{"id":35620,"date":"2008-09-16T23:08:17","date_gmt":"2008-09-16T23:08:17","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=35620"},"modified":"2008-09-16T23:08:17","modified_gmt":"2008-09-16T23:08:17","slug":"en-bolivia-se-define-el-continente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=35620","title":{"rendered":"En Bolivia se define el continente"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<h2 class=\"titulogrande1\">En Bolivia se define el continente<\/h2>\n<p>&#13;<\/p>\n<p class=\"textogrande\"><em>Isabel Rauber<\/em><\/p>\n<p>&#13;<\/p>\n<p align=\"justify\" class=\"text1noticias\">Mirando el mundo, pero particularizando en nuestras tierras y deteni\u00e9ndonos en  la situaci\u00f3n de Bolivia, se hace evidente que \u2013tal como est\u00e1n las democracias  resultan cuando menos insuficientes para contener, expresar y proyectar la  participaci\u00f3n madura y creciente de la ciudadan\u00eda, en el entendido  supuestamente aceptado y vigente de que la condici\u00f3n ciudadana es universal. Y  es esta una de las definiciones\/decisiones con las que la democracia debe  ponerse a tono en este siglo. <br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  \u00bfDemocracia de qui\u00e9nes y para qui\u00e9nes? \u00bfTodos tienen realmente los mismos  derechos a ejercer la ciudadan\u00eda? \u00bfPueden los pueblos realmente decidir  democr\u00e1ticamente sus destinos, mejorar sus condiciones de vida y convivencia?  \u00bfHay un contrato social capaz de sustentar estas aspiraciones?<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Recorriendo los territorios pol\u00edticos del continente, r\u00e1pidamente se detecta  que los paradigmas democr\u00e1ticos, tal vez por ser escasamente practicados,  evidencian sus grandes flaquezas, algunas de ellas, por su desembozada  orientaci\u00f3n de clase a favor de los poderosos, otras \u2013adem\u00e1s de eso por su  notable obsolescencia social y cultural. Esto habla de la urgente necesidad de  actualizar\/cambiar el contrato social (pol\u00edtico, econ\u00f3mico y cultural), que  sustenta nuestras sociedades. <br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Si centramos las reflexiones en la realidad boliviana actual ello es  incuestionable, pero a la vez se instala fuertemente una interrogante: \u00bfHay  posibilidades?, \u00bfExiste un inter\u00e9s colectivo en construir un mundo civilizado,  que habla \u2013m\u00ednimante- de compartir, de repartir y reclama tolerancia, o los  poderosos de siempre -quit\u00e1ndose la m\u00e1scara- adoptar\u00e1n una vez m\u00e1s la violencia,  la exclusi\u00f3n, la mordaza y la muerte como basamento social de sus lujos y  avaricias? <br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Se trata de una disyuntiva de vida y de modos de vida. Y est\u00e1 en juego hoy en  las calles y campos de Bolivia y con ellos , en todos nuestros territorios. Es  asunto de tiempos y acontecimientos. Bolivia evidencia que la opci\u00f3n  dictatorial travestida en los golpes \u201cc\u00edvicos\u201d expresi\u00f3n concentrada del  ego\u00edsmo y la intolerancia extremos de los poderosos, busca re-instalarse como  opci\u00f3n pol\u00edtica (y econ\u00f3mica) en tierras latino-americanas, contando una vez  m\u00e1s con la intervenci\u00f3n de la mano amiga (\u201cagenda positiva\u201d) del poder de los  \u201camericanos\u201d.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  La democracia representativa tiene entre sus fundamentos el voto de las  mayor\u00edas. Cuando esto funciona bien para los intereses de las minor\u00edas en el  poder (y del poder), estas no levantan ninguna objeci\u00f3n. Cuando \u2013rara vez por  cierto- ocurre lo contrario, la m\u00e1scara y el discurso universalista desaparece  y aflora sin tapujos el contenido de clase de la democracia que soportan y  sustentan. Para ellos no hay principios democr\u00e1ticos generales, sino solo  aquellos que les permiten defender y extender sus intereses. Cuando no es as\u00ed,  no dudan en boicotear la democracia, pisotearla, secuestrarla y matarla, al  tiempo que lo hacen tambi\u00e9n con la ciudadan\u00eda que la defiende. Esto es lo que  mostr\u00f3 hace 35 a\u00f1os el golpe a Allende, en Chile, y lo que hoy muestra  crudamente la realidad boliviana. No es de extra\u00f1ar por tanto que los grandes  medios de comunicaci\u00f3n \u2013funcionales a los poderosos- se empe\u00f1en en distorsionar  los hechos y en vez de hablar claramente de sedici\u00f3n contra las instituciones,  de abierto irrespeto a la democracia y la constituci\u00f3n por parte de los  golpistas, hablen de un conflicto entre \u201cdos bandos\u201d.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Pero no hay \u201cdos bandos\u201d. Existe un gobierno leg\u00edtimo y un sector social de  inadaptados sediciosos antidemocr\u00e1ticos, incluyendo gobiernos departamentales,  que no quieren atenerse a las normas democr\u00e1ticas, y que conscientes de que se  les acab\u00f3 la fiesta macabra del saqueo, la explotaci\u00f3n, el robo y la  humillaci\u00f3n , en inocultable estado de desesperaci\u00f3n, transforman su  intolerancia en violencia y destrucci\u00f3n desembozada.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  El detonante no ha sido ni  el \u201cbono dignidad\u201d para los ancianos, ni las falsas identidades regionales que  clamar\u00edan por un separatismo, sino una intoxicaci\u00f3n impotente de racismo y  clasismo profundos que explotaron descontrolados luego del aplastante resultado  del refer\u00e9ndum revocatorio, al cual se opusieron precisamente porque ni ellos  mismos se cre\u00edan las mentiras que produc\u00edan a trav\u00e9s de sus medios cuando  afirmaban que Evo no ten\u00eda apoyo ni legitimidad. Su intolerancia, irrespeto a  las instituciones y a la democracia estallan tanto cuando pretender insultar al  Presidente Evo acus\u00e1ndolo de indio, como cuando desconocen los resultados  electorales por la pertenencia \u00e9tnica de los votantes. Basta de pretextos: el  problema es el entrecruzamiento de intereses de clase y prejuicios raciales.  Para los blancones del poder el voto ind\u00edgena y pobre no vale, excepto cuando  se les subordina, y tampoco vale la democracia, salvo cuando es para ellos. De  ah\u00ed tambi\u00e9n el rechazo a aceptar el refer\u00e9ndum por la nueva constituci\u00f3n.  Porque de aprobarse \u2013lo m\u00e1s probable-, tendr\u00edan que aceptar no solo la  legitimidad del voto ind\u00edgena y pobre (mayor\u00eda) que la aprobar\u00e1, sino el que  estos sectores y actores puedan estar directamente representados y participando  de la toma de decisiones. Y eso ya supera sus \u201csentimientos\u201d y declamaciones  democr\u00e1ticos, y pone fin a toda finta de tolerancia. <br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  La exclusi\u00f3n tiene un origen y contenido clasista y racista, y tambi\u00e9n se  expresa y act\u00faa en lo pol\u00edtico. Intereses de clases, racismo, modos de  representaci\u00f3n e institucionalidad est\u00e1n estrechamente unidos. Es saludable  tener presente que el \u201cdescubrimiento\u201d, la conquista (exterminio) y  colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica se hizo en funci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n originaria del  capital, y luego se afianz\u00f3 para mantener y aumentar las ganancias, los  privilegios y el poder\u00edo de los conquistadores y sus herederos en el poder.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  En Bolivia queda evidenciado que los poderosos han utilizado y utilizan la  democracia como sistema de dominaci\u00f3n y no como derecho humano ciudadano pleno,  porque nunca incluyeron a los derechos pol\u00edticos ciudadanos como parte de los  derechos humanos, ni a estos como fundamento de la democracia, ni consideraron  a los ind\u00edgenas seres humanos, menos entonces los reconocer\u00e1n dentro de su  peque\u00f1o espectro de derechos civiles (civilizados). <br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Pero las limitaciones de la democracia no empiezan ni terminan en Bolivia. La  pugna de intereses, y su distorsi\u00f3n y castraci\u00f3n en funci\u00f3n de los poderosos,  hace aguas y perfora lo discursivo abstracto en todas las latitudes. Y esto  habla \u2013m\u00ednimamente- de la necesidad de abrir el debate acerca de la democracia  a toda la ciudadan\u00eda.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Anquilosadas en su fidelidad a un mundo basado en la hegemon\u00eda de una clase  sobre el conjunto de la sociedad, las democracias se desarrollaron para las  \u00e9lites y el mercado. En virtud de ello legalizando, sustentando y profundizando  la exclusi\u00f3n, la explotaci\u00f3n y todas las miserias que ello conlleva , las  democracias abren c\u00edclicamente el camino a las discordias y enfrentamientos  fratricidas violentos, en los \u00e1mbitos nacionales, regionales y continentales.  Es obligaci\u00f3n moral para con la supervivencia humana, apostar a cambios  sociales (econ\u00f3micos, pol\u00edticos y culturales) profundos, incluyendo  \u2013obviamente- los relacionados con la democracia. Y esto implica, entre  m\u00faltiples cuestiones, actualizar\/cambiar las bases del contrato social que la  sustenta, es decir, el propio contrato social. Hay que actualizar, renovar,  cambiar los fundamentos jur\u00eddicos, econ\u00f3micos, sociales, pol\u00edticos y culturales  para que efectivamente, todos los ciudadanos sean iguales, no solo ante la ley,  sino ante la vida y en la vida (p\u00fablica y privada).<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Los actuales sucesos de Bolivia demuestran \u2013por si hiciera falta-, que no se  puede seguir escondiendo la basura debajo de la alfombra, haciendo como que.  Urge debatir acerca del tipo de sociedad, el tipo de pa\u00eds, de gobierno, de  Estado y el tipo de democracia que necesitamos para construir un modo de vida  basado en la convivencia en paz entre todos y todas. Y esto no puede limitarse  a las agendas sectoriales o a los vaivenes oportunistas de un partido u otro.  Es vital convocar\/comprometer en ello a la ciudadan\u00eda toda, sin distingos ni  exclusiones de ninguna \u00edndole.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Un debate de esa magnitud, para ser efectivo y sostenible, reclama desterrar la  intolerancia, reconocer las diferencias activas, es decir, el conflicto que  suscitan, como fuente de dinamismo, de vida. Pueden abrirse entonces tiempos en  que la pol\u00edtica, retomando su vertiente aristot\u00e9lica, se manifieste como  capacidad y derecho ciudadano pleno a expresar las opiniones y propuestas,  haciendo del conflicto el veh\u00edculo del debate, los di\u00e1logos y la b\u00fasqueda de  consensos. Volver\u00e1 entonces la pol\u00edtica, plenamente, al terreno de la vida  civil ciudadana, abriendo las puertas al florecimiento de la inteligencia e  imaginaci\u00f3n colectivos, propios de los inagotables anhelos humanos de  perfeccionamiento y superaci\u00f3n. <br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Un mundo de paz reclama sociedades que se constituyan y se asienten sobre la  base de la justicia y la equidad sociales (econ\u00f3micas, culturales, pol\u00edticas),  el pluralismo, la tolerancia y el respeto a los derechos humanos en todos los \u00f3rdenes  y \u00e1mbitos de la vida humana. El ego\u00edsmo, la exclusi\u00f3n, la unicidad, la  violencia y la b\u00fasqueda de ganancia sobre la base de la explotaci\u00f3n humana como  sustrato del orden social son valores propios de una civilizaci\u00f3n agotada junto  con el siglo XX. Sostenerlos y pretender justificar su supervivencia en el  siglo XXI, resulta culturalmente tan retr\u00f3grado como el medioevo lo fue para la  rep\u00fablica.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Hacernos cargo de la experiencia y la cultura de la humanidad, implica apostar  a la paz social en los \u00e1mbitos local, regional, continental y mundial. Esto  reclama hoy imperiosamente hacer efectivo el respeto a las diferencias, a la  existencia de diversas culturas, identidades, miradas y modos de vida,  conjug\u00e1ndolos en un nuevo contrato social sobre cuya base se construya una  sociedad (Estado) plural, multi e intercultural, que haga de los principios  democr\u00e1ticos del derecho a ser y vivir diferente, la base para la construcci\u00f3n  de una democracia plural con significaci\u00f3n efectiva para todos y todas. <br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  Es lo que reclama -por dis\u00edmiles v\u00edas- la humanidad conciente en el siglo XXI.  Y es lo que est\u00e1 en juego y se dirime hoy en Bolivia.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  &#8211; Isabel Rauber es doctora en Filosof\u00eda. Estudiosa de los movimientos sociales  latinoamericanos.<br \/>&#13;<br \/>\n  <br \/>&#13;<br \/>\n  http:\/\/alainet.org\/active\/26328<\/p>\n<p>&#13;<\/p>\n<h6> 2008-09-16 23:08:17 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=11564'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=11563'>11563<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=11564'>11564<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>11565<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=11566'>11566<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=11567'>11567<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13611'>13611<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=13612'>13612<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=11566'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=13612'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Bolivia se define el continente &#13; Isabel Rauber &#13; Mirando el mundo, pero particularizando en nuestras tierras y deteni\u00e9ndonos en la situaci\u00f3n de Bolivia, se hace evidente que \u2013tal como est\u00e1n las democracias resultan cuando menos insuficientes para contener, expresar y proyectar la participaci\u00f3n madura y creciente de la ciudadan\u00eda, en el entendido supuestamente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-35620","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opiniones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35620","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=35620"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/35620\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=35620"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=35620"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=35620"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}