{"id":46647,"date":"2011-01-19T04:03:26","date_gmt":"2011-01-19T04:03:26","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=46647"},"modified":"2011-01-19T04:03:26","modified_gmt":"2011-01-19T04:03:26","slug":"la-paz-salvadorena-despues-de-los-acuerdos-de-1992","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=46647","title":{"rendered":"La paz salvadore\u00f1a despu\u00e9s de los acuerdos de 1992"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Carlos Ayala Ram\u00edrez<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">ALAI AMLATINA, 18\/01\/2011.- Una lectura atenta de los acuerdos de paz en su conjunto (Ginebra, Caracas, San Jos\u00e9, M\u00e9xico, Nueva York, y Chapultepec) , permite visualizar cuando menos dos elementos de lo que podr\u00edamos llamar ?el esp\u00edritu? de los acuerdos de paz: primero, la necesidad de priorizar la sensatez y la raz\u00f3n pol\u00edtica para finalizar con el conflicto armado y, segundo, buscar la refundaci\u00f3n de la sociedad salvadore\u00f1a sobre la base de la democracia, el respeto a los derechos humanos, y el conocimiento p\u00fablico de la verdad sobre graves hechos de violencia ocurridos desde 1980. Sin olvidar que, seg\u00fan los acuerdos de Chapultepec, la reunificaci\u00f3n de la sociedad salvadore\u00f1a, en democracia, tiene como uno de sus requisitos el desarrollo econ\u00f3mico y social.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Con ese esp\u00edritu se lograron importantes acuerdos de car\u00e1cter pol\u00edtico tales como la soluci\u00f3n definitiva a la guerra civil, la retirada de la Fuerza Armada de la vida pol\u00edtica, su reducci\u00f3n y depuraci\u00f3n, la desmovilizaci\u00f3n del FMLN y su conversi\u00f3n en partido pol\u00edtico, la creaci\u00f3n de la Procuradur\u00eda para la Defensa de los Derechos humanos y la Polic\u00eda Nacional Civil. Pero los acuerdos no s\u00f3lo estaban orientados a transformar una realidad de violencia, sino tambi\u00e9n a poner las bases de justicia y equidad para transformar una realidad de injusticia social de larga data.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">La guerra y la problem\u00e1tica econ\u00f3mica eran las principales preocupaciones de la ciudadan\u00eda en la d\u00e9cada de los ochenta; con los acuerdos de paz se da un cambio hist\u00f3rico: se pone fin al conflicto armado, pero al mismo tiempo surge un nuevo problema que amenazar\u00e1 la paz lograda: la violencia delincuencial. Desde 1994 el problema de la criminalidad domina, intercambiando su preponderancia con los problemas econ\u00f3micos. Por eso algunos sostienen que la paz que tenemos en El Salvador es una paz violenta, no la violencia de la guerra, sino la de la inseguridad p\u00fablica cuyo reflejo m\u00e1s impactante lo constituyen los 12 \u00f3 15 homicidios diarios.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">En lo que respecta al problema econ\u00f3mico, despu\u00e9s de los acuerdos de paz, no solo no se tom\u00f3 en serio la plataforma m\u00ednima de compromisos orientada a facilitar el desarrollo de los estratos sociales mayoritarios, sino que se impulsaron pol\u00edticas econ\u00f3micas en perjuicio de esas mayor\u00edas y en beneficio de sectores minoritarios vinculados a Arena. Estos grupos se fortalecieron con el proceso de privatizaci\u00f3n de la banca, la privatizaci\u00f3n de los grandes activos del Estado, y la dolarizaci\u00f3n de la econom\u00eda. Se consolid\u00f3 un modelo econ\u00f3mico que, lejos de ser coherente con los logros pol\u00edticos de los acuerdos de paz, es contrario a su esp\u00edritu. Se construy\u00f3 una paz violenta, no la violencia de la guerra, sino de la pobreza y la exclusi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">El primer gobierno de Arena firm\u00f3 la paz, pero su pol\u00edtica econ\u00f3mica excesivamente liberal y plegada a los intereses de los m\u00e1s ricos, su actitud proclive a los actos de corrupci\u00f3n, y una pol\u00edtica de seguridad fallida, han sido verdaderos ant\u00eddotos para una paz verdadera.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">El cambio de gobierno que se concret\u00f3 en el 2009, gener\u00f3 nuevas y grandes expectativas en lo que respecta a los principales problemas que afectan a las mayor\u00edas. No obstante, del nuevo gobierno se sigue esperando que resuelva el problema econ\u00f3mico y de violencia delincuencial que aflige a la ciudadan\u00eda. En buena parte de los salvadore\u00f1os y salvadore\u00f1as ahora mismo hay incertidumbre, desencanto y frustraci\u00f3n causados por los altos \u00edndices de violencia, el aumento de la pobreza, la falta de confianza en las instituciones que deber\u00edan garantizar la paz y la democracia, y la falta de justicia para las v\u00edctimas. De ah\u00ed que un alto porcentaje de la poblaci\u00f3n considera que El Salvador necesita un cambio de direcci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Y ese cambio pasa, hoy d\u00eda, por abordar con eficacia y eficiencia los problemas antes citados. Pasa tambi\u00e9n por superar la incompetencia de la clase pol\u00edtica y, consecuentemente, su mal desempe\u00f1o. Retomar el esp\u00edritu de los acuerdos de paz en este campo supone: vincular la pol\u00edtica con la \u00e9tica, con el bien com\u00fan, con el pluralismo real, con la concertaci\u00f3n producto del debate responsable, del disentimiento y el consenso.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Con los acuerdos de paz se posibilit\u00f3, sobre todo, una reforma pol\u00edtica con sus alcances, limitaciones, y sus peligros de retroceso; pero sigue pendiente la reforma econ\u00f3mica, aspecto sustancial de la paz social y de la democracia real. Uno de los principales desaf\u00edos del actual gobierno. En la soluci\u00f3n de los actuales problemas debe influir el esp\u00edritu de los acuerdos de paz, esto es, la fuerza de la raz\u00f3n para enfrentar la crisis, y la voluntad de verdad y de justicia para refundar la sociedad salvadore\u00f1a que queremos.<\/span><\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">&#8211; Carlos Ayala Ram\u00edrez, director de YSUCA<\/span><\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">M\u00c3\u00a1s informaci\u00c3\u00b3n: http:\/\/alainet.org<\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">RSS:  http:\/\/alainet.org\/rss.phtml Twitter: http:\/\/twitter.com\/ALAIinfo<\/span><\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<h6> 2011-01-19 04:03:26 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=9238'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=9237'>9237<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=9238'>9238<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>9239<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=9240'>9240<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=9241'>9241<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=9240'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Ayala Ram\u00edrez ALAI AMLATINA, 18\/01\/2011.- Una lectura atenta de los acuerdos de paz en su conjunto (Ginebra, Caracas, San Jos\u00e9, M\u00e9xico, Nueva York, y Chapultepec) , permite visualizar cuando menos dos elementos de lo que podr\u00edamos llamar ?el esp\u00edritu? de los acuerdos de paz: primero, la necesidad de priorizar la sensatez y la raz\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-46647","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opiniones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/46647","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=46647"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/46647\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=46647"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=46647"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=46647"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}