{"id":334465,"date":"2022-02-27T11:22:30","date_gmt":"2022-02-27T15:22:30","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=334465"},"modified":"2022-02-27T11:22:30","modified_gmt":"2022-02-27T15:22:30","slug":"la-dura-tarea-de-entendernos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=334465","title":{"rendered":"LA DURA TAREA DE ENTENDERNOS"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><u>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA DURA TAREA DE ENTENDERNOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cDe ahora en adelante hay que ver los horizontes coaligados, el avance en funci\u00f3n de la alianza, la pol\u00edtica en base a la tranquilidad que ofrece, y hasta nuestra propia existencia en orden a la valent\u00eda del deber a tolerarnos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>=============================<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No podemos continuar con esta carga de energ\u00eda mortecina deambulando por el planeta, como si todo fuese normal, cuando no lo es; s\u00f3lo hay que ver la desesperaci\u00f3n en muchas gentes, las l\u00e1grimas vertidas ante multitud de conflictos,&nbsp; o las mismas situaciones de violencia que nos avasallan sin cesar. Pongamos alma en lugar de armas, pues la soluci\u00f3n no se alcanza quitando vidas, cosechando sufrimientos, llenando nuestras miradas de injusticias y sinsabores. Mejor antes, tomemos respiro y abracemos el silencio, para hacer un repaso a la historia. Me niego a que caigamos en las mismas redes del odio y la venganza de siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>La propuesta es dura, pero hay que entenderse y olvidarse de hacer uso de la in\u00fatil fuerza. Todos somos necesarios e imprescindibles. Dejemos de triturarnos unos a otros. Ya en su tiempo, las Naciones Unidas, que precisamente nacieron de la movilizaci\u00f3n para zanjar las controversias, repudiaron este af\u00e1n inhumano destructor. A todos nos interesa, entonces, aplacar movimientos b\u00e1rbaros. Es importante, sin duda, que prevalezca el esp\u00edritu de lo aut\u00e9ntico, frente a tanta falsedad difundida; la reacci\u00f3n ante a la acci\u00f3n perversa, porque al fin, la primera v\u00edctima de la discordia es uno mismo, con su vuelo y su verdad. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, el di\u00e1logo ha de tomar la delantera siempre. En lugar de agredirnos entre s\u00ed, intentemos agradarnos con la cultura solidaria del abrazo. Hay que desterrar cualquier acto de agresi\u00f3n que habite en las agendas pol\u00edticas. Lo prioritario ha de ser la po\u00e9tica de la concordia. La situaci\u00f3n de Ucrania como puente de entendimiento entre el este y el oeste, requiere de otros abecedarios menos envenenados, m\u00e1s justos y respetuosos con toda vida. Plantemos en valor los sentimientos del coraz\u00f3n, as\u00ed como el lenguaje de la conciliaci\u00f3n con gestos de comprensi\u00f3n, para activar los encuentros con la alegr\u00eda de vivir. Pong\u00e1monos a trabajar por la paz, renunciemos a batallar con la presi\u00f3n de las amenazas y de las bombas, desistamos por completo de tomar la orientaci\u00f3n de enfrentarnos, en vez de retarnos a tomar la adhesi\u00f3n arm\u00f3nica de auxiliarse y asistirse. Tiene poco sentido que la humanidad se deje arrastrar por discursos que nos abren a propiciar esferas salvajes y rincones crueles. Desde luego, estos aires devastadores a nadie benefician; es menester, por consiguiente, escucharse m\u00e1s y mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Atenderse entre an\u00e1logos como entenderse es vital. Nunca me cansar\u00e9 de divulgarlo. Por otra parte, jam\u00e1s ser\u00e1 tarde para impedir contiendas in\u00fatiles, para aminorar tensiones y luchas innecesarias, que nos dejan sin fuerzas para reconocer y acoger la voz de esas gentes implicadas en los valores humanos, siempre en guardia y con el aliento suficiente para sobrevivir. Pensemos que todos somos interdependientes, lo que nos exige promover la comprensi\u00f3n y los puentes de unidad y uni\u00f3n, como supremo objetivo \u00e9tico, o si quieren como una necesidad moral, que dimana de la exigencia a convivir entre poblaciones diversas. Eliminemos fronteras para que se asiente la generosidad, puede ser un buen prop\u00f3sito. De ahora en adelante hay que ver los horizontes coaligados, el avance en funci\u00f3n de la alianza, la pol\u00edtica en base a la tranquilidad que ofrece, y hasta nuestra propia existencia en orden a la valent\u00eda del deber a tolerarnos. Ah\u00ed radica la paz, en el compromiso de cada ser humano por apagar el fuego y alumbrar caminos. En efecto, querer es poder llevar a buen t\u00e9rmino lo de vivir, desvivido por hermanarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Por desgracia, hemos sido incapaces de alimentar en el mundo medidas concretas para promover la causa de los acuerdos, que es lo que verdaderamente nos alienta a la comprensi\u00f3n. Hemos reconstruido grandes potencias, con territorialidades a nuestro antojo, con l\u00edneas divisorias marcadas a nuestro capricho, sin considerar a la familia humana como tal, obviando trabajar por la justicia, por ese desarrollo de la conciencia y no de la conveniencia de intereses mezquinos, que m\u00e1s pronto que tarde acaban desquici\u00e1ndonos. Es cierto que la estabilidad debe ser la prioridad de cualquier coraz\u00f3n andante y, aunque los dolores de la guerra son una continuidad en nosotros,&nbsp; no podemos perder la esperanza de reconquistar ese buen sentimiento de poner fin a los conflictos en nuestra casa com\u00fan, por la que transitamos, pero que no es de nadie y es de todos en particular. Unamos las fuerzas en el nosotros, promotores de vida y no de muerte, tambi\u00e9n unamos las ideas para crear las condiciones de hacernos&nbsp; y de rehacernos colectivamente, que parte del sentido de la vida en esta tierra, est\u00e1 en la maduraci\u00f3n de no demolerse, sino en levantarse cada d\u00eda rodeados de sue\u00f1os y&nbsp; no oprimidos por la vor\u00e1gine discriminatoria.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO \/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>27 de febrero de 2022.-<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS LA DURA TAREA DE ENTENDERNOS \u201cDe ahora en adelante hay que ver los horizontes coaligados, el avance en funci\u00f3n de la alianza, la pol\u00edtica en base a la tranquilidad que ofrece, y hasta nuestra propia existencia en orden a la valent\u00eda del deber a tolerarnos\u201d. ============================= V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28,"featured_media":304837,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19,16,27],"tags":[],"class_list":["post-334465","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mi-voz","category-opiniones","category-portada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/334465","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=334465"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/334465\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":334466,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/334465\/revisions\/334466"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/304837"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=334465"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=334465"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=334465"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}