{"id":32511,"date":"2019-04-27T23:26:21","date_gmt":"2019-04-27T23:26:21","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.ddns.net\/?p=32511"},"modified":"2019-04-27T23:26:21","modified_gmt":"2019-04-27T23:26:21","slug":"feminicidio-en-mexico-25-anos-de-impunidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=32511","title":{"rendered":"Feminicidio en M\u00e9xico: 25 a\u00f1os de impunidad"},"content":{"rendered":"<p><body><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"img3\/feminicidio-mexico.jpg\" \/><br \/><img decoding=\"async\" src=\"img3\/cuatro27.png\" \/><br \/><img decoding=\"async\" src=\"img3\/download.png\" \/>  <\/p>\n<p><strong>Guadalupe Andrade Olvera, David Barrios Rodr\u00edguez<\/strong><\/p>\n<p>ALAI AMLATINA<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Nadie presta atenci\u00f3n a estos asesinatos, pero en ellos se esconde el secreto del mundo&#8230;<\/p>\n<\/p>\n<p>2666 Roberto Bola\u00f1o<\/p>\n<\/p>\n<p>Yo creo que lo que est\u00e1 sucediendo aqu\u00ed desde 1993 es un negocio redondo con ellas. Cuando digo un negocio redondo es desde que las secuestran, yo creo que las usan, luego las explotan totalmente, en todo sentido. Si no explotan sus huesos es tal vez porque su dinero o su tecnolog\u00eda no les haya dicho que en el hueso todav\u00eda hay algo que sacar.<\/p>\n<\/p>\n<p>Francisca Galv\u00e1n (abogada y activista contra los feminicidios en Ciudad Ju\u00e1rez)<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Desentra\u00f1ar la barbarie<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>La propagaci\u00f3n de distintas formas de violencia en M\u00e9xico caracteriza el recorrido del pa\u00eds en el Siglo XXI. Esto ha ocurrido en el marco de una estrategia de militarizaci\u00f3n de la seguridad p\u00fablica que de manera alarmante, ha provocado el asesinato de cientos de miles de personas. Para contrastarlo con el recorrido colombiano, baste considerar que en el periodo 2006-2018 han sido asesinadas alrededor de 250 mil personas, una cifra mayor al periodo 1958-2012 reportado por el Informe Basta Ya para el pa\u00eds andino y que suele ser considerado un ejemplo de violencia estatal y social a nivel mundial (Centro Nacional de Memoria Hist\u00f3rica-Grupo de Memoria Hist\u00f3rica, 2013). Algo similar ocurre con el fen\u00f3meno de la desaparici\u00f3n forzada, que para M\u00e9xico en estos 12 a\u00f1os establece un estimado de 40 mil personas de las cuales se desconoce su paradero y que superan los datos m\u00e1s difundidos sobre dictaduras emblem\u00e1ticas del Cono Sur como Chile, Argentina y Uruguay durante la segunda mitad del siglo pasado.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Sin embargo, consideramos que el paisaje mexicano en implosi\u00f3n no debe ocultarnos las expresiones espec\u00edficas que comporta. Un \u00e1mbito que ha resultado invisibilizado y negado es el incremento y sofisticaci\u00f3n de las formas de violencia contra las mujeres. El lanzamiento de la \u00abguerra contra el narcotr\u00e1fico\u00bb acrecent\u00f3 este tipo de asesinatos, principalmente en lo que respecta a las mujeres j\u00f3venes y precarizadas, despu\u00e9s de un m\u00ednimo hist\u00f3rico registrado en 2007. Entre los a\u00f1os 2012 y 2016 se observaron estad\u00edsticas por encima de los 2 mil setecientos feminicidios, con una tendencia de 7 mujeres asesinadas por d\u00eda. Esto escal\u00f3 a\u00fan m\u00e1s para enero de 2019 en que se reportan cifras de 10 mujeres asesinadas cada d\u00eda en el pa\u00eds.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Tabla I. Defunciones femeninas con presunci\u00f3n de homicidio en M\u00e9xico (1993-2010)<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Violencia feminicida en M\u00e9xico. Caracter\u00edsticas, tendencias y nuevas expresiones en las entidades federativas, 1985-2010. Tabla dise\u00f1ada por Guadalupe Andrade Olvera con datos del reporte ONU Mujeres (2012).<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Lo anterior, que ya es en s\u00ed mismo sintom\u00e1tico de una sociedad atravesada por la violencia, comporta otras caracter\u00edsticas que es preciso develar. En el presente texto sugerimos la hip\u00f3tesis de que el asesinato sistem\u00e1tico de mujeres, as\u00ed como el incremento en la exhibici\u00f3n de la crueldad con la que se les asesina, normalizan el fen\u00f3meno rest\u00e1ndole sensibilidad y tratamiento social al problema. Consideramos que la instalaci\u00f3n de la violencia feminicida en el escenario cotidiano, como expresi\u00f3n extrema, eleva el umbral de las violencias cometidas contra las mujeres. Tambi\u00e9n amedrenta y desvaloriza sus vidas. De manera que la desaparici\u00f3n forzada de ni\u00f1as y adolescentes, las violaciones, la tortura, explotaci\u00f3n sexual y laboral, el acoso callejero y la generalizaci\u00f3n de las violencias machistas, se reproducen y justifican con pasmosa naturalidad en el mismo c\u00edrculo de impunidad.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Tabla II. Gr\u00e1fico violaciones sexuales denunciadas, procesadas y penalizadas (1997-2010)<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Recuperado de ONU Mujeres. (2012). Violencia feminicida en M\u00e9xico. Caracter\u00edsticas, tendencias y nuevas expresiones en las entidades federativas, 1985-2010, pp. 78.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>La incubaci\u00f3n del feminicidio en Ciudad Ju\u00e1rez<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Antes de la ca\u00edda de M\u00e9xico en este abismo con el lanzamiento de la estrategia de guerra gubernamental, Ciudad Ju\u00e1rez funcion\u00f3 como laboratorio de una serie de pol\u00edticas que ser\u00edan instrumentadas despu\u00e9s en el resto del pa\u00eds. En t\u00e9rminos econ\u00f3micos y desde la mirada oficial y del gran capital fue presentada como una ciudad modelo de globalizaci\u00f3n, puesto de avanzada de la implementaci\u00f3n del Tratado de Libre Comercio de Am\u00e9rica del Norte. En t\u00e9rminos pol\u00edticos, fue uno de los primeros lugares donde hubo triunfos del Partido Acci\u00f3n Nacional (de derecha) y que a la larga dio lugar a la alternancia con el Partido Revolucionario Institucional, lo que funcion\u00f3 durante las \u00faltimas d\u00e9cadas como una suerte de bipartidismo neoliberal, coloquialmente conocido como PRIAN.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>A partir de 1993 emergen a la opini\u00f3n p\u00fablica los casos de decenas y despu\u00e9s cientos de mujeres que desaparecen en la ciudad y reaparecen despu\u00e9s de ser asesinadas, mutiladas y con muestras de tortura sexual en distintos parajes de la ciudad. Sin embargo, es hasta 1998 que el movimiento de familiares de las v\u00edctimas, en compa\u00f1\u00eda de activistas y acad\u00e9micas consiguen caracterizar los asesinatos desde la categor\u00eda feminicidio. En su definici\u00f3n m\u00e1s b\u00e1sica constituye una metodolog\u00eda feminista para entender y denunciar el asesinato mis\u00f3gino de mujeres cometido por hombres, por razones de sexo y g\u00e9nero.1<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Gayle Rubin define el sistema sexo\/g\u00e9nero como el conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad biol\u00f3gica en productos de la actividad humana, y en la cual se satisfacen esas necesidades humanas transformadas. Por lo tanto la subordinaci\u00f3n de las mujeres es consecuencia de las relaciones que producen y organizan el sexo y el g\u00e9nero. El g\u00e9nero no es algo que est\u00e1 dado, sino que se construye a partir del sexo, interpretado desde el discurso hegem\u00f3nico de forma binaria. De esta manera el feminicidio se ha entendido tambi\u00e9n desde el feminismo como una pr\u00e1ctica de violencia masculina para castigar a las mujeres que no respetan lo normativo al g\u00e9nero. A pesar de ello, el Estado mexicano se ha resistido a introducir la categor\u00eda como tipificaci\u00f3n penal a nivel federal, si bien algunas legislaciones locales lo han incorporado.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Actualmente el feminicidio est\u00e1 contemplado en varias jurisdicciones latinoamericanas: Costa Rica (2007), Guatemala (2008), Chile (2010), El Salvador (2010), Per\u00fa (2011), M\u00e9xico (2011), Nicaragua (2012) y Brasil (2015). En la academia se contin\u00faa desarrollando su definici\u00f3n y los movimientos sociales han logrado legitimar su presencia en el discurso p\u00fablico. Pese a ello, no se ha registrado una disminuci\u00f3n del asesinato de mujeres en ninguno de estos pa\u00edses y nuestra regi\u00f3n tiene los mayores \u00edndices en feminicidios a nivel mundial.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de 2018 cuando se cumplieron 25 a\u00f1os de la emergencia p\u00fablica de estos cr\u00edmenes en Ju\u00e1rez, ciudad vuelta emblema de este tipo de violencia contra las mujeres, resulta sorprendente e inquietante que a\u00fan no se sepa con claridad qu\u00e9 es lo que ha permitido que esto haya sucedido y que no deje de suceder.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Proponemos observar la relaci\u00f3n entre esa condici\u00f3n de violencias desbordadas y la conformaci\u00f3n de Ju\u00e1rez como un laboratorio social de distintas pol\u00edticas, en las que ha tenido un papel determinante la violencia estructural que ha sido pacientemente confeccionada desde hace d\u00e9cadas. En t\u00e9rminos laborales, desde la d\u00e9cada de los sesenta, pero con mayor \u00e9nfasis desde los a\u00f1os ochenta, fue punta de lanza del modelo productivo maquilador, mismo que contribuir\u00eda a la redefinici\u00f3n de las relaciones laborales en distintas regiones del planeta. La cara oculta del auge maquilador, es que trajo consigo modificaciones en las condiciones laborales que despu\u00e9s se generalizar\u00edan con el neoliberalismo y que en el caso de la maquila, implican una competencia con otros pa\u00edses por contar con los salarios m\u00e1s bajos en pos de \u00abcompetitividad\u00bb; as\u00ed como otras caracter\u00edsticas identificadas con la \u00abflexibilizaci\u00f3n laboral\u00bb, que elimina la seguridad de las\/los trabajadores en beneficio de la acumulaci\u00f3n de capital. A partir de ello se han precarizado las condiciones de trabajo y se ha restringido la organizaci\u00f3n laboral. A esto hay que agregar que las actividades desarrolladas en las maquilas consisten en movimientos repetitivos, desgastantes y en los que se esfuma todo contacto con el resultado del trabajo.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>A ello agregamos la cualidad fronteriza de la urbe que, por un lado, abarata los costos de producci\u00f3n y transporte hacia Estados Unidos, y por otro es un lugar en que constantemente se renueva la mano de obra dispuesta para trabajar en las maquiladoras. Es una ciudad abierta para el cruce de mercanc\u00edas y cerrada para el tr\u00e1nsito de personas. Cuenta con una poblaci\u00f3n flotante conformando un tejido social no convencional: en ocasiones habitando la ciudad de manera provisional al intentar arribar a Estados Unidos o vincul\u00e1ndose al trabajo en las plantas maquiladoras por un cierto tiempo.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Como se\u00f1al\u00e1bamos al inicio, es a partir de 1993 que comenz\u00f3 a hacerse p\u00fablico el asesinato sistematizado de mujeres, en muchos casos vinculadas al trabajo en los parques industriales. A pesar de la resonancia que tuvieron estos cr\u00edmenes, el asesinato de ni\u00f1as, adolescentes y mujeres en Ciudad Ju\u00e1rez se ha mantenido constante, con alzas considerables en ciertos periodos como entre 1995 y 1996 y m\u00e1s acentuado a\u00fan, con un incremento en una tasa de 26.68 por ciento entre 2008 y 2010. En Ju\u00e1rez a las mujeres se les contin\u00faa privando violentamente de la vida en un contexto cada vez m\u00e1s complejo que pareciera extenderse a otras regiones del pa\u00eds. Por ello conviene ubicar las especificidades de la violencia feminicida distinguiendo los tipos, m\u00f3viles, estrategias, as\u00ed como su dimensi\u00f3n expresiva y simb\u00f3lica.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>En este sentido resulta \u00fatil la periodizaci\u00f3n que propone la investigadora del Colegio de la Frontera Norte, Julia Mon\u00e1rrez (2015), donde ubica dos tiempos y dos modalidades distintas de violencia extrema contra las mujeres. En primer lugar la violencia feminicida del pasado, que se reconoce a partir de 1993 como mecanismo disciplinar para la modernizaci\u00f3n de la ciudad maquiladora, en supuestos tiempos de paz en los que se reproducen tres elementos en la manera de asesinar mujeres:<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>1) Los c\u00f3digos: las v\u00edctimas son identificadas como mujeres j\u00f3venes, morenas, estudiantes, obreras, ni\u00f1as, todas ellas econ\u00f3micamente marginales.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>2) La firma: la violencia feminicida es acompa\u00f1ada por otras violencias antes del exterminio, como desaparici\u00f3n, tortura, mutilaci\u00f3n, y\/o violaci\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>3) La sexualizaci\u00f3n del crimen: La marca de violencias sexuales en el acto feminicida o la sobre exposici\u00f3n del sexo en los cad\u00e1veres depositados en escenarios transgresores.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>En segundo lugar, la violencia feminicida contempor\u00e1nea cuyo inicio se puede ubicar en la primera d\u00e9cada del siglo XXI. Esta se reorganiza con mayor fuerza a partir de 2008 con el lanzamiento de la guerra contra el narcotr\u00e1fico como proyecto estatal. Las mujeres en este segundo ciclo de la violencia feminicida mueren \u00abrafagueadas\u00bb (acribilladas), \u00ablevantadas\u00bb (secuestradas por comandos armados), \u00abencobijadas\u00bb (apareciendo asesinadas envueltas en frazadas), \u00abenteipadas\u00bb (asesinadas, amordazadas y maniatadas con cinta adhesiva), acuchilladas o estranguladas.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n se\u00f1alaremos las caracter\u00edsticas de ambos periodos y las continuidades con la generalizaci\u00f3n de estos cr\u00edmenes en el M\u00e9xico contempor\u00e1neo.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>La violencia feminicida del primer ciclo<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los a\u00f1os noventa, la disputa por el esclarecimiento de los cr\u00edmenes se enfrentaba, por un lado, con la condena social que hac\u00eda de las j\u00f3venes responsables de su muerte: se les acusaba de llevar una \u00abdoble vida\u00bb, de comportamientos considerados inmorales, o por adoptar h\u00e1bitos transgresores de la tradici\u00f3n (incluida la autosuficiencia econ\u00f3mica). Esta imagen, especialmente de aquellas trabajadoras de las maquilas que los fines de semana sal\u00edan a divertirse a los bares y cantinas, las hizo acreedoras del sobrenombre de \u00abmaquilocas\u00bb. Esto posibilit\u00f3 desde aquellos a\u00f1os la proliferaci\u00f3n de alocuciones, ahora aplicadas al resto de la poblaci\u00f3n, en el sentido de afirmar que: \u00aben algo andaban\u00bb, \u00abpor algo habr\u00e1 sido\u00bb. La construcci\u00f3n social de ese estigma tambi\u00e9n es perceptible en la forma de referirse a las mujeres asesinadas como \u00ablas muertas de Ju\u00e1rez\u00bb, con lo que se dilu\u00eda el marco de violencias en el cual se desarrollaba el fen\u00f3meno. Por otro lado, cuando Ju\u00e1rez era promovida como modelo de la globalizaci\u00f3n por las actividades econ\u00f3micas ah\u00ed desarrolladas, autoridades del gobierno y grupos empresariales consideraban que la denuncia por la desaparici\u00f3n y asesinatos de mujeres constitu\u00edan una campa\u00f1a para deteriorar la imagen de una ciudad \u00abpujante\u00bb.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a estos cr\u00edmenes se han formulado las m\u00e1s diversas hip\u00f3tesis. Desde la presencia de asesinos seriales, producci\u00f3n de pel\u00edculas snuff, ritos de iniciaci\u00f3n para los integrantes de los grupos delictivos o la existencia de un il\u00edcito transnacional que vincula a gente poderosa en ambos lados de la frontera.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>En todo caso, de nada sirvieron las investigaciones de las polic\u00edas locales y las instancias de procuraci\u00f3n de justicia nacionales, quienes inculparon a presuntos asesinos seriales e incriminaron a chivos expiatorios cuyas confesiones fueron sacadas mediante tortura. Tambi\u00e9n han entregado a las familias restos que no coincid\u00edan con las de sus j\u00f3venes desaparecidas. Ni siquiera resultaron del todo esclarecedoras las intervenciones de actores internacionales como el Bur\u00f3 Federal de Investigaci\u00f3n de Estados Unidos (FBI) o el Equipo Argentino de Antropolog\u00eda Forense (EAAF). Tampoco han sido suficientes las profusas y en muchos casos valiosas investigaciones desde el \u00e1mbito del periodismo y la academia para saber a ciencia cierta cu\u00e1les fueron los agentes que produjeron ese dram\u00e1tico fen\u00f3meno. El Estado mexicano que incluso ha recibido una sentencia por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el caso conocido como \u00abCampo algodonero\u00bb, se ha limitado a cumplir con algunos de los resolutivos de la misma, excluyendo aquellos puntos que introducen la posibilidad de justicia para las j\u00f3venes asesinadas y sus familias.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Violencia feminicida del segundo ciclo<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Sin embargo, lo peor a\u00fan estaba por llegar. En 2008 a partir del despliegue en la ciudad fronteriza de 8 mil efectivos militares, fue ubicada como la urbe m\u00e1s violenta y peligrosa del planeta. Comandos clandestinos que se movilizaban dentro de una ciudad sitiada por las fuerzas federales sembraron el terror en Ju\u00e1rez. Masacres en centros de atenci\u00f3n de adicciones, fiestas juveniles e incluso dentro de c\u00e1rceles, dieron paso a la modalidad de ejecuciones diarias de personas desarmadas en la v\u00eda p\u00fablica. En 2011 cuando comienzan a decaer las cifras de asesinato, se estima que 9 mil personas hab\u00edan muerto en la ciudad durante ese periodo de violencia. Organizaciones sociales renombraron a Juaritos como el epicentro del dolor y la barbarie.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Es precisamente durante este lapso de tiempo que la desaparici\u00f3n y asesinato de mujeres se incrementaron como nunca antes. En esta nueva etapa los cr\u00edmenes fueron ocultados a partir de la instalaci\u00f3n de un \u00absentido com\u00fan\u00bb que se\u00f1ala que cualquier muerte violenta est\u00e1 relacionada con pugnas entre facciones del \u00abcrimen organizado\u00bb. Por otra parte, lo que ha revelado la movilizaci\u00f3n de madres y familiares, as\u00ed como investigaciones puntuales, es que la ocupaci\u00f3n militar y el enfrentamiento entre las distintas organizaciones de la econom\u00eda criminal ilegal, reforzaron y ampliaron el circuito de trata de mujeres con objetivos de explotaci\u00f3n sexual. Polic\u00edas, militares e integrantes de los brazos armados de los c\u00e1rteles elevaron la demanda que llev\u00f3 al incremento en la desaparici\u00f3n y asesinato de mujeres en la ciudad. En relaci\u00f3n a ello, es posible establecer un v\u00ednculo entre lo que ocurri\u00f3 en Ju\u00e1rez en ese momento y su extensi\u00f3n ulterior a otras geograf\u00edas del pa\u00eds. La proliferaci\u00f3n de armas de fuego gracias a los controles laxos de tr\u00e1fico ilegal, la ocupaci\u00f3n militar del espacio p\u00fablico, la evoluci\u00f3n del fen\u00f3meno migratorio que fue incorporada como actividad de las estructuras de la econom\u00eda criminal ilegal, as\u00ed como otras actividades m\u00e1s, encubiertas por \u00abla guerra contra el narcotr\u00e1fico\u00bb han garantizado los medios para el asesinato an\u00f3nimo de miles de mujeres en el pa\u00eds. Se trata de las cifras negras del feminicidio que se ocultan en las \u00abbajas colaterales\u00bb de la guerra.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Respecto a Ju\u00e1rez, de nuevo las calles del Centro de la ciudad fueron identificadas como el lugar donde un modus operandi perfeccionado durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os reproduce la desaparici\u00f3n sistem\u00e1tica de mujeres de sectores populares. La confesi\u00f3n en 2015 de un grupo de personas involucradas en estas desapariciones permiti\u00f3 conocer algunos elementos del funcionamiento de estas redes.2<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>El acto feminicida en este segundo ciclo presenta una clara transici\u00f3n hacia el espacio p\u00fablico. Su distribuci\u00f3n espacial tiene una mayor incidencia en lotes bald\u00edos y vialidades principales, dos elementos predominantes en la configuraci\u00f3n de la ciudad. De tal manera que 80.61 por ciento de los casos de feminicidio contabilizados desde 1993 hasta 2010 tuvieron lugar en estos lugares, 48.41 por ciento en lotes bald\u00edos y 31.80 en vialidades principales.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>El grupo m\u00e1s vulnerable a la violencia feminicida, de acuerdo a los casos contabilizados en ambos ciclos, corresponde al de mujeres entre 20 y 29 a\u00f1os de edad. En Ju\u00e1rez en este lapso (1993-2010) se presentaron 228 casos, que signific\u00f3 el 25.7 por ciento del total. A este grupo le sigue el de las v\u00edctimas entre 30 y 39 a\u00f1os, que acumul\u00f3 el 23.6 por ciento del total.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>La muerte de la mayor\u00eda de las v\u00edctimas no se debi\u00f3 a una sola agresi\u00f3n, los cuerpos manifiestan m\u00faltiples actos violentos. No obstante, se acent\u00faa una diferencia entre el primer y el segundo ciclo. En el primero, golpes y armas blancas corresponden al acto letal, mientras que en el segundo la muerte es provocada por arma de fuego, los casos de este tipo en el mismo periodo son 449 (50.6% del total). Hasta 2007, antes de que se pusiera en marcha el Operativo Conjunto Chihuahua (ocupaci\u00f3n militar de la ciudad), los feminicidios ejecutados con arma de fuego hab\u00edan sido 129 por lo que no representaban el principal tipo de agresi\u00f3n. Fue hasta 2008 que el arma de fuego se comenz\u00f3 a utilizar como el principal instrumento para el acto letal en Ju\u00e1rez y el resto del pa\u00eds. En Ju\u00e1rez el promedio de nueve v\u00edctimas anuales entre 1993 y 2007 ascendi\u00f3 hasta 88 en 2008, 146 en 2009 y 86 hasta junio de 2010.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Estimaciones m\u00e1s recientes, se\u00f1alan que en estos 25 a\u00f1os han sido asesinadas alrededor de 1,779 mujeres en la ciudad (Mart\u00ednez Prado, 2018), aunque habr\u00eda que considerar tanto la cifra negra, como el fen\u00f3meno de desaparici\u00f3n forzada vigente y la actualizaci\u00f3n del fen\u00f3meno. Las 11 regiones cr\u00edticas del feminicidio en ambos ciclos se han ubicado en zonas consideradas de \u00abexclusi\u00f3n social\u00bb en la periferia de la ciudad, lo que implica d\u00e9ficits en acceso a servicios p\u00fablicos, equipamiento e infraestructura urbana, seguridad p\u00fablica, y condiciones de marginalidad y pobreza.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>La sociedad patriarcal que se devora a s\u00ed misma<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Aunque el aumento m\u00e1s dr\u00e1stico del feminicidio en Ju\u00e1rez ocurre en el marco de la guerra en el espacio p\u00fablico, se\u00f1alamos la posibilidad de que esto influya en el incremento y las formas de los feminicidios en los espacios dom\u00e9sticos. Para ello recuperamos el planteamiento de Rita Segato a partir de su investigaci\u00f3n en Ciudad Ju\u00e1rez en donde propone la existencia de violencias b\u00e9licas, de crueldad sobre el cuerpo femenino para simbolizar la destituci\u00f3n del enemigo como fuerza respetable \u00abque son de manual, y que luego reingresan al campo de lo dom\u00e9stico\u00bb (Segato, 2016). Consideramos que el abandono de cad\u00e1veres femeninos que ostentan las marcas de m\u00faltiples tipos de violencia adem\u00e1s de la letal, como un ejercicio que se reitera en el espacio p\u00fablico, normaliza la violencia feminicida y la generalizaci\u00f3n de las violencias machistas en la pr\u00e1ctica cotidiana, m\u00e1s all\u00e1 de la participaci\u00f3n de grupos del crimen organizado. Esto, aunque dichos grupos protagonicen la inauguraci\u00f3n de nuevas y m\u00e1s crueles formas de aniquilamiento que se instauran en el resto de relaciones sociales.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Desde hace 25 a\u00f1os, pero sobre todo con la violencia feminicida correspondiente al segundo ciclo al que hemos aludido, convivimos con im\u00e1genes de la violencia feminicida exhibida no s\u00f3lo sobre los cuerpos de las v\u00edctimas en el espacio p\u00fablico, sino re interpretada y masificada a trav\u00e9s de la prensa, la televisi\u00f3n e internet. Este patr\u00f3n period\u00edstico que tuvo inicio en el pa\u00eds con el caso de Ju\u00e1rez, en el que sin ninguna responsabilidad se publicaban fotograf\u00edas de los cad\u00e1veres femeninos, desnudos o semidesnudos, en las portadas de los diarios locales, se ha expandido en la cotidianidad del pa\u00eds como elemento refuncionalizador en la forma de reproducci\u00f3n del espacio. Exponemos a continuaci\u00f3n algunas implicaciones.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Ejemplo de la espectacularizaci\u00f3n del feminicidio I<\/p>\n<\/p>\n<p>Publicado en diario Reforma, 23 de mayo 2018, Izcalli, Estado de M\u00e9xico.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Ejemplo de la espectacularizaci\u00f3n del feminicidio II.<\/p>\n<\/p>\n<p>Publicado en el diario El gr\u00e1fico, 11 de febrero 2019, Tepalcingo, Morelos.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>La presentaci\u00f3n permanente del feminicidio en nuestra cotidianidad, le otorga una calidad de espect\u00e1culo p\u00fablico, que si bien ha sido un elemento detonante para que se le preste atenci\u00f3n al asesinato de mujeres en el pa\u00eds, produce un auditorio aterrorizado, pero que tambi\u00e9n asiste resignadamente al espect\u00e1culo de la violencia con una creciente naturalidad. La velocidad con que un caso reemplaza al anterior, un d\u00eda tras otro, desgasta la capacidad de registro de la comunidad y le resta profundidad a su tratamiento. Convirti\u00e9ndolo en una noticia m\u00e1s del d\u00eda, en un hecho banal, superfluo.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Las fotograf\u00edas que se viralizan en los medios exhiben los cuerpos con un conjunto de mensajes textuales y simb\u00f3licos que fortalecen la idea de vulnerabilidad y desvalorizaci\u00f3n sobre la vida de las mujeres en general. Reproducen la normatividad que se le atribuye socialmente al g\u00e9nero femenino o feminizado. Ya que si bien no todos los casos presentan evidencia de violaci\u00f3n sexual, el cuerpo de las v\u00edctimas est\u00e1 m\u00e1s presente que en otro tipo de asesinatos. Como se\u00f1ala Mariana Berlanga (2018), en el feminicidio el cuerpo sexuado aparece sobre expuesto en el espacio, en ellos recae la violencia en su m\u00e1xima expresi\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 del homicidio. En palabras de Rita Segato (2016) en ellos se escriben las violencias brutales del patriarcado de alta intensidad.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Estas violencias expuestas en los cad\u00e1veres, que muestran una aproximaci\u00f3n sobre los niveles de sufrimiento a los que fueron sometidas las v\u00edctimas, reiteran tambi\u00e9n una pol\u00edtica de miedo. Pero no un miedo neutral, sino atravesado con expresiones de g\u00e9nero que permitan comunicar de manera eficiente la existencia de \u00abvidas precarias\u00bb como las denomina Judith Butler (2006), a un p\u00fablico espec\u00edfico: las equivalentes a esos cuerpos. Caracterizadas adem\u00e1s de la condici\u00f3n de sexo y g\u00e9nero como personas precarizadas, de bajos ingresos y por lo tanto de bajo valor social.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Bajo esta representaci\u00f3n, el feminicidio contiene un gran significado pol\u00edtico. Como mencion\u00e1bamos, centra el cuerpo femenino como territorio de guerra en el que son experimentadas nuevas formas de crueldad y aniquilamiento, que en tanto ejercicio masculino, autoriza la reproducci\u00f3n de esas violencias no s\u00f3lo por parte de poderosos grupos criminales, sino como acci\u00f3n por medio de la cual los hombres pueden reafirmar su poder dentro de su propio c\u00edrculo de dominio, como el dom\u00e9stico en la organizaci\u00f3n de la sociedad heteropatriarcal. Esta lecci\u00f3n extrema amplifica el umbral de tolerancia de la sociedad hacia el resto de dimensiones de la violencia machista, que en comparaci\u00f3n al cruel escenario de muerte resultan minimizadas.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Finalmente, el ejercicio repetitivo establece que el feminicidio es una realidad impune en el pa\u00eds. La respuesta omisa del estado configura una suerte de institucionalizaci\u00f3n de la violencia feminicida que legitima la violencia sistem\u00e1tica contra las mujeres, garantiza mecanismos de negligencia gubernamental para los agresores y criminalizaci\u00f3n para las v\u00edctimas. A la vez constituye la instalaci\u00f3n del miedo como filtro para la intervenci\u00f3n estatal, sirvi\u00e9ndose de su instrumentalizaci\u00f3n como estrategia de disciplinamiento social dirigida tanto para quienes involuntariamente asisten a este ejercicio de espectacularizaci\u00f3n del feminicidio, como para las mujeres organizadas, a quienes desmoraliza e intenta desmovilizar.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Apuntamos entonces dos elementos de comprensi\u00f3n sobre este modelo de violencia que se expande por M\u00e9xico. En primer lugar, el reconocimiento de que la condici\u00f3n de posibilidad para la desaparici\u00f3n de mujeres es la existencia de una infraestructura y un organigrama de complicidades que incluye, para el caso de Ju\u00e1rez, pero que habr\u00eda que explorar para otros contextos del pa\u00eds; a comerciantes, estructuras de la econom\u00eda criminal ilegal, polic\u00edas municipales, estatales, federales y a las Fuerzas Armadas. Dicha estructura incluye tareas de investigaci\u00f3n sobre las adolescentes a ser desaparecidas y conexiones con otros lugares del Estado de Chihuahua y de Estados Unidos. Las mujeres secuestradas han sido destinadas para ser explotadas sexualmente (por sus captores, autoridades y fuerzas federales) y para fungir como vendedoras de estimulantes ilegales.3<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>En segundo lugar, reiteramos el car\u00e1cter de Ju\u00e1rez como laboratorio de estas pr\u00e1cticas porque durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os, las autoridades han experimentado la manera de tratar con las familias de las v\u00edctimas; formando comisiones, creando fiscal\u00edas especializadas, otorgando financiamientos a Organizaciones No Gubernamentales, entregando restos falsos, alterando los restos antes de la realizaci\u00f3n de peritajes externos y\/o independientes, otorgando becas y apoyos econ\u00f3micos a las familias de las v\u00edctimas, dividiendo a las organizaciones, acosando y torturando psicol\u00f3gicamente a familiares de las v\u00edctimas, administrando la muerte y el dolor. Tambi\u00e9n les ha permitido aprender a sortear un leg\u00edtimo, tenaz y creativo movimiento de oposici\u00f3n a esta pol\u00edtica de muerte y a eludir las presiones nacionales e internacionales, al asumir que, en M\u00e9xico, la justicia simplemente no existe.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>El feminicidio y la sofisticaci\u00f3n de las violencias machistas en M\u00e9xico y Am\u00e9rica Latina reeditadas por la guerra, imponen una amenaza constante y espec\u00edfica hacia la vida de ni\u00f1as y mujeres, volviendo la supervivencia cotidiana un acto de resistencia. No obstante, en la otra cara del escenario de emergencia, se manifiesta un acelerado auge de los espacios de organizaci\u00f3n pol\u00edtica de y para mujeres. El caso de Ju\u00e1rez es emblem\u00e1tico en la regi\u00f3n tambi\u00e9n como referente de reflexi\u00f3n y de lucha, no solo por ser el primer lugar donde comenz\u00f3 a ser denunciado el feminicidio, sino por el movimiento de mujeres que se cre\u00f3 ah\u00ed en exigencia de justicia en m\u00faltiples dimensiones del conflicto, desde la b\u00fasqueda de los cuerpos de las v\u00edctimas, hasta la reivindicaci\u00f3n de la construcci\u00f3n de una memoria colectiva contra la impunidad.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>La experiencia en Ciudad Ju\u00e1rez nos constata la necesidad de profundizar la agenda pol\u00edtica, subvertirla hacia el amplio espectro de las violencias estructurales para romper la inercia asesina del capitalismo contempor\u00e1neo. Pero sobre todo, evidencia la vigencia de los espacios de organizaci\u00f3n feminista que durante las \u00faltimas d\u00e9cadas han apostado por desarticular todas las relaciones de poder, sistemas de conocimiento e imaginarios basados en la dominaci\u00f3n, la guerra y la crueldad. En la actualidad estos se expresan con mayor visibilidad en una inmensidad de peque\u00f1os esfuerzos colectivos y redes, a\u00fan con muchas dificultades, pero que marchan juntas en caminos comunes sobre todo el continente.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>&#8211; Guadalupe Andrade Olvera (Facultad de Econom\u00eda-UNAM-M\u00e9xico)<\/p>\n<\/p>\n<p>&#8211; David Barrios Rodr\u00edguez (Observatorio Latinoamericano de Geopol\u00edtica-UNAM-M\u00e9xico)<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Investigaci\u00f3n realizada en el marco del proyecto PAPIIT \u00abEconom\u00eda y guerra en el siglo XXI: corporaciones, Estados y mercenarios. Genealog\u00edas latinoamericanas\u00bb IG300318. Art\u00edculo publicado originalmente en la Revista CEPA n\u00b028 del Centro Estrat\u00e9gico de Pensamiento Alternativo, editada en versi\u00f3n impresa en abril de 2019 en Bogot\u00e1, Colombia.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Fuentes consultadas<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Centro Nacional de Memoria Hist\u00f3rica\/Grupo de Memoria Hist\u00f3rica. (2013). \u00a1Basta Ya! Colombia. Memorias de guerra y dignidad, Bogot\u00e1: Imprenta Nacional.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Berlanga, Mariana. (2018). Una mirada al feminicidio. M\u00e9xico: \u00cdtaca.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Butler, Judith, (2006). Precarious Life. The powers of Mourning and violence. Nueva York: Verso.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Mart\u00ednez, Prado, H\u00e9rika. (2018). \u00abEn 25 a\u00f1os van 1,779 feminicidios en Ciudad Ju\u00e1rez\u00bb, El Heraldo de M\u00e9xico, 15 de febrero.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Mon\u00e1rrez, Julia (coord). (2013). Geograf\u00eda de la violencia en Ciudad Ju\u00e1rez, Chihuahua. M\u00e9xico: Colegio de la Frontera Norte.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;(coord). (2015). Vidas y territorios en busca de justicia. M\u00e9xico: Colegio de la Frontera Norte.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Rubin, Gayle. (2011). Deviations. Estados Unidos: MyiLibrary.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Sassen, Saskia. (2003). Contrageograf\u00edas de la globalizaci\u00f3n, G\u00e9nero y ciudadan\u00eda en los circuitos transfronterizos. Madrid: Traficantes de sue\u00f1os.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>Segato, Rita. (2016). La guerra contra las mujeres. Madrid: Traficantes de sue\u00f1os.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>ONU Mujeres. (2012). Violencia feminicida en M\u00e9xico. Caracter\u00edsticas, tendencias y nuevas expresiones en las entidades federativas, 1985-2010. M\u00e9xico: Instituto Nacional de las Mujeres.<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<\/p>\n<p>1 El g\u00e9nero se entiende desde la teor\u00eda feminista como el campo primario a trav\u00e9s del cual se articulan las relaciones de poder en la sociedad heteropatriarcal, donde los sexos est\u00e1n jerarquizados, y se despliega en todas las dimensiones de la sociabilidad un predominio de lo masculino sobre lo femenino. El g\u00e9nero es en este sentido lo que determina una de las primeras formas de poder a la que nos enfrentamos en esta sociedad, es la asignaci\u00f3n cultural y pol\u00edtica a partir de un registro m\u00e9dico biol\u00f3gico: el sexo.<\/p>\n<\/p>\n<p>2 Nos referimos al Juicio Oral 267\/2014 en el que se conden\u00f3 a cinco integrantes del grupo Los Aztecas por la desaparici\u00f3n y asesinato de once j\u00f3venes encontradas en el Valle de Ju\u00e1rez. Consultar Sandra Rodr\u00edguez Nieto, \u00abJuicio Oral por feminicidio en Ju\u00e1rez implica a militares; las usaban para placer: testigo\u00bb, Sin Embargo, 28 de junio de 2015 y Luis Fierro, \u00abConcluye el \u00abJuicio del Siglo\u00bb contra feminicidas en Ciudad Ju\u00e1rez, El Universal, 19 de julio de 2015.<\/p>\n<\/p>\n<p>3 Sandra Rodr\u00edguez Nieto, \u00abLos llanos de la barbarie, desde el epicentro de la red de trata\u00bb, Sin Embargo, 06 de julio de 2015 &lt;http:\/\/www.sinembargo.mx\/06-07-2015\/1402394&gt;<\/p>\n<\/p>\n<p>https:\/\/www.alainet.org\/es\/articulo\/199520<\/p>\n<p>Facebook16 Twitter Pinterest LinkedIn WhatsApp Compartir<\/p>\n<p>Del mismo autor<\/p>\n<p>Feminicidio en M\u00e9xico: 25 a\u00f1os de impunidad    25\/04\/2019<\/p>\n<h6> 2019-04-27 23:26:21 <\/h6>\n<p><!--\n<link rel=\"stylesheet\" href=\"css\/bootstrap.min.css\">\n\n\n<ul class=\"pagination\">\n\t    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=1382'>Previous<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n       \n    \n\n<li><a href='?page_no=1'>1<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=2'>2<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1381'>1381<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1382'>1382<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class='active'><a>1383<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1384'>1384<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1385'>1385<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a>...<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1549'>1549<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href='?page_no=1550'>1550<\/a><\/li>\n\n    \n\t\n\n<li >\n\t<a href='?page_no=1384'>Next<\/a>\n\t<\/li>\n\n\n    \n\n<li><a href='?page_no=1550'>Last &rsaquo;&rsaquo;<\/a><\/li>\n\n<\/ul>\n\n\n--><br \/>\n<\/body><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guadalupe Andrade Olvera, David Barrios Rodr\u00edguez ALAI AMLATINA Nadie presta atenci\u00f3n a estos asesinatos, pero en ellos se esconde el secreto del mundo&#8230; 2666 Roberto Bola\u00f1o Yo creo que lo que est\u00e1 sucediendo aqu\u00ed desde 1993 es un negocio redondo con ellas. Cuando digo un negocio redondo es desde que las secuestran, yo creo que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[],"class_list":["post-32511","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mi-voz"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32511","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=32511"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32511\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=32511"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=32511"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=32511"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}