{"id":392296,"date":"2022-10-25T04:17:00","date_gmt":"2022-10-25T08:17:00","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=392296"},"modified":"2022-10-25T09:03:58","modified_gmt":"2022-10-25T13:03:58","slug":"contra-la-intervencion-extranjera-en-haiti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=392296","title":{"rendered":"Contra la intervenci\u00f3n extranjera en Hait\u00ed"},"content":{"rendered":"\n<p>Por&nbsp;ROBERTO CASS\u00c1&nbsp; <a href=\"mailto:?subject=Te%20recomiendo%20esta%20nota%20de%20Acento&amp;body=Lee%20esta%20nota%20de%20Acento:%20https:\/\/acento.com.do\/opinion\/contra-la-intervencion-extranjera-en-haiti-9120692.html\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Solidad Dominicana con Hait\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece que se ha logrado un cierto consenso en medios internacionales sobre la necesidad de que se produzca una intervenci\u00f3n extranjera en Hait\u00ed para detener los desmanes de las pandillas. El primer ministro haitiano Ariel Henry, hoy la autoridad ejecutiva, ha solicitado tropas extranjeras. En Estados Unidos y, en menor medida, otros pa\u00edses se eval\u00faa la solicitud con aparente reticencia. En contrapartida, llegan noticias de manifestaciones masivas en Port-au-Prince contra tal solicitud y en demanda de la renuncia del se\u00f1or Henry.<\/p>\n\n\n\n<p>Carezco de informaci\u00f3n suficiente acerca de los intr\u00edngulis de la actualidad pol\u00edtica en Hait\u00ed. Se\u00f1aladamente, no tengo una interpretaci\u00f3n acabada acerca del fen\u00f3meno social que significan las pandillas. Sin embargo, resulta a todas luces evidente que no responden \u00fanicamente a un componente delictivo, pues son consecuencia de la degradaci\u00f3n del esquema de poder en el pa\u00eds vecino, asolado por sectores dirigentes rapaces, responsables en lo fundamental del agravamiento de las deplorables condiciones de vida de la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Un rastreo superficial del proceso pol\u00edtico reciente muestra que de los factores internacionales que gravitan decisivamente en Hait\u00ed no son ajenos a los desenlaces en las pugnas de fuerzas sociales y pol\u00edticas. En particular, qued\u00f3 m\u00e1s que evidente el apoyo estadounidense al ex presidente Michel Martely, de orientaci\u00f3n de extrema derecha, iniciador de la implantaci\u00f3n de los medios actuales que dominan el Estado. En las elecciones pretendidamente ganadas por este personaje participaban otras opciones, como la competente acad\u00e9mica Mirlande Manigat, desfavorecida por manejos espurios que no viene al caso detallar ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Al margen de tal cuestionable contexto de gravitaci\u00f3n internacional, ha quedado probado que las intervenciones de Estados Unidos en Hait\u00ed no han surtido efectos deseables. La prolongada ocupaci\u00f3n entre 1915 y 1934 tuvo efectos delet\u00e9reos sobre el campesinado y dej\u00f3 estabilizado el dominio de la \u00e9lite mulata, lo que no dio soluci\u00f3n a los problemas ancestrales y a la larga, abri\u00f3 las puertas para la toma del poder por Fran\u00e7ois Duvalier, tirano que, a nombre de la negritud y en fin de cuentas con apoyo estadounidense, provoc\u00f3 males inconmensurables, como el asesinato de m\u00e1s de treinta mil personas o la desarticulaci\u00f3n de aparatos productivos. M\u00e1s recientemente, la intervenci\u00f3n decidida por el presidente estadounidense Bill Clinton en 1994 para reponer a Jean Bertrand Aristide muestra los meandros de las conveniencias de una potencia en su relaci\u00f3n con formaciones dependientes. Fuera de toda duda, careci\u00f3 de cualquier efecto favorable a la vida de los haitianos. Esferas del poder for\u00e1neo hab\u00edan contribuido al derrocamiento previo de Aristide y lo mismo volvieron a hacer tras reponerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00e1 de ser cuesti\u00f3n de evaluaci\u00f3n por parte de actores de Hait\u00ed si van a continuar visualizando a Rep\u00fablica Dominicana como la responsable de sus problemas. Al margen de ello, los dominicanos debemos hacer lo que est\u00e9 al alcance para apoyar a Hait\u00ed, aunque comporte dificultades considerables.COMPARTIR<a><\/a><a><\/a><a><\/a><a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Me parece auspicioso que sectores importantes de la poblaci\u00f3n haitiana en la coyuntura actual cuestionen la solicitud de intervenci\u00f3n extranjera. Contrasta con la sensaci\u00f3n de apoyo que se visualizaba en 1994, a ra\u00edz de la operaci\u00f3n Uphold Democracy, cuando abundaban letreros como \u201cU. S. for 50 years\u201d (\u201c\u00bfsensaciones?\u201d). Atribulados por la violencia de los reg\u00edmenes militares, dem\u00f3cratas haitianos con quienes convers\u00e9 en la ocasi\u00f3n en Port-au-Prince se sent\u00edan aliviados de salir de una pesadilla.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, al margen de \u201cbeneficios\u201d o perjuicios seguros de una intervenci\u00f3n militar extranjera, debe ser cuesti\u00f3n de principio la defensa de la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos. En la medida en que Hait\u00ed es una naci\u00f3n organizada como Estado, la soluci\u00f3n a la tragedia humanitaria corresponde a los propios haitianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo distinto a una intervenci\u00f3n militar ha de ser el apoyo internacional a un proceso de reconstrucci\u00f3n de Hait\u00ed. Para que tenga efectos, resulta imprescindible que la voluntad de soberan\u00eda se troque en eficacia. Un movimiento popular y democr\u00e1tico en Hait\u00ed tendr\u00eda que trazar balances acerca de experiencias pasadas. Por desgracia, las gestiones de Aristide y de su sucesor Ren\u00e9 Preval se saldaron en un rotundo fiasco, tema que corresponder\u00eda a otro art\u00edculo. Aristide en particular condujo una estrategia tendente, entre otros componentes demag\u00f3gicos, a polarizar apoyo popular a trav\u00e9s de la contraposici\u00f3n con Rep\u00fablica Dominicana. De presentarse como un semi-Dios al servicio de los pobres, salido de un movimiento eclesi\u00e1stico de base, Aristide termin\u00f3 siendo un pol\u00edtico convencional, corrupto como cualquier otro, y con actuaciones generales cuestionables.<\/p>\n\n\n\n<p>Al margen de la evoluci\u00f3n de la pol\u00edtica interna, y con el debido respeto a la soberan\u00eda nacional, como cuesti\u00f3n moral la comunidad internacional est\u00e1 llamada a prestar apoyo a Hait\u00ed para que entre en una senda de construcci\u00f3n de una econom\u00eda que enfrente la pobreza y geste un ordenamiento democr\u00e1tico. Una tarea de esta magnitud debe abarcar a la comunidad internacional en su conjunto, por lo que corresponde agendarla a las Naciones Unidas. Es de esperar que algunos pa\u00edses ponderen propuestas de los propios actores haitianos dotados de responsabilidad, y as\u00ed no se repita la experiencia de la Minustah, tropa limitada a mantener un orden superficial, carente de contenidos rescatables y debajo del cual se fue incubando lentamente el fen\u00f3meno social de las pandillas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por razones comprensibles, la Rep\u00fablica Dominicana no debiera operar como actor importante en una adecuada estrategia multilateral de apoyo a Hait\u00ed. Nuestro pa\u00eds, aunque mucho menos pobre, sigue teniendo recursos limitados que ni siquiera permiten afrontar todos los requerimientos deseables para una pol\u00edtica nacional de desarrollo. Adicionalmente, dados los elementos hist\u00f3ricos problem\u00e1ticos de la vecindad, la Rep\u00fablica Dominicana debe abstenerse de cualquier presencia pol\u00edtica en Hait\u00ed, m\u00e1s all\u00e1 del apoyo moral a los sectores animados por prop\u00f3sitos democr\u00e1ticos y de compromiso social genuino.<\/p>\n\n\n\n<p>Como parte de esta orientaci\u00f3n, y a pesar de la limitaci\u00f3n de recursos en nuestro pa\u00eds, el Estado y organismos independientes de la sociedad deben aprestarse a ofrecer respaldo a Hait\u00ed en lo que sea posible. Hay \u00e1reas en las que resultan factibles esfuerzos sistem\u00e1ticos, como la extensi\u00f3n agr\u00edcola, la formaci\u00f3n profesional o la educaci\u00f3n en t\u00e9rminos generales, o la salud. El apoyo a Hait\u00ed, aunque forzosamente de alcances limitados, debe elevarse a tarea de consenso entre los dominicanos.<\/p>\n\n\n\n<p>De nuevo, los efectos de una acci\u00f3n de este g\u00e9nero, en el caso deseable de orquestarse, depender\u00edan de la receptividad de los haitianos, de la capacidad de que en Hait\u00ed se geste un ordenamiento que permita tal tipo de colaboraci\u00f3n. Por el momento, en Rep\u00fablica Dominicana debe desterrarse la visualizaci\u00f3n de Hait\u00ed como mera fuente de beneficios comerciales.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mismo orden, no pueden atenderse las exigencias y presiones de organismos internacionales de que el pa\u00eds contin\u00fae recibiendo inmigraci\u00f3n haitiana fuera de control, como acontece. En d\u00edas recientes, uno de los tantos organismos internacionales pidi\u00f3 que no sean repatriados inmigrantes haitianos ilegales. Una formulaci\u00f3n de este g\u00e9nero est\u00e1 focalizada en Rep\u00fablica Dominicana, \u00fanico pa\u00eds que no aplica las regulaciones migratorias de la generalidad de Estados modernos.<\/p>\n\n\n\n<p>La soluci\u00f3n de los problemas de Hait\u00ed se encuentra en el interior de su territorio y ha de ser resultado de la acci\u00f3n de su pueblo. La emigraci\u00f3n<s>, a lo sumo,<\/s>&nbsp;no pasa de ser una v\u00e1lvula de escape que no resuelve nada, porque a lo sumo cubrir\u00eda a una porci\u00f3n minoritaria de la poblaci\u00f3n sometida a condiciones de pobreza extrema. Precisamente las presiones sobre la Rep\u00fablica Dominicana para que no aplique regulaciones migratorias forman parte de la visi\u00f3n de no afrontar a fondo las consecuencias de la tragedia humanitaria que sufre el pueblo haitiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00e1 de ser cuesti\u00f3n de evaluaci\u00f3n por parte de actores de Hait\u00ed si van a continuar visualizando a Rep\u00fablica Dominicana como la responsable de sus problemas. Al margen de ello, los dominicanos debemos hacer lo que est\u00e9 al alcance para apoyar a Hait\u00ed, aunque comporte dificultades considerables. La propuesta de la fraternidad ha de erigirse en un principio. Pero cada pa\u00eds en su propio espacio: los dominicanos no deben entrometerse en los asuntos internos de Hait\u00ed y los haitianos deben comprender las conveniencias de la Rep\u00fablica Dominicana en materia migratoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Por mi experiencia muy limitada, estoy convencido de que existen interlocutores v\u00e1lidos, capacitados y responsables en Hait\u00ed. Entre nosotros debe armarse una agenda de colaboraci\u00f3n multilateral, al margen de desenlaces puntuales de la evoluci\u00f3n pol\u00edtica en ambos pa\u00edses. Los prejuicios mutuos deben ser desterrados para beneficio com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>La agenda deseable, ciertamente, est\u00e1 plagada de inmensas dificultades, pero no por eso debe ser desestimada. <\/p>\n\n\n\n<p>Acento.com.do<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por&nbsp;ROBERTO CASS\u00c1&nbsp; Solidad Dominicana con Hait\u00ed. 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