{"id":39954,"date":"2016-01-21T22:31:42","date_gmt":"2016-01-21T22:31:42","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=39954"},"modified":"2016-01-21T22:31:42","modified_gmt":"2016-01-21T22:31:42","slug":"la-sociedad-del-cansancio-y-del-abatimiento-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=39954","title":{"rendered":"La sociedad del cansancio y del abatimiento social"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><strong>Leonardo Boff<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Hay una discusi\u00f3n en todo el mundo sobre la \u00absociedad del cansancio\u00bb. Ha sido formulada principalmente por un coreano que ense\u00f1a filosof\u00eda en Berl\u00edn, Byung-Chul Han, cuyo libro con el mismo t\u00edtulo acaba de ser publicado en Brasil (Vozes 2015). El pensamiento no siempre es claro y, algunas veces, discutible, como cuando afirma que el \u00abcansancio fundamental\u00bb est\u00e1 dotado de una capacidad especial para \u00abinspirar y hacer surgir el esp\u00edritu\u00bb (cf. Byung-Chul Han, p. 73). Independientemente de las teorizaciones, vivimos en una sociedad del cansancio. En Brasil adem\u00e1s de cansancio sufrimos un des\u00e1nimo y un abatimiento atroces.<\/p>\n<\/p>\n<p>Consideremos, en primer lugar, la sociedad del cansancio. Ciertamente, la aceleraci\u00f3n del proceso hist\u00f3rico y la multiplicaci\u00f3n de sonidos, de mensajes, la exageraci\u00f3n de est\u00edmulos y comunicaciones, especialmente por el marketing comercial, por los tel\u00e9fonos m\u00f3viles con todas sus aplicaciones, la superinformaci\u00f3n que nos llega a trav\u00e9s de los medios sociales, nos producen, dicen estos autores, enfermedades neuronales: causan depresi\u00f3n, dificultad de atenci\u00f3n y s\u00edndrome de hiperactividad.<\/p>\n<\/p>\n<p>Efectivamente, llegamos al final del d\u00eda estresados y desvitalizados. No dormimos bien, estamos agotados.<\/p>\n<\/p>\n<p>A esto hay que a\u00f1adir el ritmo del productivismo neoliberal que se est\u00e1 imponiendo a los trabajadores en todo el mundo, especialmente el estilo norteamericano exige de todos el mayor rendimiento posible. Esto es la regla general tambi\u00e9n entre nosotros. Tal exigencia desequilibra emocionalmente a las personas, generando irritabilidad y ansiedad permanente. El n\u00famero de suicidios asusta. Se resucit\u00f3, como ya mencion\u00e9 en esta columna, el dicho de la revoluci\u00f3n del 68 del siglo pasado, ahora radicalizado. Entonces se dec\u00eda: \u00abmetro, trabajo, cama\u00bb. Ahora se dice: \u00abmetro, trabajo, tumba\u00bb. Es decir: enfermedades letales, p\u00e9rdida del sentido de la vida y verdaderos infartos ps\u00edquicos.<\/p>\n<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos en Brasil. Entre nosotros, en los \u00faltimos meses, crece un desaliento generalizado. La campa\u00f1a electoral realizada con gran virulencia verbal, acusaciones, deformaci\u00f3n y el hecho de que la victoria del PT no haya sido aceptada, suscit\u00f3 \u00e1nimos de venganza por parte de las oposiciones. Banderas sagradas del PT fuero traicionadas en alt\u00edsimo grado por la corrupci\u00f3n, generando una decepci\u00f3n profunda. Tal hecho nos hizo las buenas costumbres. El lenguaje se canibaliz\u00f3. Sali\u00f3 del armario el prejuicio contra el nordestino y la descalificaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n negra. Somos cordiales tambi\u00e9n en el sentido negativo dado por Sergio Buarque de Holanda: podemos actuar a partir del coraz\u00f3n lleno de rabia, de odio y de prejuicios. Tal situaci\u00f3n se agrav\u00f3 con la amenaza de impeachment a la Presidenta Dilma, por razones discutibles.<\/p>\n<\/p>\n<p>Descubrimos el hecho, no la teor\u00eda, de que entre nosotros existe una verdadera lucha de clases. Los intereses de las clases acomodadas son antag\u00f3nicos a los de las clases empobrecidas. Aquellas, hist\u00f3ricamente hegem\u00f3nicas, temen la inclusi\u00f3n de los pobres y la ascensi\u00f3n de otros sectores de la sociedad que han venido a ocupar el lugar antes reservado solo para ellas. Hay que reconocer que somos uno de los pa\u00edses m\u00e1s desiguales del mundo, es decir, donde campean m\u00e1s las injusticias sociales, la violencia banalizada y asesinatos sin cuenta que equivalen en n\u00famero a la guerra de Irak. Y todav\u00eda tenemos centenares de trabajadores viviendo en condiciones equivalentes a la esclavitud.<\/p>\n<\/p>\n<p>Gran parte de esos malhechores se profesan cristianos: cristianos martirizando a otros cristianos, lo que hace del cristianismo no una fe sino solo una creencia cultural, una irrisi\u00f3n y una verdadera blasfemia.<\/p>\n<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo salir de este infierno humano? Nuestra democracia es solo de voto, no representa al pueblo sino los intereses de los que financian las campa\u00f1as, por eso es de fachada o, a lo sumo, de baj\u00edsima intensidad. De arriba no hay nada que esperar pues entre nosotros se ha consolidado un capitalismo salvaje y globalmente articulado, lo que aborta cualquier correlaci\u00f3n de fuerzas entre clases.<\/p>\n<\/p>\n<p>Veo una salida posible a partir de otro lugar social, de aquellos que vienen de abajo, de la sociedad organizada y de los movimientos sociales que poseen otro ethos y otro sue\u00f1o de Brasil y del mundo. Pero necesitan estudiar, organizarse, presionar a las clases dominantes y al Estado patrimonialista, prepararse para eventualmente proponer una alternativa de sociedad a\u00fan no ensayada, pero que tiene sus ra\u00edces en aquellos que en el pasado lucharon por otro Brasil con proyecto propio. A partir de ah\u00ed formular otro pacto social v\u00eda una constituci\u00f3n ecol\u00f3gico-social, fruto de una constituyente inclusiva, una reforma pol\u00edtica radical, una reforma agraria y urbana consistentes y la implantaci\u00f3n de un nuevo modelo de educaci\u00f3n y de servicios de salud. Un pueblo enfermo e ignorante nunca fundar\u00e1 una nueva y posible biocivilizaci\u00f3n en los tr\u00f3picos.<\/p>\n<\/p>\n<p>Tal sue\u00f1o puede sacarnos del cansancio y del desamparo social y devolvernos el \u00e1nimo necesario para enfrentarse a las trabas de los conservadores y suscitar la esperanza bien fundada de que nada est\u00e1 totalmente perdido, que tenemos una tarea hist\u00f3rica que cumplir para nosotros, para nuestros descendientes y para la misma humanidad. \u00bfUtop\u00eda? S\u00ed. Como dec\u00eda Oscar Wilde: \u00absi en nuestro mapa no aparece la utop\u00eda, no lo mires porque nos esconde lo principal\u00bb. Del caos presente deber\u00e1 salir algo bueno y esperanzador, pues esta es la lecci\u00f3n que el proceso cosmog\u00e9nico nos dio en el pasado y nos est\u00e1 dando en el presente. En vez de la cultura del cansancio y del abatimiento tendremos una cultura de la esperanza y de la alegr\u00eda.<\/p>\n<\/p>\n<p>Fuente: http:\/\/servicioskoinonia.org\/boff\/articulo.php?num=749<\/p>\n<p>&#8211; See more at: http:\/\/www.alainet.org\/es\/articulo\/174793#sthash.HCKf5a5e.dpuf<\/p>\n<h6> 2016-01-21 22:31:42 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=3213'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3212'>3212<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3213'>3213<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>3214<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3215'>3215<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3216'>3216<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=3215'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leonardo Boff Hay una discusi\u00f3n en todo el mundo sobre la \u00absociedad del cansancio\u00bb. 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