{"id":405523,"date":"2022-12-25T08:08:23","date_gmt":"2022-12-25T12:08:23","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=405523"},"modified":"2022-12-25T08:08:23","modified_gmt":"2022-12-25T12:08:23","slug":"balances-de-uno-mismo-y-propositos-en-alianza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=405523","title":{"rendered":"BALANCES DE UNO MISMO Y PROP\u00d3SITOS EN ALIANZA"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><u>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>BALANCES DE UNO MISMO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y PROP\u00d3SITOS EN ALIANZA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cLa violencia es tremenda, tanto es as\u00ed, que deber\u00edamos ampliar los servicios humanitarios esenciales, incluida una red de espacios seguros, centrados en los supervivientes\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>=============================<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong>Es hora de hacer recuentos de nuestros andares por la vida, para retomar el intento de hacer familia y reencontrarse en ese camino irrepetible, que es com\u00fan para todos. Cuando se han destrozado los v\u00ednculos, el hogar deja de existir y se crea en la persona una carencia preocupante y dolorosa, que pesar\u00e1 como mil tormentos, pas\u00e1ndonos factura. Adem\u00e1s, sin horizonte existencial cooperante, dif\u00edcilmente vamos a poder dar continuidad al linaje y frenar esta deshumanizaci\u00f3n reinante que nos tritura internamente, ni mucho menos orientar nuestros corazones y pensamientos hacia Nazaret. Ojal\u00e1 repensemos la direcci\u00f3n y volvamos a ser una comunidad de personas unidas en el amor, lo que significa activar las alianzas, tanto f\u00edsicas como espirituales, regenerando de este modo la genealog\u00eda del ser, o lo que es lo mismo, ese poema interminable viviente del que formamos parte, a modo de especie pensante, llamada a servir la verdad en el donarse, con la entrega sincera de s\u00ed mismo, que al final siempre resplandece a manera de antorcha que luce entre las tinieblas. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quiz\u00e1s tengamos que reavivar el esp\u00edritu, rejuvenecernos en un consenso mundial que nos fraternice, activar el compromiso responsable de lo que uno realmente es, sin cerrar los ojos del coraz\u00f3n, y as\u00ed poder alcanzar un sentido plenamente humano en nuestra historia viviente, que ha de reorientarse hacia la civilizaci\u00f3n del amor, sobre todo lo dem\u00e1s. De lo contrario, todo ser\u00e1 destrucci\u00f3n, como demuestran hoy tantas tendencias y situaciones de hecho. La confusi\u00f3n es una realidad que est\u00e1 ah\u00ed, con una crisis de conceptos verdaderamente temibles, que nos instan a renovar la conciencia y el compromiso de los individuos, habiten donde habiten, con los derechos humanos. Sin estas premisas universales e indivisibles, es imposible sentar las bases para la concordia e impulsar un desarrollo con justicia e igualdad para todos. Indudablemente, la edificaci\u00f3n de un nuevo modelo de ciudadan\u00eda, nos exige un cambio total, aut\u00e9ntico, y es evidente que en semejante situaci\u00f3n cultural, la familia tiene que dejar de sentirse amenazada, por esas corrientes que todo lo enredan y fragmentan.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Conviene, en consecuencia, que la sociedad humana y en ella las familias, indaguen en una justa visi\u00f3n su plena realizaci\u00f3n existencial. Ya est\u00e1 bien de tantas contiendas sin sentido, que lo \u00fanico que desencadenan es un aluvi\u00f3n de sufrimientos. S\u00f3lo hay que mirar y ver las personas necesitadas de apoyo psicosocial, porque son incapaces de superar el trauma por el que han pasado. La violencia&nbsp; es tremenda, tanto es as\u00ed, que deber\u00edamos ampliar los servicios humanitarios esenciales, incluida una red de espacios seguros, centrados en los supervivientes. Cada d\u00eda, por cierto, hay m\u00e1s ni\u00f1os hu\u00e9rfanos de padres vivos. Por supuesto, todo el mundo parece lavarse las manos, incluidas la mayor\u00eda de las instituciones que carecen o tienen medidas insuficientes para proteger las vidas de sus ciudadanos, lo que significa tambi\u00e9n que falla la voluntad pol\u00edtica y de inversi\u00f3n. Bajo este deprimente contexto, tampoco nos podemos hundir, es cuesti\u00f3n de modificar actitudes uno mismo, de tomar el prop\u00f3sito de enmienda, reconoci\u00e9ndonos arrepentidos de nuestras propias miserias humanas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sea como fuere, hay que desterrar del camino viviente esas fuerzas extra\u00f1as que nos intoxican y dividen. Sin duda, nos merecemos otros paisajes m\u00e1s arm\u00f3nicos, rehabilitados por la justicia y el buen hacer. Para ello, es preciso asegurar que todos nosotros, independientemente de la raza, la ascendencia, el origen, el fondo, el g\u00e9nero, la religi\u00f3n u otra condici\u00f3n, podamos llevar una vida en dignidad e igualdad de oportunidades. Indudablemente, para esto tenemos que aliarnos en coalici\u00f3n con la evidencia de la fuerza moral, que es la que nos repone para no degenerarnos en la vileza de las maldades. En el \u201cnosotros\u201d de los padres, marido y mujer, es donde precisamente se despliega esa fibra desinteresada que siempre est\u00e1 en guardia, para ayudar a reconstruirnos de los tropezones vividos. Por eso, es importante que los derechos de la familia, no se aminoren del cuerpo social, con la esperanza de que las \u00fanicas complacencias que nos subliman son los deleites de parentela en morada conjunta. Puede que este tiempo de Navidad, donde la Madre del amor hermoso y Jos\u00e9, custodio del Salvador nuestro, nos sea propicio para reconducirnos hacia ese hogar olvidado, con la clemencia necesaria y el cultivo de la entrega conciliadora.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO \/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>25 de diciembre de 2022.-<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS BALANCES DE UNO MISMO Y PROP\u00d3SITOS EN ALIANZA \u201cLa violencia es tremenda, tanto es as\u00ed, que deber\u00edamos ampliar los servicios humanitarios esenciales, incluida una red de espacios seguros, centrados en los supervivientes\u201d. ============================= V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ============================= &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es hora de hacer recuentos de nuestros andares por la vida, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28,"featured_media":304837,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36,16,27],"tags":[],"class_list":["post-405523","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-hombresmujeresycosas","category-opiniones","category-portada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/405523","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=405523"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/405523\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":405524,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/405523\/revisions\/405524"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/304837"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=405523"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=405523"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=405523"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}