{"id":39894,"date":"2016-02-09T02:03:41","date_gmt":"2016-02-09T02:03:41","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=39894"},"modified":"2016-02-09T02:03:41","modified_gmt":"2016-02-09T02:03:41","slug":"algo-mas-que-palabrasla-ciencia-de-vivir-es-el-arte-de-amar-axioma-de-ruben-dario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=39894","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS&#13;&#13;LA CIENCIA DE VIVIR ES EL ARTE DE AMAR: &#13;AXIOMA DE RUB\u00c9N DAR\u00cdO"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<\/p>\n<p>============================<\/p>\n<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>============================<\/p>\n<\/p>\n<p>\tCoincidiendo con el Primer Centenario de la muerte de un aut\u00e9ntico escritor cosmopolita, Rub\u00e9n Dar\u00edo (1867-1916), por cierto tambi\u00e9n coincidente con el cuarto del fallecimiento de Miguel de Cervantes, se me ocurre tomar como t\u00edtulo de esta columna period\u00edstica, y a manera de evocaci\u00f3n, este axioma del poeta nicarag\u00fcense, representante del modernismo literario en lengua espa\u00f1ola y gran admirador de la obra cervantina, que pienso que a todas horas deber\u00edamos meditar, cuando menos por su capacidad de sustento en este mundo de desamores, puesto que supedita la ciencia de vivir al arte de amar. En efecto, cuando el amor da sentido a tu vida todo es m\u00e1s humano, m\u00e1s fraterno, lo que nos hace abrirnos a una dimensi\u00f3n m\u00e1s amplia que la materia, si quieren m\u00e1s po\u00e9tica, o sea de respeto por las personas, venciendo la codicia de poder, de posesi\u00f3n, de dinero, a ser honestos y sinceros en nuestras relaciones con los dem\u00e1s. <\/p>\n<\/p>\n<p>\tCiertamente esto es un arte, el arte de amar el verdadero amor, lo que significa ser fieles a nosotros mismos, a  nuestra naturaleza m\u00e1s n\u00edvea; y, de este modo, caminar liberados de miserias hacia la aut\u00e9ntica libertad, pues como dec\u00eda el \u00ednclito autor de la obra, el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha: \u00abla libertad, Sancho, es uno de los m\u00e1s preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, as\u00ed como por la honra, se puede y debe aventurar la vida\u00bb. De ah\u00ed, que la verdadera autonom\u00eda no sea seguir nuestro ego\u00edsmo, nuestras pasiones, sino la de querer tomar aquello que es un bien en cada situaci\u00f3n. Quiz\u00e1s tengamos que redescubrirnos cada aurora como las gentes de verbo, cautivadas por la exploraci\u00f3n de la palabra; de una dicci\u00f3n cuyo naciente est\u00e1 en los latidos, en la v\u00eda l\u00e1ctea de nuestra morada interior, en la ciencia de la hondura por vivir \u00abcon esa antorcha del pensamiento\u00bb que Rub\u00e9n Dar\u00edo injertaba con entusiasmo en sus libros, y que ofrec\u00eda como alimento a las gentes, con una indiscutible impronta novelesca sobre su propio quehacer cotidiano.<\/p>\n<\/p>\n<p>\tDesde luego, un convencimiento profundo anima a estos dos iluminados, que son Cervantes y Dar\u00edo, empe\u00f1ados en elevar trascendiendo el culto a la cultura como cultivo de fraternizaci\u00f3n. Precisamente, en una cr\u00f3nica publicada en el peri\u00f3dico La Naci\u00f3n de Buenos Aires, de 9 de abril de 1905, encontr\u00e1ndose el inventor del modernismo en Tierra de Don Quijote (Argamasilla de Alba) escrib\u00eda, sobre los diversos ensue\u00f1os, como puede ser la dulzura de una tarde o el canto de un labriego en la soledad del campo, o descifrando el reloj de la vecina iglesia que a trav\u00e9s del tiempo inventaba el sue\u00f1o, tal vez la llama de su vida. Bien es verdad que el inolvidable Rub\u00e9n ten\u00eda la sana costumbre de aborrecer la bocas que predicen desgracias eternas, o que predican adversidades, haci\u00e9ndolo de manera misteriosa como queriendo restablecer lo arm\u00f3nico por los caminos del ser humano. Despu\u00e9s de haber vivido demasiado hay una gran nostalgia por el retorno a la sencillez, a la transparencia, a mirar hacia atr\u00e1s, con cierta angustia de cantos de vida y esperanza, bajo el aliento de una tranquilidad de mar y cielo. Al fin y al cabo, \u00abel Arte es el glorioso vencedor. Es el Arte\/ el que vence el espacio y el tiempo&#8230;\u00bb<\/p>\n<\/p>\n<p>\tPor eso, las gentes de profundo decir, como Dar\u00edo o Cervantes, en todo momento se sienten movidos a mirar hacia s\u00ed mismo y hacia toda la creaci\u00f3n; contemplando el arte creador, o creativo, como un abecedario m\u00e1s invisible, m\u00e1s del alma, donde no se pone \u00fanicamente la acci\u00f3n, tambi\u00e9n la est\u00e9tica de la mente, el esp\u00edritu que da fundamento y vida. S\u00ed el ingenioso hidalgo caballero Don Quijote de la Mancha ?calificada por numerosos especialistas como la primera novela moderna?, es autor todav\u00eda hoy, cuatro siglos despu\u00e9s, de una de las obras m\u00e1s editadas, traducidas y conocidas de la literatura mundial; tambi\u00e9n Rub\u00e9n Dar\u00edo, obstinado viajero deseoso de abrazar el mundo, es posiblemente el poeta con m\u00e1s influencia en el \u00e1mbito hisp\u00e1nico de la poes\u00eda del siglo XX, por su capacidad de recreaci\u00f3n entre lo vivido y lo que, en cualquier momento, nos queda por vivir. A mi juicio, y como quiera que la sociedad de hoy tiene m\u00e1s necesidad que nunca de seres dispuestos a pensar profundo, de artistas con capacidad de saber mirar y ver, conviene recordar las personas de mente abierta. Los momentos actuales son m\u00e1s bien de necedad y esto no garantiza el crecimiento de la persona. Es saludable, por consiguiente, celebrar estas onom\u00e1sticas que nos recuerdan a tipos interesantes, para nada interesados, que han puesto su vocaci\u00f3n art\u00edstica al servicio de la ciudadan\u00eda y del bien colectivo. Mirarse en su espejo es tambi\u00e9n una manera de reeducarnos, de entusiasmarnos en el crecimiento, de resurgir de las cenizas, de renacer a la autenticidad como una v\u00eda de acceso a la realidad m\u00e1s profunda del ser humano y de su h\u00e1bitat. <\/p>\n<\/p>\n<p>\tVolviendo a ese arte de amar, que es donde habita la ciencia del buen vivir, las gentes de hondura han hallado di\u00e1logos renovados, respuestas adecuadas al momento vivido, afanados por descubrir su situaci\u00f3n en la historia y en el universo, por iluminar las miserias y los gozos, las necesidades y las capacidades del ser humano, y por dise\u00f1ar un mejor destino para todos. En cualquier caso, nadie dudar\u00e1, que estamos toda la especie en un momento crucial de nuestra historia: hasta ahora nos hemos globalizado, pero nos falta fraternizarnos, saber convivir con calado. Por desgracia, este mundo que vivimos nos desespera y aleja, quiz\u00e1s porque hemos cosechado las mayores desilusiones. Lo dec\u00eda el mismo Cervantes: \u00abSe\u00f1or, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias\u00bb. Y es verdad, nos falta coraje para crecer m\u00e1s por dentro y poner mayor alegr\u00eda para resistir a la usura del tiempo y saber comunicarnos, y entendernos, m\u00e1s y mejor, unos y otros.<\/p>\n<\/p>\n<p>\tCada d\u00eda son m\u00e1s los ciudadanos que se desconocen a s\u00ed mismos. Apenas hablan, solo escriben. Lo hacen con ordinariez, sin esp\u00edritu creador, desganados; y, lo que es peor, desesperanzados. Atr\u00e1s quedaron aquellas celebres cartas de amor, o aquellas tertulias heterog\u00e9neas donde se invitaba a pensar, hoy lo que impera es el caos y la confusi\u00f3n, el abismo y la oscuridad. Deber\u00edamos volver, pues,  a provocarnos el asombro, una nueva actitud de so\u00f1adores, de poetas que nada tienen y nada quieren, a respirar la vida y a trazar nuevos horizontes. Hay siempre una nostalgia en el ambiente, en parte porque el futuro hay que so\u00f1arlo. Quiz\u00e1s tengamos que ser mejores receptores, m\u00e1s reflexivos y m\u00e1s coherentes con nuestra raz\u00f3n de existencia. Sea como fuere, los cl\u00e1sicos son nuestro manantial permanente, y as\u00ed, los versos de Rub\u00e9n Dar\u00edo perviven por ser realmente esenciales en toda \u00e9poca para todo aliento.  \u00c9l mismo, en aquellos versos de juventud, declaraba su admiraci\u00f3n por algunos marinos del pensamiento: \u00abDe Quevedo imitar quiero sabia\/ frase de fuego de sagrado encono,\/ y castigar a aquel que nos agravia\u00bb. M\u00e1s que nunca necesitamos un coraz\u00f3n abierto como lo ten\u00edan estas gentes para comprender lo mucho que nos une y lo poco que nos separa, si aplic\u00e1ramos el arte de amar como respiraci\u00f3n de nuestra vida.<\/p>\n<\/p>\n<p>\tV\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>7 de febrero de 2016<\/p>\n<h6> 2016-02-09 02:03:41 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=3159'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3158'>3158<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3159'>3159<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>3160<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3161'>3161<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3162'>3162<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=3161'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>============================ V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor corcoba@telefonica.net ============================ Coincidiendo con el Primer Centenario de la muerte de un aut\u00e9ntico escritor cosmopolita, Rub\u00e9n Dar\u00edo (1867-1916), por cierto tambi\u00e9n coincidente con el cuarto del fallecimiento de Miguel de Cervantes, se me ocurre tomar como t\u00edtulo de esta columna period\u00edstica, y a manera de evocaci\u00f3n, este axioma del poeta [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-39894","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opiniones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/39894","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=39894"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/39894\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=39894"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=39894"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=39894"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}