{"id":39708,"date":"2016-04-22T18:06:27","date_gmt":"2016-04-22T18:06:27","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=39708"},"modified":"2016-04-22T18:06:27","modified_gmt":"2016-04-22T18:06:27","slug":"el-sueno-de-un-serrano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=39708","title":{"rendered":"El sue\u00f1o de un serrano"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p>Dr. Bienvenido Segura<\/p>\n<\/p>\n<p>Las gotas de sol penetraban a trav\u00e9s de las hojas de los \u00e1rboles que  cuidaban el traspatio de la casa de madera y palma construida por las manos arrugadas en la orilla del camino. Como siempre, aquel d\u00eda hab\u00eda comenzado en la madrugada porque hab\u00eda que recoger la le\u00f1a para prender el fog\u00f3n y preparar el primer caf\u00e9 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>El humo de los cigarros se mezclaba con el que sal\u00eda de entre las grandes piedras que dorm\u00edan por largos a\u00f1os en un rinc\u00f3n de la cocina. Aquel d\u00eda, los muchachos se tiraron de la cama y apenas se enjuagaron la boca, se lavaron la cara y se estrujaron los sobacos porque el agua se congelaba en las poncheras y en los jarros.<\/p>\n<p>La escuela estaba cerrada porque el tiempo era dedicado a la cosecha y a la recolecci\u00f3n del grano arom\u00e1tico que un a\u00f1o atr\u00e1s se hab\u00eda vendido a la flor. Como de costumbre, los sue\u00f1os de la noche se contaban con la oscuridad de las primeras horas y el silbido de los esp\u00edritus rondaba las orejas en el momento en que los muertos se levantaban de los improvisados cementerios.<\/p>\n<p>En su ni\u00f1ez \u00e9l era de cuerpo diminuto con una pronunciada delgadez de pelo negro, chorreado y abundante. En su rostro resaltaban unos ojos que se mov\u00edan con la misma velocidad de la luz. Su inteligencia natural sobresali\u00f3  desde el mismo d\u00eda que el sacerdote puso sus manos benditas sobre la mollera de su cabeza y sus padrinos le pidieron a Dios que ilumine su vida.<\/p>\n<p>De peque\u00f1o le dol\u00eda el hambre de los otros y sufr\u00eda en el alma las penurias y las necesidades de los dem\u00e1s. Desde ni\u00f1o se aliment\u00f3 en la pobreza y el vivir con ella le ense\u00f1o a amar a los pobres. Y se quitaba el bocado para entregarlo y oraba para sanar la enfermedad del postrado. En la peque\u00f1a escuela de su campo compart\u00eda su cuaderno y su l\u00e1piz y en su silla sentaba compa\u00f1eros y amigos. <\/p>\n<p>Aquel d\u00eda, el bulto de hule y macario repleto de sue\u00f1os yac\u00eda en la cama de palos y tablas y le toco partir dejando atr\u00e1s las voces de su infancia envueltas en un colch\u00f3n de guata y hojas secas. De sus padres, recibi\u00f3 la bendici\u00f3n hincado en el suelo y con sus ojos cerrados miro al horizonte y emprendi\u00f3 su camino acompa\u00f1ado de Dios a construir futuro&#8230;y alcanzo la meta.<\/p>\n<p>Las ancas del mulo le transportaron sin contratiempos y un poco m\u00e1s adelante la boca de los r\u00edos se abri\u00f3 al porvenir en el mismo instante en que la lomita se empinaba ante las huellas de La Leonor y los aguacates maduraban en el camino de la Cidra, Cenovi y Palmarejo. <\/p>\n<p>Su cruz la lleva en la frente y en el centro de su pecho late la nobleza y la bondad. Su riqueza es de amor y la solidaridad la construye cada d\u00eda al despertar. Sus palabras de aliento las vierte en el silencio y se elevan al cielo. Su sencillez no da\u00f1a ni ofende, pero s\u00ed escucha, entiende y comprende. <\/p>\n<p>El roc\u00edo se petrifica en las ramas verdes y amarillas pero nunca deja de tender sus manos de pan al menesteroso y al que est\u00e1 por caer.<\/p>\n<p>La luz de la estrella se mezcla con el purpura de sus ideas para gestionar y diligenciar con \u00e9xito a favor del colectivo social de sus ra\u00edces, incubando en su cuna restauradora los sue\u00f1os de progreso y bienestar. <\/p>\n<p>El morado es su morada&#8230;y desde el senado seguir\u00e1 ayudando.<\/p>\n<h6> 2016-04-22 18:06:27 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=2993'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2992'>2992<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2993'>2993<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>2994<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2995'>2995<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2996'>2996<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=2995'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dr. Bienvenido Segura Las gotas de sol penetraban a trav\u00e9s de las hojas de los \u00e1rboles que cuidaban el traspatio de la casa de madera y palma construida por las manos arrugadas en la orilla del camino. 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