{"id":402835,"date":"2022-12-10T00:06:59","date_gmt":"2022-12-10T04:06:59","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=402835"},"modified":"2022-12-10T00:21:21","modified_gmt":"2022-12-10T04:21:21","slug":"colon-pigafetta-y-otros-exageraron-sobre-america","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=402835","title":{"rendered":"COL\u00d3N, PIGAFETTA Y OTROS EXAGERARON SOBRE AM\u00c9RICA"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Pedro M\u00e1rtir de Angler\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las cr\u00f3nicas de Indias (por lo com\u00fan una mezcla de paradojas e hip\u00e9rboles) abarcan el per\u00edodo hist\u00f3rico que se inicia cuando Crist\u00f3bal Col\u00f3n&nbsp; lleg\u00f3 a esta parte de la tierra, prosigue con la sangrienta conquista de los pueblos ind\u00edgenas y culmina con la colonizaci\u00f3n llevada a cabo desde el R\u00edo Bravo hasta Tierra del Fuego, incluyendo todas las islas del Caribe.<\/p>\n\n\n\n<p>La exageraci\u00f3n y la fantas\u00eda, al estilo medieval, eran parte cotidiana de la l\u00ednea narrativa de muchos cronistas que en el transcurso de varios siglos pasaron por esta zona del mundo. Algunos de ellos, como Pedro M\u00e1rtir de Angler\u00eda, ni siquiera se acercaron por aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"248\" height=\"165\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Claude-Levi-Strauss.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-402838\"\/><figcaption><a href=\"https:\/\/www.google.com\/search?sxsrf=ALiCzsZNd2xPV8-TjKIZAWojTZiGcgB8Hg:1670645262085&amp;source=univ&amp;tbm=isch&amp;q=foto+de+Claude+L%C3%A9vi+Strauss&amp;client=opera&amp;fir=906R0idjW0EbvM%252CEv3CNaS4hIjx-M%252C_%253BiTvjEKP-2jIS5M%252C80D06v25Gt7hzM%252C_%253BOIsmG4t1ErKGVM%252CF45O6hC0uPTwJM%252C_%253BrubiTJv494Ah0M%252CF45O6hC0uPTwJM%252C_%253BH-Kvj4HKoMqQbM%252Cfn1g8qaoWZXgsM%252C_%253Bc0gDGVu9QZdreM%252CtsMyYumR9KmYmM%252C_%253B_tevnBZ9J81h-M%252CeyU_bwkgefo1kM%252C_%253BWsNLQBel18fQ4M%252C80D06v25Gt7hzM%252C_&amp;usg=AI4_-kTcG2rYn33pJMAtq6ibOFW46tp1vg&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwiypZHLlu77AhWkQzABHVUUDXMQjJkEegQICRAC\">Claude L\u00e9vi Strauss<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Tal vez los muchos embustes que ley\u00f3 en las cr\u00f3nicas de Am\u00e9rica fue lo que llev\u00f3 en el 1979 al antrop\u00f3logo y fil\u00f3sofo franc\u00e9s Claude L\u00e9vi Strauss a escribir que muchas de ellas parec\u00edan tener como objetivo comprobar algunos vaticinios que aparecen en la Biblia, as\u00ed como los relatos fant\u00e1sticos que en la Edad Media llegaron a Europa desde los pueblos de Oriente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta vez hablar\u00e9 de las discordancias que algunos divulgaron, especialmente sobre &nbsp;elementos del reino animal y plantas del continente que fue llamado al principio Nuevo Mundo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Parque_Colon_RD25-9-22-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-385376\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Parque_Colon_RD25-9-22-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Parque_Colon_RD25-9-22-300x200.jpg 300w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Parque_Colon_RD25-9-22-768x512.jpg 768w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Parque_Colon_RD25-9-22-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Parque_Colon_RD25-9-22-2048x1365.jpg 2048w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Parque_Colon_RD25-9-22-816x544.jpg 816w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Parque Col\u00f3n, Ciudad Colonial, Santo Domingo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El primero que dej\u00f3 notas asim\u00e9tricas al respecto fue Crist\u00f3bal Col\u00f3n, quien al referirse en su Diario a la vegetaci\u00f3n que dijo haber visto por estos contornos del mundo escribi\u00f3 lo siguiente: \u201clos \u00e1rboles eran tan viciosos que las hojas dejaban de ser verdes y eran prietas de verdura.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Al describir a la isla de Trinidad la consider\u00f3 como el asiento del para\u00edso terrenal cuando fue creada la tierra. Calificativos parecidos les dio a Cuba y a La Espa\u00f1ola, en lo que era en \u00e9l una cascada de opiniones que extravasaban la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el almirante Col\u00f3n el morro de Montecristi era como un gigantesco halc\u00f3n de cetrer\u00eda. As\u00ed lo describi\u00f3: \u201ctiene forma de un alafaneque muy hermoso.\u201d Vale decir que \u00e9l pensaba que esa monta\u00f1a del noroeste dominicano era una isla. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Antonio Pigafetta, un h\u00e1bil ge\u00f3grafo y explorador florentino que lleg\u00f3 a Espa\u00f1a en el 1518, no se qued\u00f3 atr\u00e1s en sus exageraciones sobre el continente que desde el 1507 se conoce con el nombre de Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Como integrante del viaje naval de exploraci\u00f3n alrededor del mundo, por \u00f3rdenes de la Corona espa\u00f1ola, que en el 1519 encabez\u00f3 Fernando Magallanes (del cual Pigafetta era el \u00fanico tripulante leal) y concluy\u00f3 en el 1522 Juan Sebasti\u00e1n Elcano, escribi\u00f3 que cuando bordeaban el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico a la altura de R\u00edo de Janeiro, Brasil, y penetraron al R\u00edo de la Plata, por los litorales de Uruguay y Argentina, y su paso por el estrecho de Magallanes, vio lo que nadie m\u00e1s nunca ha visto:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cp\u00e1jaros sin patas, cerdos con el ombligo en el lomo, un cuadr\u00fapedo con cuerpo de camello, cabeza y orejas de mula, relincho de caballo y patas de ciervo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"117\" height=\"158\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Americo-Vespucio.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-402842\"\/><figcaption>Am\u00e9rico Vespucio<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Am\u00e9rico Vespucio, florentino como Pigafetta, se asent\u00f3 como comerciante en Sevilla, en el sur espa\u00f1ol. Como experto en mapas y dotado de un esp\u00edritu de explorador viaj\u00f3 por Brasil y Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus famosas cartas Vespucio escribi\u00f3 que conoci\u00f3 ind\u00edgenas de 150 a\u00f1os, entre ellos a uno que se hab\u00eda comido a 300 de sus cong\u00e9neres y, adem\u00e1s, que vio hombres con genitales gigantescos, que recurr\u00edan para lograr eso a \u201cun cierto recurso suyo, la mordedura de ciertos animales venenosos.\u201d Ninguno de sus compa\u00f1eros de viaje corrobor\u00f3 lo dicho por Vespucio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"448\" height=\"612\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Padre-Las-Casas.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-402844\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Padre-Las-Casas.jpg 448w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Padre-Las-Casas-220x300.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 448px) 100vw, 448px\" \/><figcaption> Bartolom\u00e9 de las Casas <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Otro cronista de Indias que no fue ajeno a exagerar sobre animales, \u00e1rboles y frutas de esta parte del mundo fue Bartolom\u00e9 de las Casas, a quien Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a calific\u00f3 como el Quijote del Oc\u00e9ano, por sus 14 viajes por el Atl\u00e1ntico.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez muchas de las f\u00e1bulas que aparecen en las narraciones de Bartolom\u00e9 de las Casas comenzaron a germinar cuando siendo muy joven presenci\u00f3 en la ciudad de Sevilla la llegada de Crist\u00f3bal Col\u00f3n de su primer viaje a esta parte del mundo,&nbsp; exhibiendo all\u00ed ind\u00edgenas, oro y tambi\u00e9n \u201cloros y papagayos.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Al referirse a la llanura cibae\u00f1a (el que luego fue obispo de Chiapas, en el sur de M\u00e9xico) dijo que era tan hermosa que sobresal\u00eda a \u201ctoda la tierra del mundo sin alguna proporci\u00f3n cuanto pueda ser imaginada.\u201d As\u00ed lo escribi\u00f3 en su historia de las Indias.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor espa\u00f1ol Men\u00e9ndez Pelayo reconoce la grandeza de fray Bartolom\u00e9 de las Casas, pero en el volumen 7 de su obra titulada Estudios de Cr\u00edtica Hist\u00f3rica lo se\u00f1ala como hiperb\u00f3lico y dice de \u00e9l que era intemperable su lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte el cronista Gonzalo Fern\u00e1ndez de Oviedo, en el cap\u00edtulo V del Libro Tercero de su obra Historia General y Natural de las Indias, al referirse al entonces llamado lago Xaragu\u00e1 (luego Enriquillo) dice que hab\u00eda \u201ctodos los pescados que hay en el mar\u2026e a\u00fan tambi\u00e9n hay tiburones de los m\u00e1s grandes\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Como se sabe, nadie ni antes ni despu\u00e9s ha hecho referencia a esa fabulosa poblaci\u00f3n pisc\u00edcola que Oviedo dijo haber observado en el lago Enriquillo, en particular sobre los referidos escualos.<\/p>\n\n\n\n<p>Oviedo, tambi\u00e9n en el referido cap\u00edtulo, hizo f\u00e1bula sin valor \u00e9tico con la celeb\u00e9rrima cruz de Santo Cerro escribiendo que colocada en ese lugar por orden de Crist\u00f3bal Col\u00f3n \u201cjam\u00e1s se pudri\u00f3, ni cay\u00f3 por ninguna tormenta de agua ni viento, ni jam\u00e1s la pudieron mover de aquel lugar los indios, aunque quisieron arrancar, tirando della con cuerdas de bejucos mucha cantidad de indios\u2026\u201d Concluye dicho autor &nbsp;espa\u00f1ol que los indios se espantaron \u201ccomo avisados de arriba, o del cielo de su deidad.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta el sabio Alejandro von Humboldt fue metido en el tema de las exageraciones sobre la naturaleza de Am\u00e9rica cuando en la novela titulada Cien a\u00f1os de soledad Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez recrea un supuesto encuentro de ese ge\u00f3grafo y explorador prusiano con unos abor\u00edgenes que le narraron sobre la existencia de unos volcancitos fangosos cerca del poblado colombiano de Turbaco, y le ense\u00f1aron a Macondo, \u201cun \u00e1rbol de tronco redondo\u2026de maravillosa madera.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Garc\u00eda M\u00e1rquez Humboldt escribi\u00f3 de ese \u00e1rbol de flores rojas y hojas anchas esta perla: \u201cSus frutos membranosos y transparentes parecen linternas suspendidas en la extremidad de las ramas\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Te\u00f3filo Lappot<\/p>\n\n\n\n<p><a rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\" href=\"mailto:teofilolappot@hotmail.com\">teofilolappot@hotmail.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro M\u00e1rtir de Angler\u00eda POR TE\u00d3FILO LAPPOT ROBLES Las cr\u00f3nicas de Indias (por lo com\u00fan una mezcla de paradojas e hip\u00e9rboles) abarcan el per\u00edodo hist\u00f3rico que se inicia cuando Crist\u00f3bal Col\u00f3n&nbsp; 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