{"id":367599,"date":"2022-07-10T21:16:36","date_gmt":"2022-07-11T01:16:36","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=367599"},"modified":"2022-07-10T21:16:36","modified_gmt":"2022-07-11T01:16:36","slug":"la-mujer-que-nunca-lloro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=367599","title":{"rendered":"La mujer que nunca llor\u00f3"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Oscar L\u00f3pez Reyes&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Era serena, fr\u00eda e inalterable. Acostumbraba acurrucarse impasible, ondulando su mech\u00f3n casta\u00f1o dorado.&nbsp; Valeriana no llor\u00f3 nunca, ni siquiera por amor plat\u00f3nico. Jam\u00e1s derram\u00f3 l\u00e1grimas, y esa rareza gener\u00f3 las opiniones y especulaciones m\u00e1s intrigantes y expectantes, encantadoras y mal parecidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque las feministas radicales la metieran en una celda, por su suavidad para amansar a la masculinidad de frente gordinflona, Valeriana obsequiaba una tenue sonrisa a flor de labios y persuad\u00eda, con una gestualidad afectiva, a los aburridos y a las mujeres perturbadas por la soledad sentimental.<\/p>\n\n\n\n<p>Aut\u00e9ntica en su temple de Diosa de la empat\u00eda emocional, a estas \u00faltimas repet\u00eda que m\u00e1s vale vivir en la relajante separaci\u00f3n meditativa que en el sufrimiento de maridos odiosos y malditos, de esos que pisotean con el hocico y apagan la vida hasta con la mirada.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQuieres que clonemos a esta carism\u00e1tica, con trascendencia comunitaria\u2026?<\/p>\n\n\n\n<p>Valeriana no parec\u00eda de esta raza. Reto\u00f1\u00f3 como una majestuosa que se afanaba por variar a las rebeldes y lloronas. Y refer\u00eda, como un espejo elocuente, a las telenovelas: si las mujeres no est\u00e1n bes\u00e1ndose, aparecen destilando gotas de sus ojos, compungidas por un despecho o una incomodidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Buena vecina, no se alborotaba ante los hechos m\u00e1s asombrosos, y razonaba con dulzura y convencimiento. Cuando le secretearon que su enamoradizo esposo despidi\u00f3 de su empresa a su secretaria por ser super atractiva, y que luego tir\u00f3 una canita en el aire, se tard\u00f3 m\u00e1s de un mes para hacerle la referencia, con un son coqueto.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Qu\u00e9 sumisa m\u00e1s cabrona, y nauseabunda!, exclam\u00f3 Demetria, quien advirti\u00f3 que no se somete a la voluntad de ning\u00fan hijo de perra.<\/p>\n\n\n\n<p>Contrario a la plebe y problem\u00e1tica de Demetria, hasta en los momentos de desgracias Valeriana se manten\u00eda inconmovible, envuelta en el optimismo m\u00e1s ins\u00f3lito y hasta irracional. No protestaba y aceptaba, muy conforme, los fatales diagn\u00f3sticos de salud de hijos y otros parientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco solloz\u00f3,&nbsp;ni apenas aquella tardecita de verano que, en su presencia, su madre dej\u00f3 de suspirar hasta la eternidad, en el cobijo de su hogar. Sinti\u00f3 que un soplo de vientos corri\u00f3, con lentitud, por el piso, y que la centenaria se balanceaba, como una superiora, en su mecedora del balc\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Rota del dolor, Valeriana se recogi\u00f3 los cabellos, se sumergi\u00f3 en la nostalgia m\u00e1s anciana, recordando a su pap\u00e1 ido, y mentalmente se esforz\u00f3 para descomponerse los nervios y soltar secreciones de la vista, pero no consigui\u00f3 gemir. Ante esa imposibilidad, besuque\u00f3 y abraz\u00f3 acaloradamente los despojos mortales de su progenitora. Con el \u00edndice, le toc\u00f3 ligeramente la nariz.<\/p>\n\n\n\n<p>A seguidas, por tel\u00e9fono le avis\u00f3 a una hermana: \u201cacaba de fallecer\u2026\u201d. Esta consangu\u00ednea estall\u00f3 en llantos, y en esa lejana casa tambi\u00e9n se escuch\u00f3 el griter\u00edo de las nietecitas.<\/p>\n\n\n\n<p>La faceta psicol\u00f3gica de Valeriana intrig\u00f3 a los vecinos, que murmuraban c\u00f3mo ha durado tantos a\u00f1os con los huesos sanos&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;-y segura, radiante y feliz-, sin desahogarse y liberar las tensiones y el estr\u00e9s a trav\u00e9s de los jamaqueos corporales y los quejidos en voz alta.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfSufre de alexitimia\u2026?<\/p>\n\n\n\n<p>Esa pregunta rodaba por parques y callejones, con la popularidad de Caperucita Roja.<\/p>\n\n\n\n<p>Y conocedores de la enfermedad sal\u00edan al frente: \u00a1hurra! \u00a1hurra!, postulando que las personas alexit\u00edmicas no experimentan sensaciones ni sentimientos. A ellas s\u00f3lo les falta comer caimanes, ya que carecen de afectividad, creatividad y sociabilidad, y en su monoton\u00eda no sienten ni padecen.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes y despu\u00e9s de ese duelo, en sus gui\u00f1os expresivos luc\u00eda detallista y comprensiva, en su mansedumbre de paz. Rebosante de calma y paciencia, com\u00eda galletas de crema y se deleitaba regalando flores, golosinas y objetos de oro, sin preocupaci\u00f3n por el futuro. S\u00f3lo saboreaba el presente, en el lienzo de la alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Valeriana, quien llevaba m\u00e1s de 60 a\u00f1os en romance con su pareja -cifraba los 80 a\u00f1os de edad-, un mont\u00f3n de f\u00e9minas se asfixia en la garganta del Diablo, \u201cen pleno valle de la muerte matrimonial\u201d, debido a que quieren que sus hombres les adivinen lo que piensan y lo que se les antoje.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Ah!, y como si fuera poco, hasta lo empujaba si&nbsp;no hac\u00eda todo&nbsp; &nbsp;-sin menear la lengua- a su imagen y semejanza.<\/p>\n\n\n\n<p>A esta doncella at\u00edpica del pragmatismo nupcial le martillaba, como si tuviera una astilla clavada en la cabeza, el permanente berrinche de Demetria con su casado, el se\u00f1or Och\u00e9n, a quien tuvo que vocearle: \u201cb\u00f3tala, b\u00f3tala, que fu\u00f1e demasiado, pero no te lo corte\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hastiado porque Demetria se comportaba con la ira&nbsp;de un cachorro de le\u00f3n saturado de pulgas, que hasta le prohib\u00eda la oraci\u00f3n al grosero de Och\u00e9n, quien hab\u00eda amenazado con mocharse su naturaleza y tirarla en el inodoro.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Resgu\u00e1rdalo, Dios m\u00edo!<\/p>\n\n\n\n<p>En sus rezos cotidianos, esta dama rend\u00eda pleites\u00eda a las mujeres, que entend\u00eda no eran de Marte ni de Venus. Imploraba porque fuera borrado el mito del segundo sexo, bajo la indicaci\u00f3n de que gen\u00e9ticamente aventajan a los caballeros.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, aferrada a la fe que vigorizaba su discurrir vivencial, suplicaba por el desmoronamiento de las trampas patriarcales, por el consentimiento de la igualdad de g\u00e9nero y los derechos de nosotras, sin trasnochados hembrismos ni machismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con su maquillaje peculiar, Valeriana acotaba que en su encari\u00f1amiento alocado y su creencia de que las hembras son de su goce sin l\u00edmite temporal, cuando&nbsp;viriles con bigotes de gato son sentados en el vag\u00f3n para solteros, saltan como pose\u00eddos por un santo endemoniado, y por doquier riegan veneno de sapo.<\/p>\n\n\n\n<p>.- \u00a1Uuummmm!:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Son monedas que encogen las barrigas y dan calambres los conjuros esot\u00e9ricos, la precipitaci\u00f3n en el enfado hist\u00e9rico por el microbio de las discordias y la pretensi\u00f3n de arrancarles los test\u00edculos a los antip\u00e1ticos de frentes anchas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, en la posada de la sequedad lacrimal, expon\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; La verbalizaci\u00f3n afectiva -sin la mala leche del amor iluso y enga\u00f1oso- gira como el sumo chaleco salvavidas.<\/p>\n\n\n\n<p>A las que quer\u00edan fugarse de los ventarrones t\u00f3xicos y la solter\u00eda, les ped\u00eda que se hicieran las chivas distra\u00eddas y se olvidaran de los maridos infieles porque,a la larga, todos lo son hasta en los m\u00e1s remotos caser\u00edos de la corteza terrestre.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, m\u00e1s que castigarlo por herejes, encaja en el alivio recrearse en un \u00e1rbol bien hidratado y navegar como un pez en aguas fr\u00edas del m\u00e1s profundo lecho mar\u00edtimo, como esta cristiana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Usualmente, Valeriana practicaba el buceo libre, inmensa en los corales m\u00e1s hondo del mar, donde en horas de la noche acariciaba -sin miedo a un ataque mortal- las quijadas, con 48 dientes aserrados, y la piel de un tibur\u00f3n letal: el tigre.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta dama palpitaba sin remordimiento, con sobrado coraje y sin doblegarse en el pico de las adversidades, porque su biblia, su iglesia, su almohada solidaria en sus excelentes relaciones interpersonales y las psicoterapias orales a sus iguales obraban como un alimento emocional y una expulsi\u00f3n de pensamientos negativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella sazonaba, sin bloqueo de ning\u00fan pelaje, que sus consejos a las amigas gru\u00f1onas en su mal genio y su \u201cjobi\u201d de convertirlas en juguetonas y llevaderas, le satisfac\u00edan m\u00e1s que un manjar, en vista de que le tra\u00edan bienestar y salud.<\/p>\n\n\n\n<p>En la fecha de su cumplea\u00f1os, un d\u00eda en que la claridad se ausent\u00f3, busc\u00f3 unos ex\u00e1menes de laboratorios, y cuando su m\u00e9dico le revel\u00f3 los resultados fat\u00eddicos, le tir\u00f3 un chiste y le respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Estoy preparada para viajar tranquila al para\u00edso, y ser feliz cuando abrace al divino creador!<\/p>\n\n\n\n<p>Al tiempecito, las callejuelas de la vieja ciudad quedaron nubladas y pesarosas. Sus orillas se arrugaban atrofiadas, y ni en la habitaci\u00f3n de Valeriana penetr\u00f3 un haz de luz. Expir\u00f3, d\u00f3cilmente, en la penumbra de ese horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p>Tendida en la cama de su casa, en su rostro reluciente le le\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u201c\u00a1Soy un milagro del Evangelio!<\/p>\n\n\n\n<p>Ella no pudo lanzar un inundado lamento tan s\u00f3lo&nbsp;disimulado, y&nbsp;no&nbsp;supo por qu\u00e9 de su incapacidad para que, siendo chiquitica ni siendo una viejita, por sus p\u00f3mulos bajara agua salobre. Se march\u00f3&nbsp;al firmamento,&nbsp;sin responderse esa interrogante.<\/p>\n\n\n\n<p>En los lugare\u00f1os, la poderosa personalidad de Valeriana curioseaba con perspicacia, por lo que reclamaron a viva voz que no fuera sepultada sin hacerle una exploraci\u00f3n cient\u00edfica. Como no fueron escuchados, todos los d\u00edas en su tumba se produc\u00eda una protesta de ancianos, que se hac\u00edan acompa\u00f1ar de vacas gordas y hormigas con famas y fortunas.<\/p>\n\n\n\n<p>La sepultura se volvi\u00f3 otra monta\u00f1a del Drag\u00f3n, y para que la fuerza humana no siguiera devastando el ecosistema del camposanto, se dispuso su desenterramiento, a fin de estudiar minuciosamente la composici\u00f3n de todos sus \u00f3rganos internos. Por la apuesta, miles se pegaron a las paredes, p\u00e1lidos de la ansiedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pat\u00f3logos y antrop\u00f3logos observaron cuando quitaron la l\u00e1pida, abrieron la catacumba y sacaron el ata\u00fad, en el crujir de dientes. Valeriana estaba boca arriba y vestida con un traje blanco platino, que le abrazaba los pies. Dorm\u00eda con el est\u00f3mago vac\u00edo, sin sobresaltos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>En el cementerio hab\u00eda tantos equipos m\u00e9dicos que, como un rel\u00e1mpago, se inform\u00f3 que en breve dar\u00e1n a conocer los resultados y que estaban procediendo a tapar la fosa. En ese instante, se agit\u00f3 la vegetaci\u00f3n, desde donde sal\u00edan lagartijas verdes y otros invertebrados, y por los aires se paseaban, con cantos f\u00fanebres, palomas alas blancas y gorriones.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en su morada interminable, se anunci\u00f3 que Valeriana fue bendecida, porque su aparato neurol\u00f3gico pose\u00eda un caparaz\u00f3n protector hereditario. A este fen\u00f3meno fisiol\u00f3gico se uni\u00f3 su vigoroso equilibrio espiritual, moldeado a brega de inteligencia, que englob\u00f3 la exhibici\u00f3n de una rosa de amor y el uso del anillo verde de la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026..<\/p>\n\n\n\n<p>10 de julio de 2022.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Oscar L\u00f3pez Reyes<br>Periodista-mercad\u00f3logo, escritor y art\u00edculista de El Nacional,<br>Ex Presidente del Colegio Dominicano de Periodistas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oscar L\u00f3pez Reyes&nbsp; Era serena, fr\u00eda e inalterable. Acostumbraba acurrucarse impasible, ondulando su mech\u00f3n casta\u00f1o dorado.&nbsp; Valeriana no llor\u00f3 nunca, ni siquiera por amor plat\u00f3nico. Jam\u00e1s derram\u00f3 l\u00e1grimas, y esa rareza gener\u00f3 las opiniones y especulaciones m\u00e1s intrigantes y expectantes, encantadoras y mal parecidas. 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