<\/p>\n<p>El referido magnicida fue asesinado dos d\u00edas m\u00e1s adelante, en el s\u00f3tano del edificio de la Jefatura de Polic\u00eda de Dallas, cuando era llevado por una nutrida escolta de polic\u00edas, alguaciles y detectives para ingresarlo en una c\u00e1rcel cercana.<\/p>\n<p>El matador de Oswald fue Jack Ruby, otro sujeto con turbias referencias, quien sospechosamente actu\u00f3 sin ning\u00fan obst\u00e1culo en presencia de los alguaciles que custodiaban al reo.<\/p>\n<p>Todos los indicios demuestran que esa secuencia criminosa no estaba anclada en un inter\u00e9s de venganza particular de un adolorido seguidor del joven presidente sacrificado. Ese hecho fue un eslab\u00f3n m\u00e1s de la cadena de encubrimiento del magnicidio de la Plaza Dealey. <\/p>\n<p>Un simple y lineal examen de la forma en que ocurrieron los hechos en el referido recinto policial conduce a pensar que el criminal baleado frente a unos perplejos custodios era la punta del iceberg de la trama criminal que seg\u00f3 la vida del trig\u00e9simo quinto presidente de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Hubo desde el principio, sin ninguna duda, una espesa red de complicidades con el prop\u00f3sito de impedir que se llegara al fondo del ovillo o al coraz\u00f3n de la madeja, en relaci\u00f3n con el magnicidio del presidente Kennedy.<\/p>\n<\/p>\n<p>Los mil d\u00edas de Camelot<\/p>\n<p>Con frecuencia se identifica el breve mandato presidencial de Kennedy con la expresi\u00f3n los mil d\u00edas de Camelot. Eso tiene su historia, partiendo de una ficci\u00f3n ampliamente recogida por la literatura europea del siglo XII.<\/p>\n<p>Muchos publicistas e historiadores han hecho un paralelismo entre la figura del malogrado presidente Kennedy (y el glamour que \u00e9l y su esposa Jacqueline le impregnaron a la Casa Blanca) con las leyendas referentes a las actividades que se realizaban en el castillo-fortaleza llamado Camelot, en el ficticio reino del rey Arturo. <\/p>\n<p>                                        Comisi\u00f3n Warren<\/p>\n<p>La muerte de Kennedy se ha convertido con el tiempo en algo misterioso, alrededor de la cual se han tejido mil y una versiones, con una fuerte concentraci\u00f3n de contradicciones. <\/p>\n<p>Las diferentes investigaciones de ese magnicidio han desembocado en conclusiones que  no han convencido a nadie. Lo que han hecho es abrir un mar de especulaciones.<\/p>\n<p>El grupo de investigaci\u00f3n que se consider\u00f3 m\u00e1s importante, La Comisi\u00f3n Warren, creada el 29 de noviembre de 1963 por el sucesor de Kennedy, Lyndon  Baines Johnson, presidida por el magistrado Earl Warren, entonces Presidente de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos, no cumpli\u00f3 el papel de esclarecimiento de la verdad que de ella esperaban millones de estadounidenses.<\/p>\n<p> En algunos tramos del texto final que elabor\u00f3 dicha Comisi\u00f3n, dado a conocer en octubre de 1964, se observa m\u00e1s bien una manifiesta voluntad de no llegar al fondo del caso.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de muchos t\u00f3picos y frases farragosas, t\u00edpicas de una monserga encubridora, Warren y compa\u00f1\u00eda colocaron como n\u00facleo central de su informe que dicha Comisi\u00f3n \u00abno encuentra evidencias de que Lee Harvey Oswald o Jack Ruby fueran parte de cualquier conspiraci\u00f3n, nacional o internacional, para asesinar al presidente Kennedy.\u00bb2<\/p>\n<\/p>\n<p>Otras investigaciones<\/p>\n<p>Del magnicidio de Kennedy se puede afirmar, sin ning\u00fan resquicio de duda, que las investigaciones institucionales abiertas sobre el mismo, as\u00ed como las realizadas por grupos e individuos particulares, se convirtieron en un gelatinoso y enigm\u00e1tico material hundido, por as\u00ed decirlo, en los enredos caracter\u00edsticos de la mitolog\u00eda griega.<\/p>\n<p>Dicho lo anterior en virtud de que al analizar las conclusiones de los  investigadores de marras se comprueba que pusieron al Minotauro de la justicia a dar muchos traspi\u00e9s. <\/p>\n<p>Las opiniones conclusivas de esos supuestos expertos dan la impresi\u00f3n como si  el personaje mitol\u00f3gico D\u00e9dalo hubiese participado en la creaci\u00f3n de la tramoya levantada sobre el fat\u00eddico hecho consumado el 22 de noviembre de 1963 en la mencionada Plaza Dealey de la ciudad de Dallas, Texas.<\/p>\n<p>Todo el andamiaje investigativo se fragu\u00f3 para que nunca se pudiera llegar al punto donde est\u00e1 la verdad concernida al asesinato de Kennedy.<\/p>\n<p>Muchos, fuera y dentro de los EE.UU., siempre han pensado que grupos enquistados en compa\u00f1\u00edas con intereses fuera de la ley tuvieron participaci\u00f3n en el \u00faltimo magnicidio que registra la historia estadounidense. La realidad inocultable es que sus portones blindados nunca fueron tocados. <\/p>\n<p>Kennedy era un hombre con un reconocido apetito sexual, un refinado tenorio. Dicen que en ocasiones hasta practicaba una especie de m\u00e9nage \u00e1 trois. <\/p>\n<p>Al parecer en su mente se mov\u00eda con frecuencia la c\u00e9lebre frase del esclavo romano Publio Terencio Afro, la cual no ha sido erosionada por el paso de los siglos: \u00abSoy un hombre; nada humano me es ajeno.\u00bb <\/p>\n<p>Conociendo de ese flanco kennediano algunos investigadores se aprovecharon para centrarse en interrogar a f\u00e9minas que hab\u00edan compartido lecho con el mandatario asesinado. Era una deriva provocada adrede para no llegar a puerto seguro.<\/p>\n<p>Una de esas mujeres, habitante del bajo mundo, fue vinculada con elementos de la mafia y del hampa, y hacia ella corrieron sabuesos investigadores, pero quienes los enviaron sab\u00edan que esa cabeza de chorlito nada aportar\u00eda para esclarecer la muerte del presidente que siendo muy joven hab\u00eda combatido en el Oc\u00e9ano Pac\u00edfico, comandando una lancha torpedera en la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Irving Wallace, un comentarista de la vida \u00edntima de famosos, escribi\u00f3 al respecto lo siguiente: \u00abLas relaciones m\u00e1s sonadas de Kennedy tuvieron por protagonista a una bella morena&#8230;Campbell Exner conoci\u00f3 a Kennedy antes de que \u00e9ste accediera a la presidencia, pero prosigui\u00f3 las relaciones con \u00e9l durante sus primeros tiempos en la Casa Blanca.\u00bb3  <\/p>\n<p>Por la mala gesti\u00f3n de los investigadores del magnicidio producido en la soleada Dallas no hay constancia cierta de la fuente donde se elaboraron las maquinaciones que pusieron al asesino Lee Harvey Oswald a disparar contra Kennedy.<\/p>\n<p>Aunque no ha quedado nada concluyente sobre los responsables de ese crimen que llen\u00f3 de espanto al mundo, s\u00ed hay muchos elementos, con la potencia que da la verosimilitud, que llevan a creer que los organizadores del mismo urdieron su plan incluyendo un cap\u00edtulo final que sirviera, como lo ha sido, de muro infranqueable, a modo de valladar, para que no se pudiera descubrir la verdad del caso.<\/p>\n<p>El asunto no se qued\u00f3 en la tapadera que fueron las conclusiones de las respectivas investigaciones hechas por el FBI, la Comisi\u00f3n Warren, el Departamento de Polic\u00eda de la ciudad de Dallas, el Servicio Secreto, la CIA, el Departamento de Justicia y otros grupos o entidades de investigaci\u00f3n. Hubo algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>Campa\u00f1a de descrito<\/p>\n<\/p>\n<p>Hay que decir que aparte de lo indicado arriba, tambi\u00e9n se abri\u00f3 una campa\u00f1a anatematizante contra Kennedy, con todo tipo de comentarios y publicaciones cargadas de imprecaciones en desdoro de su estatura hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Mientras en muchos lugares del mundo voces autorizadas se alzaban para reconocer la figura de John F. Kennedy, en EE.UU. sus enemigos conocidos o encubiertos orquestaron una bestial campa\u00f1a para desacreditar su legado.<\/p>\n<p>Lo anterior no era nuevo en la historia de la humanidad. La dicotom\u00eda es permanente entre los que opinan sobre  la vida y obra de celebridades relevantes de pueblos y naciones.<\/p>\n<p>Es pertinente poner un ejemplo que, aunque alejado en el tiempo, ayuda a recrear lo dicho arriba. El fil\u00f3sofo y poeta Petrarca colm\u00f3 de elogios al papa Celestino V. En su obra La vida solitaria resalta la grandeza y la coherencia del hombre que renunci\u00f3 al inmenso poder que pose\u00eda y por propia voluntad descendi\u00f3 del trono de Pedro, dejando atr\u00e1s el boato por una vida monacal de eremita.4 <\/p>\n<p>Mientras que, seg\u00fan la m\u00e1s socorrida opini\u00f3n de los expertos en filolog\u00eda dantesca, es a ese mismo Pont\u00edfice a quien Dante Alighieri se refiere con dardos venenosos en el cap\u00edtulo titulado Infierno, de su obra La Divina Comedia: \u00abAll\u00ed, bajo un cielo sin estrellas resonaban suspiros, quejas y profundos gemidos&#8230;Luego de haber mirado fijamente reconoc\u00ed a algunos y vi la sombra de aquel que renunci\u00f3 por cobard\u00eda.\u00bb5<\/p>\n<\/p>\n<p>Mito o realidad<\/p>\n<p>Muchos historiadores, ensayistas, polit\u00f3logos y cineastas han trabajado el talante de Kennedy movi\u00e9ndose entre el mito, la leyenda o la realidad. Tal vez  esa diversidad sea por la forma tr\u00e1gica e inesperada en que termin\u00f3 su vida.<\/p>\n<p>El renombrado acad\u00e9mico franc\u00e9s Andr\u00e9 Kaspi, en su biograf\u00eda sobre John F. Kennedy, se refiere a esa variedad de interpretaciones. Dice que el sobresaliente pol\u00edtico nacido en Brookline, Massachusetts, representa \u00abla fuerza de un mito que ha transformado una presidencia de mil d\u00edas en una leyenda \u00e9pica, como si los Estados Unidos de noviembre de 1963 fueran profundamente distintos de los de enero de 1961&#8230;No hay lugar a dudas: el inventor del mito Kennedy fue el propio Kennedy.\u00bb6 <\/p>\n<p>Theodore Sorense, quien fuera uno de los principales asesores de Kennedy, a quien \u00e9ste describi\u00f3 en una ocasi\u00f3n como su \u00abbanco de sangre intelectual\u00bb,  escribi\u00f3 en su famoso libro El legado de Kennedy lo siguiente: \u00abSer\u00eda una iron\u00eda del destino que su martirio convirtiera hoy en mito al hombre mortal. Seg\u00fan mi opini\u00f3n, el hombre era m\u00e1s grande que la leyenda.\u00bb7<\/p>\n<p>El denominado Comit\u00e9 Selecto de la C\u00e1mara de Representantes de los Estados Unidos sobre Asesinatos, creado en el 1976, en un informe conclusivo divulgado en el 1979, luego de indicar, entre otras cosas, la \u00abalta probabilidad que hubo dos or\u00edgenes de disparos\u00bb, con \u00abun segundo asesino localizado en el llamado mont\u00edculo de hierba&#8230;\u00bb, se\u00f1al\u00f3 que:<\/p>\n<p>\u00abEl comit\u00e9 cree, bas\u00e1ndose en las pruebas disponibles, que el presidente John F. Kennedy fue probablemente asesinado como resultado de una conspiraci\u00f3n&#8230;\u00bb8 <\/p>\n<\/p>\n<p>Nixon y el asesino del asesino<\/p>\n<\/p>\n<p> No resulta ocioso decir, como simple curiosidad, que est\u00e1 probado documentalmente que el mencionado Jack Ruby, fracasado due\u00f1o de negocios nocturnos de Dallas y empleado de poca monta de grupos mafiosos, ten\u00eda vinculaciones con Richard Nixon, el candidato republicano derrotado por Kennedy en las elecciones presidenciales de 1960.<\/p>\n<p>Nixon nunca super\u00f3 su inquina hacia el hombre que lo venci\u00f3 en una disputa electoral en la cual la mayor\u00eda de los analistas pol\u00edticos y expertos en proyecciones electorales lo daban a \u00e9l como ganador.<\/p>\n<p>En su libro titulado L\u00edderes, publicado 20 a\u00f1os despu\u00e9s del magnicidio de Kennedy, Richard Nixon, a quien por algo apodaban Tricky Dick (Dick el Tramposo), insin\u00faa con un nivel tan elevado de insistencia que es en s\u00ed una afirmaci\u00f3n, aunque sin base probatoria, que Nikita Jruschov, el renombrado l\u00edder sovi\u00e9tico, meti\u00f3 baza en favor de Kennedy en el referido certamen electoral.<\/p>\n<p>As\u00ed lo consign\u00f3 Nixon en la referida obra: \u00abDespu\u00e9s de las elecciones, Jrushchov se vanaglori\u00f3 abiertamente ante los periodistas de que hab\u00eda hecho todo lo posible para ayudar a mi derrota. A\u00f1os despu\u00e9s, hasta lleg\u00f3 a afirmar que le hab\u00eda dicho a Kennedy: ?Le hicimos a usted presidente.\u00bb9 <\/p>\n<\/p>\n<p>James Abram Garfield<\/p>\n<\/p>\n<p>Contra la persona del presidente James Abram Garfield se produjo el segundo magnicidio de la historia de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Garfield naci\u00f3 el 19 de noviembre de 1831 en las afueras de la gran ciudad de Cleveland,  Ohio, en el Medio Oeste del inmenso y poderoso pa\u00eds del Norte de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Estaba dotado de una inteligencia preclara, lo cual le permiti\u00f3 incluso convertirse en abogado autodidacta y por la enjundia jur\u00eddica que pose\u00eda prontamente fue admitido en el colegio de abogados de su estado natal.<\/p>\n<p>Garfield combati\u00f3 en la llamada Guerra de Secesi\u00f3n de los Estados Unidos, llegando a formar parte del Estado Mayor del Ej\u00e9rcito de la Uni\u00f3n, con el rango de mayor general. Fue uno de los m\u00e1s j\u00f3venes dirigentes de ese victorioso cuerpo armado, acumulando en su uniforme caireles que simbolizaban su bravura y gran desempe\u00f1o militar contra los esclavistas del Sur de su pa\u00eds.<\/p>\n<p>Su escogencia en junio del 1880 como candidato presidencial republicano fue una sorpresa. Las maniobras realizadas detr\u00e1s de las bambalinas apuntaban que otro ser\u00eda el seleccionado. <\/p>\n<p>Hab\u00eda una feroz pugna entre los generales Grant y Sherman, incluyendo un rifirrafe entre sus partidarios. Ante el tranque presentado en el Grand Old Party (El Gran Partido Viejo) se opt\u00f3 por el abogado, profesor y militar clevelander para que encabezara la boleta del partido del elefante.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 triunfador en la campa\u00f1a electoral, venciendo por amplio margen de votos electorales a su rival dem\u00f3crata Winfield Scott, y convirti\u00e9ndose en el vig\u00e9simo presidente de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica.<\/p>\n<p>El 4 de marzo de 1881, investido como presidente, lleg\u00f3 a la avenida Pensilvania 1600, que es donde est\u00e1 la Casa Blanca; pero tanto sus altas responsabilidades como las mieles que emanan del poder le durar\u00edan muy poco.<\/p>\n<p>El 2 de julio del referido a\u00f1o fue herido con un arma de fuego, en una estaci\u00f3n de tren de Washington, D.C., por un tal Charles Jules Guiteau, leguleyo chalado, aparentemente invadido por esquizofrenia, quien hab\u00eda estado merodeando por los frentes del casopl\u00f3n presidencial edificado en la ciudad ba\u00f1ada por la rama baja del famoso r\u00edo Potomac.<\/p>\n<p>Luego del atentado estuvo m\u00e1s de dos meses guardando cama en la Casa Blanca. Seg\u00fan recoge la historia hubo un p\u00e9simo manejo profesional del personal m\u00e9dico que lo atendi\u00f3, lo cual contribuy\u00f3 a que falleciera el 19 de septiembre de 1881 en su casa del litoral marino de New Jersey, donde hab\u00eda sido trasladado a propia petici\u00f3n 13 d\u00edas antes.<\/p>\n<p>El magnicida del presidente Garfield fue ahorcado el 30 de junio de 1882, en cumplimiento de una sentencia. En el ca\u00f3tico juicio, un aut\u00e9ntico escenario de manicomio, el sujeto en cuesti\u00f3n vocifer\u00f3 \u00abs\u00ed, le dispar\u00e9, pero sus m\u00e9dicos lo mataron.\u00bb <\/p>\n<p>Garfield descrito por Jos\u00e9 Mart\u00ed<\/p>\n<\/p>\n<p>Con motivo del magnicidio de James A. Garfield el poeta y escritor cubano Jos\u00e9 Mart\u00ed escribi\u00f3 un art\u00edculo laudatorio, en octubre de 1881, en el cual resalt\u00f3 las cualidades del desafortunado mandatario; describi\u00e9ndolo como un hombre virtuos\u00edsimo y de apost\u00f3lico esp\u00edritu que honr\u00f3 su pa\u00eds con su prudente sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed se expres\u00f3 Mart\u00ed de Garfield: \u00abLa tierra puso en su camino todos los prejuicios, todos los inconvenientes, todas las vallas que levanta al paso de los hombres humildes, de los ni\u00f1os pobres&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Apunt\u00f3, adem\u00e1s, Jos\u00e9 Mart\u00ed que en Garfield: \u00absu superioridad no consisti\u00f3 en su espada, aunque la manej\u00f3 como un bravo; ni en su ciencia, aunque la estudi\u00f3 como un sabio; ni en su elocuencia, aunque habl\u00f3 una lengua gallarda, sobria, coloreada, amplia&#8230;consisti\u00f3 su superioridad en la evang\u00e9lica entereza con que afront\u00f3 y dom\u00f3 todos los riesgos de la vida&#8230;\u00bb10 <\/p>\n<p>Muchas otras personas han opinado, en el transcurso del tiempo, sobre ese dignatario que por sus credenciales pod\u00eda ejercer una presidencia esplendorosa, que fue truncada por dos heridas de balas que no fueron tratadas con pericia; al decir de expertos en la materia que han analizado el protocolo m\u00e9dico que se llev\u00f3 a cabo.<\/p>\n<p>El historiador y acad\u00e9mico del Brooklyn College Ari Arthur Hoogenboom, en una aproximaci\u00f3n al personaje en su dimensi\u00f3n humana, describi\u00f3 al presidente Garfield, sin haber sido desmentido, con estas gruesas palabras: \u00abMitad reformista, mitad spoilsman; mitad moralista, mitad corrupto, Garfield fue difamado como un pol\u00edtico sombr\u00edo y deificado como un noble m\u00e1rtir. Ambos retratos est\u00e1n plenamente justificados.\u00bb11 <\/p>\n<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n<p>1-El teniente J.F. Kennedy. Editorial Juventud, Barcelona,1968.Pp199 y 201.Michel Duino.<\/p>\n<p>2-Comisi\u00f3n Warren. Dictamen. Octubre del 1964.<\/p>\n<p>3-Vidas \u00edntimas de gente famosa. Ediciones Grijalbo, Barcelona, Espa\u00f1a, 1981.P380. Irving Wallace.<\/p>\n<p>4-La vida solitaria. Edici\u00f3n online, 2015.Francisco Petrarca.<\/p>\n<p>5-La Divina Comedia. Editorial Bruguera, 1973.Pp 52 y 53.Dante Alighieri.<\/p>\n<p>6-John F. Kennedy. Biograf\u00eda. Editorial ABC, 2003. Andr\u00e9 Kaspi.<\/p>\n<p>7-El legado de Kennedy. Editorial Macmillan, 1969.Theodore Sorensen.<\/p>\n<p>8-Comit\u00e9 Selecto de la C\u00e1mara de Representantes de los Estados Unidos sobre Asesinatos. Informe final, 1979.<\/p>\n<p>9-L\u00edderes.Editorial Planeta, Barcelona, Espa\u00f1a, 1983.P191. Richard M. Nixon.<\/p>\n<p>10-La Ofrenda de Oro. La Habana, octubre de 1881.Jos\u00e9 Mart\u00ed.<\/p>\n<p>11-Spoilsmen and Reformers. Editorial Rand Mcnally,1964. Ari Arthur Hoogenboom.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<h6> 2020-08-07 21:23:48 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=341'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=340'>340<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=341'>341<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>342<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=343'>343<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=344'>344<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=22911'>22911<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=22912'>22912<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=343'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=22912'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diariodominicano.com MAGNICIDIOS EN ESTADOS UNIDOS (y II) POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES John F. 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