{"id":39553,"date":"2016-06-16T04:43:39","date_gmt":"2016-06-16T04:43:39","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=39553"},"modified":"2016-06-16T04:43:39","modified_gmt":"2016-06-16T04:43:39","slug":"comunicacion-y-politica-la-imposibilidad-de-separarlas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=39553","title":{"rendered":"Comunicaci\u00f3n y pol\u00edtica: la imposibilidad de separarlas"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<\/p>\n<p>Mar\u00eda Cristina Mata<\/p>\n<\/p>\n<p>ALAI AMLATINA, 15\/06\/2016.- Hace alrededor de 15 a\u00f1os, uno de los m\u00e1s l\u00facidos intelectuales argentinos, Sergio Caletti, se\u00f1alaba que una de las dificultades para pensar cr\u00edticamente las vinculaciones y entrecruzamientos entre los fen\u00f3menos comunicacionales y pol\u00edticos era la naturalidad misma de esos cruces aunada a la persistencia de una \u00abconcepci\u00f3n en \u00faltima instancia t\u00e9cnica de la comunicaci\u00f3n y la pol\u00edtica\u00bb[1]; es decir, a la identificaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n con estrategias de producci\u00f3n y diseminaci\u00f3n de mensajes y de la pol\u00edtica con un aparato o maquinaria social y, por consiguiente, como institucionalidad regulada.<\/p>\n<\/p>\n<p>A pesar de las muchas complejizaciones realizadas desde entonces, ese modo de pensar la comunicaci\u00f3n y la pol\u00edtica sigue hoy predominando. Esa persistencia se refleja en las numerosas producciones que se interrogan acerca del modo en que la comunicaci\u00f3n ?en t\u00e9rminos de tecnolog\u00edas y estrategias- afecta a la pol\u00edtica en t\u00e9rminos de actividad institucionalizada. As\u00ed proliferan los estudios que culpan a medios y tecnolog\u00edas del deterioro de la pol\u00edtica convertida en espect\u00e1culo o entretenimiento o, en las ant\u00edpodas, los que auguran avances democratizadores y participativos gracias a las redes y la interactividad.<\/p>\n<\/p>\n<p>No es posible superar esas perspectivas restringidas y dicot\u00f3micas si se opera con concepciones instrumentales de la comunicaci\u00f3n y la pol\u00edtica. El horizonte se modifica, en cambio, cuando adem\u00e1s de tener en cuenta las dimensiones institucionales de la pol\u00edtica ?sus organizaciones, sus momentos de deliberaci\u00f3n y decisi\u00f3n-, la pensamos como esfera y pr\u00e1ctica de la vida colectiva en la cual se dise\u00f1an y discuten los sentidos del orden social, es decir, los principios, valores y normas que regulan la vida en com\u00fan y los proyectos de futuro. Y se modifica cuando, sin negar sus dimensiones operativas, pensamos la comunicaci\u00f3n como esos complejos intercambios a trav\u00e9s de los cuales los individuos y grupos sociales producimos significaciones en permanente tensi\u00f3n y confrontaci\u00f3n. Es en ese tipo de nociones que se sostiene la sexta tesis de aquel texto de Caletti, que afirmaba que la comunicaci\u00f3n constituye la condici\u00f3n de la pol\u00edtica en un doble sentido: porque no puede pensarse el quehacer de la pol\u00edtica como discusi\u00f3n de ideas sin actores que discutan, y porque no puede pensarse esa pr\u00e1ctica en t\u00e9rminos de construcci\u00f3n de proyectos de futuro sin la colectivizaci\u00f3n de intereses y propuestas.<\/p>\n<\/p>\n<p>Esa particular y necesaria articulaci\u00f3n entre comunicaci\u00f3n y pol\u00edtica se produce hoy en un espacio p\u00fablico constituido tanto por lo que yo he llamado \u00abla plaza\u00bb, es decir, los espacios tradicionales de agregaci\u00f3n y acci\u00f3n colectiva ?espacios que van adquiriendo nuevas formas con el paso del tiempo-, y \u00abla platea\u00bb, es decir, las pr\u00e1cticas medi\u00e1ticas que se sostienen en nuestra condici\u00f3n de p\u00fablicos de medios y usuarios de tecnolog\u00edas de informaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n[2]. Ese espacio p\u00fablico mediatizado es uno de los \u00e1mbitos principales donde se dirimen hoy las luchas por el poder pol\u00edtico, las luchas por la conducci\u00f3n de la sociedad, que no son independientes del poder comunicativo-cultural, es decir de la posibilidad de construir ideas hegem\u00f3nicas. Una posibilidad en la que intervienen decididamente los dispositivos t\u00e9cnicos que permiten la aparici\u00f3n y representaci\u00f3n medi\u00e1tica de temas y actores. De ah\u00ed que John Thomspon postule que \u00abla lucha por hacerse o\u00edr y ver (y de evitar que otros hagan lo mismo) no es un aspecto perif\u00e9rico de las conmociones sociales y pol\u00edticas del mundo moderno; todo lo contrario -dice Thompson-, es su caracter\u00edstica central\u00bb[3].<\/p>\n<\/p>\n<p>En nuestras sociedades latinoamericanas, que a pesar de la institucionalidad democr\u00e1tica est\u00e1n atravesadas por desigualdades y exclusiones notorias, esas luchas por hacerse ver y o\u00edr, que son luchas contra quienes buscan impedirlo, no son nuevas. Se expresaron hist\u00f3ricamente tanto en la resistencia de los pueblos originarios como en las b\u00fasquedas culturales alternativas. Sin embargo, en lo que va de este siglo, varios pa\u00edses de nuestro continente han sido escenario de unos particulares esfuerzos por someter a discusi\u00f3n los sistemas de medios masivos y sus regulaciones legales, transformando los derechos a la comunicaci\u00f3n en una de las problem\u00e1ticas donde con m\u00e1s fuerza se expresan las luchas por el poder.<\/p>\n<\/p>\n<p>Puedo sostener esa afirmaci\u00f3n en las confrontaciones que se vivieron y se viven a\u00fan hoy en Argentina en torno a la Ley de Servicios de Comunicaci\u00f3n Audiovisual o a las que se han dado y se dan en otros pa\u00edses de la regi\u00f3n, como Ecuador o Uruguay, en el mismo sentido. Esas confrontaciones se articularon en muchos casos con una larga tradici\u00f3n de medios populares, alternativos y comunitarios construidos desde la necesidad y vocaci\u00f3n de recuperar la capacidad y legitimidad de expresarse, tanto para minor\u00edas excluidas pero tambi\u00e9n para las mayor\u00edas despose\u00eddas de las condiciones necesarias para acceder a medios y tecnolog\u00edas. En todos esos casos es posible reconstruir discursos y pr\u00e1cticas que identifican claramente intereses antag\u00f3nicos y sus consecuentes justificaciones ideol\u00f3gicas: es decir, intereses encontrados que afirman o niegan la universalidad de los derechos a la comunicaci\u00f3n. Y es ah\u00ed donde la articulaci\u00f3n comunicaci\u00f3n-pol\u00edtica se revela con in\u00e9dita potencia, socavando como nunca antes aquellas alardeadas nociones de independencia y objetividad de los medios que integran los sistemas masivos de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las caracter\u00edsticas particulares de cada uno de nuestros pa\u00edses, la existencia de situaciones monop\u00f3licas u oligop\u00f3licas que lejos de disminuir se acrecientan con los procesos de desarrollo y convergencia tecnol\u00f3gica, produce efectos bien conocidos: agendas \u00fanicas, voces concentradas, insuficientes espacios para la expresi\u00f3n y representaci\u00f3n de diferentes actores y sectores sociales y pol\u00edticos. Pero adem\u00e1s, esas empresas que buscan acaparar para s\u00ed los derechos a la comunicaci\u00f3n que son del conjunto de la sociedad, no encubren ya sus motivaciones y estrategias en las luchas por el poder. De manera desembozada intervienen como un actor pol\u00edtico que propone ideas y proyectos, que convoca a participar o a abstenerse de hacerlo, que denuncia o apa\u00f1a a personajes pol\u00edticos o empresariales, que promociona candidatos o los estigmatiza, que enjuicia a los movimientos sociales que confrontan el orden establecido, que juzga a la mism\u00edsima justicia aunque ella ?en muchos de nuestros pa\u00edses- no sea precisamente aquella dama ecu\u00e1nime con ojos vendados, sino un instrumento m\u00e1s de construcci\u00f3n de inequidad. Los casos del multimedio Clar\u00edn en el reciente proceso electoral argentino y el de la Red Globo en el proyecto destituyente que se gesta en Brasil, son ejemplos claros de este nuevo papel.<\/p>\n<\/p>\n<p>Sin embargo, no creo que sea adecuado afirmar que la pol\u00edtica se \u00abhace\u00bb hoy en los medios masivos de comunicaci\u00f3n, cargando ese hacer de un contenido negativo o perverso. Hist\u00f3ricamente, las construcciones pol\u00edticas tuvieron dimensiones interactivas y recurrieron a medios expresivos. Siempre la pol\u00edtica fue acci\u00f3n pr\u00e1ctica y discursiva. Lo que hoy ocurre es que se han producido transformaciones que es necesario comprender para poder actuar sin complacencia pero sin melancol\u00eda. Por un lado, como ya se\u00f1al\u00e9, el hecho de que pr\u00e1cticamente sin intermediaciones, sin velos, las corporaciones medi\u00e1ticas han asumido su innegable participaci\u00f3n en la construcci\u00f3n de democracias formales y excluyentes. Por otro, el hecho de que las instituciones pol\u00edticas ?pienso en los partidos, los poderes del Estado, las campa\u00f1as y procesos electorales- se han transformado en el marco de lo que se ha dado en llamar \u00abdemocracia demosc\u00f3pica\u00bb[4]; un orden democr\u00e1tico donde la opini\u00f3n p\u00fablica medi\u00e1tica y las t\u00e9cnicas de medici\u00f3n y predicci\u00f3n de comportamientos sociales cobran peso decisivo en definiciones estrat\u00e9gicas y t\u00e1cticas.<\/p>\n<\/p>\n<p>El cuestionamiento cr\u00edtico de esa nueva matriz pol\u00edtico-cultural no equivale a negarlo. Nada peor que las actitudes voluntaristas cuando lo que se pretende es intervenir en los conflictos por la hegemon\u00eda. Por eso, reconociendo que el sistema comunicativo es un actor m\u00e1s de las contiendas por el poder en nuestras sociedades, tenemos que atrevernos a asumir esa situaci\u00f3n desde dos lugares complementarios y mutuamente necesarios: desde la b\u00fasqueda de regulaciones que atemperen la concentraci\u00f3n medi\u00e1tica y aseguren condiciones m\u00e1s equitativas para la gesti\u00f3n de medios de comunicaci\u00f3n y el acceso a tecnolog\u00edas adecuadas para diferentes y plurales actores sociales; y a partir del desarrollo de pr\u00e1cticas organizativas y pol\u00edticas que, sin negar la existencia de medios y tecnolog\u00edas, definan renovados modos de instalar temas, agendas, l\u00edderes, proyectos, desde l\u00f3gicas asociativas y culturales capaces de confrontar los cauces prefijados por quienes pretenden controlar las iniciativas emancipadoras.<\/p>\n<\/p>\n<p>En los tiempos que corren, ya no se trata s\u00f3lo de contar con medios alternativos para que otras voces puedan escucharse y otros rostros puedan verse, sino de asumir que una de las nuevas y decisivas batallas es la de definir colectivamente cu\u00e1l deseamos que sea el orden pol\u00edtico-cultural de nuestras sociedades. Porque ciertamente no hay orden pol\u00edtico nuevo sin un nuevo modo de comunicar, pero no es s\u00f3lo un renovado modo de comunicar el que nos permitir\u00e1 construir democracias con derechos plenos y modalidades genuinas de participaci\u00f3n y representaci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>Mar\u00eda Cristina Mata es investigadora y docente de comunicaci\u00f3n en la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba Argentina. Acompa\u00f1a a medios y proyectos de comunicaci\u00f3n popular y alternativa en el continente.<\/p>\n<\/p>\n<p>Art\u00edculo publicado en la revista \u00abLa comunicaci\u00f3n en disputa\u00bb, Am\u00e9rica Latina en Movimiento No. 513-514, mayo-junio 2016, http:\/\/www.alainet.org\/es\/revistas\/513-514<\/p>\n<\/p>\n<p>[1] \u00abSiete tesis sobre comunicaci\u00f3n y pol\u00edtica\u00bb, en Di\u00e1logos de la Comunicaci\u00f3n N\u00b0 63 (37-49). FELAFACS, Lima, 2001<\/p>\n<\/p>\n<p>[2] Nociones desarrolladas en \u00abEntre la plaza y la platea\u00bb, en Schmucler H. y Mata,M. (Coord.), Pol\u00edtica y comunicaci\u00f3n. \u00bfHay un lugar para la pol\u00edtica en la cultura medi\u00e1tica? (pp. 61-76). Cat\u00e1logos- UNC, Buenos Aires, 1995<\/p>\n<p>[3] Los media y la modernidad, p. 398, Paid\u00f3s, Barcelona, 1998.<\/p>\n<p>[4] Ver Alain Minc, La borrachera democr\u00e1tica, el nuevo poder de la opini\u00f3n p\u00fablica, Ed. Temas de hoy, Madrid, 1995<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p> URL de este art\u00edculo:   http:\/\/www.alainet.org\/es\/articulo\/178150<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Te invitamos a sostener el trabajo de ALAI. <\/p>\n<p>Contribuciones: http:\/\/alainet.org\/donaciones.php<\/p>\n<\/p>\n<p>Mas informacion: http:\/\/alainet.org<\/p>\n<p>FaceBook: http:\/\/facebook.com\/America.Latina.en.Movimiento<\/p>\n<p>Twitter: http:\/\/twitter.com\/ALAIinfo<\/p>\n<p>RSS: http:\/\/alainet.org\/rss.phtml <\/p>\n<\/p>\n<p>______________________________________<\/p>\n<p>Agencia Latinoamericana de Informacion<\/p>\n<p>email: info@alainet.org<\/p>\n<h6> 2016-06-16 04:43:39 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=2853'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2852'>2852<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2853'>2853<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>2854<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2855'>2855<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2856'>2856<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=2855'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Cristina Mata ALAI AMLATINA, 15\/06\/2016.- Hace alrededor de 15 a\u00f1os, uno de los m\u00e1s l\u00facidos intelectuales argentinos, Sergio Caletti, se\u00f1alaba que una de las dificultades para pensar cr\u00edticamente las vinculaciones y entrecruzamientos entre los fen\u00f3menos comunicacionales y pol\u00edticos era la naturalidad misma de esos cruces aunada a la persistencia de una \u00abconcepci\u00f3n en \u00faltima [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-39553","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opiniones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/39553","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=39553"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/39553\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=39553"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=39553"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=39553"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}