{"id":354280,"date":"2022-05-13T23:59:38","date_gmt":"2022-05-14T03:59:38","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=354280"},"modified":"2022-05-13T23:59:38","modified_gmt":"2022-05-14T03:59:38","slug":"fallece-el-poeta-y-novelista-manuel-del-cabral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=354280","title":{"rendered":"Fallece el poeta y novelista Manuel del Cabral"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>SANTO DOMINGO, el viernes 14 de mayo de 1999, falleci\u00f3 en su residencia de ciudad Santo Domingo, el Premio Nacional de Literatura, el poeta y novelista Manuel del Cabral.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la muerte de don Manuel del Cabral, termin\u00f3 la vida de un intelectual que dio a sus creaciones&nbsp; una dimensi\u00f3n de contenido universal, pero sin perder el alma de la&nbsp; sociedad dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Manuel del Cabral naci\u00f3 en la ciudad Santiago de los Caballeros, el 7 de marzo de 1907.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp; Compadre Mon<\/strong>, es una de sus obras en la que reflej\u00f3 la violencia y la pobreza de la lucha pol\u00edtica en la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; Su personaje dice lo que sinti\u00f3 el intelectual&nbsp; por el contexto que le toc\u00f3 vivir. <strong>\u201cCompadre Mon, los guapos se bebieron la Rep\u00fablica\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; De esa&nbsp; manera reflej\u00f3 la violencia que originaban las luchas intestinas en la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>Manuel del Cabral tambi\u00e9n reflej\u00f3 en su obra las desigualdades sociales y los prejuicios que marcan la vida nacional.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando comenzaba a caminar fue testigo de la inestabilidad pol\u00edtica,&nbsp; la primera intervenci\u00f3n militar de Estados Unidos contra la Rep\u00fablica Dominicana, en el a\u00f1o 1916 y los acontecimientos que se derivaron de ese hecho, el Gobierno de Horacio V\u00e1squez (1924-1930) y la dictadura de Rafael Le\u00f3nidas Trujillo, 1930-1961.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; En su obra tambi\u00e9n est\u00e1n sus aventuras en el Yaque del Norte, el que retrat\u00f3 con sus aguas caudalosas y cristalinas.<\/p>\n\n\n\n<p>|&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con&nbsp; Manuel del Cabral, termin\u00f3 la vida f\u00edsica de una parte del alma nacional. Su obra es inmortal.&nbsp; Compadre Mon, Chinchina Busca El Tiempo, y El Presidente Negro, son parte de la vida dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Compadre Mon<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tanto he pisado esta tierra,<\/em><br><em>que es ella la que anda ya.<\/em><br><em><strong>Compadre Mon<\/strong><\/em><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Por una de tus venas me ir\u00e9 Cibao adentro.<br>Y lo sabr\u00e1 el barbero, aquel que los domingos<br>te podaba las barbas<br>como quien poda un \u00e1rbol de la patria.<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Y tambi\u00e9n Domitila lo sabr\u00e1, Domitila<br>que mientras comadreaba ten\u00eda entre las manos<br>unos duendes que hac\u00edan pan sabroso hasta el lodo.<br>Y hablo de Domitila, porque sin esa cosa&#8230;<br>quiz\u00e1 ni tu rev\u00f3lver fuera un poco de pueblo.<br>Porque ella fue tu risa, fue tu pan y tu catre.<br>\u00bfQu\u00e9 hubiera sido entonces de esas cosas humildes<br>que tocaron tus manos, tu calor, tus pisadas?<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Tu caballo<br>hubiera sido siempre una bestia cualquiera.<br>Tal vez sin estas cosas los muchachos con sue\u00f1o<br>ya hubieran enterrado tu pistola, tu espuela;<br>todo lo que en tu cuerpo y en tu aire<br>es la tierra que quiso no quedarse dormida.<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Porque t\u00fa, que no fuiste nunca ni\u00f1o de escuela,<br>a la escuela te llevan en la boca los ni\u00f1os.<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Es que no quiero hablar de tus cosas mayores,<br>ni a\u00fan de aquella extra\u00f1a madrugada en que diste<br>\u00f3rdenes a un soldado<br>para que repicara las campanas<br>por tu llegada al pueblo.<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>No.<br>No quiero hablar ahora de tus cosas de todos.<br>De lo que quiero ahora<br>es hablar del remiendo que te hac\u00eda la t\u00eda<br>en aquellos no a\u00fan gloriosos pantalones.<br>Hablo de la ternura con que t\u00fa ya besabas<br>sus manos costureras, cuando a\u00fan tus bolsillos<br>se cargaban de piedras para romper faroles.<br>La gente que te vio tan peque\u00f1ito<br>no pens\u00f3 que la tierra se iba a poner tan grande&#8230;<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Ahora,<br>cualquiera cosa tuya huele a patria.<br>Hasta Tico, el lechero<br>que llega con un poco de leche en su sonrisa,<br>y me dice:<br>aqu\u00ed, Manuel, estuvo Mon un d\u00eda,<br>\u00a1que no rompan la silla donde lo vi sentado,<br>arrimao a esta puerta!<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Ya ves, Compadre Mon,<br>no puedo hablarte ya de cosas grandes;<br>tu pistola, tus barbas, tu caballo,<br>tu nombre,<br>todo es peque\u00f1o junto a esta sonrisa.<br>\u00a1C\u00f3mo brilla tu historia en los dientes de Tico!<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Qu\u00e9 grande est\u00e1s, Compadre Mon en esas<br>cosas peque\u00f1as.<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>\u00a1Por las ventanas de Tico yo me ir\u00e9 Mon adentro!<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>El ma\u00edz no lo sabe,<br>ni el trueno,<br>ni el agua.<br>Pero t\u00fa est\u00e1s en el ma\u00edz del ni\u00f1o<br>que piensa crecer mucho y tener tu tama\u00f1o,<br>y tener un caballo como el tuyo<br>que entr\u00f3 en la historia a fuerza de ser patria.<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>El trueno no lo sabe,<br>pero t\u00fa est\u00e1s en la garganta ronca<br>de los tambores que enronquecieron<br>de tanto hablar de ti&#8230;, de los rugidos<br>del paso de tu sangre.<br>El agua no lo sabe,<br>pero eres, el agua con un cuento&#8230;<br>t\u00fa le pusiste edad al agua de los hombres&#8230;<br>al agua que m\u00e1s duele, la pesada<br>\u00a1que siempre llena venas, y con sed siempre el hombre!<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Sin embargo, no quiero,<br>no quiero hablar, compadre Mon, de esas cosas visibles tuyas&#8230;<br>Yo prefiero decirte que Cach\u00f3n, un muchacho<br>enclenque de mi pueblo,<br>estuvo muchos d\u00edas y demasiadas noches,<br>tortur\u00e1ndose,<br>fabricando,<br>puliendo unas estrofas, y luego, sin comer,<br>muchas veces,<br>iba a mi casa, casi asustado,<br>casi tartamudo, sorprendido,<br>y como quien comete su m\u00e1s sagrado crimen,<br>me dec\u00eda: -Manuel, aqu\u00ed tengo una cosa<br>que quiero que t\u00fa veas.<br>Pero nunca, nunca pude leerla,<br>porque temblaba para darme aquello&#8230;,<br>y volv\u00eda a su casac\u00f3n aquello en secreto,<br>y volv\u00eda a pulir,<br>y a no dormir,<br>ni comer,<br>y volv\u00eda a hablar solo.<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>De esto, Mon, s\u00ed quiero casi hablarte en familia:<br>de aquel muchacho d\u00e9bil escribiendo tu nombre,<br>buscando entre tus barbas ra\u00edces de la tierra,<br>los \u00e1rboles perdidos de la patria&#8230;<br>De esto, Mon, s\u00ed quiero casi hablarte en familia:<br>de aquel muchacho en huesos<br>que iba a la barber\u00eda<br>y diez veces le preguntaba al barbero<br>que cu\u00e1nto le deb\u00eda&#8230;<br>(Porque, Mon, es muy triste<br>no terminar un verso).<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Aquel muchacho simple que perdi\u00f3 la memoria<br>y que yo le dec\u00eda que comiera&#8230;<br>Aquella emoci\u00f3n pura que al nombrarte, parece<br>que se abr\u00eda las venas para que se bebieran<br>hondo y tibio tu nombre.<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Esto s\u00ed me parece que no deja que el tiempo<br>gaste hasta lo m\u00e1s simple de tu voz:<br>tu sonrisa.<br>Y a ti, Compadre Mon, que te encontr\u00e9 una tarde<br>haciendo el hoyo puro<br>del futuro cad\u00e1ver de tu cuerpo<br>(porque nunca supiste que tu muerte<br>no cabe en ning\u00fan hoyo de la tierra).<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Yo mismo que de ni\u00f1o te conoc\u00ed en el aire<br>que respiraba el pueblo,<br>iba ya reparti\u00e9ndome tu vida,<br>iba haci\u00e9ndole un poco de mis cosas,<br>iba ya no dej\u00e1ndole morir&#8230;<br>Despu\u00e9s el campamento se ocup\u00f3 de tu nombre,<br>de tus cosas mayores.<br>Y era dif\u00edcil ya, que como un hombre cualquiera,<br>te pegaras un tiro,<br>o te entregaras a menudencias,<br>a peque\u00f1as man\u00edas;<br>porque hasta aquellas in\u00fatiles palabras a tu gato<br>ten\u00edan ya un sentido,<br>porque as\u00ed son, Don Mon, todas las cosas<br>que pertenecen a lo que ya tiene<br>tama\u00f1o de destino&#8230;<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Un simple canto de gallo que despierta<br>las cosas de la ma\u00f1ana,<br>toma de pronto la estatura de un siglo.<br>Si entre las cosas que se despiertan con su canto<br>se levanta un caballo con la historia en el lomo.<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Te estoy diciendo esto, viejo Mon, ahora<br>en que hacer unos versos y ponerse a decirlos<br>es un peligro&#8230; tan grande<br>como ponerse a hacer la patria<br>con sables de madera de s\u00e1ndalo.<br>Porque nosotros, los que hacemos<br>estas cosas de sue\u00f1o, no estamos preparados<br>para la fiesta del honor con precio&#8230;<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Yo voy, a ratos, ciegos que tocan su instrumento<br>por unos cuantos cobres. Muchas veces,<br>despu\u00e9s de sus canciones, voy a verme al espejo,<br>y miro bien mi cara para ver si es la m\u00eda&#8230;<br>Porque, a veces, cuando cantan los ciegos,<br>muchas cosas del cuerpo voy dejando<br>no s\u00e9 a d\u00f3nde&#8230;<br>Por eso,<br>pregunto por mi nombre cuando cantan los<br>ciegos.<\/ins><\/p>\n\n\n\n<p><ins>Te estoy diciendo esto porque a veces<br>lo que naci\u00f3 en tu pecho lo tienes en la mano&#8230;<br>Te estoy diciendo esto, viejo Mon, porque a ratos,<br>hablas conmigo cosas que hablando no me dices.<br>He caminado mucho por los r\u00edos<br>que vienen de tu cuerpo cuando a oscuras<br>te hicieron; y s\u00e9 que cuando sangras<br>te salen por las venas los sue\u00f1os m\u00e1s varones.<br>Es que desde hace tiempo,<br>t\u00fa con<\/ins>s<ins>truyes la patria, destruy\u00e9ndote.<\/ins><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTO DOMINGO, el viernes 14 de mayo de 1999, falleci\u00f3 en su residencia de ciudad Santo Domingo, el Premio Nacional de Literatura, el poeta y novelista Manuel del Cabral. &nbsp;&nbsp;&nbsp; Con la muerte de don Manuel del Cabral, termin\u00f3 la vida de un intelectual que dio a sus creaciones&nbsp; una dimensi\u00f3n de contenido universal, pero [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28,"featured_media":276423,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,27],"tags":[],"class_list":["post-354280","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-efemerides","category-portada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/354280","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=354280"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/354280\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":354281,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/354280\/revisions\/354281"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/276423"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=354280"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=354280"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=354280"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}