{"id":484721,"date":"2023-10-30T10:38:24","date_gmt":"2023-10-30T14:38:24","guid":{"rendered":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=484721"},"modified":"2023-10-30T10:38:24","modified_gmt":"2023-10-30T14:38:24","slug":"haitianos-asesinaron-20-sacerdotes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=484721","title":{"rendered":"Haitianos asesinaron 20 sacerdotes"},"content":{"rendered":"\n<p>diariodominicano.com<\/p>\n\n\n\n<p>Por  Roberto Valenzuela<\/p>\n\n\n\n<p>Santo Domingo, R. D.,  30 de octubre, 2023.-  En las p\u00e1ginas oscuras de la historia de Hait\u00ed, se teje una leyenda de maldici\u00f3n que ha persistido a lo largo de los siglos, arrojando sombras tenebrosas sobre la naci\u00f3n. Esta ver\u00eddica o supuesta maldici\u00f3n se dice que fue echada por los representantes de Dios en Santo Domingo, los curas y las monjas, durante los tormentos y persecuciones que sufrieron a manos de las huestes del susodicho emperador Jean-Jacques Dessalines en 1805 y durante la invasi\u00f3n a Santo Domingo de 1822 a 1844.<\/p>\n\n\n\n<p>La naturaleza exacta de esta maldici\u00f3n, ya sea vud\u00fa africano o cat\u00f3lica cristiana, sigue siendo un enigma, envuelta en misterio como las sombras de una noche oscura. Sin embargo, durante ambas invasiones, la Iglesia Cat\u00f3lica fue el principal blanco de las agresiones despiadadas. El periodista Rafael N\u00fa\u00f1ez registra una investigaci\u00f3n titulada \u00ab\u00a1Ins\u00f3lito!\u00bb en El Diario Libre, donde se detallan las horribles torturas infligidas a los miembros de la Iglesia Cat\u00f3lica. El salvajismo desplegado en esos d\u00edas es dif\u00edcil de imaginar y estremece el alma, como si un oscuro pacto con el mismo Diablo hubiera dado poder a los verdugos.<\/p>\n\n\n\n<p>El 28 de abril de 1805, en el presbiterio de la iglesia cat\u00f3lica de Moca, se encontraron cuarenta ni\u00f1os degollados por las fuerzas de Dessalines. Ni\u00f1os descalzos fueron obligados a caminar a pie decenas de kil\u00f3metros desde Moca y Santiago hasta Hait\u00ed, como si estuvieran destinados a una marcha macabra hacia lo desconocido. A lo largo de su tr\u00e1gico trayecto, incendiaron las parroquias y degollaron a sacerdotes, como si la venganza hubiera sido un juramento ancestral ante el Anticristo y todos sus demonios.&nbsp; Aquellos que tuvieron m\u00e1s suerte sufrieron humillaciones y castigos inenarrables, como si fueran castigos de un m\u00e1s all\u00e1 vengativo.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los relatos que recoge el periodista N\u00fa\u00f1ez en su investigaci\u00f3n es el de un anciano y buen sacerdote, Pedro Tavares, de m\u00e1s de ochenta a\u00f1os, a quien se oblig\u00f3 a caminar hasta la frontera, donde cay\u00f3 exhausto y muri\u00f3 sin probar agua ni comida. Su historia parece arrancada de las p\u00e1ginas de un libro de horror g\u00f3tico, donde la maldici\u00f3n persigue a los inocentes hasta la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Gaspar de Arredondo y Pichardo, en su \u00abMemoria de mi salida de la isla de Santo Domingo el 28 de abril de 1805\u00bb, dej\u00f3 constancia de estas atrocidades que parecen sacadas de una pesadilla, como si hubieran emergido de un reino infernal.<\/p>\n\n\n\n<p>En Santiago, las tropas de Dessalines, bajo las \u00f3rdenes de Christopher, tomaron a prisioneros y los llevaron al cementerio, donde les arrebataron la vida de manera brutal, como si estuvieran pagando un precio siniestro. No contentos con tal crueldad, secuestraron al presb\u00edtero V\u00e1squez y a otros veinte sacerdotes, a quienes mataron, como si la muerte hubiera sido la \u00fanica moneda de cambio. Luego, los militares haitianos insaciable de maldad, prendieron fuego a las cinco principales iglesias de Santiago antes de forzar a 249 mujeres, 430 ni\u00f1as y 318 ni\u00f1os a cruzar hacia Hait\u00ed, donde desaparecieron sin dejar rastro, como si la tierra misma los hubiera engullido.<\/p>\n\n\n\n<p>Las atrocidades sufridas por estos ni\u00f1os y mujeres desaf\u00edan la imaginaci\u00f3n, como si fueran los horrores de un cuento de pesadilla. Las cifras de aquellos degollados por orden del emperador haitiano Jean-Jacque Dessalines, se cuentan por miles, como si el abismo de la maldici\u00f3n no tuviera fin.<\/p>\n\n\n\n<p>Este espeluznante episodio de la historia haitiana encuentra paralelos en las atrocidades cometidas contra los blancos franceses durante la revuelta de esclavos, como si la espiral de violencia estuviera tejida en el destino de la isla. Jean-Jacques Dessalines, el gobernador general de Hait\u00ed, orden\u00f3 que los blancos franceses fueran quemados vivos cuando proclam\u00f3 la independencia el 1 de enero de 1804 en Gonaives, como si una maldici\u00f3n ancestral hubiera consumido su coraz\u00f3n. Un a\u00f1o despu\u00e9s, Dessalines invadi\u00f3 la parte este de la isla, arrasando con Azua y otros territorios del sur, sitiando la ciudad de Santo Domingo, como si el odio ancestral hubiera cobrado vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El odio racial arraigado en el emperador Dessalines a ra\u00edz de su experiencia como esclavo es una explicaci\u00f3n de estas atrocidades, como si los grilletes del pasado hubieran dejado una marca imborrable. Las cicatrices del pasado esclavista generaron resentimientos que afloraron en momentos cr\u00edticos, infligiendo dolor y sufrimiento a los inocentes atrapados en medio de este conflicto, como si la maldici\u00f3n de la esclavitud no hubiera sido quebrada por la independencia de Hait\u00ed, sino que se hubiera transformado en una sombra que lo perseguir\u00eda hasta el final de sus d\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>diariodominicano.com Por Roberto Valenzuela Santo Domingo, R. D., 30 de octubre, 2023.- En las p\u00e1ginas oscuras de la historia de Hait\u00ed, se teje una leyenda de maldici\u00f3n que ha persistido a lo largo de los siglos, arrojando sombras tenebrosas sobre la naci\u00f3n. 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