{"id":308040,"date":"2021-11-14T15:19:24","date_gmt":"2021-11-14T19:19:24","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=308040"},"modified":"2021-11-14T20:34:47","modified_gmt":"2021-11-15T00:34:47","slug":"algo-mas-que-palabras-lo-superficial-del-vivir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=308040","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS LO SUPERFICIAL DEL VIVIR"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cLa vida es algo profundo, po\u00e9tico a m\u00e1s no poder, que necesita de los latidos conjuntos para hacer un bosque de humanidad y poder crecer todos a una\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>=============================<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No me gusta este modo superficial de considerar la vida, de vivir deprendidos del cuidado hacia nuestros acompa\u00f1antes, m\u00e1xime cuando sabemos que nuestra debilidad humana es grande y que cualquier amenaza contra el ser humano, por min\u00fasculo y lejano que nos parezca, acaba afect\u00e1ndonos a todos. Deber\u00edamos, pues, pensar m\u00e1s en nosotros. El respeto ha de ser el lenguaje com\u00fan. Esto nos exige luchar contra ese dominante soplo intolerante que todo lo envenena de odio. Tenemos que cumplir y hacer cumplir las normativas sobre derechos humanos. Esto es esencial para frenar todos los vicios que nos corrompen. Siempre resulta m\u00e1s valioso tener la compostura que el pedestal, la estima que la admiraci\u00f3n; por eso, es imprescindible una mayor implicaci\u00f3n de los gobiernos ante este hurac\u00e1n que todo lo discrimina poderosamente.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La vida es algo profundo, po\u00e9tico a m\u00e1s no poder, que necesita de los latidos conjuntos para hacer un bosque de humanidad y poder crecer todos a una. Esto es tan real como el amanecer de cada despertar. Me cansa, por tanto, ese aire intolerante que te encuentras en cada esquina del paseo diario. Deber\u00edamos reeducarnos en otras sensaciones m\u00e1s puras, s\u00f3lo as\u00ed podremos rehabilitarnos de tantas miserias vertidas unos contra otras, que nos est\u00e1n dejando sin fuerza, llev\u00e1ndonos a la desconfianza y generando multitud de fuegos volc\u00e1nicos entre an\u00e1logos. No olvidemos que los problemas que nos afectan son cada vez m\u00e1s globales, nos los hemos generado entre s\u00ed, lo que requiere otros cultivos m\u00e1s aut\u00e9nticos y efectivos solidariamente, otras formas de expresi\u00f3n m\u00e1s acordes con el coraz\u00f3n, que es lo que realmente nos injerta vida, fundamento de cualquier otro derecho, incluidos los de la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El estado confuso en el que vivimos como linaje nos est\u00e1 llevando a una siembra de crueldades, verdaderamente destructivas, donde nadie venera a nadie, porque el amor verdadero ya no existe. Nos falta bondad y verdad en los sentimientos. Quiz\u00e1s antes tengamos que aprender a amarnos a nosotros mismos. Andamos derrumbados interiormente, s\u00e1lvese el que pueda. El tanto tienes, tanto vales; nos ha dejado sin nervio para reaccionar. Parecemos piedras andantes, sin atenci\u00f3n hacia nada ni hacia nadie. Est\u00e1 visto que cuando los que nos dirigen se corrompen, los que se someten pierden el afecto. Dejamos de amarnos. Necesitamos querernos para ponernos en un nuevo camino, donde se aglutine la concordia y a nadie se le excluya del poema existencial, del que todos formamos parte, cuando menos para contribuir a ese estado arm\u00f3nico de quietud que nuestro interior pide. Con raz\u00f3n se ha dicho, que el rencor se ejercita, pero que tambi\u00e9n puede reposar, a poco que tomemos conciencia de que \u00fanicamente el amor nos salva. Tomemos, en consecuencia, ese esp\u00edritu de rectitud para huir de todas las guerras.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Enmendemos las faltas y reconozcamos los errores. Ciertamente, no es f\u00e1cil caminar hacia adelante, pero hay que poner empe\u00f1o en la acci\u00f3n clemente, para no retroceder; ahora que sabemos que podemos hallarnos con la mano tendida y el di\u00e1logo sincero, el \u00fanico abecedario que facilita la soluci\u00f3n de los conflictos y favorece la uni\u00f3n y la unidad. Lo hemos palpado en la Conferencia sobre el Cambio Clim\u00e1tico, la COP26, donde los casi 200 pa\u00edses reunidos en Glasgow (Escocia), tuvieron que prolongar un d\u00eda m\u00e1s las negociaciones, pero al fin pudo la acci\u00f3n del querer mejorar, adoptando un documento final que puede devolver muchas contradicciones, pero que est\u00e1 ah\u00ed, cuando menos para mantener vivo el objetivo de limitar el aumento de la temperatura, puesto que todo est\u00e1 conectado, lo que nos demanda a entendernos para poder continuar viviendo. As\u00ed de claro y as\u00ed de sencillo.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, hag\u00e1monos fuertes sumando pulsos. No hay otro modo de subsistir. Es la suma de vidas la que nos da vida como deseo que es; y, como tal, es un deber que nos insta a participar, cada cual desde su misi\u00f3n, pero a hacerlo am\u00e1ndonos, que es lo que nos sustenta y sostiene. Sin duda, hay que hacer valer una responsabilidad compartida y un compromiso renovado de ser justos y de estar atentos a cada persona, promoviendo de este modo una hondura de alma que sale al encuentro de su semejante y de lo que nos rodea en com\u00fan, mediante un \u00e1nimo fraterno, hondamente labrado, que nos reanima de energ\u00eda y nos proporciona vuelo para hermanarnos, al igual que esa luz del sol que nos acaricia sin desmayo en cada paso que damos. Al fin y al cabo, la familia es la patria soleada por la esperanza. Dejemos que nos alcance el rey de la cepa. Es justo y preciso.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO \/ Escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>14 de noviembre de 2021.-<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Diariodominicano.com<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Medio de Comunicaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa vida es algo profundo, po\u00e9tico a m\u00e1s no poder, que necesita de los latidos conjuntos para hacer un bosque de humanidad y poder crecer todos a una\u201d. ============================= V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor corcoba@telefonica.net&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ============================= &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No me gusta este modo superficial de considerar la vida, de vivir deprendidos del cuidado hacia nuestros acompa\u00f1antes, m\u00e1xime [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":304837,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":true,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,27],"tags":[],"class_list":["post-308040","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opiniones","category-portada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/308040","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=308040"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/308040\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":308044,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/308040\/revisions\/308044"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/304837"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=308040"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=308040"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariodominicano.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=308040"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}