{"id":318434,"date":"2021-12-21T13:28:29","date_gmt":"2021-12-21T17:28:29","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=318434"},"modified":"2021-12-21T13:28:29","modified_gmt":"2021-12-21T17:28:29","slug":"enriquillo-y-su-carretera-o-la-placidez-hecha-poesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=318434","title":{"rendered":"Enriquillo y su carretera, o la placidez hecha poes\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p>diariodominicano.com<\/p>\n\n\n\n<p>Por Oscar L\u00f3pez Reyes<\/p>\n\n\n\n<p>Santo Domingo, R. D.,  21 de diciembre, 2021.-  En mi infancia, el itinerario por la carretera Barahona-Enriquillo remes\u00f3 como un safari-excursionista, escurrido con saltos\/piruetas automovil\u00edsticas que se volv\u00edan una danza\/retozo, en un pavimento con miradas hacia una monta\u00f1a legendaria y un mar profundo que a\u00fan seducen con sus brisas apacibles y un paisajismo rom\u00e1ntico. Y, m\u00e1s de medio siglo despu\u00e9s, ese riesgoso jamaqueo curvo regresa orondo a mi cacumen con el anuncio del presidente Luis Abinader de que esa v\u00eda terrestre ser\u00e1 reconstruida, con una inversi\u00f3n nada menos que de mil 500 millones de pesos. \u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Adicionalmente, se trabajar\u00e1 en el remozamiento de las playas Los Patos y El Quema\u00edto, con una inversi\u00f3n superior a los 83 millones de pesos, as\u00ed como otros proyectos valorados en 6 mil 421 millones de pesos para motorizar el turismo y la agr\u00edcola\/agropecuaria en Barahona, Pedernales, Independencia y Bahoruco.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes y despu\u00e9s de la terminaci\u00f3n de la carretera, quiero volver a presenciar la empinada entrada a Enriquillo -donde llegu\u00e9 de Barahona-, con su colindante litoral desde el cual se aprecia, a lo lejos, el desplazamiento de embarcaciones transatl\u00e1nticas.<\/p>\n\n\n\n<p>En los primeros a\u00f1os de 1960, las casas que guarec\u00edan a los habitantes de Enriquillo \u2013techadas de tablas, con el piso encementado, cubiertas en la azotea por palmas trenzadas-. Algunas ten\u00edan la peculiaridad de que se encajonaban a unos 20 metros lineales de la orilla del Mar Caribe, en una cort\u00edsima colina desde la cual se divisaban la monta\u00f1osa carretera que ofrece la bienvenida a la chica poblaci\u00f3n, el cerro encantador y la infinidad acu\u00e1tica, que configuran un paisaje espectacular.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa geograf\u00eda (80 metros sobre el nivel del mar y 426 en el cerro, con una temperatura entre 18 y 24 grados Celsius), el roc\u00edo del amanecer mimaba la ingenuidad infantil, en la placidez de patios florecidos de \u00e1rboles con aves sin cantar en sus capullos y en calles enmudecidas en siluetas que adormec\u00edan a los aldeanos. Y las matronas con batolas madrugaban a colar caf\u00e9, pelar v\u00edveres, preparar remedios caseros y barrer con escobas el suelo del frente de los ranchos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En las ma\u00f1anitas y las tardecitas, cuando el astro luminoso eje del sistema planetario escond\u00eda sus destellos y yoleros abrazaban las orillas despu\u00e9s de una larga noche de pesca en alta mar, o se alistaban para emprender esa faena, los chiquitines hac\u00edamos traves\u00edas, descalzos, por el banco de arena&nbsp;alagado por una apacible brisa y el calmante murmullo de las olas. Al bajar las mareas, met\u00edamos los pies en el acu\u00edfero salino y nos zambull\u00edamos en lagunitas de aguas formadas como una bendici\u00f3n divina.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese fontanal recog\u00edamos coloridos caracoles, con impresionantes caparazones; cangrejitos, estrellitas, uvas de playa, almejas, ostras, perlas y otras conchas de moluscos y objetos minerales que despertaban la m\u00e1s expectante curiosidad. \u00a1Ahhh\u2026!, manose\u00e1bamos el agua que emanaba de los acantilados o rocas costeras y al Mar le grit\u00e1bamos: Mar\u00eda la O, tu madre es puta y la m\u00eda no, en un ritual con los tres reinos (mineral, vegetal y animal) de la naturaleza virgen y una escena sensorial de recuerdos perennes.<\/p>\n\n\n\n<p>El retumbar de las corrientes de vientos s\u00f3lo era interferido por las trompetas del recinto militar que, tanto en la alborada como en el<\/p>\n\n\n\n<p>crep\u00fasculo, espantaban a las gaviotas y aceleraban sus aleteos en&nbsp; sus carriles hacia sus madrigueras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el vecindario no hab\u00eda reloj y esos toques de diana y cornetas hac\u00edan la funci\u00f3n de despertador y auxiliaban para saber la hora, o calcularla, en ese suburbio fresco y risue\u00f1o, encarrujado entre el cerro y el mar, regado de empalizadas y coterr\u00e1neos cari\u00f1osos, virtuosos y una cantera de apodos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese santuario bendito y casi sublime, donde se dorm\u00eda siesta, apenas despertaba de ese reconfortante y silente suspiro con el trinar de patos y gallinas, el choque de las olas con los acantilados y el tronar de camiones, cada cinco o seis horas. Se habitaban viviendas con letrinas en los patios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el parque municipal cimbraba por su glorieta de conciertos dominicales de la Banda de M\u00fasica Municipal, y troncos le\u00f1osos que con sus espesos follajes remojaban de sombras a banquetas donde rumiaban curiosos, versados, vagos y envejecidos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cruzando la calle Norte del parque, escenario de retretas de ritmos cl\u00e1sicos y merengues, hab\u00eda una cantina donde parroquianos alzaban las copas con moderaci\u00f3n, y embriagados \u201camargados\u201d no dejaban de empinar los codos, sin apaciguar sus despechos o&nbsp; enojos&nbsp; de las mujeres que les carcom\u00edan los cirios del cacumen.<\/p>\n\n\n\n<p>Encallado al pie del cerro, frente al parque, sonorizaba una vellonera \u2013a la que para que el disco tocara dando vueltas hab\u00eda que echarle monedas- en el bar m\u00e1s esplendoroso del villorrio. En vez de molestar, los melodiosos boleros, rancheras y las primeras bachatas armonizaban con los lugare\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Encandilaban los boleros rom\u00e1nticos, rebosantes de aut\u00e9nticas l\u00edricas, como el gran cantante y pianista norteamericano Nat King Cole: \u201cAnsiedad\u201d, el solista mexicano Rafael V\u00e1squez: \u201cClaro de<\/p>\n\n\n\n<p>Luna\u201d; el ecuatoriano Olimpo C\u00e1rdenas: \u201cNos tenemos que decir adi\u00f3s\u201d, y el tambi\u00e9n paisano Julio Jaramillo: \u201cNuestro juramento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera los soplos de los oleajes anormales interrump\u00edan los boleros id\u00edlicos, como \u201cCarta de Linda\u201d de Daniel Santos. O del puertorrique\u00f1o Odilio Gonz\u00e1lez (El jibarito de Lares). Y embrujaban Los compadres de Cuba (son cubano): \u201cVenga guano, caballero\u201d, y&nbsp;el gran Beni Mor\u00e9: \u201cLa vida es un sue\u00f1o\u201d (bolero).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los boleros dominicanos tambi\u00e9n encaprichaban, tarareando las letras en la copla del galanteo. Alberto Beltr\u00e1n: \u201cAunque me cueste la vida\/sigo buscando tu amor\u201d; Elenita Santos (rayito de Sol): \u201cArenas del desierto\u201d, y Jos\u00e9 Manuel Calder\u00f3n, pionero de la bachata en 1962: \u201cBorracho de amor\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En Enriquillo, los domingos duchaban espiritualmente la solemnidad cat\u00f3lica y placenteramente la cinematograf\u00eda, en el susurro de las escenas dram\u00e1ticas y la tragicomedia. El paseo se intercalaba, ufanos los oriundos, entre el llano y un desfiladero.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;En la pradera baja, llameaban como mensajes de esperanza y convivencia de amor, el repicar del campanario de la parroquia Santa Ana, la liturgia sacerdotal: \u201cAleluya, aleluya. Mu\u00e9stranos, Se\u00f1or, tu misericordia y danos tu salvaci\u00f3n. Aleluya\u201d; las oraciones, el tufo del incienso del candelabro, los c\u00e1nticos, el suministro de la hostia y los abrazos \u201cLa paz sea contigo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de la eucarist\u00eda, la comida y el descanso vespertino; en la quebrada el s\u00e9ptimo arte divert\u00eda a los aldeanos, el mismo domingo, en el cine del se\u00f1or Mao. En matin\u00e9e, en la tarde, y en la tanda de la noche, las pel\u00edculas arrancaban aplausos y gritos desafinados, en el b\u00e1lsamo de la euforia. El proyector exhib\u00eda El pandillero, con Tin Tan, con una duraci\u00f3n de 90 minutos, y a Cantinflas.<\/p>\n\n\n\n<p>En esos a\u00f1os, los teatros de la capital, Barahona, Enriquillo y otros pueblos rodaban las pel\u00edculas Matar a un ruise\u00f1or, Vacaciones de Acapulco, P\u00edcaras doncellas, Las maravillas de Aladino, La vida \u00edntima de Ad\u00e1n y Eva, Un soltero en el para\u00edso, Los Malos, Gavil\u00e1n del Oeste, La mujer que quiso pecar, Los resbalosos, Furia maldita, Muerte para un pistolero, El diablo blanco, y otras.<\/p>\n\n\n\n<p>En el pasatiempo en la terraza trasera y la acera, el cruce diario de la guagua del Correo por la calle de la residencia nos atra\u00eda en la intriga de las correspondencias tapadas. Cada vez que cruzaba, la cotorra de la casa le cantaba a Lola (prima de pap\u00e1): \u201cCuca, te dej\u00f3 la guagua\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en el embeleso del peque\u00f1o loro verde, un mal d\u00eda el carruaje la aplast\u00f3 inadvertidamente, y la hermana Miriam la llor\u00f3 desconsoladamente. La anim\u00e9 y lament\u00e9 la tragedia, porque a ella le cautivaba ver a esa cotica batir sus alas en el aire y aspiraba a garabatear con una de sus plumas.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo, que hab\u00eda o\u00eddo decir que se escrib\u00eda con los mechones de esa ave, cuando sea inaugurada la carretera Barahona-Enriquillo, quisiera estar en el acto para plasmar con una pluma las peripecias vehiculares, y recordar a quien m\u00e1s expuso sobre los accidentes de tr\u00e1nsito y la tala de \u00e1rboles: un guerrillero del 14 de junio e ignorado m\u00e1rtir del periodismo: Lores S\u00e1nchez Terrero, asesinado a tubazos el s\u00e1bado 5 de marzo de 1983, en Barahona, por sus denuncias de corrupci\u00f3n en el Ayuntamiento de Enriquillo.<\/p>\n\n\n\n<p>21 de diciembre de 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>diariodominicano.com Por Oscar L\u00f3pez Reyes Santo Domingo, R. 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