{"id":38991,"date":"2017-02-26T19:59:52","date_gmt":"2017-02-26T19:59:52","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=38991"},"modified":"2017-02-26T19:59:52","modified_gmt":"2017-02-26T19:59:52","slug":"algo-mas-que-palabrassomos-obreros-de-mal-gusto-y-peor-gesto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=38991","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS&#13;&#13;&#13;SOMOS OBREROS DE MAL GUSTO Y PEOR GESTO"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p>============================<\/p>\n<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>============================<\/p>\n<\/p>\n<p>\tNecesitamos volver a lo arm\u00f3nico de la naturaleza, a sentirnos parte de esa obra en movimiento, donde va impreso el amor, o la idea de un Creador en la mente humana. Es per\u00edodo de reflexi\u00f3n, de pensar profundo, ante un tiempo de endiosamiento, que todo lo contamina de elementos t\u00f3xicos. La toxicidad es cada vez m\u00e1s fuerte, m\u00e1s radioactiva, trag\u00e1ndose todo lo natural que nos circunda. Est\u00e1 visto que somos obreros de mal gusto. No respetamos ni las formas de vida silvestre. El impacto de las actividades humanas es tan cruel, en ocasiones, que nos estamos destruyendo a nosotros mismos. El planeta, por el que andamos m\u00e1s que viviendo, sufriendo la necedad de las mil vueltas y revueltas mundanas, tambi\u00e9n parece convertirse cada vez m\u00e1s en un inmenso campo de exterminio, en un grandioso dep\u00f3sito de desechos, en lugar de un colosal jard\u00edn de versos. <\/p>\n<\/p>\n<p>\tNuestra casa nos la hemos merendado con gestos b\u00e1rbaros, con el abuso permanente, con el derroche y el capricho de unos pocos. Deber\u00edamos crear conciencia m\u00e1s po\u00e9tica que pol\u00edtica, m\u00e1s de sentirse bien que de sentirse utilizado a cambio de unas migajas, cuando menos para frenar ese comercio ilegal que todo lo impurifica. Precisamente, nunca es tarde para celebrar ese recital de sentimientos, pues aunque se nos active una vez al a\u00f1o (el 3 de marzo: D\u00eda mundial de la Vida Silvestre), mejor es esto que nada. La onom\u00e1stica nos lleva a celebrar, si cabe con mayor entusiasmo, la belleza y la variedad de nuestra flora y fauna montaraz. Advertir lo necesario que somos todos, alcanzar a vislumbrar la grandeza del ser y su palabra, disfrutar del instante y de los seres vivos con los que cohabitamos, alabar la existencia y el sue\u00f1o de coexistir, siempre es algo liberador y entusiasta.<\/p>\n<\/p>\n<p>\tNo podemos seguir siendo obreros deca\u00eddos, tenemos que continuar trabajando por una tierra m\u00e1s humana, m\u00e1s vers\u00e1til, m\u00e1s de todos y de nadie. Lo salvaje tambi\u00e9n tiene su raz\u00f3n de coexistencia, de expresi\u00f3n de vida, cuesti\u00f3n que ha de hacernos meditar y ser m\u00e1s responsables, sobre todo a la hora de poner fin al comercio ilegal de especies de fauna y flora silvestres. Como tantas veces he escrito, ahora tambi\u00e9n digo que es el momento de la acci\u00f3n, de escucharnos todos, de alentar a los j\u00f3venes y menos j\u00f3venes, a proteger nuestro propio h\u00e1bitat. Desde luego, las generaciones venideras no entender\u00e1n nuestra falta de consideraci\u00f3n e irresponsabilidad. Si en verdad ponemos en nuestra agenda de buscadores, el compromiso de la coherencia con lo natural, seguramente ser\u00edamos m\u00e1s garantes de vida, que m\u00e1s que significado es deseo. No desear nada es como no desear vivir. A prop\u00f3sito, yo me quedo con la receta del poeta italiano Petrarca (1304-1374): \u00abEs mejor desear el bien que conocer la verdad\u00bb. Porque hallado el bien, sin duda, seremos todos m\u00e1s bondadosos.<\/p>\n<\/p>\n<p>\tSea como fuere, olvidamos, con demasiada frecuencia, que tan importante como la actividad comercial y productiva ha de ser nuestro esp\u00edritu de cooperaci\u00f3n, para poder custodiar el vergel. En esto nadie puede excluirse. Todos tenemos un papel a desempe\u00f1ar. La p\u00e9rdida de selvas y bosques es algo catastr\u00f3fico, implica la p\u00e9rdida de especies, adem\u00e1s de una est\u00e9tica natural de la que somos inherentes los humanos. Ojal\u00e1 pusi\u00e9semos freno a tantos innecesarios derroches verdaderamente degradantes. Quiz\u00e1s tengamos que ser m\u00e1s observadores de los diversos ambientes naturales para entender que, aquello que es po\u00e9tico, merece por principio un lenguaje preservador. Esos pulmones del orbe, tan crecidos de biodiversidad como de anhelos, por si mismos nos dan vida, son tan literarios que nos activan el alma. Por eso, es loable la labor de organismos internacionales y de organizaciones diversas, empe\u00f1adas en sensibilizarnos y en cooperar cr\u00edticamente, utilizando leg\u00edtimos mecanismos  para que despertemos de nuestra engreimiento devastador. <\/p>\n<\/p>\n<p>\tSi en verdad fu\u00e9semos obreros de buen tacto y mejor gusto, tal vez  har\u00edamos un cuidadoso inventario de nuestros acompa\u00f1antes, a fin de desarrollar programas y estrategias de protecci\u00f3n, cuidando con especial esmero aquellas especies que est\u00e1n en v\u00edas de extinci\u00f3n. Para desgracia nuestra, estamos acostumbrados a crecer alocadamente, sin concierto alguno, lo que genera un caos tremendo de profanaci\u00f3n visual, ac\u00fastica, aparte de otros contaminantes  de transporte, puesto que cada d\u00eda estamos m\u00e1s congestionados por el asfalto, el cemento, el vidrio y los metales, en ausencia total de contacto f\u00edsico con la naturaleza. Las ciudades parecen c\u00e1rceles sin espacios verdes apenas. Todo se ha privatizado o se ha urbanizado al servicio de unos pocos, los privilegiados, que les importa nada el tema de la ecolog\u00eda. <\/p>\n<\/p>\n<p>\tAs\u00ed, cada a\u00f1o, desaparecen millones de hect\u00e1reas de bosques y la degradaci\u00f3n persistente de las zonas \u00e1ridas ha provocado la desertificaci\u00f3n. Hoy sabemos que los bosques son el medio de vida de alrededor de 1600 millones de personas, incluidas m\u00e1s de dos mil culturas; y, por si esto fuera poco, sabemos que en ellos habita m\u00e1s del 80% de las especies terrestres de animales, plantas e insectos. Por otra parte, de la agricultura dependen directamente 2600 millones de personas, pero el 52% de la tierra empleada para la agricultura se ha visto moderada o gravemente afectada por la degradaci\u00f3n del suelo; no en vano, la degradaci\u00f3n de la tierra afecta a 1500 millones de personas en todo el mundo. Lo nefasto de todo ello, es que continua la p\u00e9rdida de tierra cultivable. Inevitablemente, cada a\u00f1o se pierden 12 millones de hect\u00e1reas (23 hect\u00e1reas por minuto) como consecuencia de la sequ\u00eda y la desertificaci\u00f3n, en las que podr\u00edan cultivarse 20 millones de toneladas de cereales. En suma, que el 74% de los pobres se ven directamente afectados por la degradaci\u00f3n de la tierra a nivel mundial.<\/p>\n<\/p>\n<p>\tPor desdicha, adem\u00e1s hemos perdido toda sensibilidad. Nadie llora por nadie ya. Tampoco mejoramos en los gestos, lo que acrecienta el deterioro de la calidad de la vida humana, pues el medio ambiente mundial sigue deterior\u00e1ndose y de qu\u00e9 manera. Ciertamente, no pasamos de las promesas y de las buenas intenciones, porque ah\u00ed est\u00e1n las disparidades mundiales que nos exigen actuaciones conjuntas, si en verdad queremos mejorar todos. Mientras tanto nos llama la atenci\u00f3n la falta de entusiasmo por un mundo m\u00e1s \u00e9tico, con mayor amplitud de miras y m\u00e1s coraje. El suelo, el agua, las monta\u00f1as o los valles, han de estar para el disfrute de todos. Al igual que nadie se basta por s\u00ed mismo, las innumerables especies son todas necesarias, bien para complementarse o bien para servirse mutuamente. Todo est\u00e1 relacionado y todos los moradores hemos de ir en ese camino, entrelazados por la est\u00e9tica del poema, en una maravillosa peregrinaci\u00f3n de conciertos. <\/p>\n<\/p>\n<p>\tLo que ya en su tiempo le produc\u00eda una inmensa tristeza, al novelista franc\u00e9s V\u00edctor Hugo (1802-1885), era pensar \u00abque la naturaleza habla mientras el g\u00e9nero humano no escucha\u00bb. Con los a\u00f1os a\u00fan no hemos mejorado. Deber\u00edamos poner m\u00e1s o\u00eddo para advertir que todos somos \u00fanicos y necesarios, sin marginar a nadie ni favorecer a ninguno, pues si fundamental es un estilo de vida coherente, el avance de la humanidad tambi\u00e9n es una manera de vivir para los dem\u00e1s y por los dem\u00e1s. No podemos ser dominadores de nadie. Al fin y al cabo, \u00bfqu\u00e9 es el ser humano dentro de esta vida natural?. Puede que una quimera respecto a lo absoluto. O tal vez una estrofa viva con capacidad de latir. Por ello, \u00a1d\u00e9monos amando!. Es lo que permanece. Copiemos el argumento de una silvestre rosa; que a\u00fan no siendo nada, sin embargo lo es todo, porque todo lo perfuma de luz.<\/p>\n<\/p>\n<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>26 de febrero de 2017<\/p>\n<h6> 2017-02-26 19:59:52 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=2347'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2346'>2346<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2347'>2347<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>2348<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2349'>2349<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2350'>2350<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=2349'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>============================ V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor corcoba@telefonica.net ============================ Necesitamos volver a lo arm\u00f3nico de la naturaleza, a sentirnos parte de esa obra en movimiento, donde va impreso el amor, o la idea de un Creador en la mente humana. 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