{"id":39139,"date":"2016-12-23T10:01:40","date_gmt":"2016-12-23T10:01:40","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=39139"},"modified":"2016-12-23T10:01:40","modified_gmt":"2016-12-23T10:01:40","slug":"el-mundo-doblemente-al-reves","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=39139","title":{"rendered":"El mundo doblemente al rev\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><strong>Roberto Regalado<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>A mediados de 1998, transcurridas m\u00e1s de tres d\u00e9cadas de globalizaci\u00f3n imperialista, dos de apogeo del neoliberalismo y casi una del derrumbe del bloque socialista europeo, el insigne escritor uruguayo Eduardo Galeano, fallecido en 2015, public\u00f3 el libro: Patas arriba. La escuela del mundo al rev\u00e9s. En sus p\u00e1ginas introductorias, Galeano escribi\u00f3 una nota titulada, \u00abSi Alicia volviera\u00bb, en referencia al conocido cuento infantil Alicia en el pa\u00eds de las maravillas. Esa nota dice:<\/p>\n<\/p>\n<p>Hace ciento treinta a\u00f1os, despu\u00e9s de visitar el pa\u00eds de las maravillas, Alicia se meti\u00f3 en un espejo para descubrir el mundo al rev\u00e9s. Si Alicia renaciera en nuestros d\u00edas, no necesitar\u00eda atravesar ning\u00fan espejo: le bastar\u00eda con asomarse a la ventana.<\/p>\n<\/p>\n<p>Al fin del milenio, el mundo al rev\u00e9s est\u00e1 a la vista [&#8230;].<\/p>\n<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo titulado \u00abLos modelos del \u00e9xito\u00bb, Galeano sentenciaba:<\/p>\n<\/p>\n<p>El mundo al rev\u00e9s premia al rev\u00e9s: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escr\u00fapulos y alimenta el canibalismo. Sus maestros calumnian la naturaleza: la injusticia, dicen, es la ley natural. Milton Friedman, uno de los miembros m\u00e1s prestigiosos del cuerpo docente, habla de \u00abla tasa natural de desempleo\u00bb. Por ley natural, comprueban Richard Herrstein y Charles Murray, los negros est\u00e1n en los m\u00e1s bajos pelda\u00f1os de la escala social. Para explicar el \u00e9xito de sus negocios, John D. Rockefeller sol\u00eda decir que la naturaleza recompensa a los m\u00e1s aptos y castiga a los in\u00fatiles; y m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s, muchos due\u00f1os del mundo siguen creyendo que Charles Darwin escribi\u00f3 sus libros para anunciarles la gloria.<\/p>\n<\/p>\n<p>A dieciocho a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de la citada obra de Galeano, el mundo sigue estando al rev\u00e9s, pero eso ya no est\u00e1 tan a la vista. Digamos que durante esos m\u00e1s de tres lustros, quienes pusieron el mundo al rev\u00e9s, y lo siguen manteniendo al rev\u00e9s, desataron una campa\u00f1a de saturaci\u00f3n ideol\u00f3gica y medi\u00e1tica para ocultarlo.<\/p>\n<\/p>\n<p>El neoliberalismo es una doctrina concebida para imponer y legitimar la desigualdad social extrema. En los a\u00f1os setenta, ochenta y noventa del siglo XX, los ide\u00f3logos neoliberales dec\u00edan p\u00fablicamente lo que pensaban, entre otras cosas, que la desigualdad social, llevada a sus extremos m\u00e1s atroces, era buena y necesaria y, por tanto, deb\u00eda ser fomentada por el Estado. As\u00ed repet\u00edan lo que hab\u00edan aprendido de su maestro: en el peque\u00f1o libro considerado como obra fundacional del neoliberalismo, Camino de Servidumbre, impreso en 1944, el padre de esa doctrina, Friedrich Hayek, afirmaba: \u00abtoda pol\u00edtica directamente dirigida a un ideal sustantivo de justicia distributiva tiene que conducir a la destrucci\u00f3n del Estado de Derecho\u00bb.1 Rep\u00e1rese en que Hayek planteaba que la justa distribuci\u00f3n de la riqueza conduce a la destrucci\u00f3n del Estado de Derecho, es decir, que la justicia social es incompatible con la democracia liberal burguesa o, dicho a la inversa, que la democracia liberal burguesa es incompatible con la justicia social.<\/p>\n<\/p>\n<p>En esa misma l\u00ednea de pensamiento, el autor del cap\u00edtulo sobre los Estados Unidos del Informe de la Comisi\u00f3n Trilateral, publicado en 1975, el profesor Samuel Huntington, dec\u00eda:<\/p>\n<\/p>\n<p>La operaci\u00f3n efectiva del sistema pol\u00edtico democr\u00e1tico usualmente requiere mayor medida de apat\u00eda y no participaci\u00f3n de parte de algunos individuos y grupos. En el pasado, toda sociedad democr\u00e1tica ha tenido una poblaci\u00f3n marginal, de mayor o menor tama\u00f1o, que no ha participado activamente en la pol\u00edtica. En s\u00ed misma, esta marginalidad de parte de algunos grupos es inherentemente no democr\u00e1tica, pero es tambi\u00e9n uno de los factores que ha permitido a la democracia funcionar efectivamente.2<\/p>\n<\/p>\n<p>Huntington no lo menciona de manera expl\u00edcita, pero queda bien claro que, para \u00e9l, el funcionamiento de la democracia requiere que los sectores populares sean ap\u00e1ticos, que no se organicen, que no postulen a sus propios candidatos y candidatas, y que no voten por ellos. Para Huntington, el problema del mundo era una exacerbaci\u00f3n de lo que \u00e9l llamaba \u00abigualitarismo democr\u00e1tico\u00bb de incontables \u00abgrupos de inter\u00e9s\u00bb que asediaban al Estado con demandas que este no estaba en condiciones de satisfacer. Con otras palabras, para \u00e9l, el problema del mundo eran las reivindicaciones socioecon\u00f3micas de los sectores populares que el Estado burgu\u00e9s no puede ni quiere atender, porque su funci\u00f3n es defender los intereses del imperialismo y la oligarqu\u00eda.<\/p>\n<\/p>\n<p>Para combatir a esos sectores populares, la Comisi\u00f3n Trilateral, integrada por oligarcas e intelectuales de derecha de los Estados Unidos, Europa Occidental y Jap\u00f3n, abogaba, en forma totalmente p\u00fablica, a viva voz, por fomentar el gobierno de las \u00e9lites, promover la apat\u00eda de las mayor\u00edas, limitar las expectativas de las capas sociales bajas y medias, aumentar el poder presidencial (es decir, el presidencialismo), fortalecer el apoyo del Estado al sector privado y reprimir a los sectores radicalizados del movimiento sindical, entre muchas otras medidas y acciones de igual corte antidemocr\u00e1tico, elitista, excluyente y discriminatorio.<\/p>\n<\/p>\n<p>Sirvan estas menciones a Hayek y Huntington para fundamentar la afirmaci\u00f3n de que, entre las d\u00e9cadas de 1970 y 1990, los ide\u00f3logos neoconservadores y neoliberales dec\u00edan abiertamente lo que pensaban. Lo hac\u00edan con el objetivo de que los estratos m\u00e1s favorecidos de la sociedad lo asumieran como propio y lo practicaran, y de que los estratos m\u00e1s desfavorecidos lo aceptaran con resignaci\u00f3n, por ser supuestamente inevitable.<\/p>\n<\/p>\n<p>El imperialismo mundial y las oligarqu\u00edas de Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina, siguen pensando y actuando exactamente igual. La diferencia es que hoy, no solo no lo dicen, sino que mienten con impudicia. En los dieciocho a\u00f1os transcurridos desde que Galeano denunciara que el mundo est\u00e1 al rev\u00e9s, los ide\u00f3logos de la derecha aprendieron a esconder su verdadero pensamiento y a asumir, de modo hip\u00f3crita, por una parte, los principios y valores de la democracia liberal burguesa emanados de la Ilustraci\u00f3n y la Gran Revoluci\u00f3n Francesa del 1789, principios y valores de los cuales Hayek, Huntington y todos los de su clase, renegaron y execraron y, por la otra, se han apropiado y han profanado principios y valores de los movimientos populares y las fuerzas pol\u00edticas de la izquierda del siglo XX, como la defensa de los derechos humanos.<\/p>\n<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 ese cambio? Debido a que pocos meses despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de esta obra de Galeano, a finales del propio a\u00f1o 1998, el comandante Hugo Ch\u00e1vez Fr\u00edas abri\u00f3 en Am\u00e9rica Latina una larga cadena de elecciones y reelecciones de gobiernos de izquierda y progresistas; debido a que, en virtud del acumulado de lucha de los pueblos, del rechazo universal a los m\u00e9todos represivos hist\u00f3ricamente empleados por las clases dominantes, y a las atroces consecuencias de las pol\u00edticas neoliberales, movimientos populares y fuerzas pol\u00edticas de izquierda y progresistas han sido electas y reelectas al gobierno en un considerable n\u00famero de pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, por los medios y m\u00e9todos de la democracia liberal burguesa. De modo que el cambio se debe a que los movimientos populares y fuerzas de izquierda de Am\u00e9rica Latina crearon las condiciones para utilizar, a su favor, los medios y m\u00e9todos de un sistema pol\u00edtico que hab\u00eda sido concebido para excluirlos del poder, para excluirlos del gobierno, para excluirlos del Estado, para excluirlos de toda participaci\u00f3n pol\u00edtica efectiva.<\/p>\n<\/p>\n<p>Por este motivo, los ide\u00f3logos de la derecha ya no pueden decir p\u00fablicamente que la justicia social es incompatible con la democracia liberal burguesa o, vuelvo a decirlo a la inversa, porque se entiende mejor, que la democracia liberal burguesa es incompatible con la justicia social. Tampoco pueden decir p\u00fablicamente que la exclusi\u00f3n de los sectores populares es una premisa del funcionamiento efectivo de ese sistema pol\u00edtico democr\u00e1tico burgu\u00e9s.<\/p>\n<\/p>\n<p>En los pa\u00edses donde la izquierda ejerce el gobierno, las oligarqu\u00edas, sus centros de propaganda, sus medios de comunicaci\u00f3n y sus jueces y dem\u00e1s instrumentos, junto a las embajadas de los Estados Unidos y dem\u00e1s potencias imperialistas, se lavan las manos, como Poncio Pilatos, y culpan a la izquierda de todas las lacras, vicios y deformaciones inherentes al sistema pol\u00edtico imperante: enlodan las palabras democracia, transparencia, probidad, derechos humanos, ciudadan\u00eda, libertad de expresi\u00f3n, divisi\u00f3n de poderes, Estado de Derecho, y muchas otras. Pero, en los pa\u00edses donde la derecha sigue gobernando, esos temas ni los mencionan.<\/p>\n<\/p>\n<p>Los ide\u00f3logos de la derecha no dicen que sus antepasados del siglo XVIII fueron enemigos a muerte de la construcci\u00f3n del sistema pol\u00edtico democr\u00e1tico liberal burgu\u00e9s, enemigos a muerte del concepto de ciudadan\u00eda y del sistema de partidos pol\u00edticos. Tampoco dicen que durante toda la segunda mitad del siglo XIX se opusieron al voto para todos los hombres, y que, hasta ya adentrado el siglo XX, se siguieron oponiendo al voto para las mujeres; no dicen que sus antepasados fueron enemigos jurados de que las mujeres y los hombres del pueblo, las ciudadanas y los ciudadanos, se organizaran en partidos pol\u00edticos para conquistar y defender sus derechos pol\u00edticos, econ\u00f3micos, sociales y culturales. No dicen una palabra de Hayek o de Huntington, ni de Friedman, de Herrstein, de Murray o de Rockefeller. No mencionan a Ronald Reagan ni a Margaret Thatcher, los principales promotores de la universalizaci\u00f3n del neoliberalismo en la d\u00e9cada de 1980. Tampoco mencionan a los gobernantes latinoamericanos de inicios de los a\u00f1os noventa, causantes de la exclusi\u00f3n y la marginaci\u00f3n de millones de latinoamericanos y latinoamericanas, como Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez, Carlos Salinas de Gortari, Carlos Sa\u00fal Menem o Alberto Fujimori.<\/p>\n<\/p>\n<p>Parafraseando a Galeano, hoy podemos decir que el mundo est\u00e1 doblemente al rev\u00e9s, porque no solo siguen reinando los antivalores que \u00e9l denunci\u00f3, sino que, adem\u00e1s, se justifica y defiende ese reinado con la mentira grosera. Hoy vienen a los pa\u00edses gobernados por partidos de izquierda y progresistas los heraldos de las internacionales de derecha (liberales, conservadores, dem\u00f3crata cristianos y socialdem\u00f3cratas, entre otros), y sus ONG?s financiadas con dinero de los monopolios transnacionales, a embaucar a nuestra juventud y a nuestro pueblo en general con las ideas fundacionales m\u00e1s avanzadas del pensamiento pol\u00edtico liberal de los siglos XVIII y XIX, sin decirles que no fueron graciosas d\u00e1divas de sus antepasados oligarcas, sino conquistas arrancadas a ellos por nuestros antepasados, es decir, por los movimientos obreros, socialistas y femeninos de aquella \u00e9poca. Hoy vienen a embaucar a nuestra juventud y a nuestro pueblo en general, como si aquellas ideas fundacionales de la democracia liberal burguesa todav\u00eda fuesen puras, inmaculadas, respetadas y vigentes, como si el pensamiento neoconservador y neoliberal del siglo XX no hubiese renegado y abjurado de ellas. Hoy vienen a embaucar a nuestra juventud y a nuestro pueblo en general, como si no hubiesen sido las luchas de los movimientos populares y las fuerzas pol\u00edticas de izquierda y progresistas las que les arrancaron a ellos los espacios democr\u00e1ticos existentes en la actualidad.<\/p>\n<\/p>\n<p>Ahora bien, esa manipulaci\u00f3n hip\u00f3crita de los principios fundacionales de la democracia liberal burguesa y de algunas banderas de la izquierda solo impera en los pa\u00edses gobernados por fuerzas de izquierda y progresistas, mientras dichas fuerzas se mantienen en el gobierno. Cuando la derecha neoliberal logra recuperar el control del Poder Ejecutivo del Estado, como sucedi\u00f3 en Argentina y Brasil, de inmediato renacen los espectros de Hayek, Huntington, Friedman, Herrstein, Murray, Rockefeller, los espectros de Reagan y Thatcher, los espectros de P\u00e9rez, Salinas de Gortari, Menem, Fujimori y otros. De inmediato cesa la verborrea contra la supuesta partidocracia, desaparecen de escena las organizaciones pretendidamente defensoras de la ciudadan\u00eda, y los magistrados venales pasan, de la judicializaci\u00f3n de la pol\u00edtica, a la criminalizaci\u00f3n de las lideresas y los l\u00edderes de izquierda y progresistas, como hacen hoy en Argentina contra la expresidenta Cristina Fern\u00e1ndez y muchas figuras de su gabinete y del Frente para la Victoria, y como hacen hoy en Brasil contra los expresidentes Luiz In\u00e1cio Lula da Silva y Dilma Rousseff y muchas figuras de sus gabinetes y del Partido de los Trabajadores. Y, tambi\u00e9n de inmediato regresan las privatizaciones, la negaci\u00f3n de los derechos sindicales, los despidos masivos, las reducciones salariales, los incrementos de precios, la entrega del pa\u00eds a los monopolios transnacionales, y todo lo dem\u00e1s que ya conocimos y sufrimos. Esos son los objetivos que la derecha persigue hoy con su campa\u00f1a desestabilizadora contra los gobiernos de los presidentes Nicol\u00e1s Maduro en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, y Salvador S\u00e1nchez Cer\u00e9n en El Salvador. A ra\u00edz de la reciente reelecci\u00f3n del presidente Daniel Ortega, ahora est\u00e1n recrudeciendo esa campa\u00f1a en Nicaragua.<\/p>\n<\/p>\n<p>Roberto Regalado<\/p>\n<p>Doctor en Ciencias Filos\u00f3ficas, Licenciado en Periodismo, miembro de la Secci\u00f3n de Literatura socio-hist\u00f3rica de la Uni\u00f3n Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.<\/p>\n<p>1 Friedrich Hayek: Camino de Servidumbre, Alianza Editorial, Madrid, 1976, p. 111.<\/p>\n<p>2 Samuel Huntington, citado por Holly Sklar, en: \u00abTrilateralism: managing dependence and democracy ?an overview\u00bb, en Holly Sklar (editor) Trilateralism: The Trilateral Commission and Elite Planning for World Management, South End Press, Boston, 1980, pp. 5?6.<\/p>\n<h6> 2016-12-23 10:01:40 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=2480'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2479'>2479<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2480'>2480<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>2481<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2482'>2482<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2483'>2483<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=2482'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roberto Regalado A mediados de 1998, transcurridas m\u00e1s de tres d\u00e9cadas de globalizaci\u00f3n imperialista, dos de apogeo del neoliberalismo y casi una del derrumbe del bloque socialista europeo, el insigne escritor uruguayo Eduardo Galeano, fallecido en 2015, public\u00f3 el libro: Patas arriba. 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