{"id":503978,"date":"2024-01-27T21:57:38","date_gmt":"2024-01-28T01:57:38","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=503978"},"modified":"2024-01-27T21:57:38","modified_gmt":"2024-01-28T01:57:38","slug":"acostumbrados-a-la-oscuridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=503978","title":{"rendered":"ACOSTUMBRADOS A LA OSCURIDAD"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><u>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS<\/u><\/strong> <strong><u><\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>ACOSTUMBRADOS A LA OSCURIDAD<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cLas noches no pueden sacarnos de la noche, para eso tenemos el d\u00eda con sus pulsos de amor y sus pausas de vida. Nuestra presencia no es m\u00e1s que un persistente cortocircuito de ritmos en permanente b\u00fasqueda. La paz est\u00e1 en nuestro interior, que tiene que aprender a armonizarse con aquello que nos circunda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>=============================<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hay que alzar la voz y hasta irrumpir en combate an\u00edmico contra uno mismo, eso s\u00ed como poetas en acci\u00f3n. De entrada, pongamos fundamento en la coherencia, entre el decir y el hacer. No podemos bajar la guardia, ni tampoco cultivar la indiferencia. Me niego, pues, a habituarme a este mundo tenebroso, al que hay que plantar cara ante las fuerzas del odio y la divisi\u00f3n, con otros abecedarios m\u00e1s del coraz\u00f3n que del cuerpo. Personalmente, hace tiempo que vengo reivindicando, tanto el aprender a reprendernos como el querernos para poder querer a los dem\u00e1s. Sin embargo, la necedad nos gobierna en mayor\u00eda y es la causante de todos los males. En todo caso, lo importante es meterse en paciencia, tomar sobre s\u00ed esta angustia, pero con la esperanza de que hay salida esplendorosa para todo. Es cuesti\u00f3n de intentarlo, poni\u00e9ndonos en disposici\u00f3n de explorar otras v\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo \u00faltimo es tirar la toalla o encumbrarnos. En efecto, en lugar de alumbrarnos entre s\u00ed, nos hemos endiosado hasta la c\u00faspide o marchamos desolados, cost\u00e1ndonos diferenciar el bien del mal. Urge, por consiguiente, que salgamos de esta atm\u00f3sfera perversa de voces contradictorias, de seducciones ocultas, porque la sensatez se ha ido de nuestro caminar y nos merecemos un tiempo nuevo. Internamente tenemos que clarificarnos, custodiar nuestro propio movimiento para hacer frente a los desaf\u00edos vivenciales, reflexionar sobre las inmoralidades y las enterezas, desencadenarnos de aquellos vientos corruptos que nos atrofian y caminar, con la inspiraci\u00f3n creativa, hacia sensatos valores que puedan brotar en nosotros, encaminando la floraci\u00f3n del discernimiento a nuestros quehaceres cotidianos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Indudablemente, tenemos que salir de este mundo sombr\u00edo cuanto antes. Negu\u00e9monos a mantener la boca cerrada ante el c\u00famulo de aires discriminatorios, no seamos tolerantes con la intolerancia, defendamos con u\u00f1as y dientes la dignidad de todos y el esp\u00edritu de los derechos humanos. Universalicemos todo esto. A veces la tristeza trata de invadir nuestro innato coraje, para volvernos c\u00f3modos y sin ninguna expectativa de cambio. Que sepamos, que todo se puede modificar con paciente responsabilidad y persistencia. En ocasiones, tendremos que comenzar por convencernos a nosotros, de que para vencer los vac\u00edos que nos ocupan y los vicios que nos asolan, precisamos achicar el lago de la decepci\u00f3n y anclar, en nuestro diario de nadador, al optimismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Reencontrarse es fundamental para acentuar m\u00e1s activamente nuestros andares po\u00e9ticos, que son los que verdaderamente nos elevan hacia otros horizontes, si lo hacemos aut\u00e9nticamente. Hoy m\u00e1s que nunca, tenemos que estar vivos, para poder discernir y estimular la acogida. No se trata de despreciar a nadie y mucho menos de desecharlo, todos somos necesarios e imprescindibles. Sin duda, el sentimiento de obsesi\u00f3n persistente y torturador hacia nuestros semejantes, as\u00ed como el arrinconamiento a la variedad de cultos y culturas, es el mayor peligro para todos, as\u00ed como el apartarse de la rectitud. Tomemos conciencia de la realidad que nos pertenece.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las noches no pueden sacarnos de la noche, para eso tenemos el d\u00eda con sus pulsos de amor y sus pausas de vida. Nuestra presencia no es m\u00e1s que un persistente cortocircuito de ritmos en permanente b\u00fasqueda. La paz est\u00e1 en nuestro interior, que tiene que aprender a armonizarse con aquello que nos circunda. Quiz\u00e1s tengamos que practicar el ser poes\u00eda o el ser estrellas en la noche de nuestros acompa\u00f1antes, para poder sentirnos cercanos y en uni\u00f3n. Tal y como se nos presenta el mundo, hemos de atrevernos a ser distintos, a mostrar otros anhelos que solemos ignorar, como es el testimoniar la belleza del h\u00e1lito generoso con el servicio permanente a la lucha por la justicia y el bien com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esa es la justa reacci\u00f3n de una humanidad que tiene que fraternizarse, sabiendo que nada se consigue individualmente; y, aunque el mundo actual est\u00e9 lleno de avances, son muy desiguales en los territorios. Luego est\u00e1 la plaga del aislamiento, que aparte de debilitarnos nos expone a dejarnos atormentar, porque todo es m\u00e1s f\u00e1cil juntos. Olvidamos que cada edad tiene su etapa, su momento de realizaci\u00f3n, de utop\u00eda comunitaria y de comuni\u00f3n fraterna. Al mundo nunca le sirvi\u00f3, ni tampoco le servir\u00e1, la ruptura entre generaciones. Un pueblo, una naci\u00f3n, un orbe en suma, ser\u00e1 tanto m\u00e1s luminoso cu\u00e1nto m\u00e1s horizontes se esclarezcan con opciones din\u00e1micas conjuntas y vinculantes, porque en cada uno de nosotros puede guardarse alg\u00fan aliento, que sinti\u00e9ndose con calor de hogar, seguro que se convierte en consuelo e ilusi\u00f3n de verdad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>28 de enero de 2024<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS ACOSTUMBRADOS A LA OSCURIDAD \u201cLas noches no pueden sacarnos de la noche, para eso tenemos el d\u00eda con sus pulsos de amor y sus pausas de vida. Nuestra presencia no es m\u00e1s que un persistente cortocircuito de ritmos en permanente b\u00fasqueda. 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