{"id":36754,"date":"2007-10-26T13:26:44","date_gmt":"2007-10-26T13:26:44","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=36754"},"modified":"2007-10-26T13:26:44","modified_gmt":"2007-10-26T13:26:44","slug":"reflexiones-sobre-la-izquierda-y-el-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=36754","title":{"rendered":"Reflexiones sobre la izquierda y el poder"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<h2 class=\"titulogrande1\">Reflexiones sobre la izquierda y el poder<\/h2>\n<p>&#13;<\/p>\n<h3><a href=\"http:\/\/alainet.org\/active\/show_author.phtml?autor_apellido=Capel%E1n&amp;autor_nombre=Andr%E9s\" class=\"textogrande\">Andr\u00e9s  Capel\u00e1n<\/a><\/h3>\n<p>&#13;<\/p>\n<p align=\"justify\" class=\"text1noticias\">Montevideo<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Jean Paul Sartre no pone nombre al peque\u00f1o pa\u00eds en el que ubica la acci\u00f3n de \u201cEl  Engranaje\u201d (\u201cLes Mains Sales\u201d) un libreto cinematogr\u00e1fico que le hicieron  escribir sus desencantos en 1946. La pel\u00edcula nunca fue filmada, tal vez porque  no era funcional a ning\u00fan sistema. En efecto, uno de los problemas de \u201cLas  Manos Sucias\u201d es, no ya su descreimiento en el cambio, sino su total falta de  esperanza; un lujo que Sartre se pod\u00eda permitir en 1946 y en Francia.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Obviamente que la obra de Sartre va mucho m\u00e1s all\u00e1 de su an\u00e9cdota, y llama a la  reflexi\u00f3n en muchos niveles. El Engranaje es una historia de luchas obreras y  revoluciones, pero tambi\u00e9n (precisamente) es una reflexi\u00f3n sobre el amor, el  odio, el sufrimiento y la incomprensi\u00f3n. De poder y violencia habla tambi\u00e9n  Sartre. De probidad y corrupci\u00f3n, de dignidad y obsecuencia (por eso la llam\u00f3  \u201cLas Manos Sucias\u201d).<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  En el empobrecido pa\u00eds de las manos sucias, la principal industria es la del  petr\u00f3leo y el gobierno est\u00e1 en manos de un Regente que es un empleado m\u00e1s de  Mr. Schoelcher, el due\u00f1o de la petrolera extranjera que rapi\u00f1a la riqueza del  pa\u00eds y explota cruelmente a sus obreros. De todas maneras, luego de a\u00f1os de  luchas y represiones, el partido que forman los trabajadores logra derrocar al  Regente e instaurar un gobierno revolucionario.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Al frente de ese gobierno se ubica al l\u00edder carism\u00e1tico de ese partido, Jean  Agueda, quien deber\u00e1 poner en pr\u00e1ctica las dos primeras medidas ordenadas por  la revoluci\u00f3n: la nacionalizaci\u00f3n del petr\u00f3leo y la convocatoria a una Asamblea  Constituyente. Sin embargo, los a\u00f1os van pasando y en lugar de nacionalizar el  petr\u00f3leo y llamar a nuevas elecciones, Agueda se va convirtiendo poco a poco en  un dictador despiadado que sigue favoreciendo los intereses extranjeros. El  lector entra al libro en el momento en que Jean Agueda es derrocado por sus  viejos compa\u00f1eros de lucha, y la acci\u00f3n transcurre en el tribunal donde se le  juzga por su traici\u00f3n.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  A lo largo de ese juicio que termina con su condena a muerte, las declaraciones  de los testigos, planteadas a manera de flashbacks, van haciendo surgir poco a  poco la terrible verdad: no hubieron cambios porque la estructura no permite  cambios. El lector se entera de que cuando a\u00fan no hab\u00edan terminado de sonar los  \u00faltimos disparos de la revoluci\u00f3n que lo llev\u00f3 al poder, la primera visita que  recibe Agueda es la del due\u00f1o de la petrolera y el embajador de su pa\u00eds (una  poderosa naci\u00f3n vecina). Ambos le halagan al comunicarle que ese pa\u00eds reconoce  su gobierno, pero le advierten que cualquier intento de nacionalizar el  petr\u00f3leo producir\u00e1 una inmediata invasi\u00f3n militar.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Con la esperanza transformada en desesperaci\u00f3n, comienza entonces su gobierno,  Jean Agueda. El temor a la invasi\u00f3n har\u00e1 que poco a poco, vaya cediendo cada  vez m\u00e1s ante las presiones de la \u201cpoderosa naci\u00f3n vecina\u201d y el empresario  petrolero, cayendo en el alcoholismo, transform\u00e1ndose en dictador, y  volvi\u00e9ndose en contra del pueblo que le llev\u00f3 al poder. Cinco a\u00f1os despu\u00e9s, ese  mismo pueblo se rebelar\u00e1 en su contra y lo sustituir\u00e1 por Fran\u00e7ois, un viejo  compa\u00f1ero de lucha dispuesto a cumplir las promesas traicionadas por su  antecesor.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Al enterarse de la designaci\u00f3n, Agueda comenta amargamente: \u00ab\u00a1Infelices!  \u00a1Creen hacer un cambio de pol\u00edtica y lo \u00fanico que har\u00e1n ser\u00e1 cambiar un hombre  por otro!\u00bb Y dirigi\u00e9ndose a Fran\u00e7ois augura: \u201cT\u00fa continuar\u00e1s mi pol\u00edtica.  La continuar\u00e1s porque no es posible otra. No pienses que quiero justificarla.  No, t\u00fa mismo ser\u00e1s quien la justifique, dentro de tres meses, dentro de seis  meses&#8230;\u00bb El libro se cierra con la siguiente escena:<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  \u201cEl embajador est\u00e1 ante Fran\u00e7ois. Habla cort\u00e9smente, pero apenas vela la  amenaza que contienen sus palabras. Fran\u00e7ois escucha con aire col\u00e9rico.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  &#8211; Mi gobierno no desea otra cosa que mantener relaciones de amistad con el  vuestro \u2013dice el embajador-. Sin embargo estoy encargado de prevenirle, que si  se nacionaliza el petr\u00f3leo y se despoja a nuestros connacionales, esto ser\u00e1  considerado como un casus belli.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  &#8211; Su gobierno no tiene por qu\u00e9 mezclarse en nuestros asuntos internos \u2013replica  Fran\u00e7ois.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  &#8211; Como le parezca. Excelencia. S\u00f3lo le debo recordar que su pa\u00eds es peque\u00f1o y  el nuestro poderoso.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Un silencio. El embajador insiste cort\u00e9smente:<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  &#8211; Mi Gobierno espera una respuesta categ\u00f3rica.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  &#8211; No se tocar\u00e1 el asunto del petr\u00f3leo \u2013promete Fran\u00e7ois.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  El embajador se inclina con una sonrisa ir\u00f3nica:<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  &#8211; No se esperaba otra cosa de vuestro buen criterio, Excelencia.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Y se retira. Desde la puerta el ayuda de c\u00e1mara dice a Fran\u00e7ois:<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  &#8211; La delegaci\u00f3n de los obreros del petr\u00f3leo espera, Excelencia.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  &#8211; Un momento \u2013dice Fran\u00e7ois-. S\u00edrveme un vaso de whisky.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  El ayuda de c\u00e1mara se lo sirve en silencio. Fran\u00e7ois lo bebe y deposita el vaso  sobre la mesa. Despu\u00e9s, haciendo una se\u00f1al al ayuda de c\u00e1mara, le dice con aire  sombr\u00edo:<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  &#8211; Que pasen.\u201d<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  El fatalismo extremo de Sartre es hijo de su tiempo y su realidad, sin embargo,  el mundo est\u00e1 lleno de revoluciones traicionadas, empezando por la Francesa de 1789 (por  poner un ejemplo conocido por todos y discutido por nadie). Fue precisamente en  esa Asamblea Nacional de 1789 que surgieron los t\u00e9rminos \u201cizquierda\u201d y  \u201cderecha\u201d. <br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Durante casi dos siglos, esas definiciones resultaron adecuadas para  categorizar a unos y otros partidos y organizaciones en cualquier lugar del  mundo. Pero a medida que (al contrario de lo augurado por Carlos Marx) el  capitalismo fue superando crisis tras crisis (consolid\u00e1ndose y afianz\u00e1ndose  cada vez m\u00e1s en el proceso) los l\u00edmites entre una y otra categorizaci\u00f3n  comenzaron a hacerse cada vez m\u00e1s difusos. <br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  En Am\u00e9rica Latina, mientras un sector de la izquierda se embarcaba en la lucha  armada, otro se decid\u00eda por la estrategia del \u201cFrente Popular\u201d a la francesa.  El experimento result\u00f3 exitoso en Chile en 1970, pero ni bien toc\u00f3 los  intereses econ\u00f3micos de la burgues\u00eda nacional y las multinacionales, fue  borrado r\u00e1pidamente del mapa. Pasada la etapa de las dictaduras, la izquierda  del Cono Sur insisti\u00f3 con la estrategia de los \u201cFrentes Populares\u201d, pero esta  vez los hizo policlasistas. Es as\u00ed que llegaron al gobierno la \u201cAlianza\u201d en  Argentina, el \u201cPartido de los Trabajadores\u201d en Brasil, y el \u201cFrente Amplio\u201d en  Uruguay. <br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Pero ser\u00e1 precisamente esa misma alianza de clases que les permiti\u00f3 llegar al  gobierno, la que les impedir\u00e1 luego efectuar las transformaciones estructurales  necesarias para comenzar a construir el socialismo. Es m\u00e1s, para llegar al  gobierno debieron renunciar previamente al socialismo de una u otra manera. M\u00e1s  claro todav\u00eda: para poder gobernar, la izquierda hubo de dejar de ser  izquierda. <br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Hay un hecho sintom\u00e1tico que se repite cada vez que asume un gobierno  autodenominado izquierdista: el peregrinaje a Washington D.C. En el libro de  Sartre, la primera visita que reciben los presidentes revolucionarios es la del  embajador y el empresario petrolero. En los albores del siglo XXI los que se  trasladan son los mandatarios electos: todos y cada uno han viajado enseguida  al norte como pidiendo permiso. Y todos y cada uno han recibido la bendici\u00f3n  del Gran Se\u00f1or de la   Casa Blanca.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Claro que todo esto es discutible, y es una suerte que as\u00ed  pueda ser, pero es una pena que as\u00ed no se haga. La pregunta que \u2013pese a todo-  est\u00e1 sobre la mesa es si se puede construir el socialismo administrando el  capitalismo. Viendo y considerando lo que sucedi\u00f3 ayer y sucede hoy en la  regi\u00f3n, a mi me parece que no. Pero \u00a1vamos! que resultar\u00eda muy interesante  discutirlo, porque \u2013a diferencia de Sartre- aqu\u00ed y ahora todav\u00eda hay quienes  pensamos que el socialismo a\u00fan es posible.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Fuente: Comcosur al D\u00eda<\/p>\n<p>&#13;<\/p>\n<h6> 2007-10-26 13:26:44 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=12585'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=12584'>12584<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=12585'>12585<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>12586<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=12587'>12587<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=12588'>12588<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=12587'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexiones sobre la izquierda y el poder &#13; Andr\u00e9s Capel\u00e1n &#13; Montevideo&#13; &#13; Jean Paul Sartre no pone nombre al peque\u00f1o pa\u00eds en el que ubica la acci\u00f3n de \u201cEl Engranaje\u201d (\u201cLes Mains Sales\u201d) un libreto cinematogr\u00e1fico que le hicieron escribir sus desencantos en 1946. 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