{"id":427966,"date":"2023-03-29T09:30:02","date_gmt":"2023-03-29T13:30:02","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=427966"},"modified":"2023-03-29T09:30:02","modified_gmt":"2023-03-29T13:30:02","slug":"las-republicas-dominicana-y-haitiana-cara-a-cara-una-aproximacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=427966","title":{"rendered":"Las rep\u00fablicas dominicana y haitiana cara a cara: una aproximaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><br><strong>Fernando I. Ferr\u00e1n1<\/strong><br><\/p>\n\n\n\n<p>I. Pr\u00f3logo<\/p>\n\n\n\n<p><br>La Rep\u00fablica de Hait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana comparten desde 1844 el territoerio de la isla la Espa\u00f1ola. Las relaciones entre ambas vienen entretejidas en los \u00faltimos a\u00f1os, si no despu\u00e9s de 1862 , por cuestiones urticantes relativas a la migraci\u00f3n haitiana al pa\u00eds colindante, el manejo de la frontera, la situaci\u00f3n de los trabajadores haitianos en suelo dominicano y el comercio binacional. A todo lo cual se a\u00f1ade, para fines de mera actualidad, las debilidades intr\u00ednsecas, incluso fallidas, de uno de los estados interrelacionados.<\/p>\n\n\n\n<p><br>En ese contexto, la formaci\u00f3n sociohist\u00f3rica de los conglomerados poblaciones que echan<br>ra\u00edces en la isla de la Espa\u00f1ola sigue siendo tan divergente como el dominicano y el<br>haitiano. En orden a discernir tan impasible realidad, en lo sucesivo aplico el principio &#8211;<br>dir\u00edase hoy hermen\u00e9utico- de la analog\u00eda medieval3<br>: ambos pueblos, aunados en los<br>linderos de una historia, son irreductibles e inconfundibles entre s\u00ed; y, al mismo tiempo,<br>a pesar de experimentar procesos de formaci\u00f3n diferentes, permanecen inseparables en<br>un mismo lindero medioambiental e isle\u00f1o.<br>Mediando ese principio, propongo dar un paso al frente de infinidad de los mismos<br>diagn\u00f3sticos harto repetidos y consabidos. \u00bfEl objetivo\u2026?, intentar al menos auscultar el<br>ignoto porvenir que separa ambos pueblos y sus formas y deformaciones hist\u00f3ricas y<br>pol\u00edticas, por desbalanceada que est\u00e9 la aproximaci\u00f3n que propongo.<\/p>\n\n\n\n<p>1 Profesor-Investigador del Centro de Estudios Econ\u00f3micos y Sociales P. Alem\u00e1n y coordinador de su<br>Unidad de Estudios Haitianos, PUCMM.<\/p>\n\n\n\n<p>2 A\u00f1o en el que se consigna que Hait\u00ed deja de incursionar militarmente en territorio dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>3 El principio escol\u00e1stico de la analog\u00eda versa as\u00ed: unir sin confundir lo que es diferente y distinguir sin<br>separar lo que permanece aunado.<br>4<br>Pero antes iniciar son imprescindibles dos advertencias. Primera, independientemente de<br>cu\u00e1l sea el porvenir de ambas rep\u00fablicas, en lo sucesivo no es cuesti\u00f3n de tratar el binomio<br>dominico-haitiano y sus singulares relaciones de forma maniquea. Iluso ser\u00eda analizar la<br>realidad como si su gui\u00f3n estuviera entrecortado de un <code>western espagueti\u00b4 producido en Hollywood; l\u00e9ase bien, dividido en dos bandos opuestos: los buenos \/ los malos, los civilizados \/ los b\u00e1rbaros, los h\u00e9roes \/ los villanos. Se trata m\u00e1s bien, por iluso o irrelevante que a veces esto parezca ser en medio de la controvertida actualidad de ambas rep\u00fablicas, de desenmara\u00f1ar la serie de contraposiciones en las que sus partes se encuentran convergiendo o divergiendo entre s\u00ed. En tal situaci\u00f3n, el prop\u00f3sito no es presagiar el camino que uno solo de los dos pa\u00edses isle\u00f1os ha de recorrer (Daut 2023), sino ilustrar lo m\u00e1s objetivamente posible -de conformidad con la documentaci\u00f3n disponible- la ruta que cursan las relaciones de ambos, -independientemente de lo cercanos o alejados que permanezcan. Y, segunda advertencia preliminar, la exposici\u00f3n se centra exclusivamente en dichos pueblos y sus respectivas rep\u00fablicas. Encamino as\u00ed un ejercicio acad\u00e9mico con la sola finalidad de aislarlos experimentalmente para discernir el entretejido particular dominicano - haitianos, como si a su alrededor no existiera la comunidad internacional ni las llamadas de cumbres particulares4 y ni siquiera pa\u00edses con capacidad de intervenci\u00f3n hegem\u00f3nica5 , sino como dos entidades que al margen del resto del mundo tienen relaciones particulares que exhibir y determinar. Con ese \u00fanico prop\u00f3sito en mente, y por aquello de que<\/code>todo depende del color del cristal<br>con que se mire\u00b4, a continuaci\u00f3n parto de las aprensiones intelectuales con las que las<br>partes objeto de este estudio se perciben y suelen ser percibidas por uno o varios notables<br>del grupo de los que tintan lo que miran (Infra II). Expuesta la envergadura de la culpa de<br>los tiempos, la exposici\u00f3n se centrar\u00e1 en qu\u00e9 hacer en el contexto del binomio bajo estudio<br>(Infra III), antes de finalizar con la presentaci\u00f3n de los m\u00e1s notorios escenarios previsibles<br>en el exclusivo porvenir de esas dos rep\u00fablicas bajo observaci\u00f3n en el mismo trayecto<br>antillano del astro solar (Infra IV).<\/p>\n\n\n\n<p>4 Por ejemplo, Cumbre 2023, p\u00e1rrafo 29. O m\u00e1s realista a\u00fan, posiciones unilaterales de una naci\u00f3n de<br>notable incidencia en Hait\u00ed, como<\/p>\n\n\n\n<p>5 Ver, U.S. Department of State 2023.<br>5<br>II. Culpa de los tiempos<br>II.1 Intelectualidad y vida cotidiana. Hispanistas y afrancesados, endilgados ambos<br>por la pluma de Jean Price-Mars (2000) como \u201dbovaristas\u201d<br>6<br>, han trillado un horizonte<br>apolog\u00e9tico en el que ahondan y subrayan diferencias evidentes, mientras obliteran la<br>coexistencia, solidaridad y convivencia diaria de numerosos miembros de ambos pueblos<br>en espacios compartidos de manera espont\u00e1nea y natural.<br>Esa parcialidad, -si no ojeriza de juicio- es posible en la medida en que el diario vivir<br>aunado y pac\u00edfico de dominicanos y haitianos queda opacado por sonoros altercados<br>como la invasi\u00f3n o dominaci\u00f3n haitiana de 1822-1844, las sucesivas incursiones armadas<br>de Hait\u00ed en el territorio de la Rep\u00fablica Dominicana7<br>, los hechos sangrientos en la L\u00ednea<br>Noroeste en 1937, el duro trabajo en el corte y arrimo de la ca\u00f1a de az\u00facar, la otrora<br>reclusi\u00f3n de la mano de obra en los bateyes de campo azucareros, el trabajo infravalorado<br>y mal remunerado en y fuera de esa agroindustria, y los publicitados como abusivos actos<br>de deportaci\u00f3n de la creciente mano de obra haitiana establecida en territorio dominicano<br>en condiciones de irregularidad.<br>En esos contextos, la objetividad o imparcialidad de juicio es la primera v\u00edctima a la hora<br>de analizar y enjuiciar las relaciones de ambas poblaciones, tanto en su perspectiva<br>binacional, como en la convivencia que de hecho tiene lugar en el lado oriental de la Isla.<br>II.2 Contradicciones hist\u00f3ricas. Las m\u00e1s notables contrariedades, esas que dan pie a<br>los relatos contradictorios que arropan la Espa\u00f1ola, siguen siendo de \u00edndole hist\u00f3rica. En<br>ese contexto, predomina la falta de objetividad. Un buen ejemplo del actual predominio<br>de versiones contradictorias narradas a prop\u00f3sito de contrariedades hist\u00f3ricas ha quedado<br>sobre el tapete y a la vista de todos en los d\u00edas finales del a\u00f1o 2022.<\/p>\n\n\n\n<p>6 Ver, tambi\u00e9n, Byron et al., 2021: 239-253.<br>7 Fundamentalmente hasta la firma del Tratado de Fronteras Dominico-Haitiano del 21 de enero de 1929<br>y los subsecuentes acuerdo del 17 de febrero de 1935 y el protocolo adicional de La Miel del 9 de marzo<br>de 1936, con sus respectivas cesiones de terreno.<br>6<br>En efecto, un pulido documental de la BBC (Brooks 2022) sirvi\u00f3 de causa detonante del<br>nuevo debate. Ese trabajo, avalado en buena medida por los minuciosos estudios de la<br>historiadora Mar\u00eda Filomena Gonz\u00e1lez Canalda (2020 y sf.), asevera que no existe<br>evidencia documental de los despojos cometidos durante la dominaci\u00f3n haitiana de 1822-<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\" start=\"1844\"><li>M\u00e1s a\u00fan, para el autor del reportaje que sirve de <code>parteaguas\u00b4, ni siquiera se trat\u00f3 de una ocupaci\u00f3n engorrosa para la parte oriental de la isla pues, al fin y al cabo, las personas salieron espont\u00e1neamente a saludar a Boyer y su ej\u00e9rcito a su paso, en tanto que \u201cinvitados\u201d por grupos poblacionales. Por decirlo todo en una sola oraci\u00f3n, incluso en Santo Domingo se les recibi\u00f3 sin dejo alguno de resistencia formal. No obstante, argumenta el punto de vista contrario, el documental ingl\u00e9s obnubila las evidencias. Los responsables del libelo -de haber le\u00eddo a historiadores haitianos- hubieran tenido que advertir que se trat\u00f3 de una invasi\u00f3n armada bien planificada, con 12 mil soldados divididos en dos grupos, uno entrando a trav\u00e9s de Dajab\u00f3n y Santiago y el otro v\u00eda San Juan y Azua (Cuello 2022). La verdad de la cuesti\u00f3n no queda develada al afirmar que se trat\u00f3 de una acogida cuasi fraterna y entusiasta, sino al reconocer la violaci\u00f3n a la que fue sometida la soberan\u00eda de un territorio que ya era independiente de Espa\u00f1a y que incluso contaba con una constituci\u00f3n provisional. Cabe destacar que desde aquel evento decimon\u00f3nico de 1822, si no desde antes por incursiones previas en el territorio del entonces Santo Domingo espa\u00f1ol, una barrera de parcialidad se yergue en cuanta narraci\u00f3n describe y procura entender cada suceso de los que hacen memoria haitianos y dominicanos. No obstante, si levant\u00e1ramos la barrera que ofusca el enjuiciamiento parcial, rescatar\u00edamos la verdad de una y otra versi\u00f3n de los mismos hechos, al tiempo que superar\u00edamos su respectiva trivialidad, encono, manique\u00edsmo o enga\u00f1o. Por ejemplo, a prop\u00f3sito del caso tratado por el documental brit\u00e1nico de referencia: Boyer y sus acompa\u00f1antes fueron recibidos en suelo dominicano pac\u00edficamente y, en Santo Domingo, llave en mano; justo por eso su ej\u00e9rcito -sin\u00f3nimo de plan B de estrategas previsores- no tuvo que recurrir al uso de la fuerza. No hubo de hacerlo, claro est\u00e1, aun cuando esa eventualidad estuviera prevista seg\u00fan evidencia la documentaci\u00f3n haitiana, de conformidad con los objetivos finales de la maniobra for\u00e1nea en suelo dominicano. 7 Esclarecido el caso aducido con prop\u00f3sito did\u00e1ctico, retomo cr\u00edticamente los aciertos expuestos por las partes encontradas, sin por eso dejar de reafirmar sus eventuales diferencias. II.3 Dos en una. Ante todo, es indispensable allanar el camino de malos entendidos, pseudo verdades y ojerizas. Es menester m\u00e1s bien reconocer, tal y como afirma Quisqueya Lora, avalada a su vez por los escritos de Gonz\u00e1lez Canalda (2019), que \u201ca ambos lados de la frontera hay animadversiones hist\u00f3ricas e intelectuales\u201d. Y, por a\u00f1adidura, segundo, que \u201cCon referencia a la afirmaci\u00f3n de que<\/code>los intelectuales haitianos en<br>su gran mayor\u00eda creen que somos los culpables los dominicanos de sus<br>desgracias\u00b4, mi experiencia, leyendo los libros de historia de autores<br>haitianos contempor\u00e1neos, es que la Rep\u00fablica Dominicana es la gran<br>ausente en sus reflexiones sobre su devenir hist\u00f3rico\u201d (Lora en Acci\u00f3n<br>Afrodominicana 2022)<br>El solo hecho de que tales aclaraciones devengan indispensables deja en evidencia que<br>las relaciones entre las partes dan pie a posiciones e interpretaciones encontradas a<br>prop\u00f3sito de los mismos acontecimientos. Es en ese contexto, al menos del lado<br>dominicano, el profesor Wilson Castillo distingue reconoce tres posiciones se\u00f1eras:<br>\u201cLa primera, anti-haitiana, asociada al discurso hist\u00f3rico-nacionalista<br>que heredamos de la era de Trujillo-Balaguer, pero que, en la actualidad<br>se expresa con algunas variantes. La segunda posici\u00f3n: pro-haitiana,<br>vinculada a un discurso pol\u00edtico, anti-imperialista y el reconocimiento de<br>la soberan\u00eda y la libre autodeterminaci\u00f3n del pueblo haitiano y, una<br>tercera posici\u00f3n, caracterizada por un discurso social que, procura<br>destacar las condiciones socioecon\u00f3micas de extremas pobreza del pueblo<br>haitiano y el reconocimiento de los derechos humanos de los inmigrantes<br>y descendientes de origen haitianos\u201d. (Castillo 2022)<br>As\u00ed, pues, en medio de tantas divergencias, y aun cuando una golondrina no hace<br>primavera, valga al menos un ejemplo para poner en ascuas la aseveraci\u00f3n relativa a que<br>8<br>existe un hartero complot haitiano en contra de la existencia y de la soberan\u00eda<br>dominicana8<br>. A ese prop\u00f3sito, no es insignificante que l\u00edderes como el dos veces<br>presidente constitucional de Hait\u00ed, Ren\u00e9 Pr\u00e9val, y otros en el campo pol\u00edtico e intelectual<br>desmientan tan hipot\u00e9tica conjura con palabras y con hechos en medio del traj\u00edn de<br>diversos acontecimientos hist\u00f3ricos. Incluso, que lleguen a un nivel de sinceridad tan<br>franca como para declarar en p\u00fablico que \u201clos ilegales haitianos son una carga para<br>Rep\u00fablica Dominicana\u201d; y, por a\u00f1adidura, que el peso de la restauraci\u00f3n de Hait\u00ed recae<br>ante todo en \u201cla comunidad internacional\u00bb que es la llamada a socorrer a ese pa\u00eds en<br>medio de tantos siniestros naturales, pol\u00edticos y sociales (Reyes y Tejera 2000).<br>Por eso o por alguna otra raz\u00f3n que pueda ser aducida en medio de este contrapunteo, lo<br>decisivo sigue siendo, primero, no repetir el desatino de la mujer de Lot -que otrora qued\u00f3<br>convertida en una estatua de sal por mirar hacia atr\u00e1s a su pueblo, Sodoma (Gen. 19,26).<br>Por ende, segundo, evitar que cuantos la imiten queden anquilosados rehabilitando un<br>pasado de nacionalismos autoritarios, encaminados todos a fomentar el miedo, la repulsa,<br>el antagonismo o el odio temporal entre las partes, en vez de mirar al frente en aras de lo<br>venidero y mejor. Y, por v\u00eda de consecuencia, tercero, afirmar de manera fehaciente que<br>si bien los procesos hist\u00f3ricos escenificados en el pasado depositan sus secuelas en el<br>presente, no por tanto haya que prejuzgar y mucho menos deducir y dar por determinado<br>el porvenir9<br>.<br>Es en ese ambiente de temporalidad que conviene discernir y valorar la divergencia y<br>continua diferenciaci\u00f3n que entra\u00f1an los procesos de formaci\u00f3n de los pueblos haitiano<br>y dominicano, al d\u00eda de hoy. Esa divergencia, aunque bien comprendida y expuesta entre<br>otros por el historiador Roberto Cass\u00e1 (2022c, d, e), da raz\u00f3n a buenos y malos<br>entendidos, al igual que a m\u00faltiples puntos de vista y posiciones ideol\u00f3gicas<br>contradictorias. Por lo dicho, absortos en un marem\u00e1gnum de opiniones de toda \u00edndole,<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>8 Subrayo un ejemplo, sin por ello desconocer que existen otros m\u00e1s contrapuestos. Uno de los m\u00e1s<br>reconocidos, el del tambi\u00e9n dos veces expresidente de Hait\u00ed Jean Bertrand Aristide, quien hizo galas de<br>antidominicanismo; y, en el presente, la hacen activos ex funcionarios del gobierno del finado Jovenel<br>Mo\u00efse.<\/p>\n\n\n\n<p>9 Reconocer esa escenificaci\u00f3n es dif\u00edcil de lograr pues, -si un principio fundamental de las llamadas<br>ciencias exactas es la `intersubjetividad\u00b4 de los cient\u00edficos que siguen la misma metodolog\u00eda de<br>investigaci\u00f3n y llegan a los mismos resultados y conclusiones-, entre pensadores haitianos y dominicanos,<br>as\u00ed como a lo interno de cada grupo, operando todos en el \u00e1mbito de las disciplinas sociales, es menos<br>frecuente verificar la materializaci\u00f3n de tal criterio epistemol\u00f3gico.<br>9<br>la cuesti\u00f3n de fondo sigue siendo la revisi\u00f3n de \u201clas matrices diferenciadas de las<br>formaciones sociales de la Rep\u00fablica de Hait\u00ed y la Rep\u00fablica Domimicana\u201d (Cass\u00e1<br>2022c).<br>Si me correspondiera definir ambas matrices de forma lapidaria, dir\u00eda que la formaci\u00f3n<br>social dominicana muestra ser de car\u00e1cter evolutivo y acumulativo, pues asimila en su<br>calificado \u201csancocho cultural migratorio\u201d (Ferr\u00e1n 2022: 484) a todo el que ha llegado<br>para quedarse en el territorio patrio; mientras que la formaci\u00f3n social haitiana aparece<br>siendo de naturaleza restrictiva e involutiva, ya que pretendi\u00f3 afirmarse en una variable<br>racial significativa de su pasado, sin por ello superarla y abrirse a una integraci\u00f3n<br>nacional y modernizante de raigambre pluri\u00e9tnica y multicultural. Ambas matrices son,<br>tanto como su configuraci\u00f3n cultural, diferentes. La trayectoria dominicana es, en<br>t\u00e9rminos relativos, m\u00e1s abierta, acogedora y asimiladora de aquello que le es inicialmente<br>extra\u00f1o y ajeno; la haitiana m\u00e1s bien es un rompecabezas o pastiche que adrede se le<br>mantiene fragmentado y renuente a todo lo que le es diferente.<br>Lo precedente no insin\u00faa ni afirma que una de esas dos formaciones sea mejor -o peorque la otra. Son diferentes, divergentes, disparejas.<br>En Hait\u00ed, puntualiza Cass\u00e1 (2022d), no se construy\u00f3 un orden estable que impulsara la<br>modernizaci\u00f3n, pues la \u00e9lite mulata, la que ejerc\u00eda una hegemon\u00eda siempre recompuesta,<br>percib\u00eda a la masa del pueblo con distante desd\u00e9n como \u201clos negros\u201d. No se construyeron<br>mediaciones tendentes a la aparici\u00f3n de planos efectivos de reconocimiento com\u00fan y<br>susceptibles de solventar la cronicidad de conflictos.<br>\u201cUna agenda pol\u00edtica semejante, fundamentada en el color, ha estado<br>ausente en la existencia de la Rep\u00fablica Dominicana. Los procesos de<br>luchas nacionales desde inicios del siglo XIX tendieron a debilitar los<br>estereotipos racistas del mundo occidental y de procedencia colonial. Los<br>adalides de la libertad de los dominicanos enfatizaron la unidad de todos<br>al margen del color de la piel y de cualquier criterio \u00e9tnico\u201d (Ibid; ver<br>tambi\u00e9n, 2023).<br>10<br>En resumidas cuentas, en la Espa\u00f1ola se registr\u00f3 \u201cel hecho consumado de la<br>conformaci\u00f3n de dos pueblos, con procesos hist\u00f3ricos que han retroalimentado<br>diferencias y divergencias\u201d (Ibid). El uno mantuvo su incipiente independencia sobre<br>base raciales y desencuentros internos; el otro procura su libertad pol\u00edtica a la defensiva<br>mientras diversificaba sus modalidades de producci\u00f3n tradicionales e incorporaba los m\u00e1s<br>dis\u00edmiles flujos migratorios.<br>En ese contexto, \u201cel relato de que Rep\u00fablica Dominicana no tiene derecho a la existencia<br>propia, soberana\u201d (Espinal B\u00e1ez 2022), viene a ser pol\u00edticamente un contrasentido<br>hist\u00f3rico y sociocultural. Cualquier acometida de fusi\u00f3n de ambos pueblos hoy, venga de<br>los \u00e1mbitos internacionales de poder o de donde provenga, encarna el objetable e<br>inexcusable desconocimiento de la autonom\u00eda social, cultural y pol\u00edtica, tanto de los<br>dominicanos, como de los haitianos. Y, segundo, favorece la necesidad de los pobladores,<br>gobiernos e instituciones -a ambos lados de la isla de la Espa\u00f1ola- de defender a todo<br>trance la frontera com\u00fan, como s\u00edmbolo eficiente que es de lo aunado que ellos est\u00e1n y<br>de la diferenciaci\u00f3n que encarnan ambos estados pol\u00edticos en tanto que soberanos.<br>III. Deberes<br>En raz\u00f3n de la existencia de dos formaciones sociopol\u00edticas diferentes en una sola isla, se<br>desprenden algunas acciones concretas que hacen las veces de obligaciones y de<br>quehaceres pendientes. Ellos son:<br>III.1 La primera acci\u00f3n, desde el punto de vista haitiano, acometer con urgencia el<br>encauzamiento de sus instituciones y su apropiado ordenamiento estatal. Ese esfuerzo<br>tiene por finalidad, la de hacer valer su raz\u00f3n de ser en un horizonte de cosas m\u00e1s expuesto<br>a la colaboraci\u00f3n e interdependencia de los actores internos y de Hait\u00ed como naci\u00f3n con<br>la comunidad internacional.<br>III.2 Desde la perspectiva dominicana, segunda acci\u00f3n, hacer prevalecer ante todo y<br>todos el valor del \u201caserto de Duarte\u201d (Cass\u00e1 2022d) relativo a la imposibilidad de<br>cualquier asomo de fusi\u00f3n dominico-haitiana; y, guardando las distancias, a\u00f1adir\u00eda de<br>manera atrevida a esa liquidaci\u00f3n la inconveniencia de cualesquiera sea la amalgama que<br>11<br>por motivos hist\u00f3ricos y culturales termine haciendo las veces de canto de sirena a la<br>impert\u00e9rrita causa dominicana.<br>III.3 Al mismo tiempo, tercera, evaluar la fraternidad de ambos pueblos -haitiano\/<br>dominicano- en tanto que imperativo categ\u00f3rico de una historia compartida pues, en su<br>aislamiento, ellos son inseparables y, en funci\u00f3n de sus caracter\u00edsticas identitarias e<br>intereses societarios, inconfundibles.<br>III.4 Af\u00edn a lo anterior, pero ya en el terreno de lo concreto en la geograf\u00eda isle\u00f1a, es<br>menester desmontar con eficiencia y energ\u00eda el tr\u00e1fico il\u00edcito de personas -tambi\u00e9n el de<br>mercanc\u00edas- por la frontera dominico-haitiana. Para adelantar esa cuarta acci\u00f3n, ser\u00e1<br>requerida la f\u00e9rrea determinaci\u00f3n -amparada siempre por el mandato de la ley- para<br>cerrarle el paso a cuanta corruptela, impunidad y artima\u00f1as ilegales e ileg\u00edtimas a\u00fapen y<br>amparen un comercio hoy por hoy masivo e indiscriminado de mercanc\u00edas y, sobre todo,<br>de nacionales haitianos en condiciones de irregularidad hacia el territorio nacional.<br>III.5 Ap\u00e9ndice o corolario de la anterior, como \u00fanica forma eficiente de por fin superar<br>la complicidad que permite hacer funcionar la puerta giratoria instaurada en dicha<br>frontera, es imprescindible planificar y regular el mercado laboral, l\u00e9ase bien: el<br>dominicano. De modo que ni este lado se amuralle y proh\u00edba a cal y canto la migraci\u00f3n<br>laboral hacia el lado oriental de la isla, ni siga siendo el centenario hacerse la vista gorda<br>el que bautice la infinidad de violaciones y la irregularidad fragante en el concurrido<br>mercado.<br>La coexistencia de ambas sociedades en la Espa\u00f1ola, as\u00ed fundamentada en y para s\u00ed<br>mismas, ha de evitar los artificios y dobleces que apa\u00f1an una inmigraci\u00f3n haitiana<br>indocumentada y laboralmente expuesta a abusos laborales, principal aunque no<br>exclusivamente en el mercado informal de la econom\u00eda (Garc\u00eda Michel 2023b)10<br>.<\/p>\n\n\n\n<p>10 En su rendimiento de cuentas constitucional al Congreso de la Rep\u00fablica, el pasado 27 de febrero 2023,<br>el presidente Luis Abinader Corona hizo un emotivo llamado en relaci\u00f3n con la crisis de Hait\u00ed y exhort\u00f3 al<br>conglomerado pol\u00edtico dominicano a asumir la responsabilidad para \u201capartar el problema haitiano de<br>nuestra lucha partidista y que lleguemos a un gran acuerdo nacional, a un pacto de pa\u00eds, que nos<br>comprometa desde nuestras posiciones y que d\u00e9 una respuesta un\u00e1nime en la defensa y la protecci\u00f3n de<br>nuestra soberan\u00eda\u201d. El prop\u00f3sito de tal llamado formal es \u201cenfrentar el proceso de desnacionalizaci\u00f3n y la<br>sobrecarga de servicios p\u00fablicos esenciales\u2026tanto como el rezago en la modernizaci\u00f3n y tecnificaci\u00f3n de<br>\u00e1reas de producci\u00f3n estrat\u00e9gicas que comprometen seriamente aspectos de la seguridad nacional\u201d ver<br>Garc\u00eda Michel 2023.<br>12<br>Por \u00faltimo, craso error11 el de quienquiera que crea que, por medio del trasvase<br>poblacional, la Rep\u00fablica Dominicana puede amortiguar -\u00bfy remediar?, \u00bfa mediano y<br>largo plazo?- la secuela de sucesivas crisis en Hait\u00ed que derivan en la subsecuente fuga<br>demogr\u00e1fica de todos los segmentos de su poblaci\u00f3n, colmando as\u00ed los m\u00e1s rec\u00f3nditos<br>extremos del hemisferio americano y de allende. Tal desatino desconoce por la raz\u00f3n que<br>sea el punto de inflexi\u00f3n del proceso de reproducci\u00f3n social haitiano -en singular<br>relacionado con el dominicano-, tal y como dejan en evidencia las pesquisas de los m\u00e1s<br>diversos autores de dentro y fuera de la Espa\u00f1ola12<br>.<br>IV. Prognosis<br>IV.1 Escenarios previsibles. Al final de mucho andar, restan por discernir no uno, sino<br>tres desenlaces previsibles al final del camino despejado por las relaciones entacruzadas<br>de las rep\u00fablicas haitiana y dominicana. Todos son concebibles en tanto que promovidos<br>-u obstaculizados- por el impacto entrelazado de variables migratorias, laborales,<br>comerciales, pol\u00edticas y -no menos impoortante- culturales en el \u00e1mbito de las relaciones<br>personales e institucionales que priman entre dominicanos y haitianos.<br>De conformidad con la segunda advertencia expuesta al inicio de este escrito esta<br>previsi\u00f3n versa exclusivamente sobre la relaci\u00f3n de ambos pueblos, sus sociedad y<br>estados pol\u00edticos. Por esa raz\u00f3n, las tres alternativas o escenarios hipot\u00e9ticos de ambos<br>conglomerados republicanos llegan a ser son los siguientes:<br>a. Aislarse respectivamente el uno del otro, al punto de cesar contactos de toda<br>\u00edndole y prescindir cada uno del otro, como si en vez de cohabitar en una isla<br>existieran en dos bien alejadas entre s\u00ed. Eso implicar\u00eda no soportar contactos ni<br>relaciones entre ellos, adem\u00e1s del establecimiento de una frontera terrestre tan<\/p>\n\n\n\n<p>11 Ver, el \u00faltimo de nueve errores advertidos por Espinal B\u00e1ez 2022.<\/p>\n\n\n\n<p>12 La literatura especializada es multidisciplinaria y de diversa envergadura a la hora de analizar la<br>divergencia de los trayectos de ambos pa\u00edses. Predominan el estudio cl\u00e1sico de Acemoglu &amp; Robinson<br>2012, que pone el \u00e9nfasis a nivel institucional. Otros se centran en la comprensi\u00f3n econ\u00f3mica de dicha<br>brecha por ahora creciente e irrecusable: Paul 2018, Smith 2021, Ceara-Hatton 2014 y 2017, Ceara-Hatton<br>et alii 2014, Berridos 2022. Y todav\u00eda otros combinan te\u00f3ricamente aseveraciones del campo hist\u00f3rico con<br>el institucional y el econ\u00f3mico, como por ejemplo, Romero Tejada 2023. Todos ellos dotados de<br>significativas consultas bibliogr\u00e1ficas.<br>13<br>imponente como la maravillosa aunque trasnochada, y hoy por hoy tur\u00edstica<br>muralla china.<br>En tal instancia, ninguna de las partes se interesar\u00e1 y tampoco se condoler\u00e1 por<br>las condiciones de reproducci\u00f3n social de la contraparte indeseada, por contigua,<br>apegada o inflitrada que permanezca.<br>b. Instigar, minusvalorar, despreciar o recelar al otro con rec\u00edproco desd\u00e9n,<br>encono, resentimiento y hostilidad, sin perder ocasi\u00f3n para fomentar<br>desavenencias y herir y contrariar cada vez m\u00e1s a su contraparte.<br>Ese s\u00f3rdido pugilato finalizar\u00e1 -voluntaria o involuntariamente- (b.1) en la medida<br>en que se recurra a la alternativa anterior (el aislamiento puro y simple de cada<br>quien encerrado en su territorio, institucionalidad y rec\u00edproco empobrecimiento<br>por asepcia endog\u00e1mica); o bien, (b.2) el d\u00eda que -por motivos econ\u00f3micos y\/o<br>pol\u00edticos y de poder- una de las partes que comparten la isla imponga -a las buenas<br>o a las malas- su prestancia y eventual poder\u00edo en detrimento del pobre desempe\u00f1o<br>y aspiraciones insatisfechas de la otra.<br>c. Aceptar y reconocerse como dos pueblos diferentes e inconfundibles entre s\u00ed,<br>reconocidos como tales y con dominio de sus respectivos estamentos pol\u00edticos,<br>en raz\u00f3n y por efecto de m\u00faltiples trayectorias antropol\u00f3gicas, institucionales y<br>culturales. Esas trayectorias son de por s\u00ed divergentes, no coincidentes aunque, al<br>menos por sentido com\u00fan, no dan lugar a desconocer que son inseparables<br>geogr\u00e1fica, hist\u00f3rica y medioambientalmente.<br>En esa \u00faltima opci\u00f3n, -que asumo y tengo como la m\u00e1s civilizada-, ha de hacerse<br>valer la dependencia de cada una de las dos partes soberanas en la misma isla<br>respecto a<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>La conciencia c\u00edvica de sus respectivos connacionales;<\/li><li>La dependencia de ambas sociedades y sus respectivas instituciones estatales<br>para conducir sus relaciones binacionales e internacionales de conformidad<br>con su ordenamiento jur\u00eddico y el derecho internacional; y<br>14<\/li><li>La interesada e ineludible promoci\u00f3n rec\u00edproca de las dos rep\u00fablicas en aras<br>de una convivencia interdependiente y armoniosa, al igual que del fruct\u00edfero<br>bienestar com\u00fan de sus respectivas poblaciones y una respetuosa cohabitaci\u00f3n<br>isle\u00f1a basada en los derehos y deberes propios y en los de los dem\u00e1s.<br>IV.2 Animosidades. Ninguna de las dos primeras alternativas -aislamiento voluntario,<br>mutua hostilidad- se acopla a la envergadura de los acontecimientos demogr\u00e1ficos,<br>pol\u00edticos, econ\u00f3micos y culturales que entretejen los primeros a\u00f1os del siglo XXI en y<br>fuera de la Espa\u00f1ola. Tampoco respetan la dignidad de los sujetos all\u00ed concernidos, ni<br>asumen la divergencia de sus direcciones hist\u00f3ricas y mucho menos favorecen un estado<br>de cosas interdependiente. L\u00e9ase bien: inter-dependiente, tal y como acontece en la<br>civilizaci\u00f3n contempor\u00e1nea moldeada -al mismo tiempo- bajo el paradigma de supuestos<br>ideales neoliberales y democr\u00e1ticos, y por realidades nacionales y trasnacionales de<br>diverso peso ideol\u00f3gico, socioecon\u00f3mico, institucional y multicultural.<br>De ah\u00ed lo contracorriente y contrasentido que viene a ser cualquier elemento negativo que<br>perturbe y suspenda la sostenibilidad de relaciones binacionales solidarias que fomenten<br>la desconfianza mutua entre haitianos y dominicanos. Adversidades acrecentadas, no solo<br>por el impacto funesto de un flujo migratorio ilegal e indiscriminado de aquellos hacia el<br>territorio de estos, tal y como fuera expuesto m\u00e1s arriba, sino tambi\u00e9n por el notorio<br>malestar haitiano a causa del sensible desequilibrio comercial entre los dos pa\u00edses (Paul<br>2018; Vargas 2022) y la depedencia de su pa\u00eds, entre otras, respecto a las remesas de sus<br>migrantes radicados en territorio dominicano (Vargas 2022b)13<br>.<br>A primera vista, ambos motivos al un\u00edsono ahondan la malquerencia en el lado haitiano<br>en contra del dominicano; tanto por temor a aquella hegemon\u00eda comercial que de facto le<br>imponen en el mercado quienes operan desde el otro lado de la frontera, como por su<br>condici\u00f3n de ser-dependientes ellos y sus familiares de los magros frutos de un exilio<br>econ\u00f3mico que transcurre del otro lado de la isla.<br>Sin embargo, a\u00fan m\u00e1s inquietante que las cuestiones comerciales y la referida<br>subordinaci\u00f3n ha sido y sigue siendo el reportado y no pocas veces consignado trato<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>13 Para ilustraci\u00f3n de remesas a Hait\u00ed procedentes de otros pa\u00edses, ver Orozco 2022.<br>15<br>vejatorio que los inmigrantes haitianos establecidos en suelo dominicano reciben en sus<br>respectivos centros laborales, sean estos rurales o citadinos. Ese trato, en tanto que<br>irritante e indigno, aparece con ropaje multicausal: vulnerabilidad derivada de la<br>condici\u00f3n de indocumentados irregulares, abusos de poder injustificables, repetidos casos<br>de (sobre)explotaci\u00f3n laboral, al igual que persistente violaci\u00f3n de un rosario de derechos<br>humanos y del inmigrante.<br>Ahora bien, dicha malquerencia y sus motivaciones encuentran el reverso de la moneda<br>en cierta aversi\u00f3n surgida del lado dominicano a ra\u00edz de la narrativa de que el pa\u00eds sufre<br>una invasi\u00f3n pac\u00edfica de nacionales haitianos de los de a pie. A causa de esa versi\u00f3n,<br>diversos sectores de la poblaci\u00f3n dominicana dan a la incontrolable y nada furtiva<br>presencia haitiana a lo largo y ancho del territorio oriental de la isla un significado de<br>alarma, si no de cruzada nacionalista. Segundo, en medio de ese cruce, contraviene un<br>sentido nuevo de patriotismo estimulado por su aspecto sensible y exclusivista a todo lo<br>que tenga car\u00e1cter haitiano. Todo lo cual viene acompa\u00f1ado, tercero, por la obliteraci\u00f3n<br>del r\u00e9gimen de consecuencia que burla el principio de continuidad de Estado. Y ni qu\u00e9<br>decir de un s\u00f3rdido ambiente parcializado de intolerancia a todo lo que represente ser &#8211;<br>con o sin raz\u00f3n- haitiano, tal y como el que llega a concernir entre otros -incluso- a<br>nacionales dominicanos de progenitores haitianos.<br>Esas aversiones encienden un \u201ccaldo de crispaciones\u201d (Cass\u00e1 2022d) pues, conjugadas<br>como renovada invasi\u00f3n encaminada a dar \u201csoluci\u00f3n en Rep\u00fablica Dominicana a los<br>serios problemas que padecen millones de haitianos\u201d en su pa\u00eds, incitan los m\u00e1s diversos<br>y encendidos sentimientos patrios y nacionalistas (Castillo Selman 2023)14<br>. Por dem\u00e1s,<br>permean tambi\u00e9n el marco legal dominicano y centellean inseguridad jur\u00eddica y trato poco<br>digno que en definitiva trascienden en la falta de continuidad de las pol\u00edticas de<br>regularizaci\u00f3n de sucesivos gobiernos dominicanos (Obmica 2023: 83). M\u00e1s a\u00fan, a nivel<br>de generalizaci\u00f3n,<br>14 \u201cLa Rep\u00fablica Dominicana ni puede ni debe absorber la poblaci\u00f3n haitiana. Si lo hiciere pondr\u00eda en<br>riesgo la existencia de su propio estado y de su naci\u00f3n. Y desandar\u00eda el camino del desarrollo. Es decir,<br>se resolver\u00eda un problema y se crear\u00eda otro mayor: se producir\u00eda una estampida de dominicanos hacia el<br>exterior, y la suerte del territorio y de sus habitantes quedar\u00eda en manos de los inmigrantes haitianos que<br>no tardar\u00edan en convertirlo en una copia de lo que han hecho en su propio Estado. Y no es justo. Los<br>dominicanos han construido un Estado a base de voluntad, esfuerzos y privaciones, en af\u00e1n permanente<br>de superaci\u00f3n. No puede echarse en saco roto lo que es la esencia de nuestra naci\u00f3n\u201d, Garc\u00eda Michel<br>2023c.<br>16<br>a no pocos los lleva a confundir la identidad nacional dominicana con su folklore y<br>a soslayar fundamentalmente ser mulatos15<br>.<br>IV.3 Cuestiones de Estado. Por consiguiente, la suma de aquel temor haitiano a verse<br>sometido a la hegemon\u00eda de su contraparte dominicana, con esa peregrina soluci\u00f3n y ese<br>caldo recalentado, requieren de la pronta intervenci\u00f3n de todos los haitianos y<br>dominicanos que est\u00e1n plenamente convencidos de una problem\u00e1tica que bien podr\u00eda<br>salirse de control.<br>Son ellos, los directamente concernidos por la actualidad hist\u00f3rica de sus sociedades, los<br>que deben ponderar en su justo valor las realidades circunstanciales que aquejan las<br>realaciones entre un Estado por ahora tenido como disfuncional y otro en expreso<br>crecimiento y dessarrollo. Y por ende, en cuanto les sea posible, una vez sitos en la mesa<br>de negociaciones y de acuerdos, evaluar la envergadura de ciertas verdades auto evidentes<br>en s\u00ed mismas:<br>a. Como instancias soberanas que ambos pueblos son en sus respectivos confines<br>territoriales, cada una de las dos rep\u00fablicas que ocupan la isla compartida de la<br>Espa\u00f1ola est\u00e1 obligada en principio a (i) salvaguar su frontera, (ii) regular el<br>ingreso de mercanc\u00edas y de ciudadanos de otros territorios al suyo, y (iii) favorecer<br>un clima de respeto al orden establecido y a los mejores intereses de los<br>respectivos pa\u00edses lim\u00edtrofes; todo eso, (iv) en un ambiente de coexistencia e<br>interdependencia rec\u00edprocamente pr\u00f3spera y sostenible.<br>b. Por v\u00eda de consecuencia, de acuerdo a las informaciones disponibles -seg\u00fan las<br>cuales circunstancialmente las transacciones comerciales bilaterales de<br>mercader\u00edas dom\u00ednico-haitianas resultan ser agigantadamente desequilibradas a<br>favor de la Rep\u00fablica Dominicana, a ra\u00edz del excesivo importe de exportaciones<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">dominicanas en relaci\u00f3n con el irrisorio valor de las importaciones haitianas16<\/h2>\n\n\n\n<p>15 Consultar a modo de apretada s\u00edntesis, el escrito cr\u00edtico de McKinney 2023.<\/p>\n\n\n\n<p>16<br>\u201cSeg\u00fan informaciones brindadas por la Direcci\u00f3n General de Aduanas (DGA) de la Rep\u00fablica<br>Dominicana, las transacciones comerciales bilaterales de mercader\u00edas dom\u00ednico-haitianas resultaron muy<br>superavitarias entre 2019 y 2022 por un monto de US$ 3,543 millones, a ra\u00edz del excesivo importe de<br>exportaci\u00f3n alcanzado de US$3,567 millones, en relaci\u00f3n con el irrisorio valor de importaci\u00f3n calculado<br>en US$24 millones o, lo que es igual, la descomunal diferencia de 149 d\u00f3lares exportados por cada d\u00f3lar<br>importado\u201d, (Vargas 2023).<br>17<br>corregir ese balance y evitar que la aparente debilidad del uno termine<br>significando la imposici\u00f3n del otro.<br>c. Dado que el flujo migratorio hacia la regi\u00f3n oriental de la Espa\u00f1ola es una verdad<br>calificada de inc\u00f3moda, hay que regularizarlo y someterlo a un r\u00e9gimen de<br>consecuencias. Entre otras razones porque, si bien \u201clos beneficios de la<br>inmigraci\u00f3n haitiana exceden con mucho los gastos en ellos\u201d, sin embargo, a esa<br>mano de obra luego de ser empleada y utilizada en condiciones irregulares se le<br>niegan sus derechos laborales. (Santos 2022)<br>d. Con lo anterior quiere arroj\u00e1rse un nuevo estigma o sambenito al gentilicio y a la<br>conciencia de los dominicanos. El primer sambenito fue el de genocida17 y ahora<br>se pretende enrostrarlos con la ignominia de consumado abusador. En la justa<br>medida en que la realidad aparece tergiversada, se requiere que en cojunto<br>ciudadan\u00eda y autoridades dominicanas la superen. Sobre todo porque la especie<br>circula de que los actores no solo se hacen de la vista gorda a prop\u00f3sito de los<br>derechos laborales de los inmigrantes haitianos, sino que por a\u00f1adidura los<br>someten a condiciones inhumanas cuantas veces se les ultraja durante el proceso<br>de repatriaci\u00f3n e incluso, de conformidad con controvertidos videos y reportes de<br>prensa, se niega acceso a haitianas en estado de gravidez a los hospitales p\u00fablicos<br>-de forma tal que se ven forzadas a realizar las labores de parto en las afueras de<br>los centros de salud (Hoy 2017)18<br>.<br>A pesar de ese ambiente claroscuro, la prognosis sigue siendo solo una: \u201cLa mano de<br>obra haitiana seguir\u00e1 buscando el trabajo dominicano\u201d (Acento 2022b), tal y como<br>ocurre en la frontera entre M\u00e9xico y los Estados Unidos, y en todos los confines<\/p>\n\n\n\n<p>17 El primer sambenito fue el de genocida -cuando en 1937 por orden de un dictador tirano ejecutan a<br>indefensos nacionales haitianos y a dominicanos de ascendencia haitiana incapaces de pronunciar &#8211;<br>exclusivamente en la L\u00ednea Noroeste, no fuera de all\u00ed- el vocablo castellano de `perejil\u00b4.<\/p>\n\n\n\n<p>18 Esto as\u00ed sin desconocer que Rep\u00fablica Dominicana registra y da a conocer a\u00f1o tras a\u00f1o su inversi\u00f3n<br>particular en parturientas haitianas. Para fines de ilustraci\u00f3n, tan solo durante el a\u00f1o 2021, unas 35<br>mil parturientas haitianas fueron atendidas al momento del parto, lo que represent\u00f3 para el Estado<br>dominicano un gasto de entre 400 a 600 d\u00f3lares por embarazada. Alrededor de 110 mil partos de madres<br>se realizaron en el pa\u00eds durante el 2021, correspondiendo el 30 % de estos a parturientas haitianas. (ver, El<br>Caribe 2021) A prop\u00f3sito del efecto adverso en las recaudaciones fiscales del Estado y sus erogaciones en<br>servicios p\u00fablicos a la poblaci\u00f3n inmigrante en condiciones de indocumentados irregulares, ver la entrevista<br>del dr. Heredia Guerrero al economista Osvaldo Montalvo Coss\u00edo (2023, en YouTube, Panorama Semanal,<br>https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=LIl_AmzxM8k).<br>18<br>nacionales donde hay serias desigualdades entre sus habitantes. Adem\u00e1s, el objetable<br>desbalance comercial de Hait\u00ed, no solo es con la Rep\u00fablica Dominicana y por tanto no<br>ser\u00e1 dejado atr\u00e1s de la noche a la ma\u00f1ana.<br>A la luz de tantas evidencias, imposible desconocer por a\u00f1adidura que hay que controlar<br>la entrada de migrantes y reconocerle los derechos adquiridos; por igual respetar a los<br>dominicanos de ascendencia haitiana y evitar que la frontera siga siendo un centro de<br>corrupci\u00f3n y de enriquecimiento irregular de funcionarios y militares19<br>.<br>IV.4 Ep\u00edlogo. Para concluir -independientemente de cu\u00e1l de los tres escenarios previsibles<br>o alg\u00fan otro termine siendo realidad por s\u00ed solo- no hay mejor ni m\u00e1s sabia lecci\u00f3n a<br>recibir que la que nos brinda la desconocida Porcia cuando aboga por su causa.<br>Como debe saberse, Porcia es la principal doliente del drama de Shakespeare: El<br>Mercader de Venecia (orig. 1600). A ella la ata\u00f1e la suerte de su amado Basanio, joven<br>noble aunque empobrecido, as\u00ed como la de su amigo Antonio, mercader que debe una<br>fuerte suma de dinero a Sylock, usurero jud\u00edo conocido por cobrar altos intereses.<br>El intr\u00edngulis de la obra est\u00e1 en que Antonio, para ayudar a su amigo Basanio a obtener<br>la fortuna necesaria para poder desposar a Porcia, firma un contrato con Sylock. Como<br>todo contrato este es ley entre las partes. El gui\u00f3n de la obra consigna como garant\u00eda el<br>pago de tres mil ducados a Sylock y, de no poder cumplir a tiempo y forma, el deudor,<br>Antonio, se compromete a pagar esa cifra con una libra de carne extra\u00edda de su propio<br>cuerpo.<br>Al no poder cumplir con el pago contratado por diversos enredos de la obra, el asunto<br>llega a los tribunales donde ni el mism\u00edsimo juez Dux, quien preside el juicio, sabe qu\u00e9<br>hacer ante la intransigente exigencia contractual de Sylock. Luego del fracaso de la<\/p>\n\n\n\n<p>19 Vale la pena puntualizar, en consonancia con ellegislador dominicano Jos\u00e9 Horacio Rodr\u00edguez (2022),<br>que una pol\u00edtica migratoria responsable pasa por una estrategia integral que en la Rep\u00fablica Dominicana<br>implica combatir el tr\u00e1fico de migrantes que realizan militares, pol\u00edticos y empresarios corruptos; mejorar<br>los salarios y condiciones laborales de trabajadores del campo y la construcci\u00f3n para hacer esas posiciones<br>atractivas y viables para la poblaci\u00f3n dominicana; definir cu\u00e1l es la cantidad de plazas de trabajo que s\u00ed<br>necesitamos para mantener la productividad econ\u00f3mica que queremos. Y, a partir de esa informaci\u00f3n,<br>regularizar \u00fanicamente esa cantidad de trabajadores y repatriar, cumpliendo el debido proceso, a todos<br>aquellos extranjeros que se encuentren en situaci\u00f3n migratoria irregular en nuestro pa\u00eds.<br>19<br>empresa de Antonio, el usurero intransigente se niega a recibir otros dineros que le<br>ofrecen para zanjar la deuda. Al mezquino Sylock solo le vale la letra del contrato. Ni<br>m\u00e1s ni menos. A falta del esp\u00edritu del contrato, y en partiular del dinero del deudor, este<br>ha de pagar con su propia carne.<br>Es en ese momento que de la literalidad del drama de Shakespeare surgen las luces de la<br>Raz\u00f3n y de la Justicia, -as\u00ed, con may\u00fascula-, en ese complicado caso.<br>Porcia, que no es tal -dado que est\u00e1 de inc\u00f3gnita disfrazada de abogado en una sala de<br>juicio en la que no es comprensible ninguna referencia a la misericordia ni a la<br>conmiseraci\u00f3n- reconoce p\u00fablicamente que en verdad el juez debe dictar sentencia<br>condenatoria en contra del deudor, su defendido. No hay otra salida contractual a lo<br>convenido entre demandante y demandado. Por eso ella o \u00e9l, seg\u00fan su toga, hace silencio<br>no sin antes a\u00f1adir con simp\u00e1tico tino y agudeza que el pagar\u00e9 \u00fanicamente garantiza al<br>usurero en compensaci\u00f3n una libra de carne extra\u00edda del cuerpo humano del deudor.<br>L\u00e9ase bien: nada de sagre. Si al extraer la carne se derrama una sola gota de sangre, sigue<br>alegando, Sylock estar\u00e1 tambi\u00e9n violando el contrato y deber\u00e1 ser declarado culpable de<br>tramar el asesinato de un cristiano veneciano, crimen este que acarrea la sanci\u00f3n de perder<br>toda su fortuna.<br>El mundo contempor\u00e1neo, tan ancho y ajeno como el veneciano y mercantil, est\u00e1 poblado<br>de m\u00e1s de una versi\u00f3n de Sylock. En particular, aqu\u00ed y ahora, en el contexto de una<br>realidad claroscura y acosada de dimes y diretes procedentes de ambas partes.<br>Quienesquieran representen el papel leguleyo de Sylock y reclamen lo que por derecho<br>les corresponde, est\u00e1n siempre expuestos al desenfreno y, por ende, a la p\u00e9rdida de raz\u00f3n<br>y subsecuente anulaci\u00f3n del derecho que los respalda. No solo es cuesti\u00f3n de derecho<br>procesal, tambi\u00e9n de justicia y sentido de humanidad.<br>Dicho sea por a\u00f1adidura, el emblem\u00e1tico Sylock puede ser alg\u00fan c\u00f3nclave internacional<br>o una potencia de la especie que sea, -de las del pasado o de las del presente-; as\u00ed como<br>un Estado soberano, -cercano o alejado del otro-, exigiendo todos la ejecuci\u00f3n de un<br>acuerdo previamente convenido, firmado y sellado entre las partes. Les asiste el derecho<br>a cobrar y a enjuiciar a la contraparte, mas no a extralimitarse y atropellar ni con un \u00e1pice<br>20<br>de celo, de abuso o de extorsi\u00f3n, -en franco y evidente perjuicio del que acusan en p\u00fablico<br>o en justicia.<br>Por consiguiente, as\u00ed como Porcia tiene la clave para zanjar el reclamo de uno en contra<br>del otro, la vigencia del drama de referencia en el gran teatro de la Espa\u00f1ola -e incluso de<br>sobresalto en sobresalto en el del mundo- proviene del hecho de que hay que garantizar,<br>tanto la riqueza del gran sancocho cultural de la inmigraci\u00f3n dominicana, como la<br>superaci\u00f3n del pastiche o rompecabezas haitiano. Y lograrlo con justicia y no poca<br>sabidur\u00eda. El objetivo sigue siendo desde tiempos de la primera representaci\u00f3n teatral<br>hist\u00f3rica: promover civilizadamente a dos pueblos y dos estados de cosas institucionales<br>que fueron y siguen siendo de pleno derecho en tanto que aunados en la isla de la<br>Espa\u00f1ola, tan inseparables, como diferentes e inconfundibles.<br>Bibliograf\u00eda<br>Acci\u00f3n Afrodominicana (2022)<br>&#8212;&#8211;\u201cContundente respuesta de la historiadora Quisqueya Lora ante las racistas<br>mentiras, tergiversando la historia de Roberto Cass\u00e1\u201d; publicada el 21 de<br>septiembre.<br>https:\/\/achttps:\/\/webcache.googleusercontent.com\/search?q=cache:Mcm0-<br>yBG640J:https:\/\/revistas.uasd.edu.do\/index.php\/ecos\/article\/download\/230\/169\/<br>172&amp;cd=3&amp;hl=es&amp;ct=clnk&amp;gl=docionafrodominicana.blogspot.com\/2022\/09\/c<br>ontundente-respuesta-de-la.html<br>Acemoglu, D. &amp; J.A.Robinson (2010)<br>&#8212;&#8211;(2012) Why nations fail: the origins of power, prosperity and poverty,<br>London: Profile books, 2012.<br>Berridos, R. (2022)<br>&#8212;&#8211;\u00bb One Island, Two Nations: Why the Dominican Republic Thrives While Haiti<br>Struggles. Manuscrito in\u00e9dito. pp. 41.<br>Brooks, D. (2022)<br>&#8212;&#8211;\u201dLos 22 a\u00f1os en los que Hait\u00ed gobern\u00f3 Santo Domingo y c\u00f3mo dieron origen<br>a la actual Rep\u00fablica Dominicana\u201d; en, BBC News Mundo, 1\u00ba de diciembre.<br>https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/noticias-62102537<br>Byron, J.= P. (2021)<br>&#8212;&#8211;\u201cHacia una etnolog\u00eda nacional: folclore, ciencia y pol\u00edtica en la obra de<br>Jean Price-Mars y Fernando Ortiz\u201d; en, Antropolog\u00eda sociocultural y<br>construcci\u00f3n nacional en Cuba y Hait\u00ed. Antolog\u00eda cr\u00edtica e historia comparada<br>(1884-1959), bajo la direcci\u00f3n de Kali Argyriadis, Emma Gobin Maud Lae\u0308thier,<br>Niurka N\u00fa\u00f1ez Gonz\u00e1lez y Jhon Picard Byron. La Habana, Cuba, Instituto Cubano<br>21<br>de Investigaci\u00f3n Cultural Juan Marinello y Centro Internacional de<br>Documentaci\u00f3n e Informaci\u00f3n Haitiana, Caribe\u00f1a y Afrocanadiense (Cidihca);<br>pp. 239-253.<br>Cass\u00e1, R. (2022)<br>&#8212;&#8211;\u201cEl <code>racismo\u00b4de los dominicanos: Un an\u00e1lisis a la tesis del<\/code>bovarysmo de los<br>dominicanos\u00b4concebida por el intelectual haitiano Jean Price-Mars\u201d; en<br>Acento.com.do, 17 de octubre. https:\/\/acento.com.do\/cultura\/el-racismo-de-losdominicanos-9118025.html<br>&#8212;&#8211;(2022b) \u201cBon\u00f3 y Hait\u00ed\u201d; en Acento.com.do, 8 de noviembre.<br>https:\/\/acento.com.do\/cultura\/bono-y-haiti-9126229.html<br>&#8212;&#8211; (2022c) \u201cDominicanos y haitianos (I)\u201d; en, Acento.com.do, 12 de<br>diciembre.<br>file:\/\/\/Users\/fernandoiferranbru\/Desktop\/Dominicanos%20y%20haitianos%20(I)<br>%20%7C%20Acento.html<br>&#8212;&#8211;(2022d) \u201cDominicanos y haitianos (II); en, Acento.com.do, 19 de diciembre.<br>file:\/\/\/Users\/fernandoiferranbru\/Desktop\/Dominicanos%20y%20haitianos%20(II<br>)%20%7C%20Acento.html<br>&#8212;&#8211;(2023) \u201c\u00bfLo irresoluble en Hait\u00ed?\u201d; en Acento.com.do, 27 de febrero.<br>https:\/\/acento.com.do\/opinion\/lo-irresoluble-en-haiti-9168429.html<br>Castillo, W. (2022)<br>&#8212;&#8211;\u201cLa crisis haitiana y la cultura intelectual dominicana\u201d; en, Acento.com.do,<br>24 de septiembre. https:\/\/acento.com.do\/opinion\/la-crisis-haitiana-y-la-culturaintelectual-dominicana-9110207.html<br>Ceara-Hatton, M. (2014)<br>&#8212;&#8211;\u201c\u00bfCua\u0301ndo fue que se produjo ese distanciamiento entre Hait\u00ed y Rep\u00fablica<br>Dominicana?\u201d; documento in\u00e9dito.<br>&#8212;&#8211;(2017) \u201cHait\u00ed y Rep\u00fablica Dominicana: divergencia, poblaci\u00f3n y<br>migraci\u00f3n\u201d; en Ciencias de la Administraci\u00f3n, Econ\u00f3micas y Jur\u00eddicas, pp. 10-<br>27.<br>Cuello, F. (2022)<br>&#8212;&#8211;\u201cIgnorar la evidencia\u201d; en, El D\u00eda, 16 de diciembre.<br>https:\/\/eldia.com.do\/ignorar-laevidencia\/?fbclid=IwAR2qTlNytcWsxP_vABO6tCLDJ_jq349d-eTfPVjM90-<br>M1Exf4entfThQJ20<br>XXVIII Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno (2023)<br>\u201cDeclaraci\u00f3n de Santo Domingo\u201d; 25 de marzo. Santo Domingo, Rep\u00fablica<br>Dominicana. https:\/\/internationalpress.jp\/2023\/03\/26\/declaracion-de-santodomingo-de-la-xxviii-cumbre-iberoamericana\/<br>22<br>Daut, M. L. (2023)<br>&#8212;&#8211;\u201cWhat\u00b4s the path forward for Haiti?\u201d; en, The New Yorker, 18 de marzo.<br>https:\/\/www.newyorker.com\/news\/annals-of-inquiry\/whats-the-path-forwardfor-haiti<br>Espinal B\u00e1ez, N. (2022)<br>&#8212;&#8211;\u201cNueve errores sobre Hait\u00ed\u201d; en Diario Libre, 21 de septiembre.<br>https:\/\/www.pressreader.com\/dominican-republic\/diario-libre-republicadominicana\/20220921\/281917366940825<br>Ferr\u00e1n, F. I. (2022)<br>&#8212;&#8212;\u201cLa inmigraci\u00f3n china en el sancocho cultural dominicano\u201d; en Mu-Kien<br>Sang Ben (autora y coordinadora): La presencia china en el Gran Caribe. Ayer y<br>hoy, Santo Domingo, Editora B\u00faho; pp. 481-522.<br>Garc\u00eda Michel E. (2023)<br>&#8212;&#8211;\u201cAcuerdo sobre Hait\u00ed\u201d; en, Diario Libre, 28 de febrero.<br>https:\/\/www.diariolibre.com\/opinion\/en-directo\/2023\/02\/27\/el-acuerdo-sobrehaiti\/2239907<br>&#8212;&#8211;(2003b) \u201cFrenar el proceso de desnacionalizaci\u00f3n (3)\u201d; en, Diario Libre, 14<br>de marzo. https:\/\/www.diariolibre.com\/opinion\/en-directo\/2023\/03\/13\/frenar-elproceso-de-desnacionalizacion-2\/2254060<br>&#8212;&#8211;(2023c) \u201cFrenar el proceso de desnacionalizaci\u00f3n (4)\u201d; en, Diario Libre, 28<br>de marzo. https:\/\/www.diariolibre.com\/opinion\/en-directo\/2023\/03\/27\/hay-quefrenar-la-desnacionalizacion\/2267953<br>Gonz\u00e1lez Canalda, M.F. (2019)<br>&#8212;&#8211;\u201c\u00bfC\u00f3mo se miran haitianos y dominicanos en los libros de textos escolares?\u201d;<br>Revista ECOS. Vol. 26, No. 17. pp. 89-124.<br>https:\/\/webcache.googleusercontent.com\/search?q=cache:Mcm0-<br>yBG640J:https:\/\/revistas.uasd.edu.do\/index.php\/ecos\/article\/download\/230\/169\/<br>172&amp;cd=3&amp;hl=es&amp;ct=clnk&amp;gl=do<br>&#8212;&#8211;(sin fecha) Hallazgos en la catalogaci\u00f3n de los protocolos notariales del<br>per\u00edodo 1822-1844.<br>https:\/\/www.historiadominicana.do\/?knowledgebase=hallazgos-en-lacatalogacion-de-los-protocolos-notariales-del-periodo-1822-1844-por-mariafilomena-gonzalez-canalda<br>&#8212;&#8211;(2020) \u201cSobre los libros de texto de Dorsainvil\u201d; en El Caribe, 5 de octubre.<br>https:\/\/www.elcaribe.com.do\/opiniones\/sobre-los-libros-de-texto-de-dorsainvil\/<br>Heredia Guerrero, H. (2023)<br>&#8212;&#8211;Entrevista del dr. H\u00e9ctor Heredia Guerrero al economista Osvaldo Montalvo<br>Coss\u00edo, en Panorama Semanal;<br>https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=LIl_AmzxM8k<br>23<br>McKinney, P. (2023)<br>&#8212;&#8211;\u201cEl homenaje al pa\u00eds mulato que somos\u201d; en, List\u00edn Diario, 28 de marzo.<br>https:\/\/listindiario.com\/puntos-de-vista\/2023\/03\/28\/768984\/el-homenaje-al-paismulato-que-somos<br>Obmica (2023)<br>&#8212;&#8211;Trato digno: Nuevos desaf\u00edos para el debido proceso en deportaciones desde<br>la Rep\u00fablica Dominicana; Santo Domingo, marzo.<br>http:\/\/tratodigno.obmica.org\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/NuevosDesaf%C3%ADos-para-el-Debido-Proceso-en-Deportaciones-desde-laRep\u00fablica-Dominicana.pdf<br>Paul, B. (2018)<br>&#8212;&#8211;\u201cLes relations commerciales ha\u00eftiano-dominicaines \u00e0 l\u00b4aube du 21e si\u00e8cle;<br>Quinze ans de balbutiements institutionnels\u201d; en Rencontre, No. 34, Mars, pp.29-<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\" start=\"37\"><li>https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/329754778<br>Price-Mars, Jean, (2009)<br>&#8212;&#8211;Ainsi parla l\u2019Oncle suivi, Montreal, M\u00e9moire d\u2019encrier.<br>Reyes, L. y E. A. Tejera (2000)<br>&#8212;&#8211;\u201cPr\u00e9val reconoce que ilegales haitianos son una carga para RD\u201d; en,<br>Peri\u00f3dico El Siglo, 9 de septiembre.<br>Romero Tejada, M. E. (2023)<br>&#8212;&#8211;El origen de las divergencias entre la Rep\u00fablica Dominicana y la Rep\u00fablica<br>de Hait\u00ed; en, PUCMM, Unidad de Estudios de Hait\u00ed, Breves Ensayos, A\u00f1o 2, No.<br>1, enero; 61pp.<br>Smith, N. (2021)<br>&#8212;&#8211;\u201cHaiti Can Rebuild Its Economy. Here\u2019s How\u201d; en, Bloomberg Opinion, 17<br>de julio.<br>https:\/\/www.bloomberg.com\/opinion\/articles\/2021-07-17\/haiti-needs-to-buildan-economy-like-its-island-neighbors<br>U.S. Department of State (2023)<br>&#8212;&#8211;La Strat\u00e9gie des \u00c9tats-Unis pour la pr\u00e9vention des conflicts et la promotion<br>promotion de la statilit\u00e9 Plan strat\u00e9gique d\u00e9cennal pour Ha\u00efti; 24 de marzo.<br>https:\/\/www.state.gov\/la-strategie-des-etats-unis-pour-la-prevention-desconflits-et-la-promotion-de-la-stabilite-plan-strategique-decennal-pour-haiti\/<br>Vargas, L. H. (2022)<br>&#8212;&#8211; \u201cComercio exterior de bienes de Rep\u00fablica Domicana con Hait\u00ed, desde 2019<br>hasta enero-junio 2022; en, Unidad de Estudios de Hait\u00ed, Serie Monitor<br>Estad\u00edstico Haitiano, A\u00f1o 1, No13, Santo Domingo, 14 junio 2022.<br>&#8212;&#8211;(2022b) \u201cRemesas de trabajadores haitianos domiciliados en el extranjero<br>enviadas a Hait\u00ed desde 2009 hasta 2021\u201d; en, Santo Domingo, PUCMM, Unidad<br>de Estudios de Hait\u00ed, Serie Memoria Anal\u00edtica de Datos e Informaciones, A\u00f1o 2,<br>No. 1, enero-marzo, pp. 16-22.<br>24<br>&#8212;&#8211;(2023) \u201cComercio bilateral de bienes de Rep\u00fablica Dominicana con la<br>Rep\u00fablica de Hait\u00ed desde 2019 hasta 2022\u201d; en, Unidad de Estudios de Hait\u00ed,<br>Serie Monitor Estad\u00edstico Haitiano, A\u00f1o 1, No. 16, Santo Domingo.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p>Unidad Estudios Haitianos<a target=\"_blank\" href=\"mailto:unidadestudioshaitianos@gmail.com\" rel=\"noreferrer noopener\">unidadestudioshaitianos@gmail<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernando I. Ferr\u00e1n1 I. Pr\u00f3logo La Rep\u00fablica de Hait\u00ed y la Rep\u00fablica Dominicana comparten desde 1844 el territoerio de la isla la Espa\u00f1ola. 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