{"id":448089,"date":"2023-06-18T16:11:42","date_gmt":"2023-06-18T20:11:42","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=448089"},"modified":"2023-06-18T16:11:42","modified_gmt":"2023-06-18T20:11:42","slug":"algo-mas-que-palabras-sentirnos-unidos-animicamente-genera-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=448089","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS SENTIRNOS UNIDOS AN\u00cdMICAMENTE GENERA VIDA"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>&nbsp;\u201cDetr\u00e1s de cada uno de nosotros siempre hay un rastro y un rostro, que ha de enternecernos, porque ese alguno que camina a nuestro lado y que sue\u00f1a como nosotros, es alguien vivo al que no se le puede utilizar ni apartar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>=============================<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El des\u00e1nimo nos est\u00e1 dejando sin fuerza a buena parte de los humanos, que hace tiempo dejo de ser poes\u00eda, para ser poder que amortaja y divide. Ciertamente, vivimos en un per\u00edodo de confusi\u00f3n permanente del que tenemos que salir cuanto antes para tener continuidad como linaje. Para desgracia colectiva, la falsedad nos gobierna por todos los rincones. No hay m\u00e1s alianzas que las que perfilan los poderosos, en base a sus intereses mundanos. Para colmo de males, apenas buceamos por nuestros interiores, ya que s\u00f3lo nos mueve don dinero. El caudal de las finanzas es el que abre las puertas de aqu\u00ed abajo, cuando el verdadero valor radica en ofrecer savia y coraje en los andares. Olvidamos que somos hijos del amor. \u00a1Qu\u00e9 adversidad m\u00e1s grande! Al n\u00edveo quehacer del amar, hemos de regresar, por mucho que avancemos en mercader\u00eda. No hay mayor tesoro que enhebrar el alma de olmos para poder conjugar el cuerpo con el esp\u00edritu. \u00danicamente as\u00ed, podremos vencer la indiferencia y descubrir otro modo de vivir, perdonando y don\u00e1ndonos. Ah\u00ed radica el cambio, en salir al encuentro para reencontrarnos juntos y hacer familia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Detr\u00e1s de cada uno de nosotros siempre hay un rastro y un rostro, que ha de enternecernos, porque ese alguno que camina a nuestro lado y que sue\u00f1a como nosotros, es alguien vivo al que no se le puede utilizar ni apartar. Naturalmente, nadie puede excluirse del pulso viviente. Todos somos necesarios y singulares. Por ello, tenemos que propiciar la cercan\u00eda, fomentar los encuentros, promover lo aut\u00e9ntico y derribar de los caminos el odio y la violencia. Sin duda, nos merecemos otras luces m\u00e1s aut\u00e9nticas, adem\u00e1s de nuevas atm\u00f3sferas que nos armonicen. Este oleaje de conflictos que siembra la mentira, nos est\u00e1 dejando para el arrastre. Desunidos tampoco ganamos batalla alguna. Desde luego, necesitamos cosechar gestos m\u00e1s verdaderos, que nos injerten sinton\u00edas tranquilizadoras. Para empezar, hagamos la tarea diaria cada cual consigo mismo, que no es otra que conciliar abecedarios, reconciliarnos con lo m\u00e1s pr\u00f3ximo para que deje de nombrarse al pr\u00f3jimo como contrario, llevar un te quiero en los labios del nervio para enmendar situaciones y acompa\u00f1ar con nuestra presencia a alguien que se sienta solo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Claro que no es f\u00e1cil hermanarse con el quehacer de cada jornada. Es una labor dura, pero no imposible. Cuando los ciudadanos activan el v\u00ednculo de la ejemplaridad como ciudadan\u00eda y las sociedades eligen el Estado social y democr\u00e1tico de derecho, las pol\u00edticas se tornan m\u00e1s po\u00e9ticas y las personas vuelven a sobresalir sobre la ganancia. Esta sana acogida en com\u00fan se convierte en otro vivir y se vierte en un culto al abrazo sincero, del que todos salimos regenerados. El orbe de las relaciones, pues, tiene que sustentarse en la ternura, para mejorar la comprensi\u00f3n y el entendimiento. Ahora cuesta entenderse hasta uno mismo, en un mundo que nos aplasta de injusticas, con unas sociedades cada vez m\u00e1s deshumanizadas, lo que impide garantizar una interacci\u00f3n mel\u00f3dica y una voluntad de las diferentes culturas para convivir juntas. En este sentido, dicha convivencia ha de obligarnos a devaluar la competitividad y la conflictividad. Fuera tribulaciones, por consiguiente, y tomemos la dicha de vivir desvivi\u00e9ndonos unos por otros.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo importante es no perder esa paz interior de la que estamos actualmente tan hambrientos en todo el globo terr\u00e1queo. Eduqu\u00e9monos para hermanarnos, tomemos conciencia de lo saludable que es compenetrarse, sobre todo para no perder horizonte alguno por falta de aliento o de oportunidades. Compongamos, igualmente, existencias m\u00e1s fraternas y coexistencias mejor ensambladas. Traigamos el coraz\u00f3n y la caricia de una mirada esperanzadora. Al tiempo, dej\u00e9monos asimismo tutelar por el ancla de la verdad para que renazca nuestra bondad. Seguramente, entonces, el Mediterr\u00e1neo dejar\u00e1 de ser la ruta migratoria m\u00e1s peligrosa del mundo, con el mayor \u00edndice de mortalidad. Probablemente, tambi\u00e9n, brotar\u00e1n las virtualidades del positivo di\u00e1logo, desinteresado, objetivo y leal. Con ello mejoraremos, indudablemente, tanto la concordia en el seno de los hogares como la quietud entre los moradores. Al fin y al cabo, esto nos exige comprometernos con la fuerza de un coraz\u00f3n renovado y solidario en la reconstrucci\u00f3n de v\u00ednculos olvidados o perdidos. Algo que nos hace falta como el comer.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>18 de junio de 2023.-<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;\u201cDetr\u00e1s de cada uno de nosotros siempre hay un rastro y un rostro, que ha de enternecernos, porque ese alguno que camina a nuestro lado y que sue\u00f1a como nosotros, es alguien vivo al que no se le puede utilizar ni apartar\u201d. ============================= V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ============================= &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El des\u00e1nimo nos est\u00e1 dejando [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28,"featured_media":448090,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36,16,27],"tags":[],"class_list":["post-448089","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-hombresmujeresycosas","category-opiniones","category-portada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/448089","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=448089"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/448089\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":448091,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/448089\/revisions\/448091"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/448090"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=448089"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=448089"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=448089"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}