{"id":36903,"date":"2018-07-22T21:37:05","date_gmt":"2018-07-22T21:37:05","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=36903"},"modified":"2018-07-22T21:37:05","modified_gmt":"2018-07-22T21:37:05","slug":"el-otro-chile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=36903","title":{"rendered":"El otro Chile"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><strong>Edmundo Moure<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p><strong>\u00abCada oveja con su pareja\u00bb<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Es curioso el fen\u00f3meno de la conformaci\u00f3n de los barrios en este \u00daltimo Reino, fundado por Pedro de Valdivia hace cuatrocientos setenta y siete a\u00f1os. Hablo de su capital, Santiago del Nuevo Extremo, donde habita casi la mitad de la poblaci\u00f3n de Chile.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>En los albores de la Colonia, luego de establecer una relativa paz con los aguerridos Mapuche, acorralados tras la frontera del Biob\u00edo, las clases privilegiadas, compuestas por funcionarios de la corona y criollos emprendedores, eligieron asentarse en la ribera sur del modesto r\u00edo Mapocho ?nuestro precario y turbio Manzanares?, en los solares cercanos a la Plaza de Armas, seg\u00fan la tradici\u00f3n hispana fundacional. En la ribera norte viv\u00eda el bajo pueblo, con sus chinganas y comercios, con su abundante mano de obra servicial.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Esta distribuci\u00f3n socio-geogr\u00e1fica se mantuvo durante cuatro siglos, aunque las barriadas populares ir\u00edan extendi\u00e9ndose hacia el poniente de la zona metropolitana. A partir de los a\u00f1os 20 del pasado siglo XX, comienza la migraci\u00f3n de los pudientes hacia la precordillera santiaguina; primero, en la comuna de Providencia, desde el parque Bustamante hasta la calle Lyon. Casonas de dos a tres pisos, de impronta arquitect\u00f3nica ampulosa, imitando ?con escasa fortuna est\u00e9tica y mucha cursiler\u00eda? el estilo franc\u00e9s decimon\u00f3nico. Familias tradicionales, de vinosos apellidos en los que prolifera la erre, supuestamente v\u00e1stagos de esa \u00abaristocracia castellano-vasca\u00bb que nunca existi\u00f3 en Chile como tal, puesto que el exiguo pu\u00f1ado de nobles \u00abaut\u00e9nticos\u00bb que arrib\u00f3 a esta enjuta isla del finisterre no dej\u00f3 descendencia. El resto de mestizos favorecidos se empe\u00f1\u00f3 (a\u00fan se empe\u00f1a), en inventarse prosapias y adquirir t\u00edtulos nobiliarios para disfrazar su ascendencia como peones jornaleros o simples destripaterrones.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Muchos de estos individuos que se hac\u00edan pasar por arist\u00f3cratas, se llevaron grandes sorpresas cuando conocieron sus ancestros en villas, pueblos y casares de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. All\u00e1, sus apellidos correspond\u00edan a carreteros, porquerizos, campesinos y, en el mejor de los casos, a sencillos artesanos que no pose\u00edan casas solariegas ni ostentaban blasones en los p\u00f3rticos de piedra en cuyos zaguanes deambulaban las gallinas o balaban los corderos.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Pero como la imaginaci\u00f3n casi todo lo puede (menos disfrazar la verdad), regresaban de aquellos viajes inici\u00e1ticos con falsos pergaminos e historias falaces que ofrec\u00edan a sus pares.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Un buen ejemplo lo ilustra, de modo magistral, el mejor cronista chileno de todos los tiempos, Joaqu\u00edn Edwards Bello, quien zahiri\u00f3 con su pluma certera a esa clase pseudo-aristocr\u00e1tica a la que \u00e9l pertenec\u00eda, como tambi\u00e9n lo hiciera uno de nuestros grandes poetas, Vicente Huidobro, que cometi\u00f3 el atentado de eliminar el prefijo patron\u00edmico de su apellido compuesto Garc\u00eda-Huidobro, en protesta contra la falsedad existencial de su propio entorno y la hipocres\u00eda can\u00f3nica de su \u00abcanalla dorada\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Pues bien, Joaqu\u00edn Edwards Bello, descendiente de un arist\u00f3crata del pensamiento, como fuera Don Andr\u00e9s Bello, nacido en Venezuela, quiso conocer a sus ancestros en Espa\u00f1a, los Bello, originarios de una peque\u00f1a villa de Extremadura. (De los Edwards no hab\u00eda mucho que espigar, puesto que se trataba ?se trata? de una familia de aventureros, comerciantes y advenedizos).<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el cronista al pueblo de marras (fines de la d\u00e9cada de los 40\u00b4) y se aloj\u00f3 en el \u00fanico hotel del villorrio, m\u00e1s parecido a una venta de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha que a un establecimiento de turismo. Convers\u00f3 con el propietario, quien publicaba semanalmente una humilde gacetilla, explic\u00e1ndole el prop\u00f3sito de su visita. El periodiquillo local estaba en ese momento, tarde del s\u00e1bado, entrando en la primaria m\u00e1quina de roneo. Joaqu\u00edn aprovech\u00f3 la instancia para incluir un aviso de utilidad p\u00fablica, redactado m\u00e1s o menos en estos t\u00e9rminos: \u00abSe encuentra en esta ilustre villa el escritor chileno, Don Joaqu\u00edn Edwards Bello. Ha venido para conocer a sus parientes Bello, a quienes invita a que se apersonen a \u00e9l para saludarles. Estar\u00e1 hospedado en el Hotel \u00c1guila Real durante cinco d\u00edas, a partir de esta fecha\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, domingo, cerca de las doce, cuando a\u00fan dorm\u00eda don Joaqu\u00edn, seg\u00fan su h\u00e1bito de bohemio y noct\u00e1mbulo, despert\u00f3 sobresaltado en su habitaci\u00f3n de la segunda planta, cuya ventana daba a la plaza del pueblo. Abri\u00f3 las cancelas y pudo contemplar una muchedumbre de vecinos, agolpados ante el frontis del hotel, todos ellos aldeanos con traza de campesinos r\u00fasticos. Luego de bajar a la recepci\u00f3n del hospedaje, pregunt\u00f3 al propietario de qu\u00e9 se trataba aquello. \u00c9ste le respondi\u00f3, con la entereza franca de un extreme\u00f1o: -Hombre, pues son todos sus parientes de la comarca&#8230; \u00bfAcaso no los convoc\u00f3 usted?<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Noble y arist\u00f3crata lector(a), es probable que el relato original de Edwards Bello, cuya cr\u00f3nica no tengo a mano, sea mejor y m\u00e1s entretenido que este que aqu\u00ed perge\u00f1o, pero huelgan los comentarios sobre su desenlace y las conclusiones deducidas por quienes buscan y sue\u00f1an fant\u00e1sticas prosapias en pro de un inveterado arribismo.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>S\u00ed, arribismo muy literal en el caso chileno, donde las clases adineradas, sean ricos por varias generaciones o nuevo-ricos de reciente golpe afortunado, persiguen el estatus social del \u00abbarrio alto\u00bb, que corresponde a la locaci\u00f3n geogr\u00e1fica, porque los sucesivos descendientes trasladan sus habit\u00e1culos hacia los sectores m\u00e1s altos de la ciudad, hasta llegar a instalarse en los contrafuertes cordilleranos, a merced de la intempestiva nieve y ocasionales aluviones. Esto de alejarse y trepar les pone a cubierto ?al menos te\u00f3ricamente? del asedio contaminante de las clases bajas, es decir de los individuos de viven en el llano (villanos), lejos del castillo, y que suelen asediar sus propiedades y pertenencias m\u00e1s preciadas, amenaz\u00e1ndoles con esa revoltura social que es como el mism\u00edsimo infierno en la tierra. Cosa muy distinta ?no confundamos? son los roles del trabajo adquirido y pagado en sus formas tradicionales establecidas: \u00abempleadas dom\u00e9sticas\u00bb, \u00abchoferes\u00bb, \u00abjardineros\u00bb, \u00abestafetas\u00bb, \u00abobreros de la construcci\u00f3n\u00bb, y otros oficios menores, en relaci\u00f3n permanente y piramidal que, sin propon\u00e9rselo, refrenda el aserto de aquel viejo jud\u00edo barb\u00f3n que escribiera: \u00abLa historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros d\u00edas es la historia de las luchas de clase\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Bueno, se trata precisamente de que no haya lucha ni conflicto, y esto se consigue de dos maneras: una, adviniendo, mediante la revoluci\u00f3n, a la sociedad sin clases, lo que resultar\u00eda fat\u00eddico y contraproducente, porque Dios nos cre\u00f3 en la diferencia (por algo mi abuela nos repet\u00eda: \u00abcada oveja con su pareja\u00bb); dos, que el poder de la \u00abclase alta\u00bb (enti\u00e9ndase, la que habita sobre la cota de los 650 m sobre el nivel del mar y posee los bienes de producci\u00f3n) sea incontrarrestable y, en consecuencia, acatado sin remilgos. Para esto se requiere un gobierno fuerte, una polic\u00eda numerosa, omnipresente e implacable, un poder judicial estricto en la defensa del derecho de propiedad, unas fuerzas armadas garantes del orden interno y de la seguridad externa, y ?por supuesto? una poblaci\u00f3n contenta, entretenida y pac\u00edfica. Al viejo aforismo \u00abpan y circo\u00bb, agreguemos \u00abtecho y abrigo\u00bb, pero nunca fuera de las fronteras \u00abnaturales\u00bb&#8230;<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>&#8230;Como ahora propugna un desnortado edil, otrora ac\u00e9rrimo defensor de la sagrada tr\u00edada: Propiedad, Religi\u00f3n y Familia. Un nuevo caso de la desorientaci\u00f3n propugnada y esparcida por el marxismo, capaz de socavar los cimientos de cualquier sociedad bien constituida&#8230; si no somos capaces de conjurar a tiempo sus s\u00edntomas y de extirpar las causas del mal subversivo: el odio de clases.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>La primera vez que escuchamos cacerolazos fue a fines de 1972, bajo el gobierno del Presidente Salvador Allende, llevados a cabo por mujeres del \u00abbarrio alto\u00bb que protestaban por el desabastecimiento de sus propios supermercados. Ellas, que nunca padecieron el hambre e incluso fueron criticadas por conocer la olla del puchero cotidiano s\u00f3lo por fuera, nada dijeron, dos d\u00edas despu\u00e9s del cruento golpe militar, cuando los desaparecidos productos surgieron como por encanto, devolvi\u00e9ndoles aquella atroz incertidumbre de la escasez, fruto, al parecer, no de la mala administraci\u00f3n gubernativa sino de las maniobras de los especuladores de siempre, alentados y sostenidos por el Imperio, como ocurriera en Cuba y hoy ocurre en la vilipendiada Venezuela&#8230;<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Las cacerolas volvieron a sonar en 1983, luego de la grave crisis econ\u00f3mica de la dictadura, pero eran ollas populares, de aluminio y lat\u00f3n, que atronaban en los barrios bajos, reclamando la miseria impuesta, a sangre y fuego, por la milicia coludida con su mandante: la derecha empresarial. Polic\u00edas y militares reprimieron, con end\u00e9mica brutalidad, aquellas protestas ciudadanas, incruentas pero bulliciosas.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Hace unos d\u00edas, residentes del barrio cercano a la rotonda Atenas (\u00bfqu\u00e9 dir\u00eda hoy S\u00f3crates?), golpearon, con decisi\u00f3n y frenes\u00ed, sus cacerolas y sartenes de tefl\u00f3n, en airada protesta contra el alcalde de Las Condes, comuna supuestamente de elite, por su proyecto de levantar un edificio de \u00abviviendas sociales\u00bb en el coraz\u00f3n del barrio, iniciativa ins\u00f3lita y de suyo peligrosa, pues, como afirmara un vecino: -\u00abNo queremos que nuestro entorno se llene de lanzas y cogoteros\u00bb. Este prurito antidelictual no incluye a los delincuentes m\u00e1s nocivos y eficaces: los de cuello y corbata, por lo general, residentes de comunas encumbradas.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>En boca de estos ciudadanos, convencidos de ser diferentes y mejores, la palabra \u00absocial\u00bb adquiere hoy la misma terror\u00edfica connotaci\u00f3n que ten\u00eda hace treinta a\u00f1os la verba \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Porque no es lo mismo organizar obras sociales de orientaci\u00f3n caritativo-cristiana o filantr\u00f3pico-liberal, como la \u00abtelet\u00f3n\u00bb, pongamos por caso, que usar la palabreja como prefijo augural de \u00absocialista\u00bb, que es lo que pareciera pretender ?dicen estos corifeos de la cacerola fina? el se\u00f1or Joaqu\u00edn Lav\u00edn, uno de los delfines predilectos de Augusto Pinochet, convertido hoy en un \u00abpeligroso populista\u00bb (El Mercurio dixit).<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Pero detr\u00e1s de estas an\u00e9cdotas y manifestaciones discriminatorias late un fen\u00f3meno grave que desnuda la aberraci\u00f3n de un sistema inicuo, al punto de llevar a buena parte de esa entelequia televisiva llamada \u00abopini\u00f3n p\u00fablica\u00bb, a confundir socialismo con estos atisbos menores de pol\u00edtica bonachona e inocua, porque no conduce ni a una supuesta \u00abintegraci\u00f3n\u00bb ni menos propende a ese cacareado \u00abequilibrio social\u00bb, imposible dentro de las actuales estructuras.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Por otra parte, la contradicci\u00f3n se agudiza cuando se apela a los mismos m\u00f3viles del arribismo para justificar una acci\u00f3n de beneficio comunitario, como si arm\u00e1ramos un cacerolazo masivo reivindicando nuestro inalienable derecho ciudadano a concurrir a las multitiendas, restaurantes y supermercados del \u00abbarrio alto\u00bb sin que se nos pida una credencial distintiva o un pasaporte.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s terrible que un menoscabo social es el inmenso da\u00f1o ideol\u00f3gico y cultural que este sistema nos inflige, d\u00eda a d\u00eda. Para superarlo, quienes vivimos fuera de los muros y los salones del \u00abotro Chile\u00bb, necesitaremos harto m\u00e1s que una vieja cacerola en ruidosa percusi\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>https:\/\/www.alainet.org\/es\/articulo\/194241<\/p>\n<\/p>\n<p>Del mismo autor<\/p>\n<p>El otro Chile    20\/07\/2018<\/p>\n<p>El detestable    21\/06\/2017<\/p>\n<p>El s\u00edndrome del mayordomo    13\/02\/2017<\/p>\n<p>La insoportable hipocres\u00eda nacional    14\/10\/2016<\/p>\n<h6> 2018-07-22 21:37:05 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=1271'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1270'>1270<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1271'>1271<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>1272<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1273'>1273<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1274'>1274<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=1273'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edmundo Moure \u00abCada oveja con su pareja\u00bb Es curioso el fen\u00f3meno de la conformaci\u00f3n de los barrios en este \u00daltimo Reino, fundado por Pedro de Valdivia hace cuatrocientos setenta y siete a\u00f1os. 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