{"id":332552,"date":"2022-02-20T08:49:56","date_gmt":"2022-02-20T12:49:56","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=332552"},"modified":"2022-02-20T08:49:56","modified_gmt":"2022-02-20T12:49:56","slug":"algo-mas-que-palabras-ante-los-retos-actuales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=332552","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS ANTE LOS RETOS ACTUALES"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cTodo esto, a mi juicio, requiere conocerse y reconocerse, aprender y reprenderse, despoblarse de armas y repoblarse de la po\u00e9tica del alma. La bondad naciente del verso que somos, es la \u00fanica inversi\u00f3n que no falla\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>=============================<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El mundo se nos ha quedado peque\u00f1o, pero los retos actuales son variados y abundantes; aunque no hay que tener miedo a nada, tomando como cultivo el aliento de la esperanza. Es cierto que la pesadumbre siempre cohabit\u00f3 entre nosotros; sin embargo, todo se puede vencer, con la implicaci\u00f3n debida para convencer y el tes\u00f3n permanente. Sea como fuere, tenemos el deber de no cruzarnos de brazos, sino de levantar vuelo y desenmascarar el aluvi\u00f3n de atrocidades que nos circundan, rescatando tantos valores olvidados o perdidos, que nos impiden muchas veces llegar a los horizontes claros. Para ello, se requieren respuestas humanitarias colectivas. Hacen falta operaciones de sosiego y aminorar tensiones que nos inflaman de odio y venganza. Ha llegado el momento, sin duda, de activar el coraz\u00f3n y de practicar el abrazo permanente, con la autenticidad del lenguaje como abecedario. Quiz\u00e1s tengamos que ir m\u00e1s all\u00e1 de una mera diplomacia entre an\u00e1logos, despoj\u00e1ndonos de in\u00fatiles ret\u00f3ricas mundanas, para reconducirnos sin la manifiesta ant\u00edtesis de unos contra otros, sean ricos o pobres, blancos o negros; pues, lo significativo es que finalice esta cultura que todo lo envilece de desprop\u00f3sitos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hemos confundido todos los timbres existenciales y caminamos en un desatino permanente. Hay que enmendarse y ganar fortaleza, para cambiar esta atm\u00f3sfera cruel que nos gobierna en cualquier parte del planeta, administrar riesgos y utilizar canales que nos humanicen, cuando menos para prevenir la tormenta de inhumanidades que nos asolan por cualquier esquina. En consecuencia, si importante es resolver nuestras propias controversias internas por medio del sentido com\u00fan, tambi\u00e9n tenemos que rebajar los litigios internacionales, sumando el latir de los corazones diversos con el abrazo permanente de cultos y culturas, de manera que todo entre en sinton\u00eda de entendimiento. Entenderse, sin duda, es el gran reto. No perdamos ocasi\u00f3n de aprender de los caminos recorridos. Esto es fundamental para no perder orientaci\u00f3n y continuar siendo due\u00f1os de nuestros sentimientos, desterrando toda injusticia que nos ciega internamente. Junto a este c\u00famulo de inmoralidades, tampoco podemos cerrar nuestros o\u00eddos, al eco del fuerte oleaje de dramas colectivos. Urge, por consiguiente, despertar y extender la mano. Se impone, mal que nos pese, un cambio de orden moral. Algunos trastornos habituales, aunque nos desesperan conviven con nosotros; y, lo que es peor, nos hemos acostumbrado a ellos, amortaj\u00e1ndonos en vida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ante este cuadro dram\u00e1tico, es obvio, que necesitamos con urgencia otro esp\u00edritu m\u00e1s arm\u00f3nico, que se abstenga de ese af\u00e1n dominador del mundo, mediante el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia pol\u00edtica de cualquier pa\u00eds, la utilizaci\u00f3n armament\u00edstica y tantos otros esquejes demoledores, que lo \u00fanico que generan son divisiones y m\u00e1s miseria humana. La justicia requiere ganar conciencia para no repetir contiendas destructivas. El di\u00e1logo, \u00fanicamente el verdadero intercambio de pulsos compartidos, es lo que proporciona la soluci\u00f3n de los conflictos. Dejemos de enga\u00f1arnos. No derrotemos nuestro propio raciocinio en la era del conocimiento. Hag\u00e1monos examen de rectitud a nuestros comportamientos. De entrada, personalmente, me niego a que nos rija un ambiente de impunidad, donde cada cual pueda hacer lo que le venga en gana. Hay que gestionar otros ritmos m\u00e1s responsables. Quitemos de nuestros andares este malestar social, resultado del fracaso generalizado educativo, e impong\u00e1monos otros movimientos m\u00e1s solidarios de promoci\u00f3n integradora como humanidad, lo que conlleva sentirse familia unida e indivisible, ya que nada de lo que ocurre, por lejano que lo consideremos, nos va a resultar ajeno.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Indudablemente, no podemos continuar alcanzando las m\u00e1s altas cotas de inseguridad e incertidumbre, generadas en parte por el incremento de la desigualdad, la crisis clim\u00e1tica y la pandemia de COVID-19.&nbsp; Precisamente, hace unos d\u00edas, reivindicaba el Secretario General de Naciones Unidas, la extrema precipitaci\u00f3n de insuficiencias. Lo dec\u00eda as\u00ed: \u201cNecesitamos un aumento de la diplomacia para la paz, un aumento de la voluntad pol\u00edtica para la paz y un aumento de la inversi\u00f3n para la paz\u201d. Todo esto, a mi juicio, requiere conocerse y reconocerse, aprender y reprenderse, despoblarse de armas y repoblarse de la po\u00e9tica del alma. La bondad naciente del verso que somos, es la \u00fanica inversi\u00f3n que no falla. Yo as\u00ed lo entiendo. Por ello, hay que invertir en transformarnos, para que el mundo en vez de parecer un polvor\u00edn a punto de explotar, por el no entenderse de sus moradores, se convierta en un aut\u00e9ntico hogar, donde nadie sobre y todos seamos precisos. Asumamos que la paz llega si en verdad vive en la mano de todos. Desde luego, es una responsabilidad universal, que pasa por la acci\u00f3n de cada ser humano, a trav\u00e9s de los peque\u00f1os actos de cada d\u00eda. Todo esto se refrenda con la consideraci\u00f3n y el respeto de uno mismo, hacia s\u00ed y hacia todo lo que le rodea.<strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO \/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>20 de febrero de 2022.-<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTodo esto, a mi juicio, requiere conocerse y reconocerse, aprender y reprenderse, despoblarse de armas y repoblarse de la po\u00e9tica del alma. 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