{"id":33388,"date":"2020-01-24T19:35:06","date_gmt":"2020-01-24T19:35:06","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=33388"},"modified":"2020-01-24T19:35:06","modified_gmt":"2020-01-24T19:35:06","slug":"carta-pastoral-del-21-de-enero-de-202021-de-enero-del-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=33388","title":{"rendered":"Carta Pastoral del 21 de enero de 2020&#13;21 de enero del 2020\t&#13;"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"img3\/obispos21.jpg\" \/>  <\/p>\n<p><strong>Diariodominicano.com<\/strong><\/p>\n<p><strong>Carta Pastoral del 21 de enero de 2020<\/strong><\/p>\n<p>21 de enero del 2020\t<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>1. Con motivo de la festividad de Nuestra Se\u00f1ora de la Altagracia, como es tradici\u00f3n, presentamos unas l\u00edneas doctrinales como pastores del pueblo de Dios. Dada la coyuntura actual del presente a\u00f1o 2020, marcada por un intenso proceso electoral, que inicia con las elecciones municipales de febrero pr\u00f3ximo y ha de concluir con comicios generales de mayo, el tema se impone por s\u00ed mismo, pues no se trata de un evento cualquiera sino de la elecci\u00f3n, mediante el ejercicio del sufragio, de las nuevas autoridades que dirigir\u00e1n los destinos del pa\u00eds en el pr\u00f3ximo cuatrienio. De ah\u00ed la importancia de lograr el \u00e9xito de los primeros comicios, para obtener garant\u00edas de \u00e9xito en los segundos.<\/p>\n<\/p>\n<p>2. En este contexto consideramos oportuno retomar el esp\u00edritu de nuestra Carta Pastoral de enero de 1960, cuya fuerza y aliento, sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, palpita en nosotros, fieles al ejercicio de nuestro ministerio episcopal. Aquel emblem\u00e1tico e hist\u00f3rico documento trat\u00f3 de irradiar luz en un momento cr\u00edtico del acontecer nacional, caracterizado por el sufrimiento generalizado, impuesto por la tiran\u00eda, que imper\u00f3 por tres d\u00e9cadas. Es cierto que vivimos en una \u00e9poca distinta donde, gracias al sacrificio y entrega de muchos dominicanos, se han logrado conquistas apreciables en el ejercicio de las libertades individuales y el desarrollo humano integral, impensables en aquellos d\u00edas. No obstante, restan a\u00fan muchos obst\u00e1culos por superar para alcanzar una mejor calidad de vida para todos, y una recomposici\u00f3n social.<\/p>\n<\/p>\n<p>3. Una visi\u00f3n panor\u00e1mica al acontecer latinoamericano en este \u00faltimo a\u00f1o, marcada por convulsiones sociales y pol\u00edticas, nos debe llamar a reflexi\u00f3n en torno a las causas que han suscitado esas situaciones. La pol\u00edtica no puede estar al margen de la moral si no quiere convertirse en una de las m\u00e1s nefastas actividades por sus implicaciones para la sociedad. Consideramos que en estos momentos es necesario recordar principios esenciales de la \u00e9tica que no pueden ser ignorados, especialmente por aquellos que aspiran a cargos ejecutivos. En estos dos \u00faltimos a\u00f1os nuestros Mensajes del 27 de febrero, han girado en primer lugar, en torno a la impostergable urgencia de vivir en valores, tomando como referencia los propuestos por el pre\u00e1mbulo de nuestra Constituci\u00f3n Dominicana.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>En segundo lugar, la urgencia de un comportamiento \u00e9tico en nuestra sociedad, partiendo de los principios exigidos a todo servidor p\u00fablico.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>4. De la misma forma se impone un llamado a estudiar y reflexionar acerca del acontecer nacional, con sus complejas realidades y sus enormes desaf\u00edos, motiv\u00e1ndonos a compartir un mensaje en el cual expresamos nuestras preocupaciones y esperanzas en relaci\u00f3n con la presente coyuntura, al tiempo que proponemos algunas ideas y posibles l\u00edneas de acci\u00f3n, confiados en que su acogida sirva de aporte en laimpostergable tarea de continuar transformando las condiciones de vida del pueblo dominicano y la consolidaci\u00f3n de sus instituciones.<\/p>\n<p><strong>I. LA CARTA PASTORAL DE 1960, REFERENTE DE RESPETO Y PROMOCI\u00d3N DE LA VIDA Y LA DIGNIDAD HUMANA.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>5. A finales de 1959, debido a in\u00e9ditos cambios suscitados en el contexto mundial y regional, el r\u00e9gimen de Rafael Le\u00f3nidas Trujillo comenz\u00f3 a dar se\u00f1ales de agotamiento y decadencia. Parte importante de la juventud dominicana, hombres y mujeres en continuidad con nuestra fecunda<\/p>\n<\/p>\n<p>tradici\u00f3n libertaria, entreg\u00f3 lo mejor de sus sue\u00f1os y anhelos en aquellas horas sombr\u00edas, abonando con su sangre y sacrificio el dif\u00edcil camino de la libertad.<\/p>\n<\/p>\n<p>Como era de esperarse, el r\u00e9gimen desp\u00f3tico recurri\u00f3 con m\u00e1s intensidad a la violencia y al autoritarismo incrementando la angustia y el desasosiego en la familia dominicana hasta l\u00edmites insospechados.<\/p>\n<\/p>\n<p>En el ejercicio de su misi\u00f3n prof\u00e9tica los seis obispos de entonces, Ricardo Pittini, Octavio A. Beras Rojas, Hugo Eduardo Polanco, Francisco Panal, Juan F\u00e9lix Pep\u00e9n y Tom\u00e1s F. Reilly, firmaron la memorable Carta Pastoral de enero de 1960, en cuyo pre\u00e1mbulo hicieron manifiesto que: \u00abAsumiendo la obligaci\u00f3n pastoral de cuidar el espiritual reba\u00f1o, confiado por la Bondad Divina a nuestra solicitud, no podemos permanecer insensibles ante la honda pena que aflige a buen n\u00famero de hogares dominicanos\u00bb.1<\/p>\n<\/p>\n<p>1. Cf. Conferencia del Episcopado Dominicano, Carta Pastoral en ocasi\u00f3n de la fiesta de Nuestra Se\u00f1ora de la Altagracia, 25 de enero de 1960, en: Documentos de la Conferencia del Episcopado Dominicano (1955-1990),Tomo I, p.39.<\/p>\n<\/p>\n<p>6. La Carta Pastoral asumi\u00f3 sin reserva la defensa de los derechos humanos, constituyendo as\u00ed un eco renovado de aquel memorable serm\u00f3n de Fray Ant\u00f3n de Montesinos.<\/p>\n<\/p>\n<p>La Carta afirmaba: \u00abcada ser humano, aun antes de su nacimiento, ostenta un c\u00famulo de derechos anteriores y superiores a los de cualquier Estado. Son derechos intangibles que ni siquiera la suma de todas las potestades humanas puede impedir su libre ejercicio, disminuir o restringir el campo de su actuaci\u00f3n.\u00bb2<\/p>\n<\/p>\n<p>7. La exhortaci\u00f3n fue dirigida a las autoridades, puntualizando: \u00abhemos dirigido, en el ejercicio de nuestro pastoral ministerio, una carta oficial a la m\u00e1s alta Autoridad del pa\u00eds, para que, en un plan de rec\u00edproca comprensi\u00f3n, se eviten excesos, que, en definitiva, s\u00f3lo har\u00edan da\u00f1o a quien los comete, y sean cuanto antes enjugadas tantas l\u00e1grimas, curadas tantas llagas y devuelta la paz a tantos hogares\u00bb.3<\/p>\n<\/p>\n<p>8. La Carta de 1960 constituy\u00f3 para la poblaci\u00f3n atribulada de aquellos d\u00edas ominosos lo mismo que para la juventud perseguida y torturada que clamaba libertad, un faro de luz y un b\u00e1lsamo de esperanza. Un innegable referente en la lucha incesante por el respeto y la promoci\u00f3n de la dignidad humana en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<\/p>\n<p>La conmemoraci\u00f3n de los sesenta a\u00f1os de su publicaci\u00f3n es ocasi\u00f3n propicia para que todos juntos, m\u00e1s all\u00e1 de coyunturales diferencias, reafirmemos el compromiso solemne de continuar aportando lo mejor de lo que somos y tenemos en la construcci\u00f3n de una mejor Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<\/p>\n<p>2. Cf. Conferencia del Episcopado Dominicano, ob. Cit., pp.40-41.<\/p>\n<\/p>\n<p>3. Ib\u00edd., p.43.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>II. LAS ELECCIONES DESDE LA \u00d3PTICA DE LA FE.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>9. Centramos la atenci\u00f3n sobre c\u00f3mo son vistas las elecciones desde la fe para tener criterios que sirvan a la hora de votar. La autoridad leg\u00edtimamente constituida viene de Dios, aunque la designaci\u00f3n de los que gobiernan se define por la libre decisi\u00f3n de los ciudadanos, quienes est\u00e1n obligados, en consecuencia, a obedecer a la autoridad civil.<\/p>\n<\/p>\n<p>10. En tanto, a los electos y a los que ser\u00e1n elegidos recordarles que lo anteriormente dicho no implica sentirse imprescindibles, o llegar a creerse mes\u00edas pol\u00edtico. La autoridad del mismo Jes\u00fas no es un privilegio, es un servicio que supone capacidad para servir, con cualidades espec\u00edficas como: sobriedad, educaci\u00f3n, sensatez, don de gobierno, dignidad, autenticidad y transparencia.<\/p>\n<\/p>\n<p>11. Teniendo como referencia estas cualidades, desear\u00edamos ver en todo gobernante: sabidur\u00eda y car\u00e1cter, garant\u00edas de unidad e identidad nacional basadas en nuestra idiosincrasia y valores, seguridad interna, r\u00e9gimen de justicia, administraci\u00f3n eficaz, dinamismo cultural, libertad religiosa, relaciones internacionales provechosas y una gran capacidad de servicio a favor de los intereses de nuestra Naci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>III. LAS ELECCIONES 2020: ESPACIO DE PARTICIPACI\u00d3N Y COMPROMISO.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>12. La Iglesia y el proceso electoral. Desde su creaci\u00f3n, la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) ha puesto atenci\u00f3n a los procesos electorales nacionales, defendiendo el rol importante que juegan los partidos pol\u00edticos en la vida democr\u00e1tica y afirmando que la Iglesia respeta la libertad de elecci\u00f3n. En varios momentos nos hemos referido a la participaci\u00f3n de los fieles en la pol\u00edtica como un deber ciudadano, y al imperativo de optar por las propuestas que defiendan una aut\u00e9ntica agenda nacional. Reafirmamos que el voto es un derecho y un deber de conciencia que no debe estar motivado por intereses personales.4<\/p>\n<\/p>\n<p>Exhortamos a votar por personas honestas que ofrezcan garant\u00edas de futuro a la patria, por partidos que defiendan la vida humana desde su concepci\u00f3n hasta su muerte natural, y que custodien los valores supremos de nuestra Naci\u00f3n, ya citados en el Pre\u00e1mbulo de la Constituci\u00f3n Dominicana: \u00ab&#8230;estimulados por el trabajo abnegado de nuestros hombres y mujeres; regidos por los valores supremos y los principios fundamentales de la dignidad humana, la libertad, la igualdad, el imperio de la ley, la justicia, la solidaridad, la convivencia fraterna, el bienestar social, el equilibrio ecol\u00f3gico, el progreso y la paz, factores esenciales para la cohesi\u00f3n social; declaramos nuestra voluntad de promover la unidad de la Naci\u00f3n dominicana&#8230;\u00bb.5<\/p>\n<\/p>\n<p>13. En estos 58 a\u00f1os de construcci\u00f3n democr\u00e1tica, hemos tenido la amarga experiencia de procesos electorales traum\u00e1ticos, que han afectado el orden pol\u00edtico y econ\u00f3mico, la tranquilidad y progreso del pa\u00eds. Al mismo tiempo, hemos visto el avance del sistema electoral dominicano que se ha ido fortaleciendo.<\/p>\n<\/p>\n<p>De frente a un nuevo proceso, retomamos los t\u00e9rminos de nuestro Mensaje del a\u00f1o 2019, en el cual llam\u00e1bamos a la sociedad dominicana a mantener un adecuado comportamiento \u00e9tico \u00abcomo una necesidad y una meta a conquistar por todos los ciudadanos, instituciones p\u00fablicas, privadas, filantr\u00f3picas o de caridad cristiana\u00bb.6<\/p>\n<\/p>\n<p>4. Cf. Conferencia del Episcopado Dominicano, Declaraci\u00f3n sobre el<\/p>\n<\/p>\n<p>momento pol\u00edtico de la campa\u00f1a electoral y lo que hab\u00edan manifestado<\/p>\n<\/p>\n<p>algunos sacerdotes, 15 de diciembre de 1962. En Documentos&#8230;, ob. Cit.,<\/p>\n<\/p>\n<p>Tomo I, p.99.<\/p>\n<\/p>\n<p>5. Cf. Asamblea Nacional de la Rep\u00fablica Dominicana, Constituci\u00f3n<\/p>\n<\/p>\n<p>Dominicana. Santo Domingo, 2010.<\/p>\n<\/p>\n<p>14. A quienes cuestionan el derecho de la Iglesia a opinar sobre temas pol\u00edticos o sobre los procesos electorales aclaramos que, como dominicanos y pastores de este pueblo, nos preocupa todo lo referente al ser humano, especialmente aquellas situaciones que atentan contra la dignidad y la paz. Resulta oportuno recordar lo que nos dice el Concilio Vaticano II al inicio de la Constituci\u00f3n Pastoral Gaudium<\/p>\n<\/p>\n<p>et Spes: \u00abLos gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los disc\u00edpulos de Cristo.\u00bb Y a\u00f1ade: \u00abLa Iglesia est\u00e1 comprometida en su misi\u00f3n no solo con quienes frecuentan los templos; ella est\u00e1 al servicio del ser humano dentro de su mundo de complejidades.\u00bb 7<\/p>\n<\/p>\n<p>A. El debido respeto a las normas por los actores pol\u00edticos.<\/p>\n<\/p>\n<p>15. Un aut\u00e9ntico ejercicio democr\u00e1tico solo es posible en un Estado de Derecho donde predomine el imperio de la Ley por encima de interpretaciones coyunturales y acomodaticias. S\u00f3lo el apego irrestricto a la verdad motiva a los hombres a trabajar por su propia promoci\u00f3n y por la de los dem\u00e1s; a establecer relaciones justas donde puedan superarse los intereses de clases, el antagonismo que genera, la lucha de poder y las desigualdades que separan a los seres humanos.<\/p>\n<\/p>\n<p>6. Cf. Conferencia del Episcopado Dominicano. Mensaje: Urge un<\/p>\n<\/p>\n<p>comportamiento \u00e9tico en la sociedad dominicana, 27 de febrero de 2019.<\/p>\n<\/p>\n<p>7. Cf. Concilio Vaticano II, Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica Gaudium et Spes, sobre<\/p>\n<\/p>\n<p>la Iglesia y el mundo actual. Proemio, nn.1 y 42.<\/p>\n<\/p>\n<p>El aniquilamiento de la \u00e9tica marca el paso hacia el uso degradante del poder, a la explotaci\u00f3n<\/p>\n<\/p>\n<p>y a los abusos por parte de quienes ocupan los primeros puestos, y al arrinconamiento de una clase despose\u00edda a la que solo le asiste el derecho a consentir. Esa masa sufrida y condenada injustamente a vivir en la periferia solo es tomada en cuenta, en no pocas ocasiones por los l\u00edderes pol\u00edticos, \u00fanicamente como instrumento para acceder y mantenerse en el poder. Tal ejercicio demanda reclamar a quienes pretenden dirigir los destinos del pa\u00eds reconocer la dignidad de toda persona humana como sujeto de<\/p>\n<\/p>\n<p>derechos que nadie puede violar ni como grupos de poder ni como salvaguardas del orden p\u00fablico.<\/p>\n<\/p>\n<p>16. Novedad legislativa: b\u00fasqueda del bien com\u00fan. Dos nuevas leyes est\u00e1n rigiendo como novedad nuestro proceso electoral: la Ley sobre Partidos, Agrupaciones y Movimientos Pol\u00edticos (Ley N\u00fam. 33-18), y la Ley Org\u00e1nica de R\u00e9gimen Electoral (Ley N\u00fam. 15-19), que regula el funcionamiento y las competencias de la Junta Central Electoral (JCE), as\u00ed como las alianzas y las fusiones de los partidos pol\u00edticos. Ambas leyes han sido ampliamente demandadas por la sociedad y garantizan un proceso jur\u00eddicamente regulado. Pedimos a quienes se encuentran directamente bajo el r\u00e9gimen<\/p>\n<\/p>\n<p>de estas leyes observarlas sin recurrir a subterfugios para evadirlas o para imponer sus propias reglas.<\/p>\n<\/p>\n<p>Toda controversia relativa a ese marco legal debe resolverse fuera de las pasiones que genera el mismo proceso, buscando siempre el bien com\u00fan y no las apetencias particulares que tanto da\u00f1o provocan.<\/p>\n<\/p>\n<p>17. A la Junta Central Electoral. Como m\u00e1ximo ente responsable de la organizaci\u00f3n de los comicios, la Junta Central Electoral merece nuestro apoyo y el de todos los dominicanos, sobre todo en orden a velar por la direcci\u00f3n de un proceso electoral transparente, tanto al momento del sufragio como al del conteo de los votos, que son donde suelen producirse las principales quejas. No se puede admitir la pr\u00e1ctica corrupta e il\u00edcita de compra y venta de c\u00e9dulas a la vista de todos, evadiendo responsabilidades<\/p>\n<\/p>\n<p>y sin que se tome acci\u00f3n contra esta infracci\u00f3n electoral.<\/p>\n<\/p>\n<p>En otro orden, se debe evitar la impaciencia que genera la larga espera en proclamar a los ganadores.<\/p>\n<\/p>\n<p>Todos estamos llamados a cooperar y respaldar a estos servidores p\u00fablicos a los fines de que desempe\u00f1en con profesionalidad y decoro sus delicadas funciones, las cuales revisten singular trascendencia en el inacabado proceso de preservar y fortalecer nuestra institucionalidad democr\u00e1tica.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>18. A los candidatos.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Urge que las propuestas electorales se fundamenten en soluci\u00f3n de las necesidades m\u00e1s imperiosas<\/p>\n<\/p>\n<p>del pueblo dominicano, evitando las intrigas, calumnias y manipulaciones propias de las denominadas \u00abcampa\u00f1as sucias\u00bb, as\u00ed como el despilfarro de recursos econ\u00f3micos en la publicidad desmedida.<\/p>\n<\/p>\n<p>Recordamos, a este respecto, nuestras palabras en el Mensaje del 27 de febrero del a\u00f1o 2000: \u00abEl pueblo dominicano desea un debate de altura, mutuamente respetuoso, centrado no en la descalificaci\u00f3n y los ataques mutuos, sino en la visi\u00f3n de la problem\u00e1tica nacional y en las soluciones concretas que cada uno le dar\u00eda. Lo que interesa saber, para que el voto sea consciente y responsable, es el programa de cada candidato: qu\u00e9 va a hacer, c\u00f3mo, con qu\u00e9 recursos y en qu\u00e9 plazos\u00bb8<\/p>\n<\/p>\n<p>19. Exhortamos a quienes aspiran a cargos p\u00fablicos en estas contiendas electorales, a tomar en cuenta en sus discursos nuestra realidad actual. El escenario de inseguridad y violencia que estremece a la familia y a todos los sectores de nuestra sociedad no puede ser reproducido por nuestros l\u00edderes pol\u00edticos en una batalla que denote inmadurez y poco juicio. Las propuestas de pol\u00edticas p\u00fablicas mediante las cuales se procurar\u00e1 ofrecer soluciones realistas, as\u00ed como las herramientas de medici\u00f3n propuestas a tales fines, tambi\u00e9n deben ser cient\u00edficas y cre\u00edbles, contribuyendo a la paz y al sosiego, tan necesarios para analizar y solucionar nuestros m\u00faltiples problemas nacionales. Se deben evitar, por tanto, las habituales promesas demag\u00f3gicas con el objetivo de atraer adeptos, las cuales, contribuyen a exacerbar la frustraci\u00f3n y el desencanto en nuestra sufrida poblaci\u00f3n. Nada que se fundamente sobre falacias e hipocres\u00edas puede durar.<\/p>\n<\/p>\n<p>Apelamos a la sensatez de nuestros dirigentes pol\u00edticos y de quienes aspiran a dirigir el pa\u00eds, para que dentro de sus planes coloquen a la familia en el sitial que les corresponde como instituci\u00f3n vital en una sociedad que ama y respeta.<\/p>\n<\/p>\n<p>8. Cf. Conferencia del Episcopado Dominicano, Mensaje en el D\u00eda de la<\/p>\n<\/p>\n<p>Independencia Nacional, a\u00f1o 27 de febrero del a\u00f1o 2000.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>20. La juventud en el proceso electoral.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Nuestros j\u00f3venes, si bien han entrado al ruedo electoral presentando nuevas caras en los distintos partidos, los actores principales son cerca de tres millones de j\u00f3venes votantes que decidir\u00e1n el futuro del pa\u00eds. La \u00abGeneraci\u00f3n Y\u00bb, llamados tambi\u00e9n millennials, y la \u00abGeneraci\u00f3n Z\u00bb, con sus decisiones y activa<\/p>\n<\/p>\n<p>participaci\u00f3n en las redes sociales, ser\u00e1n determinantes en estas elecciones definiendo el destino nacional.<\/p>\n<\/p>\n<p>Reiteramos que la participaci\u00f3n debida de nuestros j\u00f3venes en los procesos electorales habla bien de la pol\u00edtica nacional.<\/p>\n<\/p>\n<p>En la pasada Carta Pastoral de enero 2019 enfatizamos sobre la necesidad de tomarles en cuenta, promoviendo su participaci\u00f3n. Ojal\u00e1 los resultados electorales de este a\u00f1o reviertan positivamente los del 2016, los cuales en la matr\u00edcula de la C\u00e1mara de Diputados, los j\u00f3venes entre 25 y 34 a\u00f1os fueron apenas el 2.6%, los electos a alcald\u00edas el 4.4%, y a regidur\u00edas el 9.3%.9<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>21. El valor de la mujer.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Desde su reconocimiento en 1942 para ejercer el sufragio en nuestro pa\u00eds, hasta las cuotas<\/p>\n<\/p>\n<p>que le corresponde por ley a nivel de las candidaturas, hablan muy bien del derecho que justamente ellas tienen, pero m\u00e1s all\u00e1 de una cuota para ocupar cargos p\u00fablicos, es necesario m\u00e1s apertura de oportunidades para mostrar su inconmensurable valor, dignidad y respeto. Dios cre\u00f3 al hombre y a la mujer iguales en dignidad. En los \u00faltimos decenios la mujer ha conquistado puestos de renombre casi en todas las sociedades del mundo. Hoy las vemos ejerciendo sus funciones ejecutivas como verdaderos<\/p>\n<\/p>\n<p>ejemplos, lo cual nos alegramos porque se han superado viejas formas de discriminaci\u00f3n hacia ellas.<\/p>\n<\/p>\n<p>9. Ver publicaci\u00f3n del Ministerio de Econom\u00eda Planificaci\u00f3n y Desarrollo<\/p>\n<\/p>\n<p>(MEPyD) en fecha 24 de julio, 2017. (http:\/econom\u00eda.gob.do\/rdpresentara-informe-sobre-poblacion-en-conferencia-regional\/).<\/p>\n<\/p>\n<p>No obstante, la violencia hacia la mujer sigue siendo una tragedia que reclama urgente atenci\u00f3n. El papa Francisco deplora este mal cuando escribe: \u00abLa vergonzosa violencia que a veces se ejerce sobre las mujeres, el maltrato familiar y distintas formas de esclavitud, no constituyen una muestra de fuerza masculina sino una cobarde degradaci\u00f3n. La violencia verbal, f\u00edsica y sexual que se ejerce contra las mujeres en algunos matrimonios contradice la naturaleza misma de la uni\u00f3n conyugal\u00bb.10 Elevamos nuestra voz contra todo tipo de violencia que amenace a la mujer y que la misma no<\/p>\n<\/p>\n<p>quede impune.<\/p>\n<\/p>\n<p>22. A los electores. Corresponde a cada dominicano apto para ejercer el sufragio examinar su conciencia y discernir por qui\u00e9n votar. Como pastores preocupados por el destino del pa\u00eds nos sentimos en la obligaci\u00f3n de orientarles para que en ese ejercicio libre se priorice el bien com\u00fan y la visi\u00f3n<\/p>\n<\/p>\n<p>de progreso, sin dejarse comprometer ni por las prebendas que le ofrezcan ni por las promesas de un futuro empleo.<\/p>\n<\/p>\n<p>En conciencia se ha de optar por aquellos candidatos que garanticen que, una vez colocados en los puestos, encaminen sus pasos hacia un ejercicio responsable del poder. La decisi\u00f3n de votar por quienes presenten las mejores propuestas es fruto de un discernimiento que responde a la ley moral impresa en nuestras conciencias por la que distinguimos entre el bien y el mal.11<\/p>\n<\/p>\n<p>10. Cf. Papa Francisco, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Amoris laetitia, sobre el amor en<\/p>\n<\/p>\n<p>la familia, n. 54.<\/p>\n<\/p>\n<p>11. Cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, nn.1776-1778.<\/p>\n<\/p>\n<p>23. A los medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>Nos dirigimos tambi\u00e9n a los profesionales que se dedican a la comunicaci\u00f3n social<\/p>\n<\/p>\n<p>con un merecido reconocimiento a su trabajo y, a la vez, para al uso correcto de los medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>Particular atenci\u00f3n reclama, en este contexto electoral, el creciente fen\u00f3meno de la desinformaci\u00f3n y los \u00abfake news\u00bb, como la principal amenaza que, en la actualidad atenta contra el sagrado derecho de la ciudadan\u00eda a recibir informaci\u00f3n veraz y objetiva, lo que reclama, por parte de los hacedores de opini\u00f3n redoblados esfuerzos por ajustar su exigente misi\u00f3n a los par\u00e1metros \u00e9ticos que definen la misma.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>B. Preocupaciones.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>24. Vemos con profunda preocupaci\u00f3n como muchos de los problemas que aquejan a la naci\u00f3n dominicana a\u00fan persisten. En v\u00edsperas de nuevas elecciones, rogamos a Dios toque los corazones de los candidatos para que, de ser favorecidos con el voto de los electores, concentren sus energ\u00edas en la b\u00fasqueda de soluciones efectivas a las principales necesidades de la gente. Como aporte a esta necesaria toma de conciencia, nos referimos, a continuaci\u00f3n, a los problemas que consideramos m\u00e1s acuciantes, entre otros.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>25. La violencia.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Nos hemos referido, en diferentes ocasiones, a este mal de la violencia que sacude a nuestra sociedad.<\/p>\n<\/p>\n<p>En particular, nos preocupa hondamente el notable incremento de la violencia intrafamiliar, que tiene como saldo una escala creciente de suicidios y de asesinatos de mujeres por parte de hombres como ya expres\u00e1bamos.<\/p>\n<\/p>\n<p>Pero el problema se extiende tambi\u00e9n a la relaci\u00f3n entre padres e hijos, entre hermanos y otros miembros de la familia. Esta violencia tiene un car\u00e1cter estructural, a cuya base est\u00e1 en el deterioro de la familia, unido a la falta de educaci\u00f3n, la falta de equidad en la distribuci\u00f3n de las riquezas y la carencia de oportunidades, entre otras causas no menos atendibles.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>26. La corrupci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>La corrupci\u00f3n es un c\u00e1ncer que arrastra la Rep\u00fablica Dominicana. Es una de nuestras peores<\/p>\n<\/p>\n<p>contradicciones, si asumimos que dicha pr\u00e1ctica debilita los cimientos de la Naci\u00f3n prostituyendo el servicio p\u00fablico, desarticulando las instituciones y desmoralizando a los ciudadanos. No se escapan a esta apreciaci\u00f3n, aquellos empresarios que, adem\u00e1s de sustraerse de la obligaci\u00f3n de pagar al Estado sus tributos en su af\u00e1n por alcanzar riquezas exorbitantes, niegan a sus propios empleados el salario y<\/p>\n<\/p>\n<p>las conquistas que demandan para una vida digna.<\/p>\n<p><strong>27. Una justicia d\u00e9bil.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Clamamos para que se promuevan las condiciones para el establecimiento de un Poder Judicial imparcial, sujeto al imperio de la Ley, capaz de administrar justicia y dirimir los conflictos sin inclinar la balanza hacia ning\u00fan lado. Quienes ocupen ese importante servicio deben estar conscientes de la responsabilidad que asumen con la misi\u00f3n de impartir justicia, apegados a las normas y principios, sin traspasar sus poderes, ni buscando domesticar la justicia con pr\u00e1cticas corruptas, sobornos e impunidad. Ninguna<\/p>\n<\/p>\n<p>sociedad puede sentirse tranquila sin una administraci\u00f3n de justica eficaz, oportuna y transparente. Somos conscientes de los riesgos que pueden correr los jueces, por lo que es necesario se les ofrezca la debida protecci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>C. Esperanzas.<\/p>\n<\/p>\n<p>28. La agenda pol\u00edtica.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Nuestros candidatos deben presentar una agenda de acciones concretas que indique c\u00f3mo van<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>a enfrentar los graves problemas del pa\u00eds. Dentro de sus propuestas no deben faltar temas como la corrupci\u00f3n administrativa y los caminos para combatirla; la defensa de las dos vidas, tanto de la madre como del hijo por nacer; la violencia ciudadana generalizada y la violencia intrafamiliar como una subcultura que demanda una atenci\u00f3n urgente; un plan de respuesta al problema del cambio clim\u00e1tico<\/p>\n<\/p>\n<p>que incluya entre otras acciones, la definici\u00f3n de pol\u00edticas energ\u00e9ticas basadas en fuentes no convencionales; el debido respeto al orden jur\u00eddico y constitucional; un programa de pol\u00edticas relativas al ordenamiento migratorio y al control de nuestras fronteras; la atenci\u00f3n a los habitantes de las<\/p>\n<\/p>\n<p>periferias urbanas y rurales; las justas inversiones en \u00e1reas primordiales como la salud, la justicia y la seguridad social; una pol\u00edtica de empleo que ofrezca mayores oportunidades para incorporar a los j\u00f3venes a la actividad productiva y, en fin, el combate real de la pobreza, especialmente en aquellos lugares y sectores m\u00e1s vulnerables que demandan mayor atenci\u00f3n por parte del Estado.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>29. Educaci\u00f3n ciudadana.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n juega un rol fundamental en nuestra sociedad y por lo tanto no puede estar ausente en la agenda electoral. Su promoci\u00f3n constituye un imperativo \u00e9tico y una necesidad b\u00e1sica para el sostenimiento y fortalecimiento de la democracia.<\/p>\n<\/p>\n<p>Aprendemos a ser ciudadanos y ciudadanas de forma gradual, en la pr\u00e1ctica. La ciudadan\u00eda se vive y aprende desde el seno de la familia, en la interacci\u00f3n continua entre padres y hermanos. Se desarrolla y practica en la escuela, mediante los procesos de socializaci\u00f3n, participaci\u00f3n, reflexi\u00f3n, y resoluci\u00f3n de conflictos. Se fortalece y ejerce en el \u00e1mbito de la sociedad, donde encuentra su m\u00e1xima<\/p>\n<\/p>\n<p>realizaci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>Frente a la debilidad del sistema escolar hace falta una renovaci\u00f3n formativa que logre realmente avances<\/p>\n<\/p>\n<p>satisfactorios que nos coloquen a otro nivel en nuestra calidad educativa, la cual debe ser el eje fundamental para la educaci\u00f3n dominicana. Alentamos a los padres a cumplir con su misi\u00f3n educadora, poner atenci\u00f3n al comportamiento de sus hijos e inculcarles el valor de la fe como un componente<\/p>\n<\/p>\n<p>esencial para su crecimiento integral.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>30. La convivencia ciudadana.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Si bien es cierto que muchos problemas nos desbordan, debemos empe\u00f1arnos en construir una sana convivencia ciudadana, en todas aquellas cosas en las que los hombres y mujeres de bien<\/p>\n<\/p>\n<p>pueden trabajar unidos sin importar credos religiosos o filiaci\u00f3n pol\u00edtica. Tal es el caso de las Juntas de Vecinos, espacio id\u00f3neo para impulsar iniciativas tendentes a crear un ambiente de mutuo auxilio en temas sencillos como la recogida de la basura, la reglamentaci\u00f3n del tr\u00e1nsito, la educaci\u00f3n vial, el control del ruido, la seguridad urbana, entre otras. Hemos de propiciar la convivencia arm\u00f3nica en los espacios comunes como escuelas, hospitales, centros de trabajo y lugares donde confluyan los vecinos de un<\/p>\n<\/p>\n<p>determinado sector y clubes comunitarios.<\/p>\n<p><strong>31. Pacto Nacional.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Grande es nuestro deseo de que se logre un pacto nacional entre nuestros l\u00edderes pol\u00edticos, en el cual<\/p>\n<\/p>\n<p>suscriban un compromiso p\u00fablico en torno a las propuestas prioritarias para la sociedad dominicana, conformando una agenda nacional y provincial que trascienda los intereses personales y grupales a favor del bienestar colectivo de toda la Naci\u00f3n. Dicho pacto debe incluir el compromiso a gobernar de acuerdo con principios de justicia que garanticen los derechos de todos y una especial dedicaci\u00f3n a los sectores menos pudientes de la sociedad.<\/p>\n<p><strong>IV. EXHORTACI\u00d3N FINAL<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>32. Queremos terminar este mensaje recalcando a todos los dominicanos el compromiso social y pol\u00edtico que deben asumir en la coyuntura actual.<\/p>\n<\/p>\n<p>a) Exhortamos, a honrar el compromiso que la historia nos impone y colaborar mediante la calidad de nuestro voto, a dignificar el ejercicio de la pol\u00edtica favoreciendo a los candidatos que ofrezcan mayor confianza de cara al sempe\u00f1o responsable y \u00e9tico de su servicio a la Naci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>b) Conviene que los sacerdotes y dem\u00e1s agentes de pastoral organicen jornadas de oraci\u00f3n y de reflexi\u00f3n, para profundizar sobre los temas que hemos abordado en el presente documento y sobre otros necesarios para crear conciencia de la importancia para toda sociedad de un comportamiento ejemplar de cada uno de sus ciudadanos.<\/p>\n<\/p>\n<p>Se ha de luchar por hacer de la pol\u00edtica un instrumento cre\u00edble, un medio para construir paz y justicia. Motivamos a los fieles laicos, a integrarse en la actividad pol\u00edtica partidista pero siempre observando los principios morales a que hemos aludido.<\/p>\n<\/p>\n<p>c) El Derecho Can\u00f3nico es claro respecto a la no participaci\u00f3n partidista de los sacerdotes: \u00abNo han de participar activamente en los partidos pol\u00edticos\u00bb (canon 287 \u00a72). Es parte de nuestra misi\u00f3n formar a los feligreses en la escuela de los valores \u00e9ticos y morales, para que puedan, por s\u00ed mismos, hacer una lectura cr\u00edtica de la realidad y discernir lo que es mejor para todos.<\/p>\n<\/p>\n<p>d) Reiteramos al pueblo dominicano nuestra disposici\u00f3n para que en \u00e9stos y en otros temas, promovamos un di\u00e1logo permanente y constructivo para el bien del pa\u00eds. e) Dominicanas y dominicanos: en esta hora decisiva para el futuro de nuestro pa\u00eds, hemos querido llegar a sus conciencias con el mismo esp\u00edritu con que lo hicimos en 1962, dentro de un contexto social y pol\u00edtico diferente, pero frente a un proceso con muchas demandas similares, y fundamentalmente, la necesidad de unas elecciones libres.<\/p>\n<\/p>\n<p>Mantenemos la fe y la confianza de que existe siempre la posibilidad de recomenzar. Unidos en un mismo sentir y con unos mismos objetivos podemos aportar nuestro granito de arena para que el pa\u00eds siga avanzando.<\/p>\n<\/p>\n<p>f) Invitamos a todos a participar en las elecciones como a una fiesta democr\u00e1tica. Trabajemos por un proyecto de Naci\u00f3n donde se d\u00e9 continuidad a los planes de desarrollo. Participemos sin miedo de esta cita con la historia. En lo que resta del proceso electoral debe imperar la caridad y el respeto a las personas. Que ganen quienes el pueblo elija, y que los dem\u00e1s acepten los resultados sin retaliaciones. Ejercitemos el derecho al voto con pleno conocimiento de que se trata de una obligaci\u00f3n moral y patri\u00f3tica.<\/p>\n<\/p>\n<p>33. Rogamos a Nuestra Se\u00f1ora de la Altagracia, Protectora del pueblo dominicano, que interceda por nosotros ante su Hijo Jes\u00fas y que nos ampare en este caminar entre luchas y esperanzas.<\/p>\n<p><strong>Les bendicen,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nicol\u00e1s de Jes\u00fas Cardenal L\u00f3pez Rodr\u00edguez,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Arzobispo em\u00e9rito de Santo Domingo<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Di\u00f3medes Espinal De Le\u00f3n,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo de Mao-Montecristi<\/p>\n<\/p>\n<p>Presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>H\u00e9ctor Rafael Rodr\u00edguez Rodr\u00edguez, M. S. C.,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo de La Vega, Vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Francisco Ozoria Acosta,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, Primado de Am\u00e9rica<\/p>\n<p><strong>Freddy Antonio de Jes\u00fas Bret\u00f3n Mart\u00ednez,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Arzobispo Metropolitano de Santiago de los Caballeros<\/p>\n<p><strong>Jos\u00e9 Dolores Grull\u00f3n Estrella,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo de San Juan de la Maguana<\/p>\n<p><strong>Gregorio Nicanor Pe\u00f1a Rodr\u00edguez,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo de Nuestra Se\u00f1ora de La Altagracia, Hig\u00fcey<\/p>\n<p><strong>Julio C\u00e9sar Corniel Amaro,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo de Puerto Plata<\/p>\n<p><strong>V\u00edctor Emilio Masalles Pere,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo de Ban\u00ed<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Fausto Ram\u00f3n Mej\u00eda Vallejo,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo de San Francisco de Macor\u00eds<\/p>\n<p><strong>Andr\u00e9s Napole\u00f3n Romero C\u00e1rdenas,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo de Barahona<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Santiago Rodr\u00edguez Rodr\u00edguez,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo de San Pedro de Macor\u00eds<\/p>\n<p><strong>Carlos Tom\u00e1s Morel Dipl\u00e1n,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo Auxiliar de Santiago de los Caballeros<\/p>\n<p><strong>Ram\u00f3n Benito \u00c1ngeles Fern\u00e1ndez,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo Auxiliar de Santo Domingo<\/p>\n<\/p>\n<p>Secretario General de la Conferencia del Episcopado Dominicano<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas Castro Marte,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo Auxiliar de Santo Domingo<\/p>\n<p><strong>Faustino Burgos Brisman, C. M.,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo Auxiliar de Santo Domingo<\/p>\n<p><strong>Ram\u00f3n Benito De La Rosa y Carpio,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Arzobispo em\u00e9rito de Santiago de los Caballeros<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas Mar\u00eda De Jes\u00fas Moya,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo em\u00e9rito de San Francisco de Macor\u00eds<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Antonio Camilo Gonz\u00e1lez,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo em\u00e9rito de La Vega<\/p>\n<p><strong>Rafael L. Felipe N\u00fa\u00f1ez,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo em\u00e9rito de Barahona<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Valent\u00edn Reynoso Hidalgo, M. S. C.,<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p>Obispo Auxiliar em\u00e9rito de Santiago de los Caballeros<\/p>\n<h6> 2020-01-24 19:35:06 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=777'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=776'>776<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=777'>777<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>778<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=779'>779<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=780'>780<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1549'>1549<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1550'>1550<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=779'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=1550'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diariodominicano.com Carta Pastoral del 21 de enero de 2020 21 de enero del 2020 INTRODUCCI\u00d3N 1. 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