{"id":38479,"date":"2017-09-12T13:51:16","date_gmt":"2017-09-12T13:51:16","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=38479"},"modified":"2017-09-12T13:51:16","modified_gmt":"2017-09-12T13:51:16","slug":"los-territorios-de-la-guerra-las-guerras-del-territorio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=38479","title":{"rendered":"Los territorios de la guerra, las guerras del territorio"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Ana Esther Cece\u00f1a<\/strong><\/p>\n<p><strong>ALAI AMLATINA, 12\/09\/2017.-  <\/strong><\/p>\n<p>We are not nation-building again.   We are killing terrorists.<\/p>\n<p>These killers need to know they have nowhere to hide; that no place is beyond the reach of American might and Americans arms.[1]<\/p>\n<\/p>\n<p>Donald Trump (21 de agosto 2017)<\/p>\n<\/p>\n<p>Los territorios son el centro estrat\u00e9gico de la competencia mundial y las relaciones de poder.<\/p>\n<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n con el territorio es tan vieja como la historia de la humanidad, pero por primera vez, con el capitalismo del siglo XXI, el territorio adquiere signos de finitud.  No s\u00f3lo tiene car\u00e1cter de objeto ?y es tratado como tal?, sino que se ha convertido en un objeto escaso.<\/p>\n<\/p>\n<p>El capitalismo no tiene m\u00e1s medida que la de su capacidad tecnol\u00f3gica, que se desarrolla incesantemente y que lo lleva a convertir la abundancia o suficiencia en escasez.  Su vocaci\u00f3n apropiadora y su din\u00e1mica acumulativa creciente producen escasez ah\u00ed donde hab\u00eda suficiencia, al tiempo que se sirven de la escasez como instrumento de dominaci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>Es bien sabido que las riquezas de la naturaleza, particularmente aquellas indispensables para la reproducci\u00f3n general, tienen dos modos de ser usadas: como medios o elementos de producci\u00f3n o de consumo que garantizan la reproducci\u00f3n; o como medios de acaparamiento que hacen posible el establecimiento de relaciones de fuerza o extorsi\u00f3n.  En ambos casos se genera una situaci\u00f3n relativa de escasez, sea con respecto a la competencia, sea al acaparamiento y monopolizaci\u00f3n, que otorga herramientas para la manipulaci\u00f3n y el trazado de jerarqu\u00edas de poder, que es cuidadosamente gestionada de acuerdo con modalidades diversas que se van adaptando al caso espec\u00edfico.<\/p>\n<\/p>\n<p>La territorialidad capitalista se juega desde sus or\u00edgenes en el territorio geogr\u00e1fico o f\u00edsico.  La historia de la colonizaci\u00f3n es a la vez la del reparto de territorios.  No obstante, la colonizaci\u00f3n ocurre tambi\u00e9n mediante el sometimiento de costumbres y de pr\u00e1cticas comunitarias y corporales, y abarca tanto los territorios como los sentidos o percepciones y construcciones semi\u00f3ticas y culturales.  Los territorios de la guerra son los de la concepci\u00f3n del mundo (territorio mental o semi\u00f3tico), los de las modalidades y adecuaciones del ser (territorio corporal) y los del asentamiento y relaci\u00f3n con el entorno (territorio geogr\u00e1fico o f\u00edsico).<\/p>\n<\/p>\n<p>El territorio geogr\u00e1fico o f\u00edsico<\/p>\n<\/p>\n<p>El territorio planetario, formado por las tierras, aguas, cascos polares y atm\u00f3sfera, alberga todos los elementos que han hecho posible la vida y en los que se sustenta la reproducci\u00f3n material y biol\u00f3gica.<\/p>\n<\/p>\n<p>Entre \u00e9stos, los hidrocarburos, los minerales y cada vez m\u00e1s las tierras raras ocupan el lugar central y son objeto de la mayor disputa mundial, orientando los desplazamientos geopol\u00edticos y las guerras.  Curiosamente la biodiversidad y el agua, que son las que portan de manera directa la expresi\u00f3n viva del planeta y por ello son absolutamente esenciales, est\u00e1n siendo dejadas ligeramente de lado por la voracidad con la que se desarrolla el proceso de apropiaci\u00f3n de los otros tres elementos y por la irresponsabilidad con que se asume la degradaci\u00f3n y extinci\u00f3n de la vida por los se\u00f1ores del capital y de la guerra.  En cierta forma y de manera desafanada, la batalla por agua y biodiversidad en la Tierra pretende resolverse a trav\u00e9s de la posible colonizaci\u00f3n de otros planetas, o de la conversi\u00f3n de Marte en un gran huerto para abastecer la Tierra, proyecto que permite desentenderse del da\u00f1o ecol\u00f3gico, en gran medida irreversible, que est\u00e1 siendo causado principalmente por los explotadores de hidrocarburos y minerales, aunque eso no significa que no haya una enorme disputa por acaparar las fuentes de agua.<\/p>\n<\/p>\n<p>Poder y dinero van de la mano del patr\u00f3n energ\u00e9tico y disciplinario vigente que garantiza altas tasas de acumulaci\u00f3n de capital y gran dinamismo en la esfera de la producci\u00f3n, por lo menos desde una perspectiva t\u00e9cnica, y tambi\u00e9n controlar la tecnolog\u00eda de guerra y su mercado.  La apropiaci\u00f3n de territorios sigue el mismo modelo: se buscan y se disputan los territorios de alta densidad estrat\u00e9gica, donde se colocan los capitales gigantes a manera de pulpos con poderosas mangueras de extracci\u00f3n y donde, generalmente, se van creando situaciones de guerra o donde se instalan decididamente guerras abiertas, ampliando el negocio de las armas.<\/p>\n<\/p>\n<p>El mapa mundial ha ido perfilando muy claramente estas tendencias en la \u00faltima d\u00e9cada en la que se reactivan guerras pasadas, se inician nuevas o se estimulan conflictos capaces de colocar los territorios en condiciones de intervenci\u00f3n.  La tercera guerra mundial, si es que la escalada b\u00e9lica actual llega realmente a constituirse en tal, muestra ya indicios de un dise\u00f1o transversal que atraviesa todo el planeta siguiendo claramente la pista de los yacimientos de hidrocarburos, minerales y tierras raras (ver mapa de la portada).  Es decir, esta guerra tendr\u00eda lugar en el tercer mundo, fuera del terreno directo de las potencias en pugna, excepto, quiz\u00e1, Rusia.<\/p>\n<\/p>\n<p>Afganist\u00e1n<\/p>\n<\/p>\n<p>Es un mapa din\u00e1mico, en permanente redefinici\u00f3n, pero las \u00e1reas ya marcadas por la guerra no parecen restablecer condiciones de funcionamiento \u00abdemocr\u00e1tico\u00bb en ninguno de los casos.  El ejemplo de Afganist\u00e1n, con una larga y devastadora guerra que parec\u00eda estar finalizando, hoy vuelve a colocarse en el foco.  A pesar de las grandes p\u00e9rdidas en vidas ?no s\u00f3lo afganas sino tambi\u00e9n estadounidenses?, el subsuelo afgano, lleno de minerales y tierras raras que los monitoreos expertos han calculado en un bill\u00f3n (un mill\u00f3n de millones) de d\u00f3lares, nuevamente orienta las bater\u00edas hacia ese pa\u00eds.  Como punto de comparaci\u00f3n, todo el presupuesto militar de Estados Unidos en 2016, que equivale a un poco m\u00e1s del de China, Arabia Saud\u00ed, Rusia, Gran Breta\u00f1a, India, Francia, Jap\u00f3n, Alemania y Corea juntos, fue de 597 mil millones de d\u00f3lares: lejos de lo que ser\u00eda su rendimiento con la explotaci\u00f3n de los yacimientos minerales de Afganist\u00e1n.  Podr\u00edamos hablar de una muy alta tasa de retorno de las inversiones militares en este y casi todos los otros territorios que se ubican dentro de esa franja en situaci\u00f3n de guerra.  Pero adem\u00e1s Afganist\u00e1n se coloca como territorio prioritario por la importancia que tienen las tierras raras en la creaci\u00f3n de nueva tecnolog\u00eda civil y militar.<\/p>\n<\/p>\n<p>Como en todos los otros lugares donde se ha instalado la guerra, en Afganist\u00e1n son las mismas empresas las que buscan apropiarse de los yacimientos mineros y las que se ocupan de hacer la guerra mediante el mecanismo de privatizaci\u00f3n.  Es el caso de DynCorp, particularmente, cuyo propietario forma parte de la c\u00fapula de dise\u00f1o estrat\u00e9gico que, junto con los altos mandos militares, est\u00e1n trazando las l\u00edneas de avance de la pol\u00edtica norteamericana (NYT, https:\/\/www.nytimes.com\/2017\/07\/25\/world\/asia\/afghanistan-trump-mineral-deposits.htm).  Lo mismo concurren los intereses de todas las otras empresas contratistas del Pent\u00e1gono y los propios laboratorios de investigaci\u00f3n del Departamento de Defensa.<\/p>\n<\/p>\n<p>Se juega en estas guerras u ocupaciones la supremac\u00eda militar pero much\u00edsimo m\u00e1s que eso.  La carrera tecnol\u00f3gica, los mercados, las rutas de la droga o en general las rutas estrat\u00e9gicas tanto de hidrocarburos y armas como de cualquiera de las otras mercanc\u00edas de alto rango en el mercado mundial.  Afganist\u00e1n nuevamente resalta en este terreno por ser la mata del opio y hero\u00edna del mundo con el 82 % de la producci\u00f3n mundial.<\/p>\n<\/p>\n<p>Si examinamos cada uno de los pa\u00edses o regiones que han entrado en este estado de guerra, el an\u00e1lisis arroja datos similares a los de Afganist\u00e1n.  A Estados Unidos y sus empresas les interesa la guerra pues abastecen el 55 % del mercado mundial de armas y la guerra es el medio de posicionarse en esos territorios.  En conjunto, el \u00e1rea que ha sido colocada en esta din\u00e1mica re\u00fane casi todos los hidrocarburos del planeta, adem\u00e1s de otras riquezas.<\/p>\n<\/p>\n<p>Venezuela<\/p>\n<\/p>\n<p>En la otra punta de la franja de guerra se encuentra Venezuela, pa\u00eds con los mayores yacimientos de petr\u00f3leo del mundo, segundo lugar en reservas de gas, con amplias reservas de oro, colt\u00e1n y thorium, el llamado uranio verde, adem\u00e1s de agua, biodiversidad y una posici\u00f3n geoestrat\u00e9gica.  Es dif\u00edcil calcular el presupuesto invertido en la desestabilizaci\u00f3n de Venezuela.  Seguramente grande pero mucho menor todav\u00eda que el de Afganist\u00e1n.<\/p>\n<\/p>\n<p>En todo caso la manera de entrar en Venezuela es muy distinta a la de Afganist\u00e1n, lo que revela la amplitud de modalidades de guerra que se ponen en juego cuando se trata de conservar o disputar el control estrat\u00e9gico del proceso general de reproducci\u00f3n o, dicho de otro modo, el poder global.  El dato fuerte, en este caso, es que Venezuela es la posible puerta de entrada de la guerra al continente americano.  Puede bien ser el Afganist\u00e1n de Am\u00e9rica.  La diferencia es la cohesi\u00f3n y conciencia social venezolana, la fuerza cultural de la sociedad, frente a la fragmentaci\u00f3n cultural en el territorio afgano, profundizada por los largos a\u00f1os de guerra a los que ha sido sometido.<\/p>\n<\/p>\n<p>La perspectiva de una tercera guerra mundial, no obstante, si bien cuenta con todas las condiciones materiales, geopol\u00edticas y tecnol\u00f3gicas, no logra colocar una narrativa sustentadora.  A pesar de todos los dispositivos que se han puesto en marcha para des-sujetizar a los pueblos del mundo, \u00e9stos conservan y construyen narrativas propias, a contrapelo del cuidadoso y sistem\u00e1tico trabajo realizado por los lineamientos generales de los programas de estudios impulsados por los organismos internacionales y por los relatos de verdad oficial o de postverdades (fake news) colocados por los medios de comunicaci\u00f3n masiva.<\/p>\n<\/p>\n<p>No s\u00f3lo las guerras, consustanciales al sistema capitalista de competencia, est\u00e1n destrozando el planeta.  Tambi\u00e9n lo hace el patr\u00f3n energ\u00e9tico y el modelo de organizaci\u00f3n y relaciones sociales existente.  Una buena parte de la humanidad est\u00e1 oponi\u00e9ndose a la guerra y buscando pistas para despegarse de este sistema depredador de alta rentabilidad empresarial, de autoritarismo exacerbado y de desprecio total por la vida.<\/p>\n<\/p>\n<p>Ana Esther Cece\u00f1a es Coordinadora del Observatorio Latinoamericano de Geopol\u00edtica.Investigadora de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico.<\/p>\n<\/p>\n<p>[1] \u00abYa no estamos reconstruyendo naciones. Estamos matando a terroristas. Estos asesinos necesitan saber que no tienen d\u00f3nde esconderse; que ning\u00fan lugar est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del alcance del poder estadounidense y de las armas estadounidenses.\u00bb<\/p>\n<\/p>\n<p>URL de este art\u00edculo: https:\/\/www.alainet.org\/es\/articulo\/188005<\/p>\n<\/p>\n<p>Te invitamos a sostener el trabajo de ALAI. <\/p>\n<p>Contribuciones: http:\/\/alainet.org\/donaciones.php<\/p>\n<\/p>\n<p>Mas informacion: http:\/\/alainet.org<\/p>\n<p>FaceBook: http:\/\/facebook.com\/America.Latina.en.Movimiento<\/p>\n<p>Twitter: http:\/\/twitter.com\/ALAIinfo<\/p>\n<p>RSS: http:\/\/alainet.org\/rss.phtml <\/p>\n<\/p>\n<p>______________________________________<\/p>\n<p>Agencia Latinoamericana de Informacion<\/p>\n<p>email: info@alainet.org<\/p>\n<h6> 2017-09-12 13:51:16 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=1887'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1886'>1886<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1887'>1887<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>1888<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1889'>1889<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1890'>1890<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=1889'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Esther Cece\u00f1a ALAI AMLATINA, 12\/09\/2017.- We are not nation-building again. 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