{"id":45961,"date":"2011-09-09T12:57:32","date_gmt":"2011-09-09T12:57:32","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=45961"},"modified":"2011-09-09T12:57:32","modified_gmt":"2011-09-09T12:57:32","slug":"nostalgia-de-las-pasiones-tranquilas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=45961","title":{"rendered":"Nostalgia de las pasiones tranquilas"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\"> <\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">El capitalismo del siglo XVII entendi\u00f3 la codicia como una pasi\u00f3n \u00fatil que pod\u00eda suministrar tanto la fuerza para mantener la voluntad de ganar como para limitar las pasiones autodestructivas. En esta utilidad econ\u00f3mica de las pasiones se basa la idea de la transformaci\u00f3n de los vicios privados en virtudes p\u00fablicas. La codicia ser\u00eda socialmente \u00fatil porque mantiene la voluntad de ganar por encima de la confortable satisfacci\u00f3n de las necesidades materiales. Cuando la codicia es vinculada a los intereses econ\u00f3micos y limitado su potencial de excitaci\u00f3n, se transforma finalmente enlo que David Hume llamaba una \u00abpasi\u00f3n tranquila\u00bb de clara utilidad econ\u00f3mica y social.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">La codicia es tambi\u00e9n ahora una fuerza dinamizadora de la econom\u00eda, pero sabemos que puede ser un deseo ilimitado cuyo placer no se cifra tanto en la consecuci\u00f3n como en la expectativa. Los mercados financieros han permitido estimular continuamente las expectativas de mayores ganancias y m\u00e1s arriesgadas. Cuanto mayor es la disposici\u00f3n al riesgo, mayores son las ganancias posibles y menor el sentido de responsabilidad. Los bancos apenas pueden poner l\u00edmites sist\u00e9micos frente a los mercados financieros, de manera que no limitan el incremento de beneficios de los valores especulativos.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Cuando los bancos operan en el negocio del cr\u00e9dito, en la financiaci\u00f3n de las empresas o en la administraci\u00f3n de patrimonios privados, tenemos actividades econ\u00f3micas relacionadas con actividades econ\u00f3micas con fines y objetivos; se extienden en el tiempo y no dependen de acontecimientos o decisiones; en su dimensi\u00f3n social, est\u00e1n vinculadas a relaciones sociales duraderas, que son a su vez fundamento de estabilidad y confianza.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Todo cambia cuando el negocio principal de los bancos consiste en especular en los mercados financieros, cuando no hay inversiones, sino apuestas que no se identifican con los objetos sobre los que se apuesta y son pura autorreferencia. El especulador quiere aprovechar los momentos de incertidumbre con sus apuestas econ\u00f3micas; los concibe como excitaci\u00f3n que quisiera repetir continuamente.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Las dimensiones temporales de los mercados financieros contribuyen a las turbulencias emocionales que se siguen de la r\u00e1pida secuencia de expectativa y decepci\u00f3n, euforia y depresi\u00f3n, codicia y miedo. El horizonte temporal extremadamente corto en el que act\u00faan los brokers y los gestores de fondos excita la expectativa de mayores ganancias en tiempos cada vez m\u00e1s breves.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Los ritmos cortos de los mercados financieros suponen una desconfianza generalizada en la capacidad de controlar el futuro, una explotaci\u00f3n excesiva del presente, una economizaci\u00f3n de las m\u00e1s peque\u00f1as unidades de tiempo y, finalmente, una ruinosa competici\u00f3n en torno al \u00ab\u00faltimo momento\u00bb, que da la ventaja definitiva a quienes compiten por los mayores beneficios, similar a una de coches hacia un muro en la que gana el \u00faltimo que frene. Como nadie est\u00e1 dispuesto a frenar porque el de al lado frenar\u00e1 un poco m\u00e1s tarde, finalmente todos se estrellan contra el muro.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">La codicia de los bancos de inversiones no es una propiedad que habr\u00eda de predicarse de las personas, sino un principio estructural de su modo de actuar. Es propia de un tipo de competencia en la que rige el criterio de no desaprovechar la oportunidad de un rendimiento todav\u00eda mejor.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">En la crisis financiera de 2008, la creencia de que los riesgos se pueden calcular, asegurar y vender a otros incit\u00f3 a asumir a\u00fan m\u00e1s riesgos. La matem\u00e1tica financiera consideraba que los riesgos eran calculables y la ciencia econ\u00f3mica dominante, mediante la \u00abteor\u00eda de los mercados efectivos\u00bb, afirmaba poder demostrar la plena racionalidad de la formaci\u00f3n de los precios en los mercados financieros. La supuesta protecci\u00f3n frente a los riesgos que promet\u00edan dichas instancias y mecanismos institucionaliz\u00f3 en los mercados financieros el potencial de adicci\u00f3n que es propio de toda codicia.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Sobre los mercados financieros y en los bancos se han instalado unos procedimientos que act\u00faan de manera exactamente contraria a la neutralizaci\u00f3n de las pasiones da\u00f1inas pretendida por el liberalismo cl\u00e1sico. Si el c\u00e1lculo de los intereses econ\u00f3micos se revela como una ilusi\u00f3n, entonces no puede haber una mediaci\u00f3n entre pasi\u00f3n y raz\u00f3n en los mercados financieros. La codicia no puede convertirse en una pasi\u00f3n tranquila mientras no se reduzca el potencial de excitaci\u00f3n de la fancy finance, de los bancos de inversiones y los productos derivados, mientras el oficio de banquero no vuelva a ser -como recomendaba Paul Krugman- un asunto aburrido.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">El capitalismo no puede renunciar a la ambici\u00f3n de ganancia, que es tan vieja como el dinero, pero deber\u00edamos poder reducir la gratificaci\u00f3n que se concede a la codicia en los mercados financieros de este capitalismo emocional. La funci\u00f3n de eso que llamamos gobernanza financiera global tendr\u00eda que ser un cierto retorno a las emociones tranquilas, a las que se echa de menos en el actual torbellino financiero de las pasiones destructivas.<\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\"> <\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Daniel Innerarity<\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\">Catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda Pol\u00edtica y Social, investigador en la Universidad del Pa\u00eds Vasco y director del Instituto de Gobernanza Democr\u00e1tica<\/span><\/p>\n<p><span class=\"text1noticias\"> <\/span><\/p>\n<\/p>\n<h6> 2011-09-09 12:57:32 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=8620'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=8619'>8619<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=8620'>8620<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>8621<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=8622'>8622<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=8623'>8623<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=8622'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El capitalismo del siglo XVII entendi\u00f3 la codicia como una pasi\u00f3n \u00fatil que pod\u00eda suministrar tanto la fuerza para mantener la voluntad de ganar como para limitar las pasiones autodestructivas. 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