{"id":33369,"date":"2020-01-27T12:19:02","date_gmt":"2020-01-27T12:19:02","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=33369"},"modified":"2020-01-27T12:19:02","modified_gmt":"2020-01-27T12:19:02","slug":"vecinos-de-rio-intentan-llevar-verde-a-la-jungla-urbana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=33369","title":{"rendered":"Vecinos de R\u00edo intentan llevar verde a la jungla urbana"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"img3\/bras12.jpg\" \/>  <\/p>\n<p>Por DAVID BILLER<\/p>\n<\/p>\n<p>today<\/p>\n<\/p>\n<p>1 of 13<\/p>\n<\/p>\n<p>En esta imagen del 6 de enero de 2020, la activista Al\u00ea Roque sonr\u00ede mirando un \u00e1rbol conf ruta en su casa en la primera favela de R\u00edo, Morro da Providencia, R\u00edo de Janeiro, Brasil. (AP Foto\/Silvia Izquierdo)<\/p>\n<\/p>\n<p>RIO DE JANEIRO (AP) ? Al\u00ea Roque pasea por el asilvestrado huerto en R\u00edo de Janeiro, apartando hojas para se\u00f1alar lo que ayud\u00f3 a plantar el a\u00f1o pasado. \u00abEste cacao, se est\u00e1 desarrollando bien&#8230; Miren a este \u00e1rbol de lima, est\u00e1 lleno&#8230; Montones y montones de tomates&#8230; Ese un a\u00e7ai&#8230;\u00bb, comenta. Parece que siempre hay algo m\u00e1s. \u00abJengibre&#8230; Aguacates&#8230; Pi\u00f1a&#8230; Batata\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>Se agacha ante una batata y decide recogerla con los ni\u00f1os a los que ense\u00f1a a cuidar plantas en este y otros lugares de la comunidad. Adem\u00e1s de proporcionar alimentos gratis a los vecinos, hay otro beneficio: se est\u00e1 mucho m\u00e1s fresco a su sombra, una rareza en esta parte de la ciudad, lejos de la brisa marina de Copacabana e Ipanema.<\/p>\n<\/p>\n<p>Este peque\u00f1o trozo de tierra vac\u00eda se encuentra junto al centro de Providencia, la primera favela de R\u00edo, donde casas humildes se api\u00f1an en \u00e1ngulos improbables y los agujeros de bala revelan la presencia de narcotraficantes.<\/p>\n<\/p>\n<p>Es una de las docenas de lugares donde la gente est\u00e1 iniciando proyectos que aportan algo de verde a un paisaje urbano sin \u00e1rboles, que contrasta con el frondoso bosque que se extiende junto a la ciudad. El grupo activista Catalytic Communities ha identificado proyectos sostenibles en toda la ciudad y trata de fomentar una red de apoyo.<\/p>\n<\/p>\n<p>\u00abParece que ahora, de pronto, incluso en los \u00faltimos seis meses, hay un aumento del inter\u00e9s\u00bb, dijo Theresa Williamson, directora ejecutiva del grupo.<\/p>\n<\/p>\n<p>Roque se\u00f1ala que si los ni\u00f1os se pasan el d\u00eda viendo solo callejones, balas, envoltorios vac\u00edos de drogas y basura, les costar\u00e1 contribuir al mundo con algo bueno. Necesitan espacios donde jugar y coger flores.<\/p>\n<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfC\u00f3mo vas a ense\u00f1arles a los ni\u00f1os sobre la Madre Naturaleza si no tienen contacto con ella?\u00bb, dijo Roque, de 49 a\u00f1os. \u00abEsto podr\u00eda estar ocurriendo en lugares de todo el mundo, en otras favelas, en otros rincones\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>R\u00edo es famosa por las espectaculares vistas de su extrema topograf\u00eda, con su combinaci\u00f3n de selva y costa. Pero mirando m\u00e1s all\u00e1 de las postales se encuentra una imagen de distop\u00eda urbana tras d\u00e9cadas de expansi\u00f3n descontrolada y negligencia del gobierno. Se dice que incluso la estatua de Cristo el Redentor, colocada sobre un monte en la selva cerca de la costa, da la espalda a la mayor parte de la metr\u00f3poli.<\/p>\n<\/p>\n<p>Hay vecindarios enteros desconectados del bosque y, durante el verano, los vecinos sienten en la piel la falta de verde.<\/p>\n<\/p>\n<p>El sol no golpea a todos por igual. Los barrios con vegetaci\u00f3n, que tienden a ser m\u00e1s ricos, sufren menos, mientras que el calor castiga a las amplias extensiones de tejados de aluminio y amianto. Los densos vecindarios de R\u00edo son de los que tienen menos vegetaci\u00f3n en todo el pa\u00eds: 80 de ellos tienen menos de un 1% de cobertura arb\u00f3rea, sobre todo en la industrial Zona Norte. Sin sombra ni evapotranspiraci\u00f3n, las llamadas \u00abislas de calor\u00bb hacen el verano a\u00fan m\u00e1s brutal.<\/p>\n<\/p>\n<p>La temperatura m\u00e1xima en la ciudad alcanz\u00f3 este verano los 40 grados Celsius (100 grados Fahrenheit), pero la gente presta m\u00e1s atenci\u00f3n a la sensaci\u00f3n t\u00e9rmica, que tiene en cuenta el viento y la humedad y alcanz\u00f3 los 54,8 grados Celsius (131 Fahrenheit) el 11 de enero, al borde del r\u00e9cord.<\/p>\n<\/p>\n<p>En la Zona Norte de R\u00edo, la favela de Arara Park es tan densa que se construy\u00f3 una l\u00ednea de comercios de un solo cuarto sobre un desag\u00fce abierto. Son hornos de ladrillo bajo el sol abrasador. Dentro de uno, un sal\u00f3n de belleza, Ingrid Rocha, de 20 a\u00f1os, se inclina bajo un ventilador de techo y tiene otro en el suelo. Su equipo de aire acondicionado no logra combatir el calor, de modo que los clientes solo aparecen pasadas las cuatro de la tarde. Eso implica que Rocha, que est\u00e1 embarazada, tiene que trabajar m\u00e1s de 12 horas para cumplir sus objetivos.<\/p>\n<\/p>\n<p>En el coraz\u00f3n de la favela, Luis Cassiano se sienta en un jard\u00edn sobre el tejado de su caso. Conforme se multiplicaban las casas en el barrio en las \u00fa<\/p>\n<\/p>\n<p>Tras buscar una soluci\u00f3n en internet, decidi\u00f3 instalar un tejado verde con bromelias, plantas suculentas o crasas y un peque\u00f1o \u00e1rbol de quaresmeira con flores. Ahora quiere hacer lo mismo por sus vecinos. Tambi\u00e9n hay una ventaja est\u00e9tica: la favela necesita algo de verde tranquilizador, afirma, para compensar el rojo airado de los ladrillos y el gris melanc\u00f3lico de los tejados.<\/p>\n<\/p>\n<p>Por ahora ha habido pocos interesados, pero \u00absi Dios quiere, la gente comprender\u00e1 que es necesario y urgente y ser\u00e1 un trabajo que ser\u00e1 muy \u00fatil\u00bb, dijo, sentado en el jard\u00edn de su tejado poco despu\u00e9s del mediod\u00eda. \u00abCreo que un d\u00eda, la gente terminar\u00e1 uni\u00e9ndose. Lo necesitaremos. \u00a1S\u00f3lo hay que ver el calor de todos esos tejados juntos!\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>El verde incipiente de estos proyectos es una ruptura con el pasado reciente de R\u00edo, seg\u00fan Washington Fajardo, investigador visitante de pol\u00edtica de vivienda en la Universidad de Harvard. Una pol\u00edtica inspirada en Par\u00eds para plantar \u00e1rboles de sombra se qued\u00f3 a medio camino cuando el modernismo se convirti\u00f3 en la est\u00e9tica imperante en Brasil. \u00daltimamente las obras p\u00fablicas han recurrido a las palmeras porque son resistentes, pero hacen poco por reducir la temperatura.<\/p>\n<\/p>\n<p>\u00abHacer que un \u00e1rbol crezca en un entorno urbano requiere riego, porque la contaminaci\u00f3n hace mucho m\u00e1s dif\u00edcil que un \u00e1rbol joven llegue a la madurez\u00bb, explic\u00f3 Fajardo, que fuera asesor especial del alcalde en asuntos urbanos, desde Cambridge, Massachusetts. \u00abEs extra\u00f1o, a principios del siglo XX sab\u00edamos hacerlo mejor\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>La pol\u00edtica p\u00fablica de R\u00edo est\u00e1 muy por detr\u00e1s de la que tienen ciudades como Se\u00fal, Lisboa, Durban y Medell\u00edn, e incluso capitales de estado brasile\u00f1as como Recife y Belo Horizonte, se\u00f1al\u00f3 Cecilia Herzog, presidenta de Inverde, una organizaci\u00f3n que investiga infraestructura ecol\u00f3gica y ecolog\u00eda urbana. De modo que la gente empieza a tomar la iniciativa, a\u00f1adi\u00f3.<\/p>\n<\/p>\n<p>La ciudad ha empezado a prestar atenci\u00f3n. R\u00edo comenz\u00f3 a plantar este mes especias nativas de \u00e1rbol para crear 25 \u00abislas frescas\u00bb en la Zona Oeste de la ciudad.<\/p>\n<\/p>\n<p>Entre tanto, el calor no hace m\u00e1s que aumentar en Brasil, como en el resto del mundo. Su regi\u00f3n suroeste, donde se encuentra R\u00edo, ha registrado desde 2014 tres de sus a\u00f1os m\u00e1s c\u00e1lidos documentados.<\/p>\n<\/p>\n<p>El calor se hace notar en una plaza en la favela de Providencia. A pesar de que a\u00fan es por al ma\u00f1ana y sopla viento desde lo alto de la colina, Al\u00ea Roque se seca con una toalla el sudor de la frente, el labio superior y la barbilla. Los \u00e1rboles de fruta de la pasi\u00f3n y acelora que plant\u00f3 est\u00e1n empezando a ganar altura. Esos y otros brotes reciben ahora agua de un rudimentario sistema de riego.<\/p>\n<\/p>\n<p>En unas horas har\u00e1 a\u00fan m\u00e1s calor cuando ense\u00f1e a varios preadolescentes a hacer compost, lo que implicar\u00e1 cargar m\u00e1s de 10 cargas de tierra vieja por dos tramos de escaleras hasta el patio trasero de una casa.<\/p>\n<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 aguanta Roque el trabajo y el calor?<\/p>\n<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Quiero hacer al mundo verde!\u00bb, dice, antes de re\u00edrse. Despu\u00e9s vuelve a ponerse seria. \u00abEs porque alguien tiene que hacerlo, sinceramente es eso. Alguien tiene que hacerlo\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<p>___<\/p>\n<\/p>\n<p>El videoperiodista de Associated Press Lucas Dumphreys contribuy\u00f3 a este despacho.<\/p>\n<h6> 2020-01-27 12:19:02 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=759'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=758'>758<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=759'>759<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>760<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=761'>761<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=762'>762<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1549'>1549<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1550'>1550<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=761'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=1550'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por DAVID BILLER today 1 of 13 En esta imagen del 6 de enero de 2020, la activista Al\u00ea Roque sonr\u00ede mirando un \u00e1rbol conf ruta en su casa en la primera favela de R\u00edo, Morro da Providencia, R\u00edo de Janeiro, Brasil. 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