{"id":351067,"date":"2022-05-01T09:25:59","date_gmt":"2022-05-01T13:25:59","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=351067"},"modified":"2022-05-01T09:29:27","modified_gmt":"2022-05-01T13:29:27","slug":"algo-mas-que-palabras-hacer-las-paces-de-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=351067","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS HACER LAS PACES DE CORAZ\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cLo arm\u00f3nico jam\u00e1s nos viene dado, hemos de trabajarlo con el acercamiento y la conciliaci\u00f3n de discordancias\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>=============================<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los moradores de este mundo tenemos que cohabitar unidos, hacer las paces entre s\u00ed y con la naturaleza, sentirnos familia para poder coaligarnos con ese orbe natural del que constituimos cuota, porque si no lo hacemos, nunca reencontraremos sosiego internamente. Quiz\u00e1s tengamos que unificar criterios, juntar latidos, crear espacios donde poder sentirnos acogidos, amados, reconciliados y alentados a vivir en comunidad. No importa que los rostros sean diversos, ni que los rastros dejados sean iguales. Lo importante es entendernos y asistirnos, confluir en ese equilibrio que nos hermana, auxiliarnos para llevar a buen t\u00e9rmino esa transformaci\u00f3n necesaria que ha de fortalecernos, en base a principios y formas positivas que, sin duda, es lo que contribuye a que avancemos humanamente, porque el bien del otro es tambi\u00e9n el nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos de entrar en comuni\u00f3n, no en guerras; en desprenderse de uno mismo, no en ego\u00edsmos; en cultivar el amor, no el odio. Efectivamente, nos conviene repensar en la espectacular maravilla de la naturaleza, de la que todos formamos porci\u00f3n, y ver el modo y la manera de armonizar ese mundo viviente, cuya supervivencia est\u00e1 ahora en nuestras manos. Protegiendo aquello que nos circunda, est\u00e1 visto que adem\u00e1s nos estamos protegiendo a nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, necesitamos una sacudida de entusiasmo, de profunda fascinaci\u00f3n por el espacio existencial, lo que nos exige practicar el coraz\u00f3n en todo instante. En ning\u00fan tiempo, nos debemos dejar sustraer el ideal del amor fraterno, puesto que nos har\u00e1 bien, hasta para alegrarnos de los frutos ajenos, que son de todos. Por ende, nos encaja retomar los acuerdos entre nosotros, sobre todo para que cesen algunas patolog\u00edas que sobrellevamos como humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Me refiero a ese juego verdaderamente mortificador, donde el poderoso se come al m\u00e1s d\u00e9bil, y se queda tan tranquilo, como si no hubiera sucedido nada. Tampoco se puede tolerar por m\u00e1s tiempo el derroche de algunos, mientras otros se mueren de hambre. Por si fuera poco, tambi\u00e9n cada d\u00eda son m\u00e1s los migrantes y refugiados que afrontan una infinidad de violaciones en su camino. As\u00ed, bajo esta injusta atm\u00f3sfera, en absoluto podremos cosechar concordia en nuestro interior.<\/p>\n\n\n\n<p>Indudablemente, aparte de que los Estados deban garantizar asistencia social y prestaci\u00f3n de servicios esenciales a las personas que los requieran, y donde se hallen, la responsabilidad en mayor o en menor medida nos incumbe a todos, lo que nos exige estar de servicio por si alguno nos demanda cooperaci\u00f3n, ya que nadie est\u00e1 a salvo de nada. Lo arm\u00f3nico jam\u00e1s nos viene dado, hemos de trabajarlo con el acercamiento y la conciliaci\u00f3n de discordancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas estas crisis profundas que atravesamos, nos impiden superar nuestras propias batallas. Es cierto que no son nuevas. Siempre nos han acompa\u00f1ado. Tal vez tengamos que aprender a reprendernos. Ah\u00ed comienza todo, en nuestra propia pasividad, en los espacios de poder y de endiosamiento mundano, en lugar de ofrecer la vida por los dem\u00e1s, que es lo que verdaderamente engendra mansedumbre en el alma. Lo que nos falta es, justo, ese estado d\u00f3cil y d\u00factil. Cualquier contienda, siempre es una acci\u00f3n humana interesada, que nos lleva al territorio de los absurdos. Deber\u00edamos haber aprendido que la tierra es de todos y de nadie en particular. Los mismos recursos de arena no son infinitos y tenemos que utilizarlos de forma inteligente. En esta vida todo requiere intelecto y mesura.<\/p>\n\n\n\n<p>Por desgracia, cada aurora son m\u00e1s los focos terrestres o marinos de angustia y dolor insoportables. Estamos en la zona de tormento constante, a pesar de contar con los buenos prop\u00f3sitos de los derechos humanos y del derecho internacional, pero nos falta en nuestro andar algo tan esencial como l\u00edderes que est\u00e9n a la altura de los valores que han prometido defender y una ciudadan\u00eda, de la que todos somos parte, que tampoco sabe despojarse ni desarmarse para poder abrazar al an\u00e1logo. Gobierne la cultura del abrazo, pues, y rija el abecedario de la conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO \/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>01 de mayo de 2022.-<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLo arm\u00f3nico jam\u00e1s nos viene dado, hemos de trabajarlo con el acercamiento y la conciliaci\u00f3n de discordancias\u201d. ============================= V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ============================= &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los moradores de este mundo tenemos que cohabitar unidos, hacer las paces entre s\u00ed y con la naturaleza, sentirnos familia para poder coaligarnos con ese orbe natural del que constituimos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28,"featured_media":304837,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,27],"tags":[],"class_list":["post-351067","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones","category-portada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/351067","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=351067"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/351067\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":351068,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/351067\/revisions\/351068"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/304837"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=351067"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=351067"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=351067"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}