{"id":380735,"date":"2022-09-04T13:42:39","date_gmt":"2022-09-04T17:42:39","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=380735"},"modified":"2022-09-04T13:42:39","modified_gmt":"2022-09-04T17:42:39","slug":"la-libertad-de-expresion-y-el-discurso-de-odio-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=380735","title":{"rendered":"La libertad de expresi\u00f3n y el discurso de odio en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Por David R. Lorenzo<\/p>\n\n\n\n<p>El discurso de odio es &nbsp;una variante de la libertad de expresi\u00f3n,&nbsp; que niega la existencia del otro, construye al adversario como una amenaza y el peor de los villanos y&nbsp; legitima acciones de violencia, magnicidio, asesinatos, encarcelaciones, golpes de estado y guerras.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1007\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Foto-de-odio-1-1007x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-380739\" srcset=\"https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Foto-de-odio-1-1007x1024.jpg 1007w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Foto-de-odio-1-295x300.jpg 295w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Foto-de-odio-1-768x781.jpg 768w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Foto-de-odio-1-88x88.jpg 88w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Foto-de-odio-1-816x830.jpg 816w, https:\/\/diariodominicano.com\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Foto-de-odio-1.jpg 1073w\" sizes=\"auto, (max-width: 1007px) 100vw, 1007px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Se abre paso enfermando a las sociedades, poniendo incluso en peligro la democracia de los pa\u00edses y la vida de sus dirigentes, como ocurri\u00f3 recientemente en Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p>Para mi, &nbsp;los pa\u00edses de Am\u00e9rica donde m\u00e1s se practica el discurso de odio,&nbsp; son los Estados Unidos, Venezuela, Per\u00fa,&nbsp; Bolivia, Argentina, Bolivia, Colombia, M\u00e9xico y Nicaragua.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos pa\u00edses por causa del odio se han producido intentos de destituci\u00f3n de presidentes, golpes de&nbsp; Estado, desconocimiento de gobiernos, &nbsp;asaltos a poderes del Estado, persecuciones, asesinatos, sublevaciones e intentos de asesinatos, como ocurri\u00f3 con la ex presidente de Argentina, Cristina Fern\u00e1ndez y hasta guerras de connotaci\u00f3n mundial, como la de Rusia y Ucrania.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese discurso puede que comience con una semilla, como lo es el insulto, que es una forma de agresividad que tienen muchas personas de expresar y escribir sin filtros lo que sienten y piensan, y que jur\u00eddicamente es una especie de injuria.<\/p>\n\n\n\n<p>El insultador intentar ofender, humillar, menospreciar, descalificar y degradar a un adversario, y se afianza cada d\u00eda, a tal grado que ya es aceptado en muchas sociedades por su uso frecuente y la falta de consecuencias jur\u00eddicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se insulta, ya sea por motivos pol\u00edtico, racial, religioso, sexo o condici\u00f3n social, muchos se llenan de satisfacci\u00f3n al descargar toda su ira contra personas que a veces no conocen o no la han tratado, y sienten mucho m\u00e1s placer, cuando otros iguales le siguen la corriente.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, del insultador casual o habitual, se pasa al odiador, quien no tiene misericordia con los dem\u00e1s, y su lexicolog\u00eda es bien amplia y variada, porque mientras m\u00e1s mentecato se es, m\u00e1s grosero y vulgar &nbsp;es su lenguaje. Este puede odiar hasta a quien no conozca, y llegar a tal grado de cometer cualquier crimen o delito en su contra.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo malo del caso, es que el odio ha encontrado modernamente su caldo de cultivo y su mejor medio de propagaci\u00f3n en las plataformas sociales, en muchos medios de comunicaci\u00f3n y en periodistas y en quienes se llaman comunicadores.<\/p>\n\n\n\n<p>El odio puede propagarse tan r\u00e1pido con una p\u00f3lvora encendida, y puede enfermar a todo el mundo, o casi todo el mundo, como los integrantes de los gobiernos, congresos, tribunales, partidos pol\u00edticos, cuerpos castrenses, agrupaciones civiles y a la poblaci\u00f3n en particular.<\/p>\n\n\n\n<p>Su expansi\u00f3n produce una p\u00e9rdida de la calidad de la democracia de los pa\u00edses, porque el odio genera estigmatizaciones, descalificaciones, incomprensiones, diferencias irreconciliables y violencias simb\u00f3licas, psicol\u00f3gicas, y f\u00edsicas, que incluyen persecuciones, apresamientos, desapariciones forzadas, asesinatos, golpes de estado y guerras, entre otras cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay dudas, que&nbsp; de acuerdo a constituciones de la rep\u00fablica, tratados internacionales, leyes y jurisprudencias, toda persona tiene el derecho a la libertad de pensamiento,&nbsp; conciencia, opini\u00f3n y expresi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, este derecho, a pesar de estar vestido de smoking,&nbsp; no es absoluto,&nbsp; ni puede ser absoluto, sino que tiene limitaciones, para evitar&nbsp; que se convierta en un tirano y&nbsp; pueda avasallar a otros iguales que \u00e9l, como son el derecho al honor, &nbsp;la intimidad, la dignidad y la moral,&nbsp;la honra de las personas, el orden social y la paz p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>En conclusi\u00f3n&nbsp;el discurso de odio es&nbsp; el grado de mayor intensidad del insulto, porque enciende&nbsp; una hoguera que genera violencia en todas sus variantes y viola todas las fronteras de la libertad de expresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo grave del caso, es que este discurso quienes construyen su esqueleto, lo cubren de carne y lo soplan para que tenga vida, son&nbsp; principalmente &nbsp;los gobernantes, dirigentes pol\u00edticos,&nbsp; congresistas, y funcionarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez &nbsp;cobra&nbsp; vida,&nbsp; se hace viral y se aloja en quienes contagia, tomado &nbsp;toda su mente y cuerpo, porque degusta sin saciarse. En su proceso de construcci\u00f3n se retroalimenta&nbsp; de los fan\u00e1ticos y contagia tambi\u00e9n a los no fan\u00e1ticos, hasta construir un mundo donde todos se acusan,&nbsp; nadie se entiende,&nbsp; todos se culpan y todos quieren destruirse.&nbsp;&nbsp;Su defensa son las ofensas y su mayor felicidad es la desgracia y la destrucci\u00f3n del otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos odiadores, queman en la hoguera la famosa frase que se le atribuye a&nbsp;<strong>Voltaire<\/strong><strong>,<\/strong>&nbsp;seud\u00f3nimo de Fran\u00e7ois-Marie Arouet, que dice: \u201c\u00a1Qu\u00e9 abominable injusticia perseguir a un hombre&nbsp; por&nbsp; tan ligera bagatela! Desapruebo lo que dice, pero defender\u00e9 hasta la muerte su derecho a decirlo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los odiadores no s\u00f3lo queman en la hoguera a esa frase, sino que muchos quieren tambi\u00e9n, quemar &nbsp;en la hoguera a sus adversarios con todas sus familias y pertenencias. Que pena.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor es periodista y abogado de la Rep\u00fablica Dominicana<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por David R. Lorenzo El discurso de odio es &nbsp;una variante de la libertad de expresi\u00f3n,&nbsp; que niega la existencia del otro, construye al adversario como una amenaza y el peor de los villanos y&nbsp; legitima acciones de violencia, magnicidio, asesinatos, encarcelaciones, golpes de estado y guerras. Se abre paso enfermando a las sociedades, poniendo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28,"featured_media":380737,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,27],"tags":[],"class_list":["post-380735","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones","category-portada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/380735","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=380735"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/380735\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":380740,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/380735\/revisions\/380740"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/380737"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=380735"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=380735"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=380735"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}