{"id":401255,"date":"2022-12-02T09:19:13","date_gmt":"2022-12-02T13:19:13","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=401255"},"modified":"2022-12-02T09:19:13","modified_gmt":"2022-12-02T13:19:13","slug":"una-pretension-internacional-inaceptable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=401255","title":{"rendered":"Una pretensi\u00f3n Internacional Inaceptable"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Dr. Isa\u00edas Ramos.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El pensar que un territorio, una raza o un idioma define una naci\u00f3n es una grand\u00edsima aberraci\u00f3n. Cuando escuchamos a comunicadores, sobre todo del \u00e1mbito internacional, referirse a nuestra isla, donde conviven dos culturas diametralmente opuestas, se nota un alto desconocimiento de la realidad de ambos pueblos. Ese desconocimiento ser\u00eda la \u00fanica excusa posible para querer imponer a los pobladores de esta isla una camisa de fuerza, que en el fondo ninguna de las partes persigue. Este af\u00e1n de unificaci\u00f3n, lo que har\u00e1 es traer sangre, dolor y sufrimiento a ambas poblaciones. Para verlo, solo debemos recordar c\u00f3mo termin\u00f3 la usurpaci\u00f3n de nuestro territorio por los pobladores de la parte occidental de la isla. Las pretensiones de imposici\u00f3n de una naci\u00f3n sobre otra siempre conllevan a graves consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Las poblaciones de ambos lados de la frontera siempre han actuado como el aceite y el agua; es decir, no existe posibilidad alguna de asumir una a la otra, a menos que se imponga con m\u00e9todos sangrientos. De este lado, somos una naci\u00f3n multi-raza, donde tenemos ADN nativo, africano, europeo, del medio oriente y asi\u00e1tico. Mientras, los pobladores haitianos carecen de mezcla porque, de manera visceral, se les ense\u00f1a a no aceptar ninguna otra raza. Parte de esas ense\u00f1anzas han derivado en una renuencia hacia la poblaci\u00f3n dominicana, justificada en la creencia de que los dominicanos son responsables de sus miserias, y llevando a sus pobladores a desconfiar hasta de la intenci\u00f3n sana del pueblo dominicano.<\/p>\n\n\n\n<p>En el territorio dominicano, continuamos abiertos a recibir extranjeros, siempre y cuando lleguen de manera legal y respeten nuestro territorio. Por eso, hoy en d\u00eda somos una naci\u00f3n de los m\u00e1s variados cruces gen\u00e9ticos del mundo. Del lado occidental, eso es simplemente impensable. Ellos se niegan a mezclar razas y culturas por lo que, debemos de respectar su forma de vida; siempre y cuando no perjudiquen a nuestra naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Debido a la reacci\u00f3n pasiva ante esta invasi\u00f3n silenciosa de que estamos siendo v\u00edctimas, fruto de gobernantes inescrupulosos que se hicieron los graciosos con organismos internacionales y potencias extranjeras, hoy tenemos un enorme monstruo migratorio. Este monstruo, de continuar creciendo, crear\u00e1 una segregaci\u00f3n social que podr\u00eda terminar en hechos violentos y sangrientos. Esto es precisamente lo que debemos evitar, realizando un programa de desalojo ordenado, humano y acorde a cumplir con nuestras leyes y nuestra constituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La comunidad internacional debe recibir un mensaje claro de nuestro lado, de que no permitiremos una fusi\u00f3n o invasi\u00f3n territorial, bajo ning\u00fan pretexto. Las naciones no se imponen, ni siquiera cuando exista lengua, raza, territorio y religi\u00f3n en com\u00fan, que no es el caso en cuesti\u00f3n. Para eso, se requiere una voluntad de estar unidos bajo un prop\u00f3sito y un fin de convivencia en los valores y principios que nos definen. No debemos permitir que nos echen en el mismo saco por el simple hecho de habitar en una misma isla. No existen intereses comunes para crear esos principios espirituales que le dan origen a una naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca nos toca trabajar para refundar esta patria, bajo ese legado que nos dejaron nuestros libertadores, sin intrusos que perturben nuestra paz. Es tener la voluntad por hacer realidad ese sue\u00f1o inconcluso que ha sido imposible, porque hemos sido sometidos por los traidores una y otra vez. Es unificar ese pasado con nuestro presente y esa herencia que recibimos. Tal herencia no la podemos ignorar, desperdiciar y, mucho menos, abandonar, porque simplemente malos dominicanos nos hayan entregado a la merced de intereses de organismos y potencias extranjeras, que no conocen nuestro arraigo y nuestra fuerza. No permitamos que esta naci\u00f3n contin\u00fae a la deriva, como un barco que no sabe d\u00f3nde ir. Buscar ese rumbo conlleva esfuerzo y sacrificio, que debemos asumir en busca de nuestra libertad y paz. De lo contrario nos espera mucho sufrimiento, dolor y sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>No perdamos de vista el sacrificio y la sangre derramada de los que lograron liberar esta patria tantas veces. No continuemos alimentando a esos traidores que han logrado casi su prop\u00f3sito. Rescatemos este pueblo y defendamos nuestro territorio, para preservar lo que nuestros antepasados conquistaron. A Duarte le toc\u00f3 fundar la patria, a Luper\u00f3n restaurarla. Ahora nos toca a nosotros refundarla. De lo contrario, estamos condenados a perecer. Trabajemos juntos para lograr ese pa\u00eds que la mayor\u00eda so\u00f1amos, con ciudadanos respetuosos a Dios, amantes de la patria y defensores de la libertad. Una naci\u00f3n que sea sin\u00f3nimo del orden, la justicia y la igualdad, ante la ley y las oportunidades.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>RD si puede!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Roger Jose Figueroa<a target=\"_blank\" href=\"mailto:rogerjoseandujar@gmail.com\" rel=\"noreferrer noopener\">rogerjoseandujar@gmail.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dr. Isa\u00edas Ramos. El pensar que un territorio, una raza o un idioma define una naci\u00f3n es una grand\u00edsima aberraci\u00f3n. Cuando escuchamos a comunicadores, sobre todo del \u00e1mbito internacional, referirse a nuestra isla, donde conviven dos culturas diametralmente opuestas, se nota un alto desconocimiento de la realidad de ambos pueblos. 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