{"id":38552,"date":"2017-08-13T20:14:30","date_gmt":"2017-08-13T20:14:30","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=38552"},"modified":"2017-08-13T20:14:30","modified_gmt":"2017-08-13T20:14:30","slug":"algo-mas-que-palabrastocando-fondo-la-degradacion-de-lo-humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=38552","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS&#13;&#13;TOCANDO FONDO: LA DEGRADACI\u00d3N DE LO HUMANO"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p>============================<\/p>\n<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>============================<\/p>\n<\/p>\n<p>Cada d\u00eda somos m\u00e1s, con estilo de vidas diferentes, pero que hemos de relacionarnos, lo que nos exige amplitud de miras y comprensi\u00f3n permanente. Precisamente, esa fuerza transformadora de los corazones, radica en el ropaje interior de cada cual, por lo que es ineludible cohesionar latidos desde todas las culturas y buscar la manera de fraternizar actitudes, sobre todo activando el culto a la coherencia con la autenticidad de lo que somos. No quiero omitir, que son de alabar los avances que contribuyen a entendernos; sin embargo, tampoco podemos dejar en el tintero, que la mayor\u00eda de las gentes mueren en la desesperaci\u00f3n continua, sin consuelo alguno. S\u00f3lo hay que ver, c\u00f3mo algunas patolog\u00edas van en aumento. El miedo y la opresi\u00f3n es tan fuerte que se hace dificultoso vivir y, en ocasiones, para coexistir con poca dignidad. De nada nos sirven los progresos en el conocimiento y en la informaci\u00f3n, si luego,  a rengl\u00f3n seguido tenemos una econom\u00eda excluyente que aniquila, que mata y nos comercia a su antojo. Hoy todo se mueve en torno al poder. Como anta\u00f1o, el pez grande imperecederamente come al chico. Ante este panorama desolador, multitud de ciudadanos de todo el mundo se sienten mal, muy mal, sin horizontes, sin salida, sin luz en definitiva. <\/p>\n<\/p>\n<p>La falsedad es uno de los grandes tormentos actuales. Como dijo una vez el novelista y poeta Sir Walter Scott: \u00abOh, qu\u00e9 enmara\u00f1ada red tejemos cuando primero practicamos el enga\u00f1o\u00bb. Tengo el convencimiento, pues, de que si avivamos las alianzas con la verdad, podemos desenmara\u00f1ar la intrincada red de transacciones sospechosas y llevar a quienes practican el enga\u00f1o ante la justicia. Esto es algo que favorece la integridad financiera y el crecimiento inclusivo, cuesti\u00f3n que nos beneficia a todos. Hasta ahora nos han adoctrinado con una cultura del bienestar que encierra una idolatr\u00eda del dinero como jam\u00e1s, en lugar de activar otros cultivos que nos hermanen y nos ayuden a servirnos mejor unos a otros. S\u00f3lo hay que mirar y ver el endiosamiento de algunos poderosos, totalmente deshumanizados y corruptos a m\u00e1s no poder, siempre dispuestos a restar existencias, a no compartir nada con los m\u00e1s pobres, si acaso alguna migaja, para luego pasar a ignorarles. La persona se ha degradado como no se pod\u00eda imaginar uno. La avaricia tampoco conoce l\u00edmites. Hay un rechazo a toda moral y el inter\u00e9s ha sustituido a la solidaridad desinteresada. Lo malo de toda esta nube de desprop\u00f3sitos es que el mal se ha enraizado, lo que va a dificultar la expectativa de un futuro m\u00e1s justo.<\/p>\n<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, por si fuera poco, la persona ha dejado de amarse por s\u00ed misma, y se ha puesto al servicio de unas gentes econ\u00f3micamente privilegiadas, que no entienden de \u00e9tica y s\u00ed de sobornos. Por tanto, tan importante como alimentarse para poder caminar, es salir de este esp\u00edritu que nos degrada, que nos insta a vivir en la superficialidad, siendo a veces un producto m\u00e1s de mercado, donde aquello que no produce se abandona. Con urgencia, el ser humano, si quiere permanecer como especie pensante, tiene que volver a ser \u00e9l mismo, de ah\u00ed, la perentoria necesidad de una educaci\u00f3n que nos ense\u00f1e a reflexionar cr\u00edticamente, mediante un lenguaje universalista que ofrezca un camino de maduraci\u00f3n en valores. Las gobernanzas mundiales han de humanizarse si en certeza queremos fortalecernos como linaje en este mundo tan velozmente cambiante. Por m\u00e1s que miremos para otro lado, la esclavitud moderna est\u00e1 presente en todas partes del mundo, devaluando a todo ser humano. Una vez m\u00e1s, don dinero es el motor. Un estudio reciente de la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo lo avala, estimando que genera ganancias anuales de m\u00e1s de 150.000 millones de d\u00f3lares, lo cual equivale a la suma de las ganancias de las cuatro empresas m\u00e1s rentables del mundo.<\/p>\n<\/p>\n<p>Hace tiempo que la primac\u00eda del ser humano sobre todo lo dem\u00e1s, ha dejado de ser una realidad. Olvidamos que estamos en el mismo camino y que todos somos necesarios para abrazar un \u00fanico horizonte. \u00a1Atenci\u00f3n al aguij\u00f3n de la rivalidad! \u00a1O al incentivo del ego\u00edsmo! A veces la necedad nos puede, y obviamos que tambi\u00e9n las obras ajenas son nuestras obras tambi\u00e9n. Sea como fuere, veo que nos falta esa actitud de servicio incondicional y que nos sobran respuestas vengativas. Como dec\u00eda san Ignacio de Loyola, \u00abel amor se debe poner m\u00e1s en las obras que en las palabras\u00bb. Esto es lo que realmente nos fertiliza como seres vivos y nos permite cambiar, al experimentar la felicidad de legarse, sin reclamar dividendos, por el sublime deseo de realizarse don\u00e1ndose.  Hoy m\u00e1s que nunca requerimos m\u00e1s acogida, m\u00e1s misi\u00f3n, m\u00e1s entrega y generosidad, en suma. Ya est\u00e1 bien del reinado del dominio de unos sobre otros, o la nefasta competici\u00f3n para ver qui\u00e9n es m\u00e1s poderoso o productivo, restauremos otros valores m\u00e1s de familia, m\u00e1s de sociedad coordinada y cooperante, m\u00e1s de colectivo armonizado. Hemos de volver a la pureza, al retorno del amor verdadero, ese que comprende y disculpa, que injerta palabras de aliento y que reconforta con su propia mirada, lejos de esa desviaci\u00f3n destructora que hoy tanto nos acorrala y aniquila. <\/p>\n<\/p>\n<p>En consecuencia,  ha llegado el momento de reafirmar una actitud humana m\u00e1s acorde con el crecimiento espiritual, que es lo que verdaderamente nos hace m\u00e1s felices, o al menos, estar bien con nosotros mismos. Cualquier menoscabo c\u00edvico nos degrada. Deber\u00edamos esto tenerlo m\u00e1s presente. Justamente, con esta degradaci\u00f3n humana se hace muy dif\u00edcil modelar la convivencia, por ejemplo. Cuando falla el respeto todo se desmorona. Es una contradicci\u00f3n pedir a las nuevas generaciones la consideraci\u00f3n hacia sus an\u00e1logos, cuando las mismas relaciones sociales se gestan desde una mentalidad ego\u00edsta, trastoc\u00e1ndolo todo, desde la similar correspondencia del ser humano con la naturaleza. Con relativa frecuencia, \u00e9stas se hallan con conductas inmorales, y hasta perversas, como en el caso del llamado turismo sexual, en el que se degradan vidas humanas, incluso de tierna edad. Lo mismo sucede con el mundo del trabajo, es f\u00e1cil encontrar testimonios donde la degradaci\u00f3n de la persona es un hecho, en la medida en la que se le considera un mero instrumento en el campo de las ganancias y nada m\u00e1s que eso. De igual modo, a poco que paseemos por nuestras ciudades, se observan situaciones de degradaci\u00f3n y de miseria en plena calle. Est\u00e1 visto, por ello, que hay que cambiar de rumbo y no aceptar pasivamente ciertos comportamientos que nos asombran, pero poco m\u00e1s.<\/p>\n<\/p>\n<p>Tengamos presente que solamente aquella autonom\u00eda que se somete a la naturalidad nos embellece como persona. Por otra parte, no es bueno acostumbrarse a que la vida humana entre en el mercado y apenas tenga valor alguno. Subsiguientemente, deber\u00edamos hallar una manera de deshabituarnos de esta adicci\u00f3n al mal que nos acecha. Nunca es tarde para recapacitar, para volver a empezar a ser otro, aunque, como dec\u00eda el novelista y ensayista estadounidense Susan Sontag (1993-2004): \u00abAmar duele, es como entregarse a ser desollado y saber que, en cualquier momento, la otra persona podr\u00eda irse llev\u00e1ndose tu piel\u00bb. Pero ese sufrimiento estar\u00e1 bien empleado, si supone socorrer a todos para transitar con todos. En este sentido, y aunque no tengamos derecho a juzgar a nadie, si que animo a considerar estas palabras de un sabio de la antig\u00fcedad: \u00abNo compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos\u00bb. Ojal\u00e1 lo escrito aqu\u00ed, dejase perplejo al lector, le hiciese reflexionar y se pusiese tambi\u00e9n a compartir lo que piensa. Ser\u00eda una manera de esclarecer todos los laberintos que nos hemos trazado y, de ver, que a\u00fan estamos vivos.<\/p>\n<\/p>\n<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>13 de agosto de 2017.-<\/p>\n<h6> 2017-08-13 20:14:30 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=1952'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1951'>1951<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1952'>1952<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>1953<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1954'>1954<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1955'>1955<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=1954'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>============================ V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor corcoba@telefonica.net ============================ Cada d\u00eda somos m\u00e1s, con estilo de vidas diferentes, pero que hemos de relacionarnos, lo que nos exige amplitud de miras y comprensi\u00f3n permanente. 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