{"id":349264,"date":"2022-04-24T09:27:59","date_gmt":"2022-04-24T13:27:59","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=349264"},"modified":"2022-04-24T09:27:59","modified_gmt":"2022-04-24T13:27:59","slug":"algo-mas-que-palabras-hay-que-dejar-de-enfrentarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=349264","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS HAY QUE DEJAR DE ENFRENTARSE"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><u>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS<\/u><\/strong> <strong>HAY QUE DEJAR DE ENFRENTARSE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cLa concordia no conoce fronteras, \u00fanicamente el egocentrismo y el rencor, hacen territorio para s\u00ed y los suyos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>=============================<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nos hemos globalizado pero sin v\u00ednculos, con la necedad de los abecedarios mundanos, sin dejar paso a la escucha de nuestros sentimientos. Cada d\u00eda son m\u00e1s las batallas entre mentes perversas, sin escr\u00fapulos y al l\u00edmite de la desesperaci\u00f3n. Tanto es as\u00ed, que solemos andar en vilo entre la vida y la muerte, fruto de este tendido desmoralizante. Sea como fuere, esta atm\u00f3sfera de sufrimiento existencial tiene que cesar; y, sin duda, debe comenzar por los propios hogares, multitud de ellos ahogados de lamentos y sin orientaci\u00f3n alguna. Necesitamos, seguramente, aproximarnos; dejarnos o\u00edr m\u00e1s, no con las ideas sino con el coraz\u00f3n. Hay que silenciar el ruido de los hirientes vocablos subterr\u00e1neos, corruptos e il\u00edcitos en muchas ocasiones, retirar el poder de las armas poniendo m\u00e1s voluntad en nuestras acciones, destronar intereses y salvaguardar la existencia en un mundo que ha de ser de todos y de nadie en particular. Es cuesti\u00f3n de removerse por dentro, cada cual consigo mismo, si en verdad queremos superar todas estas absurdas e in\u00fatiles revueltas, para redescubrirnos en el gozo arm\u00f3nico de lo fraterno. La concordia no conoce fronteras, \u00fanicamente el egocentrismo y el rencor, hacen territorio para s\u00ed y los suyos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Indudablemente, nuestra gran asignatura pendiente es aprender a reprendernos, a relacionarnos con nuestros semejantes, a cultivar el respeto y la consideraci\u00f3n hacia todos, a detener las pugnas y las provocaciones, que nos est\u00e1n deshumanizando por completo. Bajemos de este tren que camina descontrolado y sin rumbo, marquemos otros lenguajes, extendamos la cultura del esp\u00edritu sobre el cuerpo, seamos pacientes y comprensivos, pong\u00e1monos en plena sinton\u00eda con la aurora del relato y no trunquemos la floraci\u00f3n del gozo. Por una vez, y para siempre, quitemos las vendas y salgamos a defender los valores del hallarse, verse y encontrarse. En ese reencuentro vital hay que destronar las tensiones, el aislamiento, la furia que nunca reconduce a buen puerto, tomar su pulso po\u00e9tico y su pausa humanitaria para que podamos contemplar los cielos abiertos, con la clemencia necesaria para entendernos y atendernos. S\u00f3lo as\u00ed, estos fuegos destructores cesar\u00e1n, porque hasta el obsesivo af\u00e1n por el poder, desaparecer\u00e1 de la faz de la tierra, para convertirnos y reconvertirnos en poetas de servicio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vuelvan al mundo esos sue\u00f1os id\u00edlicos arrinconados, dej\u00e9monos acompa\u00f1ar por ellos, h\u00e1ganse realidad a la hora de reconducirnos y en nacer con este nuevo d\u00eda. Vivamos, pues, los brotes de la contemplativa entrega del donarse, tras perdonarse, del hacer para los dem\u00e1s, lo que cada uno quisiera que sus an\u00e1logos hicieran para \u00e9l. Ser\u00e1, naturalmente, un sano despertar. No es f\u00e1cil, lo s\u00e9, pero tampoco imposible de llevarlo a cabo, si en el camino nos hallamos con \u00f3rganos acogedores, dispuestos siempre a fortalecernos como estirpe unida. No olvidemos, que son nuestros salones internos, la sede de nuestras sensibilidades y de las intenciones. De ah\u00ed, la exigencia de hacer examen a nuestros propios espacios de di\u00e1logo, antes de que nos traspasen el alma los tormentos que nos inventamos unos contra otros, poni\u00e9ndolos en acci\u00f3n, muchas veces desde el pedestal del ordeno y mando. Precisamos, por ello, tener tiempo para nosotros, para ese an\u00e1lisis con la realidad, que aunque nos cueste esfuerzo realizarlo es una necesidad, cuando menos para ser capaces de apreciarnos y estimarnos, con aliento de profunda comuni\u00f3n, que es lo que nos hace siempre obrar con equidad y moralidad en todos los niveles.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde luego, no hay mejor forma que plantarse ante el aluvi\u00f3n de retos y oposiciones que nos tejemos a diario entre s\u00ed. La esperanza es lo \u00faltimo que podemos perder. Est\u00e1 visto que juntos podemos afrontarlo todo. Nada se nos resiste. Por cierto, Naciones Unidas acaba de reconocer como el derecho a un medio ambiente saludable est\u00e1 ganando adeptos. Es cierto que nos queda mucho por hacer en este sentido, pero hemos tomado el camino correcto, puesto que portamos una fuerte unidad de latidos en este forjar. Precisamente, son esas conexiones de percusiones so\u00f1adas, las que suelen evitarnos las cat\u00e1strofes. De ah\u00ed, la importancia de prevenir tambi\u00e9n los conflictos y de poner de acuerdo a las partes implicadas. Tambi\u00e9n se puede llevar a buen t\u00e9rmino este \u00faltimo anhelo, con el compromiso de todos, en lo que se ha dado en llamar, diplomacia preventiva. El refranero ya lo ten\u00eda mundializado desde hace una eternidad: \u201cLa uni\u00f3n hace la fuerza\u201d. Quiz\u00e1s tengamos, por tanto, que regresar a ese verso justo, que nos haga sollozar a todos y una vez estremecidos, por el desahogo, nos demos una oportunidad m\u00e1s, la de comprendernos. Consolidada la paz, volveremos a ser parte del interminable poema viviente. Enfrentados, sin embargo, jam\u00e1s seremos esa celeste loa con la que so\u00f1amos convivir perennemente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO \/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>24 de abril de 2022<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS HAY QUE DEJAR DE ENFRENTARSE \u201cLa concordia no conoce fronteras, \u00fanicamente el egocentrismo y el rencor, hacen territorio para s\u00ed y los suyos\u201d. ============================= V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ============================= &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nos hemos globalizado pero sin v\u00ednculos, con la necedad de los abecedarios mundanos, sin dejar paso a la escucha de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28,"featured_media":309798,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,27],"tags":[],"class_list":["post-349264","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones","category-portada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/349264","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=349264"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/349264\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":349265,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/349264\/revisions\/349265"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/309798"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=349264"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=349264"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=349264"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}