{"id":384311,"date":"2022-09-20T12:48:15","date_gmt":"2022-09-20T16:48:15","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=384311"},"modified":"2022-09-20T12:48:37","modified_gmt":"2022-09-20T16:48:37","slug":"12-anos-sin-mi-madre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=384311","title":{"rendered":"12 a\u00f1os sin mi madre"},"content":{"rendered":"\n<p>Paula Cury Melo<br>El cine es, en esencia, un lenguaje no-verbal. En el cine, comunicamos mediante una combinaci\u00f3n de sonidos e im\u00e1genes; la palabra en s\u00ed es secundaria. A lo mejor, he tenido este entendimiento e intuici\u00f3n desde muy peque\u00f1a, cuando me dedicaba a escribir, \ufb01lmar y editar videos caseros. Quiz\u00e1s, el universo del lenguaje no-verbal se me da tan naturalmente, que por eso decid\u00ed estudiar cine; que por eso entend\u00ed lo que hab\u00eda pasado aquel 20 de septiembre de 2010, sin que nadie antes me comunicara lo que mis entra\u00f1as ya sab\u00edan. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-jetpack-slideshow aligncenter\" data-effect=\"slide\"><div class=\"wp-block-jetpack-slideshow_container swiper-container\"><ul class=\"wp-block-jetpack-slideshow_swiper-wrapper swiper-wrapper\"><li class=\"wp-block-jetpack-slideshow_slide swiper-slide\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"209\" height=\"235\" alt=\"\" class=\"wp-block-jetpack-slideshow_image wp-image-384319\" data-id=\"384319\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/images-1-1.jpeg\"\/><\/figure><\/li><li class=\"wp-block-jetpack-slideshow_slide swiper-slide\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"375\" height=\"240\" alt=\"\" class=\"wp-block-jetpack-slideshow_image wp-image-384321\" data-id=\"384321\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Aracelis-Melo-1-1.jpg\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Aracelis-Melo-1-1.jpg 375w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Aracelis-Melo-1-1-300x192.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 375px) 100vw, 375px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"wp-block-jetpack-slideshow_slide swiper-slide\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"156\" alt=\"\" class=\"wp-block-jetpack-slideshow_image wp-image-384322\" data-id=\"384322\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/ARACELIS-1-1.jpg\"\/><\/figure><\/li><li class=\"wp-block-jetpack-slideshow_slide swiper-slide\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"348\" height=\"232\" alt=\"\" class=\"wp-block-jetpack-slideshow_image wp-image-384323\" data-id=\"384323\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Aracelis-Melos-III-1.jpg\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Aracelis-Melos-III-1.jpg 348w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Aracelis-Melos-III-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 348px) 100vw, 348px\" \/><\/figure><\/li><li class=\"wp-block-jetpack-slideshow_slide swiper-slide\"><figure><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"366\" height=\"555\" alt=\"\" class=\"wp-block-jetpack-slideshow_image wp-image-384324\" data-id=\"384324\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/aracelis-2.jpg\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/aracelis-2.jpg 366w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/aracelis-2-198x300.jpg 198w\" sizes=\"auto, (max-width: 366px) 100vw, 366px\" \/><\/figure><\/li><\/ul><a class=\"wp-block-jetpack-slideshow_button-prev swiper-button-prev swiper-button-white\" role=\"button\"><\/a><a class=\"wp-block-jetpack-slideshow_button-next swiper-button-next swiper-button-white\" role=\"button\"><\/a><a aria-label=\"Pause Slideshow\" class=\"wp-block-jetpack-slideshow_button-pause\" role=\"button\"><\/a><div class=\"wp-block-jetpack-slideshow_pagination swiper-pagination swiper-pagination-white\"><\/div><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Solo fueron necesarias tres im\u00e1genes: uno, el cielo del jard\u00edn bot\u00e1nico, que pas\u00f3 de estar totalmente despejado a nublado en una cuesti\u00f3n de segundos; dos, mi tia Denisse, apareci\u00e9ndose momentos despu\u00e9s en aquel d\u00eda nublado, con unas gafas de sol notablemente m\u00e1s grandes que la totalidad de su cara; y tres, los gritos que escuch\u00e9 previo a entrar a casa de mi abuela, donde una trabajadora dom\u00e9stica se acercaba cargando una bandeja de t\u00e9 con \ufb02ores blancas.<\/p>\n\n\n\n<p>El entrar a casa de Lela, tan solo para que una de mis tantas t\u00edas\u2014no recuerdo exactamente cu\u00e1l fue, probablemente a causa de lo traum\u00e1tico del momento\u2014me dijera, con m\u00e1s l\u00e1grimas que ojos, \u00abtu madre ya no est\u00e1 con nosotros\u201d fue una espeluznante con\ufb01rmaci\u00f3n de lo que yo ya hab\u00eda entendido a ra\u00edz de esa secuencia audiovisual.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel lunes sombr\u00edo de septiembre, Aracelis Melo\u2014la que para muchos era una reconocida periodista, empresaria y presentadora, pero que para m\u00ed era, ante todo, mi madre\u2014muri\u00f3 a causa de un c\u00e1ncer de mama, tan solo un a\u00f1o y medio tras su diagn\u00f3stico de c\u00e1ncer en etapa tres. Ella ten\u00eda 45 a\u00f1os. Yo ten\u00eda 14, y faltaban exactamente tres semanas, ni m\u00e1s ni menos, para cumplir mis 15 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo una noche en Queens, Nueva York, donde mi hermano y yo pasamos un \u00faltimo verano con Mami, quien viajaba constantemente a Manhattan para sus sesiones de quimioterapia. Durante todo el verano, nos alojamos en el apartamento del primo Mike, quien caer\u00eda en manos del c\u00e1ncer a\u00f1os despu\u00e9s, y que en aquel tiempo tuvo la enorme bondad de cederle su apartamento a mi familia con tal de que mi madre pudiese tratar su enfermedad acompa\u00f1ada de sus hijos y su esposo. Esa noche, Mami me hablaba con mucha ilusi\u00f3n sobre hacerme mi celebraci\u00f3n de quincea\u00f1era. Entre las m\u00faltiples ideas que lanz\u00f3, creo que una de ellas ten\u00eda algo que ver con un \u201cbonche bus.\u201d Yo, una adolescente algo agria en aquel entonces, con una personalidad inherentemente melanc\u00f3lica desde ni\u00f1a, de naturaleza t\u00edmida y con un rechazo a casi todo lo que implicara ser el centro de atenci\u00f3n gracias a mi ansiedad social, me negu\u00e9 rotundamente a la idea. Mis cumplea\u00f1os casi siempre han sido m\u00e1s motivo de nostalgia que de felicidad, especialmente desde aquel entonces.<\/p>\n\n\n\n<p>Si hubiese sabido que la oportunidad de celebrar ese quinceavo cumplea\u00f1os junto a mi madre nunca llegar\u00eda, le habr\u00eda concedido su deseo. Dejar\u00eda que ella tuviese la oportunidad de hacerle una \ufb01esta quincea\u00f1era a su hija, con tan solo poder conservar un recuerdo m\u00e1s de ella siendo feliz.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Mami muri\u00f3, yo ten\u00eda 14 a\u00f1os, y mi hermano tan solo 12. Hoy estoy a ley de tres semanas para cumplir 27 a\u00f1os. Mi hermano ya tiene 24, y en una a\ufb01rmaci\u00f3n que \u00e9l lanz\u00f3 de forma casual, pero que a m\u00ed me quebr\u00f3 el coraz\u00f3n, exclam\u00f3 que a partir de hoy, 20 de septiembre de 2022, o\ufb01cialmente ha pasado la mitad de su vida sin su madre. Nuestra madre. Yo casi digo lo mismo, pero no; t\u00e9cnicamente, tendr\u00eda que cumplir 30 para poder decirlo. Entonces me di cuenta que, todav\u00eda hoy, he pasado m\u00e1s de la mitad de mi vida con mi mam\u00e1 que sin ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Para quienes carecemos de alguna fe espiritual, cuando perdemos a un ser querido no tenemos el mismo consuelo que tienen los creyentes, en dichos como: \u201ctu madre siempre te ve desde arriba\u201d o \u201cse volver\u00e1n a ver en el para\u00edso.\u201d Fruto de mis creencias personales, a m\u00ed me toc\u00f3 aceptar con franqueza el hecho de que mi madre nunca me habr\u00e1 visto graduarme del colegio, ni de la universidad, ni de la maestr\u00eda. Ella nunca habr\u00e1 conocido a mi primer amor, ni habr\u00e9 podido pedirle consejos tras mi primera ruptura. No estar\u00e1 conmigo el d\u00eda en que decida conformar una familia, ni tendr\u00e9 su apoyo durante el desarrollo de mi carrera y de mis proyectos. Por m\u00e1s duro que haya sido, es una realidad con la que hice las pases, a pesar de que nunca ser\u00e1 menos doloroso.<\/p>\n\n\n\n<p>Para nosotros los agn\u00f3sticos y ateos (o herejes, como nos llamar\u00edan cari\u00f1osamente los radicales), nuestro refugio no reside en el anhelo por un futuro incierto, sino m\u00e1s bien, en el acto de hacer un viaje hacia el pasado y coleccionar nuestros recuerdos; Recuerdos que nos llenan de alegr\u00eda por saber que esa persona existi\u00f3, de dolor por saber que ya no est\u00e1, y de nostalgia por la realizaci\u00f3n de que lo alguna vez vivido son solo eso: memorias hospedadas en alg\u00fan rinc\u00f3n de nuestra mente.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema, sin embargo, es el siguiente: mi vida con mi madre se siente muy distante. Tanto as\u00ed que cuando la recuerdo, se siente como una especie de realidad paralela. A medida en que vamos creciendo, nuestras memorias parecen irse borrando, al tiempo en que son inevitablemente reemplazadas por otras que vamos construyendo. Es parecido a la forma en que funciona una computadora; cuando se llena el almacenamiento, hay que hacerle un backup a un disco externo, para as\u00ed limpiar el disco interno y crear espacio para nuevos archivos.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que, a pesar de que haya acumulado polvo con los a\u00f1os, ese disco duro externo sigue guardado en alg\u00fan lugar. A lo mejor con ayuda de un hipnoterapista, los auto- proclamados m\u00e9diums, o en medio del silencio prolongado entre las monta\u00f1as, logre recordarte m\u00e1s claramente, madre. Pero cada vez tengo menos recuerdos de ti, y eso me aterra\u2014no solo porque eres mi madre, mi origen, mi sangre, sino tambi\u00e9n porque s\u00e9 con certeza que eres, aunque lejos de perfecta, uno de los seres vivos m\u00e1s impresionantes que jam\u00e1s he conocido\u2014que jam\u00e1s tendr\u00e9 la dicha de conocer. Lo s\u00e9,<\/p>\n\n\n\n<p>soy tu hija, es inevitable que te recuerde as\u00ed, pero no lo digo solo por m\u00ed. Lo digo porque a trav\u00e9s de otras tantas personas que tuvieron la suerte de compartir contigo, por mucho m\u00e1s tiempo que yo, incluso, he podido conocer m\u00e1s partes de ti. Y el consenso entre todas esas personas, sin importar que sean pasados empleados, colegas, amistades, o familiares, es la misma: no hay, ni nunca habr\u00e1, nadie como la carism\u00e1tica, sencilla, dadivosa, obstinada, inteligente, polifac\u00e9tica y visionaria Aracelis Melo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda un pecado que se borre tu existencia. No quiero permitir que mis recuerdos contin\u00faen cayendo en el pozo del paulatino y cruel olvido. Como cineasta, mi labor es inmortalizar historias, al capturarlas en sonidos e im\u00e1genes que permanecer\u00e1n congeladas en el tiempo\u2014no se sabe si in\ufb01nitamente, pero ciertamente, por mucho m\u00e1s tiempo del que t\u00fa y yo pudi\u00e9semos acumular en vida, madre. Todav\u00eda no he tenido el valor de retratarte en mis pel\u00edculas, pero por suerte, la escritura es una aliada, y espero que estas palabras por el momento sean su\ufb01cientes<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paula Cury MeloEl cine es, en esencia, un lenguaje no-verbal. En el cine, comunicamos mediante una combinaci\u00f3n de sonidos e im\u00e1genes; la palabra en s\u00ed es secundaria. A lo mejor, he tenido este entendimiento e intuici\u00f3n desde muy peque\u00f1a, cuando me dedicaba a escribir, \ufb01lmar y editar videos caseros. 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