{"id":37850,"date":"2006-08-07T13:26:37","date_gmt":"2006-08-07T13:26:37","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=37850"},"modified":"2006-08-07T13:26:37","modified_gmt":"2006-08-07T13:26:37","slug":"el-fidel-castro-que-yo-conozco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=37850","title":{"rendered":"El Fidel Castro que yo conozco"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p class=\"titulogrande1\"><strong>El Fidel Castro  que yo conozco<\/strong><\/p>\n<p>&#13;<\/p>\n<p><strong class=\"textogrande\">POR  GABRIEL GARCIA MARQUEZ<\/strong> <\/p>\n<p>&#13;<\/p>\n<p align=\"justify\">&#13;<br \/>\n  <span class=\"text1noticias\">SU devoci\u00f3n por la  palabra. Su poder de seducci\u00f3n. Va a buscar los problemas donde est\u00e9n. Los  \u00edmpetus de la inspiraci\u00f3n son propios de su estilo. Los libros reflejan muy  bien la amplitud de sus gustos. Dej\u00f3 de fumar para tener la autoridad moral  para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una  especie de fervor cient\u00edfico. Se mantiene en excelentes condiciones f\u00edsicas con  varias horas de gimnasia diaria y de nataci\u00f3n frecuente. Paciencia invencible.  Disciplina f\u00e9rrea. La fuerza de la imaginaci\u00f3n lo arrastra a los imprevistos.  Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Fatigado de  conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor  est\u00edmulo de su vida es la emoci\u00f3n al riesgo. La tribuna de improvisador parece  ser su medio ecol\u00f3gico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un  rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno,  palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la  audiencia. Es la inspiraci\u00f3n: el estado de gracia irresistible y deslumbrante,  que s\u00f3lo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogm\u00e1tico  por excelencia.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Jos\u00e9 Mart\u00ed es su  autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente  sangu\u00edneo de una revoluci\u00f3n marxista. La esencia de su propio pensamiento  podr\u00eda estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es  fundamentalmente ocuparse de los individuos.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Esto podr\u00eda  explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para  cada ocasi\u00f3n y un modo distinto de persuasi\u00f3n seg\u00fan los distintos  interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una  informaci\u00f3n vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier  medio. Una cosa se sabe con seguridad: est\u00e9 donde est\u00e9, como est\u00e9 y con quien  est\u00e9, Fidel Castro est\u00e1 all\u00ed para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los  actos m\u00ednimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una l\u00f3gica privada: ni  siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir  los t\u00e9rminos y convertirla en victoria. Nadie puede ser m\u00e1s obsesivo que \u00e9l  cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal  o milim\u00e9trico, en el que no se empe\u00f1e con una pasi\u00f3n encarnizada. Y en especial  si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor  talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas  deben andar muy mal, porque usted est\u00e1 rozagante.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Las reiteraciones  son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de Am\u00e9rica  Latina, hab\u00eda aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hac\u00eda unos  dos a\u00f1os, y hab\u00eda ido evolucionando, ramific\u00e1ndose, profundiz\u00e1ndose. Lo primero  que dijo, como una simple conclusi\u00f3n aritm\u00e9tica, era que la deuda era  impagable. Despu\u00e9s aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de  la deuda en la econom\u00eda de los pa\u00edses, su impacto pol\u00edtico y social, su influencia  decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para  una pol\u00edtica unitaria de Am\u00e9rica Latina&#8230; hasta lograr una visi\u00f3n  totalizadora, la que expuso en una reuni\u00f3n internacional convocada al efecto y  que el tiempo se ha encargado de demostrar.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Su m\u00e1s rara virtud  de pol\u00edtico es esa facultad de vislumbrar la evoluci\u00f3n de un hecho hasta sus  consecuencias remotas&#8230; pero esa facultad no la ejerce por iluminaci\u00f3n, sino  como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la  memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con  raciocinios abrumadores y operaciones aritm\u00e9ticas de una rapidez incre\u00edble.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Requiere el  auxilio de una informaci\u00f3n incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulaci\u00f3n  informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 p\u00e1ginas  de noticias del mundo entero. Durante el d\u00eda le hacen llegar informaciones  urgentes donde est\u00e9, calcula que cada d\u00eda tiene que leer unos 50 documentos, a  eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes  y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Las respuestas  tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la m\u00ednima contradicci\u00f3n de  una frase casual. Otra fuente de vital informaci\u00f3n son los libros. Es un lector  voraz. Nadie se explica c\u00f3mo le alcanza el tiempo ni de qu\u00e9 m\u00e9todo se sirve  para leer tanto y con tanta rapidez, aunque \u00e9l insiste en que no tiene ninguno  en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la ma\u00f1ana  siguiente lo comenta. Lee el ingl\u00e9s pero no lo habla. Prefiere leer en  castellano y a cualquier hora est\u00e1 dispuesto a leer un papel con letra que le  caiga en las manos. Es lector habitual de temas econ\u00f3micos e hist\u00f3ricos. Es un  buen lector de literatura y la sigue con atenci\u00f3n.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Tiene la costumbre  de los interrogatorios r\u00e1pidos. Preguntas sucesivas que \u00e9l hace en r\u00e1fagas  instant\u00e1neas hasta descubrir el por qu\u00e9 del por qu\u00e9 del por qu\u00e9 final. Cuando  un visitante de Am\u00e9rica Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de  arroz de sus compatriotas, \u00e9l hizo sus c\u00e1lculos mentales y dijo: Qu\u00e9 raro, que  cada uno se come cuatro libras de arroz al d\u00eda. Su t\u00e1ctica maestra es preguntar  sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir  el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  No pierde ocasi\u00f3n  de informarse. Durante la guerra de Angola describi\u00f3 una batalla con tal  minuciosidad en una recepci\u00f3n oficial, que cost\u00f3 trabajo convencer a un  diplom\u00e1tico europeo de que Fidel Castro no hab\u00eda participado en ella. El relato  que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de  Salvador Allende o el que hizo de los estragos del cicl\u00f3n Flora, eran grandes  reportajes hablados.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Su visi\u00f3n de  Am\u00e9rica Latina en el porvenir, es la misma de Bol\u00edvar y Mart\u00ed, una comunidad  integral y aut\u00f3noma, capaz de mover el destino del mundo. El pa\u00eds del cual sabe  m\u00e1s despu\u00e9s de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la \u00edndole de su gente,  sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le  ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  En una entrevista  de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos  pensados sin descuidar jam\u00e1s la precisi\u00f3n, consciente de que una sola palabra  mal usada puede causar estragos irreparables. Jam\u00e1s ha rehusado contestar  ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia.  Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle m\u00e1s preocupaciones de las  que tiene: El lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan  verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me morir\u00e9 por la  impresi\u00f3n de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las m\u00e1s graves,  sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias,  pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revoluci\u00f3n los logros  pol\u00edticos, cient\u00edficos, deportivos, culturales, hay una incompetencia  burocr\u00e1tica colosal que afecta a casi todos los \u00f3rdenes de la vida diaria, y en  especial a la felicidad dom\u00e9stica.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Cuando habla con  la gente de la calle, la conversaci\u00f3n recobra la expresividad y la franqueza  cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean,  le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisi\u00f3n inmediata  por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser  humano ins\u00f3lito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el  Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones  insaciables, con una educaci\u00f3n formal a la antigua, de palabras cautelosas y  modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Sue\u00f1a con que sus  cient\u00edficos encuentren la medicina final contra el c\u00e1ncer y ha creado una  pol\u00edtica exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces m\u00e1s peque\u00f1a que su  enemigo principal. Tiene la convicci\u00f3n de que el logro mayor del ser humano es  la buena formaci\u00f3n de su conciencia y que los est\u00edmulos morales, m\u00e1s que los  materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.<\/span><br \/>&#13;\n<\/p>\n<p>&#13;<\/p>\n<div align=\"justify\" class=\"text1noticias\">Lo he o\u00eddo en sus escasas horas de a\u00f1oranza a la vida, evocar las cosas  que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle m\u00e1s tiempo a la vida. Al  verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunt\u00e9 qu\u00e9 era  lo que m\u00e1s quisiera hacer en este mundo, y me contest\u00f3 de inmediato: pararme en  una esquina. (RED INFORMATIVA VIRTIN \/ RECOSUR)<br \/>&#13;\n<\/div>\n<p>&#13;<\/p>\n<h6> 2006-08-07 13:26:37 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=13571'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13570'>13570<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13571'>13571<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>13572<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13573'>13573<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13574'>13574<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=13573'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Fidel Castro que yo conozco &#13; POR GABRIEL GARCIA MARQUEZ &#13; &#13; SU devoci\u00f3n por la palabra. 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