{"id":319645,"date":"2021-12-26T19:46:48","date_gmt":"2021-12-26T23:46:48","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=319645"},"modified":"2021-12-26T19:46:48","modified_gmt":"2021-12-26T23:46:48","slug":"yo-vivi-en-una-selva-que-felicidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=319645","title":{"rendered":"Yo viv\u00ed en una selva: \u00a1qu\u00e9 felicidad!"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oscar L\u00f3pez Reyes\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entreabrir los ojos, trepado yo en un camastro en el interior de una casucha de yaguas en una loma de un accidentado alto relieve, acariciado por una densa neblina, ducha como una delicia en el remanso de la ignorancia m\u00e1s sublime y divina. Y cerrarlos en el crep\u00fasculo, escuchando cocuyos con sus notas melodiosas, nada como un halo y una sirena de a\u00f1oranzas perennes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las remembranzas de Chene, y el revivir del husmear del aroma de cafetales en los destellos de copos blancos, y el volar cantarino de aves sacudiendo sus alas, nos naufraga en la nostalgia y convida a volver adulto -aunque sea en una pasada sin l\u00e1grimas- a esa campi\u00f1a y a esos d\u00edas sin desvelos ni destapes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Chene se recuesta a 12 kil\u00f3metros de Enriquillo, y este municipio a 48 kil\u00f3metros del casco urbano de Barahona. Esa comunidad rural de la monta\u00f1a del Bahoruco est\u00e1 a una altura de m\u00e1s de 17 metros sobre el nivel del mar, con una temperatura de entre 14 y 16 grados ceisius luce que el sustantivo masculino Chene fue adquirido durante la Era de Francia (1795-1809).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entre1960 y 1962, en este paraje hab\u00eda unas 20 viviendas dispersas, y no exist\u00eda una escuela p\u00fablica, un centro m\u00e9dico, una sola instalaci\u00f3n para el pasatiempo, luz el\u00e9ctrica ni un r\u00edo cercano, por lo que el agua para beber y otros quehaceres hab\u00eda que sacarla de pozos, en latas con sogas.<\/p>\n\n\n\n<p>Un solo devoto o piadoso -con o sin pandero- no se arrodill\u00f3 nunca en un Altar, porque brill\u00f3 por su ausencia, a pedir el perd\u00f3n de los pecados y a santificarse. Ning\u00fan loco rumi\u00f3, ni anduvo con un rulo en la cabeza. Era probable que si un habitante viera una pantalla de televisi\u00f3n en acci\u00f3n, saliera huyendo despavorido.<\/p>\n\n\n\n<p>Temprano en la ma\u00f1ana, con una sillita en la mano yo sal\u00eda de un ranchito de yaguas (alquilado al se\u00f1or Tinino), donde mi padre Ernesto L\u00f3pez \u2013La Gu\u00e1zara- ten\u00eda una tiendecita de ropas y zapatos, en la cual la gran mayor\u00eda de compradores eran haitianos que se arrimaban desde arrinconados asentamientos colindantes. Estaba enclavado, orgullosamente, en la vereda de los arom\u00e1ticos cafetales, que relajaban las membranas olfativas.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos 12 o 14 ni\u00f1os recib\u00edamos clases debajo de un frondoso \u00e1rbol, en una finca de caf\u00e9 vigilada por el se\u00f1or P\u00e9rez y su mujer Ramona. El profesor Ruddy se esmeraba en la instrucci\u00f3n a los alumnos del Kindergarten, pero en mi caso aplicaba una lecci\u00f3n superior, porque un a\u00f1o antes el profesor Aurelino Luper\u00f3n (a los traviesos les halaba las orejas o les apretaba los hombros) me hab\u00eda ense\u00f1ado a leer y escribir en una escuela oficial de Barahona. Luego avanc\u00e9 en un centro educativo privado localizado a pocos metros de la desaparecida fortaleza del Ej\u00e9rcito, en Enriquillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los comentarios de los p\u00e1rvulos de 8 y 9 a\u00f1os en el breve recreo eran relativos a los bailes de ga-g\u00e1, avivados la noche anterior por nacionales haitianos que bajaban desde parajes cercanos, y las novedades en el mercado los d\u00edas de peleas de plum\u00edferos en La Gallera, en ese tiempo una preferida entretenci\u00f3n cuasi deportiva.<\/p>\n\n\n\n<p>La docencia se suspend\u00eda cuando hab\u00eda mucho fr\u00edo o llov\u00eda a c\u00e1ntaros, por el lodazal y la ca\u00edda de ca\u00f1os de agua desde fecundas hojarascas. Ten\u00edamos que esperar dos y tres d\u00edas para que el fangal cediera, y volvi\u00e9ramos a clases.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Corretear, retozar y jinetear se esculp\u00edan como esparcimientos infanto-juveniles antes de que oscureciera, en una serran\u00eda serpenteada por cuestas y desfiladeros en forma de gargantas, donde lo que m\u00e1s se ve\u00edan eran las gallinas hacia sus madrigueras y se o\u00edan los pajarillos a escondidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo regular, cada dos y tres d\u00edas sub\u00edan camionetas con mercader\u00edas para las \u201cbodegas\u201d, y regresaban llenas de sacos de caf\u00e9. Una vez corri\u00f3 la voz de que en una de ellas hab\u00eda llegado un sacrist\u00e1n, que ning\u00fan peque\u00f1\u00edn pudo presenciar ni entender que se trataba del cuidador de los ornamentos del culto de una iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>En las noches nos alumbr\u00e1bamos con lamparillas de gas, reforzada la luz con las alargadas luci\u00e9rnagas pardas y negras (o \u201cgusanos de alambre\u201d) que desped\u00edan una aguda iluminaci\u00f3n azulada. Adem\u00e1s de matar mosquitos con las manos, en ocasiones hasta el interior de la casucha de yaguas penetraba el zumbido de los aviones que surcaban arriba de laderas y en una vastedad mar\u00edtima, que de d\u00eda se divisaba a lo lejos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las correr\u00edas discurr\u00edan por pedregosas barrancas y terrenos planos plantados de cafetos de baja altura, en cuyos ramales colgaban rozagantes hojas verdes y rojas, que conten\u00edan granos. Las rojas o maduras eran despegadas con las manos \u2013 yo las cosechaba como un ocio- y echadas en canastos de tejas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los granos luego eran esparcidos en explanadas de cemento para ser secados por los rayos solares. A esas placitas los chiquillos nos tir\u00e1bamos a brincar placenteramente, aprovechando las ausencias de sus cuidadores. Con la llegada de estos, pon\u00edamos pies en polvorosa.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00e1s emocionante diversi\u00f3n fue la yegua de mi progenitor Ernesto, que aire\u00f3 como una equinoterapia. Montaba ese domesticado y amigable caballito sin utilizar el ser\u00f3n, y disfrutaba con su relincho, y as\u00ed tambi\u00e9n en el instante en que levantaba sus cortas orejas y su cola. Galopaba en una enana distancia, preguntando por qu\u00e9 no ten\u00eda anteojeras y sus dientes eran tan grandes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A corta edad, la parte superior de mi brazo izquierdo qued\u00f3 sellada con una cicatriz redonda, dejada por una vacuna que contra la viruela o la difteria me inyectaron integrantes de un equipo del Ministerio de Salud P\u00fablica en mi natal Barahona.<\/p>\n\n\n\n<p>Al arribar a Chene los enfermeros, no me vali\u00f3 mostrar \u2013como una advertencia- la se\u00f1al de secuela por la inmunizaci\u00f3n. Do\u00f1a Leyda no le hizo caso a ese ignoranteimberbe y tan pronto su hijo Chago, mi amiguito, fue inoculado, enmudeci\u00f3 perpetuamente, sin nunca saberse, a ciencia cierta, qu\u00e9 provoc\u00f3 el percance.<\/p>\n\n\n\n<p>En poco tiempo, Chago cerr\u00f3 los ojos eternamente, y fue inhumado en un terreno colindante. Este fue el primer sepelio al que asist\u00ed, apenado porque Do\u00f1a Leyda no me prest\u00f3 atenci\u00f3n, aunque s\u00ed a los miembros del personal de Salud P\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde Enriquillo, mi padre sub\u00eda, en compa\u00f1\u00eda de su esposa Andrea y sus tres hijos Oscar, Miriam y Jorge, a Chene, en el per\u00edodo de cosecha y recolecci\u00f3n de caf\u00e9. Descend\u00edamos en \u201ctiempo muerto\u201d, en el que la venta de mercanc\u00edas se reduc\u00eda a cero. En el pueblo, cada domingo nos d\u00e1bamos un ba\u00f1o de cristiandad en la Iglesia Santa Ana, especialmente con la lectura del libro de Isa\u00edas, que centelleaba como una candileja.<\/p>\n\n\n\n<p>Sentado en los bancos del templo reviv\u00eda a Chene, cuando el cura articulaba que \u201cAl final de los d\u00edas estar\u00e1 firme el monte de la casa del Se\u00f1or en la cima de los montes, encumbrado sobre las monta\u00f1as\u201d. Y miraba a mi madre Andrea cuando refer\u00eda: \u201cDichoso t\u00fa, querido ap\u00f3stol Andr\u00e9s, que tuviste la dicha de ser el primero de los ap\u00f3stoles en encontrar a Jes\u00fas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El 3 de diciembre de 1963, a mi pabell\u00f3n auricular penetr\u00f3 la noticia m\u00e1s impactante durante los tres a\u00f1os que estuve en Enriquillo: la muerte del guerrillero del Movimiento Revolucionario 14 de Junio Pedro Emerson Mota Galarza (Chac\u00fan), nada m\u00e1s que en el Pozo de Los Lindos, en Chene, en un movimiento insurreccional. El acaecimiento se esparci\u00f3 por los cuatro costados de Enriquillo, sus residentes se recogieron y el pueblo se encogi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>En la deshabitada y tupida vegetaci\u00f3n del \u201cPozo de Los Lindos\u201d, en Chene, el 28 de noviembre se sublevaron 13 militantes del Frente Francisco del Rosario S\u00e1nchez, conjuntamente con frentes guerrilleros del 14 de Junio de otras monta\u00f1as, encabezados por Manuel Aurelio Tavarez Justo (Manolo), como respuesta al golpe de Estado contra el presidente Juan Bosch, el 25 de septiembre de 1963.<\/p>\n\n\n\n<p>Con apenas 21 a\u00f1os de edad, Mota Galarza, directivo del 14 de Junio en Enriquillo, fung\u00eda como vigilante cuando fue sorprendido y abatido por r\u00e1fagas de ametralladoras provenientes de agentes de las Fuerzas Armadas, por lo que no logr\u00f3 disparar con el fusil que portaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el reporte del episodio se disemin\u00f3 por el pueblo, me describieron la figura corporal de Mota Galarza, y el espacio f\u00edsico que ocupaba en la glorieta del Parque de Enriquillo, como integrante de la Banda de M\u00fasica Municipal. Lo record\u00e9 ligeramente, porque cada domingo asist\u00eda a sus conciertos. Fue enterrado donde lo acribillaron miembros de las Fuerzas Armadas, y dos meses despu\u00e9s su cad\u00e1ver fue exhumado con honores en el cementerio municipal, ceremonia que no pude presenciar porque ya hab\u00eda regresado a Barahona.<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e1s apreciado recuerdo y homenaje a Pedro Emerson Mota Galarza (Chac\u00fan) fue que el Parque Central de Enriquillo haya sido designado con su nombre, por resoluci\u00f3n del Ayuntamiento local.&nbsp; \u00a1Honor a quien lo merece!.<\/p>\n\n\n\n<p>Si hoy vuelvo a Chene, visitar\u00e9 el Pozo de Los Lindos. Seguro que el fr\u00edo se habr\u00e1 apagado y la comarca expandido: no es un paraje, sino una secci\u00f3n. Ver\u00e9 por lo menos una escuela. Y no encontrar\u00e9 al profesor Ruddy, tampoco al se\u00f1or P\u00e9rez ni a su mujer Ramona, al se\u00f1or Tinino, a Do\u00f1a Leyda, a mis progenitores Ernesto y Andrea, ni a otros contempor\u00e1neos, pues ellos estar\u00e1n junto Chago en un ed\u00e9n an\u00f3nimo parecido a Chene. Yo llegar\u00e9 a esta antigua morada como un sobreviviente encapotado de melancol\u00edas, evocando sus memorias, observando el paisaje risue\u00f1o y diciendo: lo que el tiempo se llev\u00f3\u2026!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>27 de diciembre de 2021.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Oscar L\u00f3pez Reyes<br>Periodista-mercad\u00f3logo, escritor y art\u00edculista de El Nacional,<br>Ex Presidente del Colegio Dominicano de Periodistas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oscar L\u00f3pez Reyes\u00a0\u00a0\u00a0 Entreabrir los ojos, trepado yo en un camastro en el interior de una casucha de yaguas en una loma de un accidentado alto relieve, acariciado por una densa neblina, ducha como una delicia en el remanso de la ignorancia m\u00e1s sublime y divina. 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