{"id":40422,"date":"2015-08-25T17:31:12","date_gmt":"2015-08-25T17:31:12","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=40422"},"modified":"2015-08-25T17:31:12","modified_gmt":"2015-08-25T17:31:12","slug":"que-es-la-republica-dominicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=40422","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 es la Rep\u00fablica Dominicana?"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><strong>Por: Manuel N\u00fa\u00f1ez Asencio<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>\t\u00bfQu\u00e9 es la Rep\u00fablica Dominicana?<\/p>\n<p> Es una pregunta que se han hecho muchos de nuestros intelectuales.  <\/p>\n<\/p>\n<p>Para  don  Am\u00e9rico Lugo, maestro de las generaciones  de comienzos del siglo XX, la Rep\u00fablica Dominicana no era una naci\u00f3n. Podr\u00eda considerarse, a lo m\u00e1s, como una agrupaci\u00f3n humana,  con lengua propia,  costumbres comunes; pero sin conciencia de su destino, sin personalidad para constituir un Estado, y, por lo tanto, entregada al caos propio de su indefinici\u00f3n. <\/p>\n<\/p>\n<p> Durante muchos a\u00f1os, Lugo y con \u00e9l, muchos dominicanos, quedaron envueltos en un pesimismo  desolador y sin respuesta. La evoluci\u00f3n del pensamiento de Lugo se produjo cuando la soberan\u00eda nacional desapareci\u00f3 con la ocupaci\u00f3n  estadounidense de 1916. Se le revelaron,  entonces, al gran pensador dominicano  las consecuencias de la p\u00e9rdida   del control del destino nacional;  la desaparici\u00f3n de  la autodeterminaci\u00f3n  de los dominicanos.  Al enfrentarse con la desaparici\u00f3n del Estado, Am\u00e9rico Lugo  descubre el car\u00e1cter heroico del pueblo dominicano. Fue entonces cuando escribi\u00f3:<\/p>\n<\/p>\n<p>\u00abEl pueblo dominicano no es un degenerado, porque si bien incapaz de la persistencia en las virtudes, tira fuertemente hacia ellas; porque aunque falto de vigor y vuelo intelectuales, tiene todav\u00eda talento y fuerzas para ponerse de pie y dominar el gran espacio de la b\u00f3veda celeste, porque a\u00fan postrado y miserable, est\u00e1 subiendo, peregrino doliente, el monte sagrado donde el \u00e1guila de la civilizaci\u00f3n forma su nido\u00bb.<\/p>\n<p> Podr\u00eda enumerar las visiones desde\u00f1osas, fraguadas por los intelectuales de estirpe pesimista,  que son muchas,  y llegar a la conclusi\u00f3n lapidaria de Juan Isidro Jim\u00e9nez Grull\u00f3n, para, quien la Rep\u00fablica Dominicana era una ficci\u00f3n. A semejantes  conclusiones lleg\u00f3 un soci\u00f3logo franc\u00e9s, Alain Touraine,  invitado por el Gobierno dominicano, y recibido con veneraci\u00f3n  supersticiosa, como se recibe a los grandes gur\u00fas, y proclam\u00f3   que la Rep\u00fablica Dominicana no exist\u00eda. Que \u00e9ramos, en rigor, una ficci\u00f3n.  Una  declaraci\u00f3n que  bien pudiera figurar en la colecci\u00f3n de estupideces recogidas por  Jean Jacques Barrere y Christian Roch\u00e9 ( Estupidiario de los  fil\u00f3sofos,  Madrid, C\u00e1tedra, 1999)  o en las payasadas que  se dicen para llamar la atenci\u00f3n.  Pese al desprecio que manifiestan tantas personas dentro y fuera del pa\u00eds en contra de nuestra continuidad hist\u00f3rica. Las vidas de los dominicanos no tendr\u00edan sentido, sin esa ficci\u00f3n. El mundo se desplomar\u00eda sobre nuestras cabezas, si alg\u00fan d\u00eda nos faltara, la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<\/p>\n<p>Creemos que la interpretaci\u00f3n del pasado ha de hacerse para crearle los valores a la poblaci\u00f3n en los que se fundamenta su raz\u00f3n de ser como pueblo independiente. El conocimiento de la historia est\u00e1 al servicio  de la vida presente y ha de ser el modelo para mantenernos cohesionados en la vida futura. Si no somos capaces de apreciar la trascendencia del pasado, no tendremos razones para la conservaci\u00f3n de los derechos adquiridos. Porque en la medida en que se venera y se conoce y se exalta el proceso que nos ha conducido a la soberan\u00eda, se estimula el mantenimiento de todo lo que hemos logrado como naci\u00f3n.<\/p>\n<p>La historiograf\u00eda ha de explicarle a nuestra poblaci\u00f3n, cu\u00e1les naciones han agredido nuestro territorio para dominarlo o para conquistarlo, y c\u00f3mo han podido los dominicanos vencer a sus opresores.<\/p>\n<p>El pueblo dominicano no registra en sus anales el haber actuado como pueblo opresor, como pueblo conquistador de otra naci\u00f3n, sino el haber defendido noblemente, en todos los momentos calamitosos de su historia, su derecho a la autodeterminaci\u00f3n. En consecuencia, sus pr\u00f3ceres s\u00f3lo han empu\u00f1ado las armas para defender nuestra independencia, no para  arrebat\u00e1rsela  a otra naci\u00f3n. Por todo ello, merecen el reconocimiento y respeto de todos los dominicanos.<\/p>\n<p>La descalificaci\u00f3n del  proyecto nacional  que somos los dominicanos <\/p>\n<\/p>\n<p>Durante 170 a\u00f1os, los dominicanos hemos mantenido  el proyecto nacional que nos leg\u00f3 el esfuerzo de Juan Pablo Duarte. En  estas circunstancias especial\u00edsima  enfrentamos  una de los mayores desaf\u00edos a nuestra capacidad de supervivencia;  se ha colocado en la picota la integridad de nuestro ser nacional, la definici\u00f3n de nuestras fronteras, el reconocimiento de la soberan\u00eda del pueblo dominicano y la preservaci\u00f3n de los s\u00edmbolos de  nuestra cultura y de nuestras instituciones.<\/p>\n<\/p>\n<p>Los esfuerzos para descalificar el proyecto nacional que constituimos los dominicanos tienen dos vertientes:<\/p>\n<\/p>\n<p>?\t1) La conjura internacional. En la OEA, el Secretario General, don Luis Almagro y en la ONU, Ban Ki Moom rompen lanzas para que  le otorguemos nacionalidad dominicana a los hijos de haitianos, y romper definitivamente la unidad demogr\u00e1fica del Estado dominicano. De este modo, quedar\u00eda definitivamente anulada nuestra constituci\u00f3n social y pol\u00edtica.  No se halla en los c\u00e1lculos de los dominicanos, ni en los que viven en el pa\u00eds ni en los que se hayan fuera del territorio,  que todas estas operaciones que se llevan a cabo solapadamente, nos divorcien del sentido inicial de nuestra vida cultural y social. Tras  estas  maniobras se halla la canciller\u00eda haitiana, sus aliados pol\u00edticos, que,  al mismo tiempo que nos acusan de las peores calamidades, tratan por todos los medios de traspasarle sus problemas al Estado dominicano.<\/p>\n<\/p>\n<p>?\t2) La otra vertiente la representa el regente del  Gobierno,  el m\u00e1s influyente de todos los Ministros,  y  al que algunos califican, y acaso no les falta raz\u00f3n, el poder tras el trono, el Ministro de la Presidencia, don Gustavo Montalvo. En los gobiernos como en las monarqu\u00edas, los validos han desempe\u00f1ado un papel fundamental en el ejercicio del poder, y en algunos casos, han opacado al gobernante.  El mundo recuerda m\u00e1s a Gaspar  Guzm\u00e1n y Pimentel, el famoso Conde Duque de Olivares que a Carlos IV; tiene mayores referencias del Conde de Floridablanca, que del propio Carlos III y desde luego, con la mala fama que tuvo Carlos IV, el rey alfe\u00f1ique,   la figura de Manuel Godoy, el Duque de Alcudia,   personaje de triste recordaci\u00f3n  para los dominicanos; impulso el Tratado de Basilea en 1795 y que tantos desbarajustes produjo en la propia Espa\u00f1a.<\/p>\n<\/p>\n<p>?\t<\/p>\n<p> En Juan Dolio, ante la plana mayor del Gobierno haitiano y ante los testigos internacionales, el Ministro de la Presidencia, don Gustavo Montalvo,  esboz\u00f3 el sendero que hab\u00eda adoptado el Gobierno dominicano en lo que toca a las relaciones con Hait\u00ed,  Sus importantes declaraciones  niegan el proyecto nacional que constituyen los dominicanos; se contrapone a los resultados hist\u00f3ricos que  nos llevaron a independizarnos de Hait\u00ed  en 1844. He aqu\u00ed la doctrina del m\u00e1s influyente de los funcionarios de Gobierno: <\/p>\n<\/p>\n<p>1.\t\u00bb En todo el mundo hay pa\u00edses que han sabido dejar atr\u00e1s lo peor de su pasado,  para centrarse en construir el futuro que quieren para sus hijos\u00bb <\/p>\n<p>( V\u00e9ase  Gustavo Montalvo 10\/7\/14 : youtube.com\/watch?v=PSsh8LcBZEg )<\/p>\n<\/p>\n<p>\u00bfA cu\u00e1l  pasado se refiere el se\u00f1or Ministro,  a nuestra independencia nacional, acontecimiento mil veces glorioso? \u00bfA la guerra dominico haitiana, en la que los dominicanos \u00e9ramos la naci\u00f3n agredida?  <\/p>\n<p>En otro pasaje, el se\u00f1or Ministro, muestra su desprecio por la ense\u00f1anza de la historia:<\/p>\n<p>Si mantenemos vivas esas disputas corremos el riesgo de sacrificar los intereses de nuestro presente por los agravios narrados en nuestros libros de historia. Y no digo esto como una simple reflexi\u00f3n rom\u00e1ntica, lo digo desde el pragmatismo. Porque es muy sencillo demostrar las consecuencias econ\u00f3micas que han supuesto esos prejuicios. La verdad objetiva es que la pol\u00edtica de odio sembrada en el pasado ha tenido un costo elevad\u00edsimo para esta isla.  ( \u00cddem)<\/p>\n<p>La existencia del dominicano consiste en la aceptaci\u00f3n de un proyecto o ideal de ser que se realiza en la lealtad a los hombres que fundaron  el Estado dominicano en 1844, y lo mantuvieron  durante la guerra dominico haitiana, durante la guerra de Restauraci\u00f3n   y durante las etapas de resistencia a todas las invasiones. <\/p>\n<\/p>\n<p>El Estado dominicano no puede explicarse sin la defensa. Los dominicanos han tenido que arrancarle la libertad a un enemigo avieso y hostil.  A un enemigo conjurado como un obst\u00e1culo en su destino. La dualidad social y pol\u00edtica de  la  isla de Santo Domingo, supone que los dominicanos est\u00e1n llamados a mantener viva, como el fuego del t\u00edbar, la llamarada que forj\u00f3 su independencia en 1844.  Es un hecho ejemplar en todo el continente. S\u00f3lo los dominicanos corremos el riesgo, en vista de nuestra especial\u00edsima condici\u00f3n, de volver a un estadio anterior al de nuestra propia independencia. Estamos obligados como S\u00edsifo a sostener la piedra gigantesca que contenga el mar de adversidades y de combinaciones conjuradas que trata de hacernos naufragar. Estamos forzados a mantener inalterable una frontera intrainsular, a expensas de cruentos sacrificios. <\/p>\n<\/p>\n<p>Hemos sostenidos, a veces con unos hilitos de sirgo, el s\u00f3lido armaz\u00f3n de los resultados hist\u00f3ricos de 1844. Porque la Rep\u00fablica Dominicana es un equilibrio. Un equilibrio de las poblaciones, de las culturas, de las econom\u00edas, de dos sociedades distintas y de prop\u00f3sitos opuestos, enclavadas en un mismo espacio insular, alimentada por la conciencia, que le han fraguado las interpretaciones historiogr\u00e1ficas, y por el deseo de mantener la lealtad al sentido inicial de nuestra vida, marcado por el inolvidable Juan Pablo Duarte, quien escribi\u00f3 como uno de sus grandes pensamientos de que entre los  dominicanos y los haitianos no es posible la fusi\u00f3n \u00ab.<\/p>\n<\/p>\n<p> En Juan Dolio, don Gustavo, promovi\u00f3 la desconexi\u00f3n con ese   pasado: la independencia queda reducida a vago recuerdo, desplazada por los intereses del comercio. A los ojos del Ministro resulta ideal que los  dominicanos dejen de venerar su bandera, su himno, sus pr\u00f3ceres, sus efem\u00e9rides. Veamos.<\/p>\n<\/p>\n<p>Nuestros recuerdos son una parte de nuestra identidad; pero no pueden ser toda nuestra identidad. No tienen por qu\u00e9 condicionar nuestro presente ni nuestro futuro. Nuestro futuro puede ser muy diferente. Puede ser mucho mejor. Y es  nuestra responsabilidad que as\u00ed sea.<\/p>\n<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la intenci\u00f3n de don Gustavo?  \u00bfQu\u00e9 idealicemos la dominaci\u00f3n haitiana?<\/p>\n<\/p>\n<p> La ense\u00f1anza de la historiograf\u00eda  debe ofrecerle al dominicano la informaci\u00f3n indispensable para comprender el pasado. De tal modo que el ciudadano tenga una actitud responsable y solidaria con el esfuerzo emprendido por las generaciones que les han precedido. Desarrollar el esp\u00edritu cr\u00edtico, la capacidad de reflexionar sobre los acontecimientos, valorando el sentimiento de independencia del dominicano, rechazando la actitud de conquista y cualquier otra forma que pretenda disculpar o disfrazar la dominaci\u00f3n extranjera. Evaluar el comportamiento hist\u00f3rico de los pr\u00f3ceres de nuestra naci\u00f3n a la luz de las normas jur\u00eddicas internacionales que reconocen el derecho de las naciones a su autodeterminaci\u00f3n territorial.<\/p>\n<\/p>\n<p>La ense\u00f1anza de la historia tiene como principal\u00edsima funci\u00f3n fabricarles  el pasado a los futuros ciudadanos de la naci\u00f3n dominicana. Crearle la conciencia de pertenecer a una historia y de ser parte de la evoluci\u00f3n de un pueblo. En otras palabras: sentar los cimientos de la identidad, mostrar el papel representado por el pueblo dominicano en la b\u00fasqueda de su bienestar.  En su declaraci\u00f3n de Juan Dolio, el Ministro propone que destruyamos las lealtades fundadas en el recuerdo.<\/p>\n<\/p>\n<p>Pero la historia es, adem\u00e1s, el mecanismo de la formaci\u00f3n en los valores del civismo y en la vinculaci\u00f3n de los ciudadanos con su territorio y con los ideales que han hecho posible la existencia de un pueblo con personalidad propia. Es la demostraci\u00f3n, en resumidas cuentas,  de la presencia de una voluntad colectiva que ha luchado con denuedo por la autodeterminaci\u00f3n. Es  todo lo que nos caracteriza: cultura, territorio y derecho a gobierno propio.<\/p>\n<\/p>\n<p>El  esp\u00edritu de guerra ideol\u00f3gica que desarrolla  el Ministro Montalvo contra  todos los que defienden la independencia del influjo haitiano, lo lleva a comparar la dualidad social y pol\u00edtica que  mantiene los dos Estados en la isla de Santo Domingo con la insostenible y nauseabunda circunstancia de la Sud\u00e1frica del apartheid. Es la mayor acusaci\u00f3n  que puede hac\u00e9rsele  a la propia naci\u00f3n  dominicana; no puede haber mayor manifestaci\u00f3n de desprecio contra nosotros mismos:<\/p>\n<\/p>\n<p>Ya lo dijo Nelson Mandela nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su origen, su religi\u00f3n, el odio se aprende, y si son capaces de aprender a odiar, tambi\u00e9n se les puede ense\u00f1ar a amar.<\/p>\n<p> El mejor ejemplo de eso es precisamente Sud\u00e1frica (&#8230;) En ambas naciones hay millones de personas que quieren m\u00e1s desarrollo, m\u00e1s educaci\u00f3n, m\u00e1s salud, m\u00e1s seguridad, mejores trabajos y m\u00e1s oportunidad. Comienza una nueva era en las relaciones dominico haitianas. Una era de entendimiento y cooperaci\u00f3n mutua, que traer\u00e1  m\u00e1s bienestar y m\u00e1s progreso a ambas naciones.<\/p>\n<\/p>\n<p>En ese enfoque qui\u00e9nes son los verdugos y qui\u00e9nes son las v\u00edctimas.  En todas las circunstancias historiogr\u00e1ficas, los dominicanos hemos sido la naci\u00f3n agredida (1844-1856), 1801, 1805. Sin embargo,  esas odiosas comparaciones,  se hacen para  descalificar moralmente al pueblo dominicano. Evans Paul, primer ministro haitiano, dijo urbi et orb\u00ed, que Hait\u00ed no se disculpar\u00e1 con sus torturadores, es decir, con los dominicanos.<\/p>\n<p>El esfuerzo de independencia emprendido por los dominicanos fue magistralmente descrito por don Eugenio Ma. De Hostos, mentor de Am\u00e9rico Lugo y del pr\u00f3cer Gregorio Luper\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abLa lucha que sostuvo el pueblo dominicano contra Hait\u00ed no fue una guerra vulgar. El pueblo dominicano defend\u00eda m\u00e1s que su independencia, su idioma; la honra de su familia, la libertad de su comercio, mejor suerte para su trabajo, la escuela para sus hijos, el respeto a la religi\u00f3n de sus antepasados, la seguridad individual&#8230;Era la lucha solemne de costumbres y de principios que eran diametralmente opuestos; de la barbarie contra la civilizaci\u00f3n\u00bb(V\u00e9ase pr\u00f3logo de J. Bosch  al  El derrumbe p\u00e1g. 15-16, frase recogida en los textos de Luper\u00f3n, SD,1975)<\/p>\n<\/p>\n<p>As\u00ed describ\u00eda las cosas, el Maestro Hostos, hace m\u00e1s de un siglo.  Muy lejos del desprecio manifiesto por esa gesta  que trasuntan las palabras del Ministro Montalvo. <\/p>\n<\/p>\n<p>\tTodo el esfuerzo emprendido para dotarnos de unas fronteras claras  y de una soberan\u00eda podr\u00eda volverse agua de borrajas, si los dominicanos prescinden del mandato que nos han legado los pr\u00f3ceres del pasado. El d\u00eda en que se pierda el equilibrio demogr\u00e1fico,  social y pol\u00edtico entre los dos Estados de la isla de Santo Domingo,, ya sea porque habremos desde\u00f1ado tanto nuestros intereses, que miraremos con indiferencia la desnacionalizaci\u00f3n del trabajo, de las poblaciones y del territorio; ya porque  le hayamos  traspasados  nuestros derechos nacionales a otra poblaci\u00f3n; o,  porque queden deshechas nuestras fronteras interiores, saltar\u00e1 en  pedazos el esfuerzo de todas las generaciones de dominicanos.<\/p>\n<\/p>\n<p> El d\u00eda en que traicionen a esos pr\u00f3ceres comprometiendo la suerte del Estado y el porvenir de la naci\u00f3n,  el pa\u00eds entrar\u00e1  en capilla ardiente. Pero ser\u00e1 una muerte catat\u00f3nica. Por poco tiempo. Porque cuando los dominicanos descubran la vida que nos depara una circunstancia semejante, cuando se multipliquen los horrores, los errores y los escollos, cuando entren en ese antro de Trofonio y vean caer todos nuestros progresos, tomar\u00e1n el hilo de Ariadna y volver\u00e1n a la Trinitaria, y a una refundaci\u00f3n de la primera Rep\u00fablica, y ser\u00eda \u00e9sta la m\u00e1s grande de todas las batallas. <\/p>\n<\/p>\n<h6> 2015-08-25 17:31:12 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=3635'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3634'>3634<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3635'>3635<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>3636<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3637'>3637<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3638'>3638<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=3637'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Manuel N\u00fa\u00f1ez Asencio \u00bfQu\u00e9 es la Rep\u00fablica Dominicana? 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