{"id":302518,"date":"2021-10-17T19:09:42","date_gmt":"2021-10-17T23:09:42","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=302518"},"modified":"2021-10-17T19:09:42","modified_gmt":"2021-10-17T23:09:42","slug":"la-reforma-fiscal-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=302518","title":{"rendered":"La reforma fiscal"},"content":{"rendered":"\n<p>Jottin Cury<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La impostergable reforma fiscal, producto del despilfarro y corrupci\u00f3n de diversas administraciones, es una realidad insoslayable. Por m\u00e1s deseo de posponerla, evadirla y dilatarla, no hay manera de eludir los compromisos contra\u00eddos para solventar la falsa bonanza de un pasado reciente. Entre los abogados es com\u00fan el apotegma: el que debe, o paga o ruega. Y ya nos toca solventar el capital e intereses de una deuda p\u00fablica interna y externa que cada d\u00eda incrementa su porcentaje en proporci\u00f3n al Producto Interno Bruto (PIB).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se sabe que el pa\u00eds no puede salir de sus apuros econ\u00f3micos sin extraerle m\u00e1s dinero al bolsillo de sus contribuyentes. Al fin y al cabo, como bien afirma el profesor espa\u00f1ol Oscar de Juan Asenjo, un impuesto no es otra cosa que \u201cla exacci\u00f3n de unos recursos econ\u00f3micos y \u00e9stos s\u00f3lo pueden conseguirse all\u00ed donde existan previamente, es decir, donde haya capacidad econ\u00f3mica. Razonando con la misma l\u00f3gica la exacci\u00f3n habr\u00e1 de ser mayor donde la riqueza sea m\u00e1s abundante\u201d. Ciertamente, siguiendo esta sabia observaci\u00f3n, la exigencia de esos recursos deber\u00eda ser m\u00e1s acentuada en los bolsillos m\u00e1s s\u00f3lidos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfPiensa el actual gobierno, por tanto, castigar los activos de aquellos que m\u00e1s pueden contribuir? La negativa salta a la vista, pues de conformidad con un borrador que fue dado a conocer recientemente, la clase media ser\u00eda el blanco sobre el cual recaer\u00edan la mayor\u00eda de los tributos proyectados. El eminente catedr\u00e1tico espa\u00f1ol, Diego L\u00f3pez Garrido, en su obra titulada la \u201cEdad de Hielo\u201d formula duras cr\u00edticas a los para\u00edsos fiscales, afirmando que no hay impuesto m\u00e1s injusto que el colocado sobre el consumo, pues afecta por igual a ricos y pobres. Considera este eminente autor que los grandes capitales son los que m\u00e1s deber\u00edan pagar, raz\u00f3n por la cual ha sido previsto el principio de progresividad fiscal.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ahora bien, \u00bfaplicar\u00eda el actual Gobierno una reforma fiscal orientada a gravar las grandes fortunas que, como sostienen Oscar de Juan y Diego L\u00f3pez, son los lugares adecuados en los que previamente existen los anhelados recursos perseguidos por el Estado? Por supuesto que no, pues siempre es m\u00e1s f\u00e1cil sacrificar ese c\u00f3modo colch\u00f3n denominado como \u201cclase media\u201d, la cual est\u00e1 destinada a ser castigada permanentemente en materia impositiva. En efecto, existe un c\u00e9lebre di\u00e1logo entre Colbert y Mazarino en el que este \u00faltimo le indica al primero que \u201chay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres. Son todos aquellos que trabajan so\u00f1ando llegar alg\u00fan d\u00eda a enriquecerse y temiendo a ser pobres. Es a esos a los que debemos gravar con m\u00e1s impuestos (\u2026)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como bien apunta el h\u00e1bil cardenal y pol\u00edtico italiano, \u201ca esos, cuanto m\u00e1s les quitemos, m\u00e1s trabajar\u00e1n para compensar lo que les quitamos, pues son una reserva inagotable\u201d. Pero mucho cuidado con pensar que esos conceptos son verdades inmutables, en vista de que en sociolog\u00eda, pol\u00edtica y econom\u00eda las f\u00f3rmulas que antes funcionaban no necesariamente surten id\u00e9nticos efectos en todo tiempo y espacio. Pensar que la clase media y los humildes son los que siempre tienen que solventar los excesos, desv\u00edos y pifias de pol\u00edticos y empresarios inescrupulosos, constituye un peligroso error de c\u00e1lculo. La gobernabilidad de nuestro pa\u00eds depende en gran medida de no empeorar el nivel de vida de los sectores m\u00e1s vulnerables.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una reforma fiscal mal orientada podr\u00eda aumentar aun m\u00e1s la espiral inflacionaria, reduciendo as\u00ed el ya escaso poder de compra de la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, lo cual provocar\u00eda protestas sociales. En consecuencia, lo sabio es reducir los impuestos sobre el consumo como el ITBIS, eliminar las exenciones fiscales a los acaudalados e insaciables empresarios criollos y, a su vez, gravar las grandes fortunas de estos \u00faltimos, la mayor\u00eda de las cuales han sido levantadas a expensas de esa inagotable cantera de enriquecimiento que es el Estado dominicano. En pocas palabras, como bien expresa Oscar de Juan Asenjo, se debe tomar en consideraci\u00f3n \u201cel principio de capacidad econ\u00f3mica como criterio de reparto de la carga tributaria, el cual da forma y vida a los principios de justicia fiscal\u201d. Dicho de otro modo, la justicia fiscal no consiste en distribuir equitativamente la carga entre todos de manera igualitaria, sino que cada persona, f\u00edsica o moral, debe contribuir en proporci\u00f3n a sus ingresos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, la clase pol\u00edtica dominicana, generalmente al servicio de la voraz oligarqu\u00eda criolla, pretende desconocer que lo justo en estos casos no es la igualdad contributiva, toda vez que repartir la carga entre todos no refleja la justicia fiscal. Esta solo existe en la medida que cada uno contribuye en proporci\u00f3n a sus ingresos o posibilidades materiales. El principio de discriminaci\u00f3n positiva, aplicado en numerosas decisiones del Tribunal Constitucional dominicano, juega un papel importante en materia tributaria. Los \u00edndices de renta y patrimonio son los aspectos que se deben tomar en cuenta en esta delicada esfera fiscal. De manera que cualquier empaque de supuesta igualdad contributiva suele ser enga\u00f1oso en esta materia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nadie ignora la necesidad de una reforma fiscal; por el contrario, se reconoce como una necesidad imperiosa de la que no podemos sustraernos. En cambio, lo que se debe evitar es que la misma perjudique a los m\u00e1s pobres, puesto que gravar los productos de primera necesidad, el consumo y otros bienes sensitivos para la actividad econ\u00f3mica podr\u00eda generar una espiral inflacionaria de impredecibles consecuencias. De ah\u00ed la necesidad de poner a pagar a los que m\u00e1s tienen, en lugar de castigar a las grandes mayor\u00edas. La jurisprudencia constitucional espa\u00f1ola ha sido clara al expresar que \u201cprecisamente (la desigualdad cualitativa que es indispensable para entender cumplido el principio de igualdad) es la que se realiza mediante la progresividad global o general del sistema tributario en que alienta la aspiraci\u00f3n a la redistribuci\u00f3n de la renta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se afirma que la progresividad tropieza con razones de orden pr\u00e1ctico, aun en los pa\u00edses m\u00e1s avanzados, en vista de los privilegios fiscales que se conceden, la evasi\u00f3n, la elusi\u00f3n y la traslaci\u00f3n de los impuestos, entre otros factores; y que si bien es verdad que los impuestos han contribuido a reducir los niveles de renta, no menos cierto es que muy poco se ha logrado para conseguir una redistribuci\u00f3n del patrimonio, o cualquier otro tipo de reforma estructural. En consecuencia, si el PRM desea proteger los intereses de los grupos m\u00e1s vulnerables deber\u00e1 disminuir el ITBIS del 18% al 10%, pero aumentar la base impositiva sin excepci\u00f3n. Asimismo, deber\u00e1 eliminar subsidios, exenciones y privilegios, as\u00ed como los gastos innecesarios. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Resulta preocupante que el d\u00e9ficit presupuestario se deba financiar con pr\u00e9stamos externos como dice el Director de Presupuesto, pues eso a final de cuentas termina favoreciendo a los grupos econ\u00f3micos de poder tradicionales que son los que aportan m\u00e1s del 65% del PIB.&nbsp; Precisamente son estos grupos los que deber\u00edan contribuir al incremento de los ingresos presupuestales que necesita el Gobierno, y no la clase media y baja que son las que m\u00e1s han sufrido las consecuencias de las anteriores reformas fiscales.<\/p>\n\n\n\n<p>No debemos olvidar que los impuestos al consumo de alimentos y medicinas afectan la capacidad de compra de las grandes mayor\u00edas, toda vez que, al gravarse en la misma proporci\u00f3n a ricos y pobres, terminan traslad\u00e1ndose los costos al consumidor final. El pueblo dominicano debe organizarse para evitar ser perjudicado nuevamente por la proyectada reforma impositiva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jottin Cury &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La impostergable reforma fiscal, producto del despilfarro y corrupci\u00f3n de diversas administraciones, es una realidad insoslayable. Por m\u00e1s deseo de posponerla, evadirla y dilatarla, no hay manera de eludir los compromisos contra\u00eddos para solventar la falsa bonanza de un pasado reciente. 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