{"id":38332,"date":"2017-11-20T19:23:59","date_gmt":"2017-11-20T19:23:59","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=38332"},"modified":"2017-11-20T19:23:59","modified_gmt":"2017-11-20T19:23:59","slug":"algo-mas-que-palabrasen-un-mundo-de-fugitivos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=38332","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS&#13;&#13;EN UN MUNDO DE FUGITIVOS"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<\/p>\n<p>============================<\/p>\n<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>============================<\/p>\n<\/p>\n<p>\tVivimos unos tiempos en los que cada vez es m\u00e1s preciso sentir la necesidad de crecer en la compresi\u00f3n mutua y en el respeto, como miembros de un linaje predestinados a entendernos. Esto nos confirma que, aglutinados bajo las alas de este esp\u00edritu conciliador, todo es m\u00e1s f\u00e1cil para el encuentro. No podemos permitir que nos arruinemos por nuestra propia irresponsabilidad. Es hora de nuevos entusiasmos, de querer y poder  hacerlo, puesto que hemos de trabajar m\u00e1s unidos que nunca, con la confianza de tender puentes. Dicho lo cual, pienso que debemos romper los patrones existentes de impunidad, apoyando incondicionalmente aquellas causas que creemos justas. <\/p>\n<\/p>\n<p>Para empezar, ojal\u00e1 aprendamos a convivir y a estar a favor de la verdad, la diga quien la diga. Es una desgracia, como otra cualquiera, que a\u00fan no hayamos aprendido el sencillo arte de querernos y de amarnos. Sea como fuere, en un mundo de fugitivos como el presente, todos parecemos huir hasta de nosotros mismos. Deber\u00edamos, pues, recapacitar mucho m\u00e1s, cuando menos para ver la manera de emprender un nuevo itinerario de discernimiento, con m\u00e1s horizontes y menos muros, con m\u00e1s generosidad y menos competitividad entre nosotros, con otra misi\u00f3n m\u00e1s humanista injertada a esa innata sabidur\u00eda que todos llevamos consigo\u00b8 en vez de sembrar tantas contiendas in\u00fatiles, que tanto nos degrada y nos hace unos desgraciados.<\/p>\n<\/p>\n<p>En cualquier caso, resulta asombroso observar que esta humanidad globalizada todav\u00eda no sepa vivir arm\u00f3nicamente. Est\u00e1 visto que cada uno de nosotros s\u00f3lo ser\u00e1 equitativo en la medida en que haga lo que le corresponde hacer, en esta permanente corrida de huidos, que tampoco nos lleva a buen puerto. Desde luego, hemos de perseverar en otros finales m\u00e1s bienhechores. Por eso, nos har\u00e1 bien reflexionar continuamente, m\u00e1xime cuando las ciudades son casi siempre ruidosas, ahondar en nuestras ra\u00edces, compartir vivencias y preocupaciones, vencer y superar las desigualdades sociales, la indiferencia ego\u00edsta, la prepotencia est\u00fapida y altanera, as\u00ed como  esta desbordante intolerancia que nos aniquila permanentemente. <\/p>\n<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me lastima ver esa condici\u00f3n de fugitivo de un mundo que a todos nos pertenece. Quiz\u00e1s esto suceda porque nos falte esa actitud de disponibilidad constante, de arroparnos, de comuni\u00f3n entre unos y otros, de esfuerzo por combatir el orgullo que  nos encierra, por cierto tantas veces en divisiones absurdas e in\u00fatiles. De igual forma, me mata ver a esos humanos que escapan de la pobreza o de la persecuci\u00f3n en sus pa\u00edses. Nadie se merece tanta crueldad. Deber\u00edamos ser m\u00e1s solidarios, o si quieren m\u00e1s devotos de lo fraterno. La falta de lo necesario para vivir humilla a todo ser humano, es una cat\u00e1strofe ante el cual la conciencia de quien tiene la responsabilidad de intervenir no puede (ni debe) quedar impasible. <\/p>\n<\/p>\n<p>\tAnte esta temible y terrible realidad, sum\u00e9mosle el fen\u00f3meno de la intolerancia racial, \u00e9tnica o religiosa, que nos est\u00e1 llevando a un orbe de salvajismos sin precedentes en nuestra historia humana. Todos tenemos derecho a mejorar nuestra vida, a liberarnos del miedo que nos acorrala, a sentirnos realizados dignamente. De ah\u00ed la necesidad de transformarnos, en el sentido de mantenernos abiertos a la esperanza del cambio. Una sociedad que no est\u00e1 con los que sufren, que no es capaz de aminorar su dolor, dif\u00edcilmente avanza. Conscientes de que la uni\u00f3n y la unidad de otra existencia m\u00e1s hermanada es lo que verdaderamente nos hace florecer hacia un estilo de vida m\u00e1s justo, propongo que aquel que no sepa gobernarse a s\u00ed mismo, por \u00e9tica no quiera gobernar a los dem\u00e1s, aparte de que sus bolsillos sean transparentes. <\/p>\n<\/p>\n<p>Gobernemos gracias al amor a ese pueblo y no gracias al poder que me otorga. Considero, por tanto, que tenemos que poner la mirada en las cosas m\u00e1s esenciales, como puede ser el de un desprendimiento que va contra la l\u00f3gica del poseer, y de la b\u00fasqueda incesante del lucro que, por otra parte, jam\u00e1s nos sacia. Pensemos que vuelve a crecer el hambre en el mundo impulsada por los conflictos y el cambio clim\u00e1tico, mientras otro sector del mundo derrocha sin cesar, y hasta se jacta de forjarlo. En efecto, son estas contradicciones las que nos deshumanizan. Estoy convencido, en consecuencia, de que si pusi\u00e9ramos en valor nuestra capacidad de amar, no con palabras sino con hechos, el mundo ser\u00eda otro, al menos dentro de nosotros tendr\u00eda otra influencia m\u00e1s compasiva. No olvidemos que la compasi\u00f3n, eternamente un pulcro ser, es casi siempre la celeste precursora de una aleg\u00f3rica mujer con los ojos vendados, con una balanza en una mano y una espada en la otra.<\/p>\n<\/p>\n<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>19 de noviembre de 2017.-<\/p>\n<h6> 2017-11-20 19:23:59 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=1754'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1753'>1753<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1754'>1754<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>1755<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1756'>1756<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1757'>1757<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=1756'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>============================ V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor corcoba@telefonica.net ============================ Vivimos unos tiempos en los que cada vez es m\u00e1s preciso sentir la necesidad de crecer en la compresi\u00f3n mutua y en el respeto, como miembros de un linaje predestinados a entendernos. 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