{"id":362491,"date":"2022-06-19T11:46:07","date_gmt":"2022-06-19T15:46:07","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=362491"},"modified":"2022-06-19T11:46:07","modified_gmt":"2022-06-19T15:46:07","slug":"algo-mas-que-palabras-todo-nace-en-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=362491","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS TODO NACE EN NOSOTROS"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cCualquier individuo tiene el innato deber de amarse y el universal derecho a buscar protecci\u00f3n, donde sea y cuando sea\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>=============================<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El persistente aluvi\u00f3n de conflictos, que a veces tienen su origen hasta en nuestro propio hogar, nos moviliza como jam\u00e1s. La realidad cambia por momentos, y lo que ayer era un compromiso para la construcci\u00f3n de un futuro m\u00e1s acorde con los derechos humanos, hoy ya es pasado y se ha demolido m\u00e1s que edificado. Pero no por eso debemos desmoralizarnos. A veces, algo tan \u00edntimo como una buena voluntad perdurable, puede enternecernos y hacernos cambiar de influencias. De entrada, nadie debe de ser excluido; hay que vivir y dejar vivir, hacer justicia y ser acogedores, para que se eliminen las discordancias y esos vocablos discriminatorios que nos dejan sin palabras. Hoy m\u00e1s que nunca, debemos ahondar en nuestros v\u00ednculos, en los que no han de figurar dominadores ni vasallos, sino &nbsp;ciudadanos de coraz\u00f3n grande y existencia entregada. \u00danicamente actuando as\u00ed, uno puede crecerse, crearse en la virtud y recrearse en lo arm\u00f3nico, que es lo que verdaderamente nos fraterniza y engendra luz. De lo contrario, desapareceremos como tales de la faz de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde luego, si uno quiere cambiar al mundo, tiene que comenzar por uno mismo. No podemos encerrarnos en nuestras miserias, tenemos que abrirnos, porque todo est\u00e1 en nuestro interior naciente. La singularidad del ser humano siempre est\u00e1 ah\u00ed, con sus furias y desvelos, lo importante no es dejarse llevar por los impulsos, sino ser coherente y activar el di\u00e1logo sincero, que es como se solucionan todos los trances y se sale de los peligros. Al fin y al cabo, la cuesti\u00f3n radica en quererse y en saber guardar respeto hacia todo y hacia todos. Por ello, uno tiene que aprender a reprenderse, madurar en humanidad y construir unidos espacios que nos convengan, sin fronteras ni frentes que nos dividan. Si en verdad, queremos que haya paz en una tierra martirizada, tan duramente probada por mil contiendas in\u00fatiles, nos exige a las generaciones actuales, cuando menos una modificaci\u00f3n de actitudes y de modos de pensar. Algunas gentes ya lo hacen, y en medio del dolor de la guerra, ofrecen signos esperanzadores, como las puertas abiertas de su coraz\u00f3n para dar aliento y acogida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sea como fuere, cualquier individuo tiene el innato deber de amarse y el universal derecho a buscar protecci\u00f3n, donde sea y cuando sea. Las estad\u00edsticas mundiales nos dicen que, cada amanecer, m\u00e1s gentes lo dejan todo para huir de la guerra, la persecuci\u00f3n o el terror. Como especie pensante no podemos caer m\u00e1s bajo. Tenemos que despertar y hacer prop\u00f3sito de rectificaci\u00f3n. S\u00f3lo se pueden salir de estos vientos malignos oy\u00e9ndonos, poniendo o\u00eddo en los gritos de esa multitud de gente hundida en la desesperaci\u00f3n, extendiendo nuestros brazos para secar sus lagrimas, conciliando abecedarios y reconciliando latidos; puesto que todos tenemos derecho a estar en un entorno seguro. Esto nos lleva a considerar que cada intervenci\u00f3n nuestra ha de alimentarse de un aut\u00e9ntico esp\u00edritu donante, de hospitalidad y solidaridad, con pr\u00e1cticas integradoras y asistencia garantizada. A estas marchas hay que sumarle las olas de calor que cada vez son m\u00e1s reiterativas y graves, debido en parte a las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atm\u00f3sfera, que est\u00e1n a un nivel r\u00e9cord.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La tierra, por si misma, nos pide a sus moradores promover ese cambio de modos y maneras de actuar, favoreciendo la reagrupaci\u00f3n natural, sin someterla nunca a requisitos econ\u00f3micos. Quiz\u00e1s tengamos que centrar mucho m\u00e1s la atenci\u00f3n en estrechar lazos para proteger mejor a tantos seres indefensos, que en cualquier esquina nos esperan con una mirada ansiosa de ayuda humanitaria. Son muchas las crisis que nos circundan, es cierto, pero el entusiasmo tiene que morar para poder renacer, por muy atemorizados que andemos. La imaginaci\u00f3n al poder. A finales de 2021, el total de habitantes que han sido forzados a abandonar sus hogares por conflictos, violencia, temores de persecuci\u00f3n y violaciones a derechos humanos en todo el mundo lleg\u00f3 a 89,3 millones. Esta cantidad, \u2013seg\u00fan Naciones Unidas-, supera el doble de los 42,7 millones de personas que permanecieron desplazadas por la fuerza hace una d\u00e9cada, lo que la convierte en la m\u00e1s alta desde la Segunda Guerra Mundial. Con la contienda de Ucrania, la cifra se incrementa a los cien millones. Lo prioritario, ante estos datos que reflejan corazones vivos, es tomar acci\u00f3n conjunta. El futuro, no lo olvidemos en la vida, es nuestro y empieza en cada uno de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO \/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>19 de junio de 2022<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cCualquier individuo tiene el innato deber de amarse y el universal derecho a buscar protecci\u00f3n, donde sea y cuando sea\u201d. ============================= V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ============================= &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El persistente aluvi\u00f3n de conflictos, que a veces tienen su origen hasta en nuestro propio hogar, nos moviliza como jam\u00e1s. 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