{"id":36727,"date":"2007-11-08T15:16:37","date_gmt":"2007-11-08T15:16:37","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=36727"},"modified":"2007-11-08T15:16:37","modified_gmt":"2007-11-08T15:16:37","slug":"el-optimismo-cronico-norteamericano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=36727","title":{"rendered":"El optimismo cr\u00f3nico norteamericano"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<h2 class=\"titulogrande1\">El optimismo cr\u00f3nico norteamericano<\/h2>\n<p>&#13;<\/p>\n<h3><a href=\"http:\/\/alainet.org\/active\/show_author.phtml?autor_apellido=Majfud&amp;autor_nombre=Jorge\" class=\"textogrande\">Jorge Majfud<\/a><\/h3>\n<p>&#13;<\/p>\n<p align=\"justify\" class=\"text1noticias\">El 28 de octubre de 1963, Ernesto Che Guevara le contestaba a Pablo D\u00edaz  Gonz\u00e1lez, quien hab\u00eda escrito un art\u00edculo apolog\u00e9tico sobre el propio Guevara:  \u00abdebo agradecerte lo bien que me tratas; demasiado bien creo. Me parece,  adem\u00e1s, que t\u00fa tambi\u00e9n te tratas bastante bien\u00bb. La sorna rioplatense y, a  la vez, la frontalidad \u2014chocante y poco diplom\u00e1tica, seg\u00fan record\u00f3 Jorge  Edwards en una reuni\u00f3n de embajadores en La Habana\u2014 no se detiene ah\u00ed: \u00abLa primera cosa  que debe hacer un revolucionario que escribe historia es ce\u00f1irse a la verdad  como un dedo en un guante. T\u00fa lo hiciste, pero el guante era de boxeo y as\u00ed no  se vale. Mi consejo: relee el art\u00edculo, qu\u00edtale todo lo que t\u00fa sepas que no es  verdad y ten cuidado con todo lo que no te conste que sea verdad\u00bb.  Significativamente, el 26 de febrero de 1964, en el A\u00f1o de la Econom\u00eda, en otra carta a  Jos\u00e9 Madero Mestre el mismo Guevara responde: \u00abSolo una afirmaci\u00f3n para  que piense: Anteponer la ineficiencia capitalista con la eficiencia socialista  en el manejo de la f\u00e1brica es confundir deseo con realidad. Es en la  distribuci\u00f3n donde el socialismo alcanza ventajas indudables\u00bb. M\u00e1s  adelante: \u00abDesgraciadamente, a los ojos de la mayor\u00eda de nuestro pueblo, y  a los m\u00edos propios, llega m\u00e1s la apolog\u00e9tica de un sistema que el an\u00e1lisis  cient\u00edfico de \u00e9l. Esto no nos ayuda en el trabajo de esclarecimiento y todo  nuestro esfuerzo est\u00e1 destinado a invitar a pensar\u2026\u00bb La idea de Guevara  sobre el \u00abhombre nuevo\u00bb iba m\u00e1s all\u00e1 de la simple buena distribuci\u00f3n,  simplificada en una carta informal, pero ese no es el punto que voy a abordar  ahora.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  El ejemplo sirve para introducir la actitud con que se aborda la actual tesis  del descalabro de Estados Unidos en la literatura ensay\u00edstica y period\u00edstica  m\u00e1s reciente. Claro que en este caso parece estar apoyado por aquello que el  mismo Guevara reclamaba: un an\u00e1lisis cient\u00edfico, objetivo, de los economistas,  adem\u00e1s de \u00abconfundir deseo con realidad\u00bb. Pero como vimos en otra  oportunidad, si por algo se caracteriza la ciencia es por sus errores, aunque,  a diferencia de los errores teol\u00f3gicos, pol\u00edticos, metaf\u00edsicos y religiosos, la  ciencia suele tener la honestidad de reconocerlos. A los otros les basta con no  reconocer un error para que no exista.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Podemos aceptar como hecho hist\u00f3rico que la econom\u00eda norteamericana \u2014como la de  muchos otros pa\u00edses\u2014 tiene un comportamiento c\u00edclico, como las manchas del Sol.  Es probable, seg\u00fan todos los c\u00e1lculos, que m\u00e1s que c\u00edclico se trate de una  progresivo enlentecimiento de la Gran Maquinaria. No obstante, en cada an\u00e1lisis se  dejan afuera algunos factores que pueden ser decisivos para cualquier  pron\u00f3stico. Uno de ellos es el factor psicol\u00f3gico y cultural.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  El mayor capital que ha tenido siempre Estados Unidos es su optimismo cr\u00f3nico.  Yo los he visto hundirse en el m\u00e1s profundo pantano y estirar la mano con  entusiasmo por la existencia de una peque\u00f1a rama. La queja, una de nuestras  caracter\u00edsticas latinoamericanas, es rara entre esta gente. Su optimismo llega  a los l\u00edmites de un fruct\u00edfero autoenga\u00f1o: cuando se hacen ricos despu\u00e9s de  apostar el alma en un arriesgado negocio, se lo atribuyen a Dios. Pero cuando  quiebran o su casa se incendia por un rayo, no culpan al Cielo de la tragedia  sino a la naturaleza o a un error de c\u00e1lculo. Y si se sienten obligados a  atribuirle a Dios sus males \u2014al fin y al cabo nada ocurre sin Su  consentimiento\u2014, lo justifican con el libro de Job: s\u00f3lo se trata de una prueba  del Se\u00f1or a la inquebrantable fe de sus preferidos. M\u00e1s all\u00e1 de la verdad o  falsedad teol\u00f3gica de este razonamiento, de lo que no quedan dudas es de su  invalorable funci\u00f3n pol\u00edtico-econ\u00f3mica e, incluso, existencial.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  No hace mucho una muchacha me mostraba las fotos de su casa arrasada por el  incendio provocado por un rayo. Mientras describ\u00eda el pasado irreconocible de  cada escombro, iba se\u00f1alando lo poco que se hab\u00eda salvado del fuego como si se  tratase de una ganancia. Para completar, me coment\u00f3 todo lo que hab\u00eda aprendido  de Benjam\u00edn Franklin, a ra\u00edz del desastre.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/> &#13;<br \/>\n  En otra oportunidad, vi c\u00f3mo un  hombre sub\u00eda a la monta\u00f1a de escombros en la que hab\u00eda quedado convertida su  casa despu\u00e9s de un hurac\u00e1n. Despu\u00e9s de hurgar un rato, rescat\u00f3 una camisa y un  par de objetos m\u00e1s y los levant\u00f3 como si fuese un trofeo, para que lo vieran  los dem\u00e1s con una sonrisa que despistar\u00eda a cualquier extranjero.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  El optimismo americano es uno de los factores principales de su econom\u00eda y de  su historia. <br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Aunque la cultura de la cuantificaci\u00f3n lo simplifique bajo la  etiqueta de \u00abconsumer confidence\u00bb, no se trata de un optimismo  circunstancial, dictado por la realidad, sino un optimismo cr\u00f3nico, a veces  ciego, consolidado por una cultura. Si bien el optimismo ciego puede perder a  mucha gente, a un norteamericano lo salva, si no para Dios o para la justicia,  al menos para la econom\u00eda. Entre los escombros siempre ven una oportunidad de  levantar algo mejor, aunque la l\u00f3gica indique lo contrario. Este es un pa\u00eds acostumbrado  a las cat\u00e1strofes y, adem\u00e1s, construido en la idea de una amenaza permanente.  De ah\u00ed esa tendencia peri\u00f3dica a tolerar la sustituci\u00f3n de la defensa por un  ataque.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Por otro lado, no se trata de un pa\u00eds habitado por un \u00fanico yankee con una  ideolog\u00eda \u00fanica. Hay profundas divisiones sobre lo que debe ser el futuro.  Aunque los conservadores m\u00e1s radicales quieran hacer creer que el Mal siempre  viene de afuera \u2014con esa tendencia feudalista a las murallas, f\u00edsicas y  mentales\u2014, para muchos liberales y otros opositores el mayor problema radica en  su interior, en las poderosas elites que desde la oscuridad dirigen la fuerza  bruta. Ante este diagn\u00f3stico, a veces tenebroso, persisten en un optimismo  cr\u00f3nico de que pronto estos males ser\u00e1n superados.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  No sin paradoja, los conservadores m\u00e1s radicales han operado un cambio en la  tradici\u00f3n liberal de este pa\u00eds. En la narraci\u00f3n de la historia reciente, se  acepta que a mediados de los &#8217;90 se produjo una \u00abrevoluci\u00f3n  conservadora\u00bb. En mi opini\u00f3n, \u00e9sta se inici\u00f3 a principio de los &#8217;80, como  reacci\u00f3n al temblor cultural de los &#8217;60. De igual forma, es posible que Estados  Unidos se encuentre hoy al borde de una revoluci\u00f3n silenciosa que se profundice  en la pr\u00f3xima d\u00e9cada. Es probable que ese terremoto sea m\u00e1s radical de lo que  podemos imaginar en este momento. <br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Porque tampoco se debe subestimar la  capacidad de una rebeli\u00f3n cultural en un pa\u00eds que naci\u00f3 de una revoluci\u00f3n  hist\u00f3rica y tiene por derecho constitucional la desobediencia civil. Ni se debe  subestimar el optimismo de la izquierda norteamericana, uno de los m\u00e1s  resistentes a los cataclismos de los \u00faltimos treinta a\u00f1os.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  En los a\u00f1os &#8217;60 los intelectuales latinoamericanos insistieron sobre el valor  del optimismo como un factor revolucionario, como el motor creador de la nueva  realidad. Este est\u00edmulo de car\u00e1cter moral \u2014que no ten\u00eda nada de materialismo  dial\u00e9ctico\u2014 fue responsable del \u00faltimo gran temblor de la historia del  continente. Fue derrotado por la maquinaria reaccionaria de los ej\u00e9rcitos  tradicionales, por insuficiencia propia o por el exceso del optimismo  capitalista.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Quiz\u00e1s el pragmatismo norteamericano consista en no ver la realidad. Su  optimismo cr\u00f3nico confunde deseo con realidad. Cuando la realidad no se ajusta  al deseo, peor para ella.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Octubre 2007<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  &#8211; Jorge Majfud, The University of Georgiae<\/p>\n<p>&#13;<\/p>\n<h6> 2007-11-08 15:16:37 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=12560'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=12559'>12559<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=12560'>12560<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>12561<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=12562'>12562<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=12563'>12563<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=12562'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El optimismo cr\u00f3nico norteamericano &#13; Jorge Majfud &#13; El 28 de octubre de 1963, Ernesto Che Guevara le contestaba a Pablo D\u00edaz Gonz\u00e1lez, quien hab\u00eda escrito un art\u00edculo apolog\u00e9tico sobre el propio Guevara: \u00abdebo agradecerte lo bien que me tratas; demasiado bien creo. 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