{"id":39720,"date":"2016-04-17T16:33:21","date_gmt":"2016-04-17T16:33:21","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=39720"},"modified":"2016-04-17T16:33:21","modified_gmt":"2016-04-17T16:33:21","slug":"algo-mas-que-palabrasarboles-para-la-tierra-libros-para-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=39720","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS&#13;&#13;\u00c1RBOLES PARA LA TIERRA; &#13;LIBROS PARA EL MUNDO"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<\/p>\n<p>============================<\/p>\n<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>============================<\/p>\n<\/p>\n<p>\tPara m\u00ed, persona de acci\u00f3n ilusionante m\u00e1s que de sue\u00f1os, abril es un mes reivindicativo, de despuntar recuerdos, de florecer deseos, de nacer porque alguien nos imagina, de hacer repaso de uno mismo, con la prudencia l\u00f3gica para no desfallecer y arruinar el presente que es nuestro, lo poco que nos queda, y as\u00ed encarar el futuro  y volver a ser primavera con el optimismo preciso, pero tambi\u00e9n necesario, para poder proseguir el camino, sobre todo, hacia s\u00ed mismo. Y en efecto, este tiempo tiene dos onom\u00e1sticas francamente meditativas. Por una parte, celebramos el D\u00eda Internacional de la Madre Tierra (22 de abril); y, al d\u00eda siguiente, aclamamos el deseo de despertar el alma a trav\u00e9s de los libros, con motivo del D\u00eda Mundial del Libro y del Derecho de Autor (23 de abril). <\/p>\n<\/p>\n<p>\tSinceramente, reconozco que me fascina esta \u00e9poca, con la enorme multiplicaci\u00f3n de \u00e1rboles, de todas las especies; y de libros, de todas las ramas del conocimiento, lo cual no deja de ser esperanzador, porque tal vez  podamos despertar, pues vivimos en un periodo fascinante, pero tambi\u00e9n muy peligroso. El ser humano se ha vuelto opresor. Domina la tierra a su antojo antes de haber aprendido a dominarse a s\u00ed mismo. Se cree Dios, y en lugar de pensar en socorrer a su mismo h\u00e1bitat y a su misma especie, utiliza el ego\u00edsmo, la altaner\u00eda, como abecedario de sus andanzas, en vez de haber aprendido seg\u00fan la naturaleza, es decir, de acuerdo con la \u00e9tica y la est\u00e9tica, o si quieren, con la moral y la virtud. Por eso, es tan importante interpelarnos y requerir \u00e1rboles para el planeta y libros para el ser humano. S\u00f3lo as\u00ed podremos avanzar.  <\/p>\n<\/p>\n<p>\tSi un libro es un sol naciente para nuestras vidas, tambi\u00e9n los \u00e1rboles son una fuerza reconstituyente, en la medida que nos ayudan a respirar aire limpio y a contrarrestar la p\u00e9rdida de especies. En consecuencia, nos llena de alegr\u00eda que el tema de este a\u00f1o tenga como objetivo plantar 7,8 millones de \u00e1rboles en los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os. No olvidemos que la \u00abMadre Tierra\u00bb es una expresi\u00f3n com\u00fan utilizada para referirse al planeta en diversos pa\u00edses y regiones, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las dem\u00e1s especies vivas y el orbe en el que todos habitamos. Por consiguiente, la humanidad debe reconocer que ha llegado el momento de servir al astro  y de dejar de utilizarlo en beneficio de nuestro af\u00e1n especulador. Lo mismo sucede con los textos escritos, ha llegado el momento, no solo ego\u00edstamente de crear, tambi\u00e9n de compartir sabidur\u00eda y conocimiento, m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras y las diferencias, de las culturas y de los cultivos.<\/p>\n<\/p>\n<p>\tIndudablemente, los actos contra la naturaleza siempre pasan factura al ser humano. Si en verdad, por tanto, utiliz\u00e1semos los libros como cauce comprensivo y de respeto, ya que ellos mismos encarnan la diversidad del ingenio humano, seguramente, ver\u00edamos en el gran libro del cosmos, esa sensaci\u00f3n arm\u00f3nica que se respira en cada momento, y que contribuye a verbalizar que somos una sola familia en una atm\u00f3sfera diversa, donde todos tenemos cabida, y donde todos merecemos respeto y consideraci\u00f3n, simplemente por lo que somos, una historia viva y un patrimonio humano para forjar un destino com\u00fan. De ah\u00ed que, como ya dec\u00eda el gran orador y pol\u00edtico Cicer\u00f3n en su tiempo, la naturaleza haya puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la certeza, dado que en ella nada hay superfluo, hasta el punto que la propia maldad se considera esencialmente antinatural.  <\/p>\n<\/p>\n<p>\tSea como fuere, produce un inmenso dolor pensar que los seres humanos no escuchen a la creaci\u00f3n, no se dejen entusiasmar por ella. Realmente, hemos perdido nuestra capacidad de asombro, de contemplaci\u00f3n, de lucidez por lo verdaderamente espectacular. Somos tan insensibles, que nuestra propia vida humana, muestra una indiferencia total, ante algo tan noticiable como el acaparamiento de tierras, la deforestaci\u00f3n, la apropiaci\u00f3n de agua, los agrot\u00f3xicos inadecuados, que est\u00e1n poniendo a la comunidad rural en riesgo de extinci\u00f3n. Id\u00e9ntica situaci\u00f3n viven las ciudades, cada d\u00eda con menos espacios p\u00fablicos, con menos parques y jardines, que hacen a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil la convivencia. Confiemos en que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (H\u00e1bitat III), que se celebrar\u00e1 en Quito en octubre de 2016, sea una oportunidad para examinar un nuevo programa urbano que pueda aprovechar el poder y las fuerzas que impulsan la urbanizaci\u00f3n y movilizarlos en aras del bien colectivo.<\/p>\n<\/p>\n<p>\tLa sociedad, sin duda, ser\u00eda un libro perfecto si ciertamente nos ilumin\u00e1semos unos a otros, desde la autenticidad y la libertad debida. Por desgracia para toda la especie, vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnolog\u00eda, sin que pueda nadie sustraerse a su influjo, subrayando la urgencia y la necesidad de un cambio radical en el comportamiento de la humanidad, porque los progresos cient\u00edficos por extraordinarios que sean, o las proezas t\u00e9cnicas nos resulten sorprendentes y el crecimiento econ\u00f3mico portentoso, si no van acompa\u00f1ados por un aut\u00e9ntico progreso social y moral, se vuelven m\u00e1s pronto que tarde contra todo ser humano. En tiempos revueltos, como los actuales, precisamente son los libros, como dice la Directora General de la UNESCO, Irina Bookova, \u00ablos que representan la capacidad humana de evocar mundos reales e imaginarios y expresarlos en palabras de entendimiento, di\u00e1logo y tolerancia\u00bb; siendo s\u00edmbolos de expectativa y de coloquio que debemos valorar y defender, m\u00e1xime cuando la expansi\u00f3n cada vez m\u00e1s r\u00e1pida del poder tecnol\u00f3gico, el crecimiento explosivo de la poblaci\u00f3n mundial, y los patrones insostenibles de consumo y producci\u00f3n representan problemas sin parang\u00f3n para nuestro medio ambiente.<\/p>\n<\/p>\n<p>\tDesde luego, no puede haber una sociedad floreciente y esperanzada cuando la mayor parte de sus miembros se mueven en la exclusi\u00f3n, como un producto m\u00e1s de mercado, donde el final perverso de las cosas nos deja sin alma. Si el progreso, para ser avance, necesita el crecimiento moral de la humanidad, es evidente que para el discernimiento hace falta poner en pr\u00e1ctica la lectura de buenos libros, que nos hagan entrar en di\u00e1logo entre lo que nos dicen algunos autores y nuestra propia conciencia que contesta, puesto que siempre va a ser el mejor libro de moral a nuestro alcance. Al final, los recuerdos que nos dejan los valiosos vol\u00famenes, unas veces escritos por el ser humano, otras veces firmados por la naturaleza que tambi\u00e9n nos habla a poco que le prestemos atenci\u00f3n, son m\u00e1s sustanciales que cualquier haza\u00f1a. <\/p>\n<\/p>\n<p>\tSer\u00eda trascendental, efectivamente, poner en activo el futuro del libro, promoviendo la lectura entre los j\u00f3venes y los grupos marginados; como tambi\u00e9n ser\u00eda significativo, por ende, cambiar estas pol\u00edticas econ\u00f3micas destructivas, que est\u00e1n sometiendo al mundo natural a su control, para que unos pocos privilegiados acumulen riquezas a titulo particular, a expensas de la mayor\u00eda empobrecida, subrayando que la econom\u00eda debe estar al servicio del bienestar general de todos, incluida la Madre Tierra, en un ciclo tan catastrofista como el presente en que la conservaci\u00f3n de la habitabilidad de nuestro mundo est\u00e1 en riesgo. \u00a1Sacud\u00e1monos de la enso\u00f1aci\u00f3n destructora!\u00a1Retornemos a la cognici\u00f3n!<\/p>\n<\/p>\n<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>17 de abril de 2016.-<\/p>\n<h6> 2016-04-17 16:33:21 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=3002'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3001'>3001<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3002'>3002<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>3003<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3004'>3004<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=3005'>3005<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=3004'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>============================ V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor corcoba@telefonica.net ============================ Para m\u00ed, persona de acci\u00f3n ilusionante m\u00e1s que de sue\u00f1os, abril es un mes reivindicativo, de despuntar recuerdos, de florecer deseos, de nacer porque alguien nos imagina, de hacer repaso de uno mismo, con la prudencia l\u00f3gica para no desfallecer y arruinar el presente que es nuestro, lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-39720","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opiniones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/39720","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=39720"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/39720\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=39720"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=39720"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=39720"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}