{"id":38852,"date":"2017-04-23T12:37:59","date_gmt":"2017-04-23T12:37:59","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=38852"},"modified":"2017-04-23T12:37:59","modified_gmt":"2017-04-23T12:37:59","slug":"algo-mas-que-palabrastenemos-que-mundializarnos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=38852","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS&#13;&#13;TENEMOS QUE MUNDIALIZARNOS&#13;"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p>============================<\/p>\n<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>============================<\/p>\n<\/p>\n<p>\tCada d\u00eda m\u00e1s, el ser humano necesita cuidar y proteger su campo interior, sus reservas po\u00e9ticas, para poder caminar y reconocerse en el camino. Deber\u00edamos aprender a readecuarnos desde el coraz\u00f3n. Sin duda, ser\u00edamos otros en esta mundanidad que nos acorrala, donde nadie se f\u00eda de nadie y todo se confunde. La ruta de la coherencia, del desprendimiento como proyecto de vida, son actitudes que hemos dejado de cultivar. De ah\u00ed, la necesidad de regresar a otras sabidur\u00edas m\u00e1s generosas, con otro esp\u00edritu m\u00e1s solidario y menos ego\u00edsta, que nos haga valer como ciudadanos del mundo, en la construcci\u00f3n de un planeta mejor para todos. Por ello, hoy m\u00e1s que nunca necesitamos personas s\u00f3lidas en sus principios, l\u00edderes que no defrauden nuestra esperanza, individuos abiertos y comprensivos, que no pongan muros en sus existencias. Para desgracia nuestra, no tenemos muchos referentes, pues hasta la misma Uni\u00f3n Europea dilapida recursos, triturando servicios y capitales, lo que activa tremendas desigualdades entre unos y otros. As\u00ed no puede haber unidad. Ojal\u00e1 el mundo fomentase otros marcos de convivencia m\u00e1s aut\u00e9nticos, m\u00e1s respetuosos y menos enfrentados. Sin duda, necesitamos reintegrarnos todos con m\u00e1s hondura y menos superficialidad, con m\u00e1s empe\u00f1o y menos desgana, con m\u00e1s fortaleza y menos flaqueza en definitiva.<\/p>\n<\/p>\n<p>\tPor otra parte, hemos de reconocer que el futuro nunca ha sido f\u00e1cil. Es cuesti\u00f3n de trabajar m\u00e1s y mejor, con m\u00e1s donaci\u00f3n y menos intereses de grupo. Pasar\u00e1n los a\u00f1os, pero hemos de darnos cuenta, que una especie como la nuestra, globalizada en todo, avanzar\u00e1 en la medida que cultive la solidaridad entre sus gentes. Ah\u00ed est\u00e1 el gran fallo de la Uni\u00f3n Europea, pensar \u00fanicamente en una zona privilegiada de libre comercio, obviando las penalidades de infinidad de ciudadanos a los que no acierta a dignificarlos. Cada pa\u00eds, cada continente y tambi\u00e9n cada pueblo, por insignificante que nos parezca, ha de luchar por sentirse parte del linaje mundial, con lo que esto conlleva de aportaci\u00f3n en la construcci\u00f3n del esp\u00edritu global. Creo que ya lo dije en sucesivos art\u00edculos, el mundo cohabitar\u00e1 como un todo, cuando coexista en la conciencia de todas las razas, religiones y culturas, haciendo nuestro el destino y el horizonte de todos. Desde luego, tenemos que mundializarnos, no dejando a nadie atr\u00e1s, en la cuneta. Es, por ello, que no podemos renunciar a lo que nos dignifica, y cada uno de nosotros en vez de ser el problema, hemos de ser parte de la soluci\u00f3n. Terciemos para que as\u00ed sea, cada cual desde su historia existencial, lo que nos hace mirar con gratitud el pasado, con entusiasmo y discernimiento el presente, para renacer a una atm\u00f3sfera m\u00e1s bondadosa de renovaci\u00f3n, a pesar de nuestras limitaciones y torpezas.<\/p>\n<\/p>\n<p>\tCiertamente, el mundo es nuestro a poco que nos dejemos impregnar por su recorrido vivencial. Ha llegado el momento de impulsar un nuevo comienzo, donde el di\u00e1logo creativo de todos, nos empuje a florecer, mundializados en un fecundo quehacer. Nadie sobra, todos somos necesarios e imprescindibles en la tierra para dar fruto, sin que sea maltratada, por los nuevos dioses de lo corrupto. Quiz\u00e1 ha llegado la hora de interrogarnos sobre nuestro modo y manera de vivir. A lo mejor tenemos que priorizar la cuesti\u00f3n humana sobre todo lo dem\u00e1s. Seguramente s\u00ed. A veces pienso que nos aprietan tantas cadenas, que nos impiden divisar el bosque. Quiero volver a una palabra que ya dije, a mundializar lo digno como sombra que nos pertenece. El ser humano es lo fundamental. Y en este fundamento, radica nuestra realizaci\u00f3n como seres humanos. El no tener trabajo, pongamos por caso, es muy grave, ya no solo por no tener lo necesario para vivir o para comer, tambi\u00e9n porque nos hunde y destierra como miembros de un colectivo. Al fin y al cabo, lo importante no es entregar migajas a trav\u00e9s de comedores sociales, sino la de defender un trabajo digno para todos. En este sentido, nos alegra  que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, adoptada el 25 de septiembre de 2015, abarque un plan de acci\u00f3n global con metas de desempe\u00f1o espec\u00edficas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos.<\/p>\n<\/p>\n<p>\tConcretando, precisamente, el Objetivo de Desarrollo Sostenible n\u00famero ocho se refiere en particular, a la promoci\u00f3n del \u00abcrecimiento econ\u00f3mico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos\u00bb, y su meta ocho punto ocho, igualmente, se centra en \u00abproteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y protegido para todos los trabajadores, incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres migrantes y las personas con empleos precarios\u00bb. En relaci\u00f3n a esta misma meta, tambi\u00e9n se pide a los pa\u00edses que informen sobre el siguiente indicador: \u00abTasas de frecuencia de lesiones ocupacionales mortales y no mortales, por sexo y situaci\u00f3n migratoria\u00bb. Evidentemente, son estos peque\u00f1os engarces con la cultura del encuentro y del debate, lo que nos hace progresar como sociedad. Para todo necesitamos un mundo, hasta \u00abpara educar a un hijo hace falta una aldea\u00bb, dice un proverbio africano. Y es cierto, para que no prevalezca el culto al dinero, a la violencia y al descarte, hemos de sentirnos miembros solidarios de un tronco com\u00fan. Nos urge, en efecto, fortalecer los v\u00ednculos sociales, familiares y personales. Desde luego, todos necesitamos de un entorno adecuado, m\u00e1xime los ni\u00f1os, verdaderamente humano, o si quieren fraterno, en el que se den las circunstancias para sentirnos bien. Justo, ahora, cuando sabemos que m\u00e1s de treinta mil combatientes terroristas extranjeros de m\u00e1s de cien pa\u00edses han viajado a Medio Oriente en los \u00faltimos a\u00f1os para unirse a organizaciones terroristas y a otros actores no estatales que operan en la regi\u00f3n, hemos de estar m\u00e1s unidos, recordando que las divisiones han abierto las puertas a intervenciones extranjeras y manipulaci\u00f3n, alimentando as\u00ed la inestabilidad y los enfrentamientos sectarios.<\/p>\n<\/p>\n<p>\tEn consecuencia, si en verdad queremos fomentar lo arm\u00f3nico, hemos de recomenzar por apreciar toda vida humana, por permitirle su desarrollo y su realizaci\u00f3n, mostr\u00e1ndonos siempre pr\u00f3ximos a todo pr\u00f3jimo. Indudablemente, este deber universalizado requiere de otras relaciones  m\u00e1s equitativas. Para empezar, las naciones m\u00e1s poderosas y ricas deben ayudar a las menos desarrolladas. Es algo tan justo como preciso, los pueblos fuertes han de tender sus brazos a los m\u00e1s d\u00e9biles. Asimismo, es hora de humanizarse, de pensar en los que nada tienen para que posean algo y lo multipliquen, para que tambi\u00e9n lo puedan ofrecer, y as\u00ed renazca un mundo m\u00e1s caritativo. Por consiguiente, hemos de repensar que nada nos ha de ser indiferente. Propongamos la paz con nuestra entrega y generosidad, hasta volver amigo al enemigo, hasta conciliarnos con la reconciliaci\u00f3n, hasta mundializarnos con este mundo, donde el negocio de la armas, por m\u00e1s arcaico que nos parezca, contin\u00faa imponiendo su af\u00e1n terror\u00edfico y su desvelo destructor. Cuando falta esta apertura de preocuparse por el otro, por nuestro an\u00e1logo, las personas quedan reducidas a meros n\u00fameros, a meros objetos y poco m\u00e1s. Esto nos lleva a tener un entramado de relaciones, no virtuales sin alma, sino vivas y realizables, basadas en la reciprocidad de la escucha, dejando hablar al coraz\u00f3n. Nos ir\u00e1 mejor, al menos para responder serenamente o callar, cuando no tengamos nada que decir. En ocasiones, como dec\u00eda Rabindranath Tagore, tambi\u00e9n \u00ableemos mal el mundo, y decimos luego que nos enga\u00f1a\u00bb. Comencemos a mejorar, pues, nosotros mismos y optimizaremos el planeta. Un grano s\u00ed que puede hacer granero.<\/p>\n<\/p>\n<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>23 de abril de 2017<\/p>\n<h6> 2017-04-23 12:37:59 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=2221'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2220'>2220<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2221'>2221<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>2222<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2223'>2223<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2224'>2224<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=2223'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>============================ V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor corcoba@telefonica.net ============================ Cada d\u00eda m\u00e1s, el ser humano necesita cuidar y proteger su campo interior, sus reservas po\u00e9ticas, para poder caminar y reconocerse en el camino. 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