{"id":45381,"date":"2020-09-09T21:06:43","date_gmt":"2020-09-09T21:06:43","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=45381"},"modified":"2020-09-09T21:06:43","modified_gmt":"2020-09-09T21:06:43","slug":"no-es-tiempo-para-lamentarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=45381","title":{"rendered":"NO ES TIEMPO PARA LAMENTARSE"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS<\/p>\n<\/p>\n<p>NO ES TIEMPO PARA LAMENTARSE <\/p>\n<p>\u00abEl triunfo radica en convencerse y en vencer el temor al naufragio\u00bb <\/p>\n<p>=============================<\/p>\n<p>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net\t<\/p>\n<p>============================= <\/p>\n<\/p>\n<p>\t No es tiempo para lamentarse, sino para reparar el da\u00f1o hecho a ese universo arm\u00f3nico y fortalecerse en nuestras relaciones humanas, si en verdad queremos rehacernos y vivir. En consecuencia, entiendo que ha llegado el momento de hacer presente la ecuanimidad y la entereza en nuestras propias existencias, que siempre son mejorables. La cuesti\u00f3n es poner empe\u00f1o en nuestros h\u00e1bitos, hacerlos m\u00e1s \u00e9ticos y saludables, el no abusar de nada y en utilizar la moderaci\u00f3n como norma, m\u00e1xime en un momento en el que m\u00e1s de un mill\u00f3n de especies se hallan en riesgo de extinci\u00f3n, en parte por esa degradaci\u00f3n, tanto en tierra como en mar, gestada como fruto de nuestra propia actividad humana. Por desgracia, la biodiversidad de la tierra, su gran riqueza de vida, est\u00e1 disminuyendo a un ritmo jam\u00e1s visto. Deber\u00edamos, pues, corregir nuestro propio entorno, modificando actitudes, recomponiendo modos de actuar, porque el coronavirus paraliza el mundo, pero no el cambio clim\u00e1tico, ya que las concentraciones atmosf\u00e9ricas de di\u00f3xido de carbono han continuado aumentando hasta alcanzar registros sin precedentes, seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Meteorol\u00f3gica Mundial. Tal vez, este esp\u00edritu de fracaso, nos sirva como una gran oportunidad para empezar otra vez con m\u00e1s voluntad y mayor inteligencia. <\/p>\n<\/p>\n<p>\tIndudablemente, estamos obligados a restablecer horizontes m\u00e1s po\u00e9ticos que los actuales, donde la vida sea abundante, porque el amor nos reavive en cada esquina, con un aire  enfocado al bien com\u00fan y con la garant\u00eda de que se logre otro br\u00edo menos derrochador. Necesitamos sanar y enmendarnos ante la codicia desenfrenada del consumo. Tambi\u00e9n precisamos conservar la memoria y repensar sobre lo actuado. De igual modo, requerimos romper cadenas que nos esclavizan y coger aliento para acabar con actividades y prop\u00f3sitos destructivos y ociosos. En cualquier caso, no podemos continuar en este vac\u00edo, sin apenas tiempo para reposar y detenerse, pues si vital es caminar, tambi\u00e9n es fundamental pararse, aunque solo sea para recordar y verse  en una casa com\u00fan como miembros de un mismo linaje. Por consiguiente, creo que todas las celebraciones son necesarias; y, en este sentido, aplaudo el mejor ejemplo de solidaridad entre naciones, la cooperaci\u00f3n Sur-Sur, una manifestaci\u00f3n de solidaridad entre pueblos y pa\u00edses que contribuye al bienestar de las poblaciones, su independencia colectiva y el logro de los objetivos de desarrollo acordados internacionalmente. <\/p>\n<\/p>\n<p>\tTeniendo en cuenta las circunstancias actuales, este tipo de colaboraciones son ahora m\u00e1s necesarias que nunca; sin obviar, adem\u00e1s, que vivimos en un mundo donde la interdependencia se vuelve cada vez m\u00e1s conflictiva. De esto tampoco hay que lamentarse, s\u00ed que hay que corregirse. La humanidad requiere m\u00e1s unidad que nunca, al menos para definir y defender juntos, en un mundo cada vez m\u00e1s peligroso e impredecible, la supervivencia del linaje. Si con la pandemia de COVID-19 se ha puesto en evidencia la fragilidad de los eslabones de valor mundiales existente y la vulnerabilidad de los pa\u00edses, con la falta de acci\u00f3n com\u00fan en \u00e1mbitos tan esenciales como la seguridad de una naci\u00f3n, tambi\u00e9n se genera un ambiente de inseguridad global verdaderamente preocupante. Ojal\u00e1 aprendamos a rectificar antes de que sea demasiado tarde, obviamente todo depende de nosotros, de nuestro desvelo y af\u00e1n por  las acciones comunes, por hacer realidad un mundo fraterno, donde nadie quede arrinconado, y cada vez sean m\u00e1s las voces que piden a los gobiernos usar los planes de recuperaci\u00f3n pos-COVID19 para crear econom\u00edas sostenibles. Al fin y al cabo, el triunfo radica en convencerse y en vencer el temor al naufragio.<\/p>\n<\/p>\n<p>\tQuiz\u00e1s nos hayamos acostumbrado a luchar poco por mejorar nuestra vida, avivando ese soplo de cansancio que nos quita la esperanza de batallar por un mundo m\u00e1s habitable y menos desigual entre sus moradores. Vivir lament\u00e1ndose permanentemente no es de recibo. Se requiere actuar y esforzarse por volverse pi\u00f1a, por rehacerse en familia, por repararse y restaurarse el coraz\u00f3n, por verse y mirarse el alma, que es, sin duda, la mejor recuperaci\u00f3n para fortalecerse, pues si la pandemia nos est\u00e1 empujando hacia la peor recesi\u00f3n en d\u00e9cadas, nada est\u00e1 perdido cuando se impulsa con tes\u00f3n la justicia social y se promueve en uni\u00f3n, hojas de ruta para un futuro centrado en el ser humano. A poco que retornemos a experiencias vividas, nos daremos cuenta que la acci\u00f3n permanente y  concertada de los gobiernos y de los representantes de los empleadores y los trabajadores es esencial para alcanzar ese clima de sosiego que todos nos merecemos. Con lamentarnos nada se consigue. Desde luego, resulta preciso actuar cuanto antes para aprovechar las oportunidades que la vida nos tiende y afrontar los retos a fin de construir un porvenir de realizaci\u00f3n laboral, inclusivo y seguro, con empleo gratificante libremente elegido y dignificado para todos. Ese porvenir profesional, ser\u00e1 el que ponga fin a la pobreza y no deje a nadie atr\u00e1s, muri\u00e9ndose en los lamentos. <\/p>\n<\/p>\n<p>V\u00edctor CORCOBA HERRERO \/ Escritor<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>9 de septiembre de 2020.-<\/p>\n<\/p>\n<h6> 2020-09-09 21:06:43 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=80'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=79'>79<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=80'>80<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>81<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=82'>82<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=83'>83<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=82'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS NO ES TIEMPO PARA LAMENTARSE \u00abEl triunfo radica en convencerse y en vencer el temor al naufragio\u00bb ============================= V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor corcoba@telefonica.net ============================= No es tiempo para lamentarse, sino para reparar el da\u00f1o hecho a ese universo arm\u00f3nico y fortalecerse en nuestras relaciones humanas, si en verdad queremos rehacernos y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-45381","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opiniones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45381","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=45381"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/45381\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=45381"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=45381"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=45381"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}