{"id":345820,"date":"2022-04-10T08:30:05","date_gmt":"2022-04-10T12:30:05","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=345820"},"modified":"2022-04-10T08:30:05","modified_gmt":"2022-04-10T12:30:05","slug":"un-futuro-sombrio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=345820","title":{"rendered":"\u00a0 UN FUTURO SOMBR\u00cdO"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><u>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; UN FUTURO SOMBR\u00cdO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cHoy&nbsp; m\u00e1s que nunca, se requieren ciudadanos que activen el di\u00e1logo y frenen la violencia, ajust\u00e1ndonos a ese esp\u00edritu de familia y a los acuerdos de paz, que han de avivar los l\u00edderes de los gobiernos por todo el orbe\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>=============================<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estamos hambrientos de buenos aconteceres. La puerta oscura del tiempo parece dejarnos sin espacio para el sue\u00f1o y sin alas para poder volar. Es evidente que necesitamos una existencia renovada y unos caminantes que viertan otros hechos m\u00e1s en\u00e9rgicos y liberadores, en cuanto al buen juicio y la certeza del aprecio. No podemos continuar en el terreno de la confusi\u00f3n. Tampoco encerrarnos en nosotros mismos. Quiz\u00e1s tengamos que beber de otras fuentes m\u00e1s aut\u00e9nticas y enfocar la mirada hacia otros horizontes. &nbsp;Cuidado con la tristeza, nos ahorca, porque no saber sonre\u00edr como no saber llorar, es destruirse sin dejar ni huella. Somos algo m\u00e1s que un mero producto de mercado. Necesitamos sentir ese mundo interior que es el que nos alienta y llena de anhelos. La moral, por tanto, debe sustentar nuestros corporativos abecedarios para que las cosas no tengan un final siniestro. Por eso, el cambio clim\u00e1tico no es ficci\u00f3n ni exageraci\u00f3n, debemos actuar ahora o nunca. De igual modo, hay que aliviar las tensiones, superar la atm\u00f3sfera de desconfianza, llamando al entendimiento cultural y religioso, antes de que el miedo al otro o el descontento se apoderen del coraz\u00f3n de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sea como fuere, se requieren de otros latidos m\u00e1s esperanzadores, sustentados en el esfuerzo com\u00fan, para que el ma\u00f1ana llegue a ser un poco m\u00e1s radiante y humano. Ciertamente, todo est\u00e1 como muy corrompido por la falsedad, lo que origina un fuerte des\u00e1nimo y desorientaci\u00f3n total, ante la superioridad de fuerzas contaminantes. &nbsp;Nos conviene, desde luego, hacer todo lo posible por disminuir el sufrimiento que origina este mundo de perniciosas contrariedades que nos dejan sin alma; puesto que, frente a tantas ataduras y servidumbres, hay que a\u00f1adir ese fuego de horno permanente, en cuanto a ese c\u00famulo de venganzas y angustias, que nos descuartizan por completo cualquier impulso regenerador. Son estas peque\u00f1as claridades, que podemos encontrarnos en cualquier esquina, las que contribuyen a esclarecer caminos. Ojal\u00e1 nos sirvan para hacer justicia y apagar los incendios de odio, como los que suelen campear a sus anchas a trav\u00e9s de las redes sociales.&nbsp; Por si fuera poco, a este t\u00e9trico porvenir, hay que sumarle el resurgir permanente de la intolerancia; lo que nos exige dar fuelle a la alianza de las civilizaciones de las Naciones Unidas, establecida justamente para mejorar la comprensi\u00f3n y la cooperaci\u00f3n entre las naciones y los pueblos de todas las sapiencias y cultos, as\u00ed como para ayudar a neutralizar las fuerzas que alimentan la polarizaci\u00f3n y el extremismo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tenemos que salir de esta siembra tenebrosa antes de que la desesperaci\u00f3n nos deje sin fuerzas y la desconfianza nos aniquile por completo, manteniendo la l\u00e1mpara de la unidad de los v\u00ednculos y el apasionamiento encendido del coraz\u00f3n. Juntos podemos traspasar cualquier per\u00edodo de crisis. Indudablemente se requiere tes\u00f3n, no desfallecer jam\u00e1s, responder con acciones concretas cada cual desde su camino, en favor de los derechos humanos, la dignidad y la equidad. El momento no es f\u00e1cil para nadie; mientras la guerra de Ucrania lleva los precios internacionales de los alimentos a un m\u00e1ximo hist\u00f3rico en todo el mundo; hasta el extremo de que crece el n\u00famero de personas que corren un alto riesgo de carencias, ya sea por causas de la naturaleza o por in\u00fatiles batallas entre linajes. Naturalmente, no debemos acostumbrarnos a estas situaciones f\u00fanebres, verdaderamente autodestructivas; m\u00e1s bien debemos cambiar la salvaje furia actual, por un compromiso real que nos transporte a la calma. Urge, por consiguiente, vislumbrar otros cielos que callen las armas y fomenten la uni\u00f3n de almas. Al fin y al cabo, son las respuestas humanitarias las que nos regeneran y nos ofrecen un cambio de rumbo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed, hoy &nbsp;m\u00e1s que nunca, se requieren ciudadanos que activen el di\u00e1logo y frenen la violencia, ajust\u00e1ndonos a ese esp\u00edritu de familia y a los acuerdos de paz, que han de avivar los l\u00edderes de los gobiernos por todo el orbe. En lugar de lanzar misiles al espacio, arrojemos aires reconciliadores entre nosotros, practiquemos el coraz\u00f3n y demos vida a los latidos del verso y la palabra, que es lo que en verdad nos injertar\u00e1 energ\u00eda ver\u00eddica para volver a las ra\u00edces de lo fraterno, con el encuentro m\u00e1s vivo, en busca de luz y sosiego para cicatrizar las heridas, que consciente o inconscientemente, nos hemos hecho sin compasi\u00f3n alguna unos contra otros. El mundo, en su conjunto, ha de ser un centro de acogida, que fomente la concordia y el cambio de actitudes. Abramos los hogares al afecto, encendamos hogueras que nos hermanen, recuperemos el tiempo con la sonrisa en los labios, reforcemos la cercan\u00eda y el tejido de la amistad social, hagamos el prop\u00f3sito de querernos y dejarnos querer, y que sea el esp\u00edritu po\u00e9tico el que nos sorprenda, con la inspiraci\u00f3n de la flor que nos perfuma, para fomentar ese sosiego que imprime el entregarse, sin otra raz\u00f3n que el sentimiento. Est\u00e1 visto que en tiempos revueltos, el amor es tan esencial como llevarse un pan a la boca para alimentarse. Ama y haz lo que quieras, \u2013ya lo dec\u00edan nuestros predecesores-, pero ama siempre.&nbsp; Pong\u00e1moslo en actualidad, como diario de vida. Renaceremos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO \/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>10 de abril de 2022.-<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; UN FUTURO SOMBR\u00cdO \u201cHoy&nbsp; m\u00e1s que nunca, se requieren ciudadanos que activen el di\u00e1logo y frenen la violencia, ajust\u00e1ndonos a ese esp\u00edritu de familia y a los acuerdos de paz, que han de avivar los l\u00edderes de los gobiernos por todo el orbe\u201d. ============================= V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ============================= [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28,"featured_media":304837,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,27],"tags":[],"class_list":["post-345820","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones","category-portada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/345820","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=345820"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/345820\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":345821,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/345820\/revisions\/345821"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/304837"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=345820"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=345820"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=345820"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}