{"id":48885,"date":"2019-09-07T00:27:47","date_gmt":"2019-09-07T00:27:47","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=48885"},"modified":"2019-09-07T00:27:47","modified_gmt":"2019-09-07T00:27:47","slug":"sierra-de-bahoruco-montes-con-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=48885","title":{"rendered":"SIERRA DE BAHORUCO, MONTES CON HISTORIA"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"img3\/Sierra-De-Bahoruco-Montes-Con-Historia-2.jpg\" \/><br \/><img decoding=\"async\" src=\"img3\/Sierra-De-Bahoruco-Montes-Con-Historia-1.jpg\" \/><br \/><img decoding=\"async\" src=\"img3\/Sierra-De-Bahoruco-Montes-Con-Historia.jpg\" \/>  <\/p>\n<p><strong>           POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES<\/strong><\/p>\n<p><strong>La Sierra del Bahoruco y su propia naturaleza<\/strong><\/p>\n<p>La Sierra del Bahoruco est\u00e1 formada por muchos montes cortados, que se distribuyen principalmente entre las provincias Barahona, Pedernales e Independencia. Tiene una extensi\u00f3n superficial superior a los 2,400 kil\u00f3metros cuadrados. Algunos de sus cerros, mogotes y picachos son aut\u00e9nticos pe\u00f1ascos. <\/p>\n<p>En el pasado remoto esa sierra estuvo cargada de palo de Brasil, c\u00f3rvano, alm\u00e1cigo, caoba, terebinto, cedro, roble, palma, nogal, pino, caimito, mangle (\u00abpara varazones de buh\u00edos e estantes o postes para las casas\u00bb), helechos, l\u00edquenes, musgos, etc.; as\u00ed como de aves que ahora no existen, reptiles en extinci\u00f3n, mam\u00edferos, insectos, y otras riquezas prodigadas por la naturaleza. Las cr\u00f3nicas de amanuenses de los tiempos coloniales, y de otros escritores de \u00e9pocas m\u00e1s recientes, as\u00ed lo indican.<\/p>\n<p>Como primer y principal escenario de la rebeli\u00f3n ind\u00edgena en Am\u00e9rica la Sierra de Bahoruco ocupa un lugar prominente en lo que los ge\u00f3grafos llaman topocetea, para referirse a los puntos geogr\u00e1ficos de importancia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>En su segunda vuelta por lugares de la isla, entonces llamada La Espa\u00f1ola, Bartolom\u00e9 de las Casas, al describir el lago que luego ser\u00eda llamado Enriquillo, coment\u00f3 sobre su entorno m\u00e1s cercano, como la Sierra del Bahoruco y otras, \u00abque est\u00e1n desta laguna a sur o mediod\u00eda, entre la mar tanto en la tierra&#8230;a las espaldas del Baoruco, dentro de la cual entra la sierra de la sal&#8230;\u00bb1 <\/p>\n<p><strong>Parque Nacional Sierra del Bahoruco<\/strong><\/p>\n<p>El Parque Nacional Sierra del Bahoruco ha sido incluido en m\u00faltiples disposiciones administrativas del Poder Ejecutivo, as\u00ed como decisiones del Congreso Nacional. En ocasiones ha sido visible, a simple golpe de vista, que los objetivos del tinglado legal no han sido sanos, sino todo lo contrario. Se ha pretendido romper la armon\u00eda integral de su estructura para satisfacer la voracidad de algunos.<\/p>\n<p>La dejaci\u00f3n de obligaciones institucionales ha perjudicado mucho a esa zona del pa\u00eds, lo cual a la postre se refleja en todo el territorio nacional.<\/p>\n<p>El primer texto legal que de manera espec\u00edfica se refiri\u00f3 a la Sierra del Bahoruco fue el Decreto 1315, promulgado el 11 de agosto de 1983, mediante el cual fue declarado como Parque Nacional. As\u00ed lo dispuso el  art\u00edculo 1, literal c) del mismo: <\/p>\n<p>\u00abEl Parque Nacional \u00abSierra de Bahoruco\u00bb, dentro del \u00e1rea que comprende las vertientes de la Cordillera de Bahoruco con Bosque Seco, ubicada entre Laguna Lim\u00f3n y Puerto Escondido y la Zona de Bosque H\u00famedo en la cercan\u00eda del Aguacate y el Hoyo de Pelempito.\u00bb2  <\/p>\n<p>En julio del 1996 ese Parque Nacional fue declarado como \u00e1rea protegida; pero eso qued\u00f3 en el simplismo de fachada que en Rep\u00fablica Dominicana tienen muchos  decretos y determinadas leyes. 3<\/p>\n<p> La depredaci\u00f3n de la Sierra del Bahoruco ha seguido a pasos acelerados. Es uno de los lugares m\u00e1s vulnerables de la floresta nacional. <\/p>\n<p>Finalmente (aunque con mucha vulnerabilidad) al crearse el Sistema Nacional de \u00c1reas Protegidas, mediante los art\u00edculos 33 y 34 de la Ley 64-00, se incluy\u00f3 en el numeral 19 del \u00faltimo art\u00edculo referido al Parque Nacional Sierra de Bahoruco dentro de \u00ablas categor\u00edas establecidas a las normas de la Uni\u00f3n Mundial por la Naturaleza.\u00bb4 <\/p>\n<p><strong>Una devastaci\u00f3n de siglos<\/strong><\/p>\n<p>Los cronistas  de la \u00e9poca colonial que recolectaron informaciones sobre la riqueza vegetal y faun\u00edstica de la Sierra del Bahoruco dejaron, a\u00fan sin propon\u00e9rselo, pistas sobre los primeros pasos de un largo proceso de devastaci\u00f3n de los tesoros que la naturaleza fue depositando en ella durante millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Cuando Oviedo y otros comentaristas escribieron sobre de la abundancia all\u00ed del palo de Brasil, y al mismo tiempo indicaron que era entonces muy cotizado en Europa para procesar tintura, estaban confirmando el derribo masivo de dicho \u00e1rbol para su comercializaci\u00f3n. Sin dejar de citar los terebintos: \u00abdeste \u00e1rbol se hace la trementina, seg\u00fan algunos afirman.\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n ocurri\u00f3 con la caoba, el roble, el cedro, el nogal, el pino y otros \u00e1rboles de maderas muy solicitadas para adornar los m\u00e1s relumbrantes salones europeos. <\/p>\n<p>Los usurpadores haitianos continuaron durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas con la malsana pr\u00e1ctica de beneficiarse de la riqueza forestal de esa sierra y de otros lugares del pa\u00eds.<\/p>\n<p> En la \u00e9poca republicana varios de los caciques pol\u00edticos que en ella surgieron se aprovecharon de lo que dejaron los intrusos expulsados, siendo Buenaventura B\u00e1ez uno de los mayores beneficiados con la destrucci\u00f3n de la zona boscosa de la Sierra del Bahoruco.<\/p>\n<p>Diferentes equipos gubernamentales, en contubernio con sectores privados de los llamados poderes f\u00e1cticos, han seguido socavando ese tesoro natural. Lo que antes era una jungla ahora tiene muchas \u00e1reas que son aut\u00e9nticos secadales. <\/p>\n<p> El 22 de abril de 1982 el ilustre dominicano Ram\u00f3n Arturo Guerrero Valera, ya fallecido, en un art\u00edculo titulado Pro parque nacional de El Baoruco, denunciaba lo que para esa fecha ocurr\u00eda all\u00ed:<\/p>\n<p>\u00abMiles de hect\u00e1reas de bosques de hojas ancha y pinos est\u00e1n siendo arrasadas, no por campesinos conuqueros o carboneros, sino por empresarios de la madera.\u00bb5 <\/p>\n<p>En este mismo a\u00f1o la prensa nacional se hizo eco de que sujetos poderosos se est\u00e1n dedicando a la tala masiva de \u00e1rboles para dar paso a grandes plantaciones agr\u00edcolas en la parte oeste de esa sierra, lo cual contraviene las disposiciones de las leyes  que la protegen de ese tipo de actividad.<\/p>\n<p>En la devastaci\u00f3n de los tesoros naturales de la  Sierra del Bahoruco ha habido una complicidad ancestral, desde los tiempos coloniales hasta ahora.  Ese territorio ha sido una de las tantas \u00abvacas muertas\u00bb nacionales. Unos cuantos se aprovechan sin importarles la suerte del pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>De la cresta al pie de falda de la Sierra<\/strong><\/p>\n<p>A mediado del siglo XIX, cuando ya la Rep\u00fablica Dominicana era una realidad irreversible, el tr\u00e1nsito por el lateral sur de la sierra del Bahoruco era infernal. Desde Barahona \u00abfue vereda que se volv\u00eda asaz fangosa&#8230;tortuoso, estrecho y empinad\u00edsimo sendero lleno de barrancos&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>El autor del texto entre comillas precedente, S\u00f3crates Nolasco, en su relato sobre el combate de El Can, como se llamaba el antiguo apostadero del poblado de Enriquillo, al mencionar el entonces caser\u00edo llamado Derrumbado lo define como \u00abpe\u00f1ascal formado por enormes desprendimientos de la cresta del Bahoruco que m\u00e1s que dar paso lo obstru\u00edan.\u00bb6 <\/p>\n<p><strong>Distrito Municipal Pe\u00f1a G\u00f3mez  en la Sierra del Bahoruco<\/strong><\/p>\n<p>En el \u00e1rea correspondiente a la parte norte de la provincia de Pedernales, en pleno centro del oeste de la Sierra del Bahoruco, existen tres peque\u00f1os poblados conocidos como colonias La Altagracia, Menc\u00eda y Aguas Negras, los cuales fueron fusionados para erigir el Distrito Municipal Jos\u00e9 Francisco Pe\u00f1a G\u00f3mez, tal y como consta en la Ley 298-05, promulgada el 25 de agosto del a\u00f1o 2005.-7 <\/p>\n<p>Al margen de su belleza paisaj\u00edstica, es pertinente decir que son comunidades olvidadas, donde la miseria y la desesperanza se hacen presentes en la cotidianidad de sus moradores.<\/p>\n<p><strong>Enriquillo en la Sierra del Bahoruco<\/strong><\/p>\n<p>La Sierra del Bahoruco fue el escenario escogido por Enriquillo, con la eficaz ayuda de Tamayo y otros valientes, para enfrentarse a las autoridades coloniales espa\u00f1olas. Por eso ha sido considerada como \u00abla abuela de la libertad de Am\u00e9rica.\u00bb<\/p>\n<p>El lugar para desarrollar una guerra irregular no pod\u00eda ser mejor, por su ubicaci\u00f3n estrat\u00e9gica, por la espesura de sus bosques, sus mogotes abruptos y, en fin, por su especial orograf\u00eda.<\/p>\n<p> A juzgar por los resultados es evidente que los ind\u00edgenas de la Sierra del Bahoruco desarrollaron en aquel teatro de guerra la t\u00e1ctica de atacar por sorpresa al enemigo con emboscadas bien tendidas e huir con seguridad. Muchos manuales de guerra, que ellos no conocieron, explican did\u00e1cticamente cu\u00e1ndo emplear esta manera de guerrear. <\/p>\n<p>La sola decisi\u00f3n de escoger la Sierra del Bahoruco para su lucha armada demuestra que Enriquillo no era un personaje del mont\u00f3n, ni un irreflexivo. La potencia de su pensamiento estaba en diapas\u00f3n con la instrucci\u00f3n que de manera privilegiada, para la \u00e9poca, obtuvo con sacerdotes franciscanos que captaron en \u00e9l cualidades sobresalientes.<\/p>\n<p>Hacia su personalidad fueron dirigidas estas elocuentes palabras: \u00abNada menos que el Cacique Enriquillo, cristianado, fue el primero en iniciarse en las Indias en el misterio de las letras castellanas.\u00bb8 <\/p>\n<p>Al parecer fue del lugar entonces conocido como La Higuera, en el valle de San Juan, de donde partieron (en clave de contienda) Enriquillo y sus cong\u00e9neres hacia el coraz\u00f3n de la Sierra de Bahoruco.<\/p>\n<p>La Higuera mentada la refiere Manuel de Jes\u00fas Galv\u00e1n en su famosa novela Enriquillo, poniendo en boca del cacique rebelde la exaltaci\u00f3n de los m\u00e9ritos de los ind\u00edgenas que se fueron con \u00e9l a la sierra. El novelista, con licencia para ficcionar, le atribuye al jefe ta\u00edno decir que ellos fabricaban en tiempos de paz jarras de barro, hamacas de cabuyas, sillas de madera y esparto y \u00abbutacas de cuero con espaldar de madera cincelada.\u00bb9 <\/p>\n<p>Sobre acciones b\u00e9licas libradas en el coraz\u00f3n de la Sierra del Bahoruco hay una nota firmada por uno de los copiantes coloniales, de fecha 28 de noviembre de 1530, en la cual se daba pr\u00e1cticamente por aniquilada la rebeli\u00f3n que all\u00ed hab\u00eda:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; han muerto dos indios capitanes de Enriquillo, que eran los que hab\u00edan muerto ciertos espa\u00f1oles mineros y quemado estancias&#8230;muy presto creemos que se acabar\u00e1 de allanar esta guerra, que es la cosa que m\u00e1s trabajo ha dado a la poblaci\u00f3n de esta tierra.\u00bb10  <\/p>\n<p> Las tristemente c\u00e9lebres Encomiendas convirtieron a Enriquillo de cacique en esclavo, lo cual acrecent\u00f3 en \u00e9l el esp\u00edritu de rebeld\u00eda que lat\u00eda en su interior.<\/p>\n<p> Los vej\u00e1menes de todo tipo que un mozuelo encomendero apellido Valenzuela hizo en su contra, y el desprecio de la justicia colonial ante las protestas del valiente h\u00e9roe ta\u00edno, precipitaron los acontecimientos que desde la sierra del Bahoruco estremecieron los cimientos del poder imperial, forzando a la Corona Espa\u00f1ola a buscar la paz mediante una negociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las entrel\u00edneas de los memoriales de Francisco de Barrionuevo, el encargado por la Corona Espa\u00f1ola para llegar a un acuerdo con Enriquillo, son pruebas elocuentes de lo que ocurri\u00f3 como haza\u00f1a hist\u00f3rica en la Sierra del Bahoruco.<\/p>\n<p>El historiador Fernando Ben\u00edtez, durante su estad\u00eda en el pa\u00eds como embajador de M\u00e9xico, escribi\u00f3 una obra con muchos aciertos, en la cual toca brevemente, en el cap\u00edtulo titulado Hacia Verapaz, el teatro de guerra que se produjo en la Sierra del Bahoruco, con la sublevaci\u00f3n all\u00ed de Enriquillo y sus seguidores:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;como sus tormentos se acrecentaron, decidi\u00f3 huir y protegerse entre los suyos&#8230;la Audiencia mand\u00f3 ochenta soldados en persecuci\u00f3n de Enriquillo&#8230;los soldados fueron derrotados y muertos.\u00bb11 <\/p>\n<p>De la Sierra del Bahoruco tambi\u00e9n hizo referencia, en sus textos barrocos, Arturo Logro\u00f1o, cuando estamp\u00f3 con su proverbial facundia el siguiente p\u00e1rrafo:<\/p>\n<p>\u00abA Enriquillo, m\u00e1s alto que la propia sierra del Bahoruco y cuyo nombre es una campana que desde hace cuatro siglos obliga al mundo a descubrirse ante el egregio rebelde.\u00bb12 <\/p>\n<p>Oviedo y sus mentiras sobre la Sierra<\/p>\n<p>Gonzalo Fern\u00e1ndez de Oviedo, cuya colosal capacidad para tergiversar los hechos era asombrosa, al comentar la historia guerrera ocurrida en la Sierra de Bahoruco comienza diciendo que el alzamiento de Enriquillo, cuyo nombre original era Guarocuya, se produjo por el ahorcamiento de su t\u00eda Anacaona.<\/p>\n<p>A pesar de que dicho cronista colonial, en la dedicatoria de la obra donde describi\u00f3 esa sierra (y lo que all\u00ed protagoniz\u00f3 Enriquillo) hace \u00e9nfasis en su conciencia de historiador y le da a sus cr\u00f3nicas la categor\u00eda de \u00abhermosa codicia\u00bb, para la cual invocaba, con la gram\u00e1tica de entonces, estar inclinado y deseoso de manera natural, remata con esta sarta de mentiras:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;se alz\u00f3 en la sierra que dicen Baoruco, e el comendador mayor envi\u00f3 a buscarle e hacerle guerra ciento e treinta espa\u00f1oles que andovieron tras \u00e9l hasta que lo prendieron e fue ahorcado.\u00bb13  <\/p>\n<p>Contradictorio, por naturaleza o inter\u00e9s, Oviedo dice otras cosas diferentes m\u00e1s adelante del mismo libro: \u00aben las sierras que llaman del Baoruco e por otras partes desta isla anduvo cuasi trece a\u00f1os&#8230;mat\u00f3 algunos cristianos, e rob\u00e1ndolos, les tom\u00f3 algunos millares de pesos oro&#8230;hizo muchos da\u00f1os en pueblos y en los campos desta isla&#8230;\u00bb14<\/p>\n<p><strong>El rey Carlos I de Espa\u00f1a y la Sierra del Bahoruco<\/strong><\/p>\n<p>Por encima de las mentiras propaladas por Oviedo y otros cronistas de su \u00e9poca, lo cierto es que hasta o\u00eddos del rey Carlos I de Espa\u00f1a y V Emperador del Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico llegaron informaciones sobre la realidad de la guerra irregular que se libraba desde hac\u00eda bastante tiempo (dur\u00f3 m\u00e1s de 14 a\u00f1os) en la Sierra del Bahoruco, en la cual los ind\u00edgenas, en cada enfrentamiento, sal\u00edan siempre victoriosos. <\/p>\n<p>Ante la desesperaci\u00f3n por las cascadas de derrotas de los soldados espa\u00f1oles en las protuberancias, collados, cuestas y gargantas de la Sierra de Bahoruco, el jurista segoviano y gobernador de la colonia de Santo Domingo Alonso de Zuazo tuvo que explicarle al Rey Carlos I de Espa\u00f1a que ese territorio era muy amplio, \u00abde sesentas leguas\u00bb, y alegaba que \u00ablos alzados saben la tierra, y as\u00ed burlan a los espa\u00f1oles.\u00bb15 <\/p>\n<p><strong>Los O\u00eddores y la Sierra de Bahoruco<\/strong><\/p>\n<p>A la Sierra de Bahoruco tambi\u00e9n se refirieron en el 1529 los O\u00eddores que entonces ejerc\u00edan en la Colonia de Santo Domingo. Para justificar los fracasos militares de los soldados espa\u00f1oles hac\u00edan comparaciones con Andaluc\u00eda, en general, y de manera espec\u00edfica con las sierras de Granada, en el mismo Sur espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>El destinatario de esas explicaciones, que pretend\u00edan justificar la imposibilidad de vencer a Enriquillo y sus seguidores alzados en la Sierra de Bahoruco, era el mismo Rey Carlos I de Espa\u00f1a. As\u00ed informaron a la metr\u00f3poli de Madrid dichos jueces coloniales:<\/p>\n<p>\u00abEs guerra con indios industriados y criados entre nosotros, y que saben nuestras fuerzas y costumbres, y usan de nuestras armas y est\u00e1n preve\u00eddos de espadas y lanzas, y puestos en una sierra que llaman Bahoruco, que tiene de largura m\u00e1s que toda Andaluc\u00eda, que es m\u00e1s \u00e1spera que las sierras de Granada.\u00bb<\/p>\n<p>Lo que no expresaron los aludidos miembros de la Real Audiencia de Santo Domingo fue lo que despu\u00e9s consign\u00f3 el gran historiador del llamado Siglo de Oro espa\u00f1ol, el cuellarano Antonio de Herrera, llamado por muchos de sus contempor\u00e1neos como \u00abel pr\u00edncipe de los historiadores de Indias\u00bb, quien al referirse a la rebeli\u00f3n de la Sierra del Bahoruco, y hacer alusi\u00f3n a la espada de Enriquillo, dijo que \u00abno la soltaba ni en la hamaca que dorm\u00eda.\u00bb16 <\/p>\n<p>Pe\u00f1a Batlle y Jimenes Grull\u00f3n entre \u00e1rboles serranos<\/p>\n<p>Dejando de lado los flecos, y obliterando las reflexiones barnizadas con el aprovechamiento de pol\u00edticas circunstanciales, es oportuno decir que el 16 de noviembre de 1942, en El\u00edas Pi\u00f1a, el entonces Ministro de Interior y Polic\u00eda Manuel Arturo Pe\u00f1a Batlle, un pensador dominicano de fuste, dej\u00f3 para la posteridad criterios de gran ponderaci\u00f3n para entender muchos aspectos de la frontera terrestre que separa a la Rep\u00fablica Dominicana de Hait\u00ed.<\/p>\n<p>Recorriendo el extremo oeste de la Sierra del Bahoruco, entre las provincias Pedernales e Independencia (donde una parte de la misma penetra a Hait\u00ed, con el nombre de Massif de la Selle) se comprueba lo que hace m\u00e1s de 75 a\u00f1os se\u00f1al\u00f3 Pe\u00f1a Batlle:<\/p>\n<p>\u00abA pesar de su extraordinaria significaci\u00f3n t\u00e9cnica, la divisoria colonial de 1777 fue un fracaso. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s de terminada se convirti\u00f3 en letra muerta&#8230;nuestras zonas fronterizas est\u00e1n abandonadas a su propia suerte, sin que en ellas se hayan manifestado los efectos de una bien concertada e inteligente acci\u00f3n gubernativa&#8230;\u00bb17<\/p>\n<p>Como tambi\u00e9n es verdad lo dicho por otro intelectual dominicano de altos niveles reflexivos, en un fragmento de su visi\u00f3n sobre el tema fronterizo.<\/p>\n<p> Juan Isidro Jimenes Grull\u00f3n, a quien aludo en el p\u00e1rrafo anterior, fue un cr\u00edtico ac\u00e9rrimo de la corriente de opini\u00f3n sustentada sobre temas variopinto por Pe\u00f1a Batlle, al que calificaba de \u00abmentalidad reaccionaria\u00bb. Casi un a\u00f1o despu\u00e9s del discurso de \u00e9ste en El\u00edas Pi\u00f1a, en  abierta y dura contestaci\u00f3n al mismo, sobre la l\u00ednea divisoria entre Rep\u00fablica Dominicana y Hait\u00ed plante\u00f3, entre otras cosas, lo siguiente:<\/p>\n<p>\u00abLa frontera en s\u00ed es una divisi\u00f3n imaginaria que separa dos realidad pol\u00edticas. Hijas casi siempre de la diversidad de lenguas, h\u00e1bitos y culturas. En el caso de la frontera dom\u00ednico-haitiana cabe en su totalidad esa definici\u00f3n&#8230;conviene que pongan coto a las emigraciones en masa de un estado hacia el vecino&#8230;\u00bb18 <\/p>\n<p><strong>Sebasti\u00e1n Lemba en la Sierra del Bahoruco<\/strong><\/p>\n<p>Sebasti\u00e1n Lemba Calembo llev\u00f3 su justa lucha contra los esclavizadores a todos los rincones de la Colonia Espa\u00f1ola, pero la Sierra del Bahoruco fue uno de los lugares donde concentr\u00f3 mayor cantidad de combatientes.<\/p>\n<p>Esas protuberancias que dominan una parte considerable del Sur criollo fue uno de los escenarios en que Lemba desarroll\u00f3 sus m\u00e1s aguerridas acciones de rebeld\u00eda contra la esclavitud implantada por los espa\u00f1oles contra los negros tra\u00eddos de manera forzada desde \u00c1frica hacia la isla de Santo Domingo y otros lugares de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Ese personaje de la historia colonial, s\u00edmbolo del cimarronaje, cuya heroica trayectoria ha sido estudiada a fondo por investigadores de la envergadura de Carlos Esteban Deive, contin\u00fao all\u00ed la epopeya de los ind\u00edgenas encabezados por Enriquillo, Tamayo y otros.<\/p>\n<p>Sin concretizar mucho sobre el tema del cimarronaje y los manieles, el historiador Carlos Larraz\u00e1bal Blanco expresa que: \u00abA fines del siglo XVI hubo  un alzamiento de negros que tomaron por guarida la misma de Enriquillo, es decir, la sierra del Baoruco&#8230;No sabemos si es esta u otra diferente la insurrecci\u00f3n a que se refiere Juan de Castellanos, capitaneada por un tal Lemba que junt\u00f3 unos cuatrocientos negros.\u00bb19 <\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda: <\/strong><\/p>\n<p>1-Cr\u00f3nicas Escogidas.Oviedo-Las Casas.Editora Corripio,1988.Pp585 y 586.<\/p>\n<p>2-Gaceta Oficial No.9619.16 de agosto de 1983.P102.<\/p>\n<p>3-Decreto No. 233-96, promulgado el 3 de julio de 1996.<\/p>\n<p>4-Ley No. 64-00, sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales. Art\u00edculo 34, numeral 19.<\/p>\n<p>5-La coyuntura agraria dominicana,1976-1990.P195. Editora Amigo del Hogar, 2017. Ram\u00f3n Arturo Guerrero Valera.<\/p>\n<p>6-Obras Completas.Editora Corripio,1994.P494. S\u00f3crates Nolasco.<\/p>\n<p>7-Ley No.298-05, promulgada el 25 de agosto del a\u00f1o 2005.<\/p>\n<p>8-El pleito Ovando-Tapia. Editora del Caribe, 1978.P97. Emilio Rodr\u00edguez Demorizi.<\/p>\n<p>9-Enriquillo. Editora Taller, 1998.P123. Manuel de Jes\u00fas Galv\u00e1n.<\/p>\n<p>10-Documentos copiados del archivo de indias por Fray Cipriano de Utrera.Insertos en Noticias Hist\u00f3ricas de Santo Domingo.Volumen I.P222.Editora Taller, 1978.<\/p>\n<p>11-\u00bfQu\u00e9 celebramos, Qu\u00e9 lamentamos? Editora Taller,1992.P125. Fernando Ben\u00edtez.<\/p>\n<p>12-Escrito el 31 de agosto de 1918.Papeles de Arturo Logro\u00f1o.Publicaci\u00f3n auspiciada por la SDB.Editora Amigo del Hogar, 2004.P335.<\/p>\n<p>13-Historia General y Natural de las Indias.Editora Corripio,1988.Libro tercero.Cap\u00edtulo XII. Gonzalo Fern\u00e1ndez de Oviedo.<\/p>\n<p>14-Ib\u00eddem. Libro V.Cap\u00edtulo IV. Gonzalo Fern\u00e1ndez de Oviedo.<\/p>\n<p>15-Carta del gobernador colonial Alonso de Zuazo al rey Carlos I de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>16-D\u00e9cadas de Herrera. Antonio de Herrera Tordesillas.<\/p>\n<p>17-Discurso pronunciado en Villa El\u00edas Pi\u00f1a el 16 de noviembre del 1942. Manuel Arturo Pe\u00f1a Batlle.<\/p>\n<p>18-Conferencia pronunciada en New York el 14 de octubre de 1943. Juan Isidro Jimenes Grull\u00f3n.<\/p>\n<p>19-Manual de historia de Santo Domingo y otros temas hist\u00f3ricos.Editora Corripio, 2015.Pp139 y 140. Carlos Larraz\u00e1bal Blanco.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<h6> 2019-09-07 00:27:47 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=1579'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1578'>1578<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1579'>1579<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>1580<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1581'>1581<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1582'>1582<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=22911'>22911<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=22912'>22912<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=1581'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=22912'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES La Sierra del Bahoruco y su propia naturaleza La Sierra del Bahoruco est\u00e1 formada por muchos montes cortados, que se distribuyen principalmente entre las provincias Barahona, Pedernales e Independencia. Tiene una extensi\u00f3n superficial superior a los 2,400 kil\u00f3metros cuadrados. Algunos de sus cerros, mogotes y picachos son aut\u00e9nticos pe\u00f1ascos. 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