{"id":301148,"date":"2021-10-09T03:41:55","date_gmt":"2021-10-09T07:41:55","guid":{"rendered":"http:\/\/diariodominicano.com\/?p=301148"},"modified":"2021-10-09T10:55:12","modified_gmt":"2021-10-09T14:55:12","slug":"luperon-despues-de-la-restauracion-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariodominicano.com\/?p=301148","title":{"rendered":"LUPER\u00d3N DESPU\u00c9S DE LA RESTAURACI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La pugna, a veces solapada y en ocasiones al descubierto, entre diferentes grupos pol\u00edticos, militares, econ\u00f3micos y miscel\u00e1neos fue una constante en medio de la lucha armada librada por el pueblo dominicano contra la anexi\u00f3n a Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se pensaba que el triunfo de los patriotas restauradores iba a significar que en la Rep\u00fablica Dominicana aflorar\u00eda una larga etapa de paz surgi\u00f3 de nuevo el torbellino de la violencia, por la ambici\u00f3n personal de unos y los intereses grupales de otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Terminada la guerra Gregorio Luper\u00f3n dio sobradas muestras de que quer\u00eda que su vida se enrumbara por caminos de sosiego, lo cual no significaba que entraba en un anonimato pasivo y sin utilidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La prueba m\u00e1s elocuente de lo anterior se comprueba en el hecho de que luego de contraer matrimonio con su novia Ana Luisa Tabares, el 25 de marzo de 1865, en la ciudad de La Vega, se retir\u00f3 a su lar nativo, Puerto Plata, con la satisfacci\u00f3n del deber patri\u00f3tico cumplido y colmado de la admiraci\u00f3n de la inmensa mayor\u00eda de los dominicanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las convulsiones generadas por la ambici\u00f3n de no pocos de los que guerrearon en los dos frentes ( anexionistas y restauradores) obligaron a Gregorio Luper\u00f3n, como no pod\u00eda ser de otra manera, a cambiarse de un l\u00edder militar con grandes m\u00e9ritos patri\u00f3ticos a un jefe pol\u00edtico que en ese traj\u00edn desarroll\u00f3 facetas desconocidas de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Las que se pueden definir como salas de banderas de los diferentes grupos que entonces pujaban por controlar el poder se hab\u00edan transformado en algo as\u00ed como surtidores de intrigas que amenazaban con desangrar el pa\u00eds en una guerra fratricida de consecuencias catastr\u00f3ficas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en ese contexto pol\u00edtico y social que Gregorio Luper\u00f3n, tal y como aparece en el primer tomo de sus memorias, publicado en el 1895, dej\u00f3 la tranquilidad de su hogar en Puerto Plata y se reincorpor\u00f3 a la vida p\u00fablica nacional. La paz del pueblo dominicano estaba en grave peligro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;El general Jos\u00e9 Mar\u00eda Cabral, en su primera gesti\u00f3n de gobierno, (cuando fue declarado \u201cProtector de la Rep\u00fablica\u201d) as\u00ed como personalidades tan prestantes como Fernando Arturo de Meri\u00f1o, Ulises Francisco Espaillat, M\u00e1ximo Grull\u00f3n, Pablo Pujols, Alfredo Deetjen y Jos\u00e9 Manuel Glass le solicitaron a Luper\u00f3n que a pesar del sacrificio personal para \u00e9l aceptara dos posiciones claves en el gobierno. Consideraban que su presencia ser\u00eda un claro mensaje para&nbsp; frenar las tensiones en crecimiento que viv\u00eda entonces (agosto de 1865) la naci\u00f3n dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel momento decisivo en la vida del pr\u00f3cer, que ha sido considerado por muchos como la primera espada de la Restauraci\u00f3n, qued\u00f3 plasmado en sus memorias, con el mensaje subliminal de la carga de amargura que desencadenar\u00eda en su vida lanzarse al ruedo pol\u00edtico:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u201c\u2026Este suceso determin\u00f3 fatalmente el porvenir de Luper\u00f3n en los acontecimientos futuros de la Rep\u00fablica\u2026Luper\u00f3n no quer\u00eda saber ni de empleos ni de pol\u00edtica\u2026contra su prop\u00f3sito y su inclinaci\u00f3n, por los temores de sus amigos, provisionalmente acept\u00f3 la gobernaci\u00f3n de Santiago y la delegaci\u00f3n en el Cibao.\u201d1<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Luper\u00f3n incursion\u00f3 de lleno en la pol\u00edtica, por los motivos indicados precedentemente, el pa\u00eds viv\u00eda otra vez una especie de gram\u00e1tica parda en el plano pol\u00edtico, en el sentido de que muchos de los protagonistas de entonces sal\u00edan airosos de las m\u00e1s dif\u00edciles situaciones gracias a su habilidad, sin importar que carecieran de los m\u00e1s elementales estudios.<\/p>\n\n\n\n<p>Es oportuno decir que en esa etapa convulsa de nuestro pasado hasta hubo personas analfabetas que llegaron a ser presidentes de la Rep\u00fablica. Otros muchos fueron ministros, gobernadores y funcionarios de alto nivel en el organigrama del gobierno nacional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de incursionar en las interioridades de los acontecimientos pol\u00edticos en que Luper\u00f3n particip\u00f3 de manera destacada, cabe se\u00f1alar que con la salida del territorio nacional de las derrotadas tropas de ocupaci\u00f3n espa\u00f1olas germinaron como esporas de hongos diferentes grupos que buscaban disputarse la hegemon\u00eda del poder.<\/p>\n\n\n\n<p>De ellos, dos partidos pol\u00edticos irrumpieron con ansias de controlarlo todo en la escena p\u00fablica dominicana.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno fue el Partido Azul, cuyo principal jefe termin\u00f3 siendo Gregorio Luper\u00f3n. El otro fue el Partido Rojo, propiedad de Buenaventura B\u00e1ez.<\/p>\n\n\n\n<p>Dichas agrupaciones dieron origen, en el arco\u00edris de la pol\u00edtica criolla, a lo que algunos historiadores denominaron el ciclo de los colores.<\/p>\n\n\n\n<p>El Partido Azul, tambi\u00e9n llamado Liberal o Nacional, estaba integrado por la mayor\u00eda de los intelectuales y la juventud, adem\u00e1s de&nbsp; una parte considerable de comerciantes, industriales, terratenientes, as\u00ed como por una minor\u00eda de campesinos y obreros. Sin embargo, org\u00e1nicamente se puede decir que el control lo ten\u00edan en t\u00e9rminos de representaci\u00f3n social la alta, mediana y peque\u00f1a burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n pertenec\u00edan a ese partido personajes liberales (neoduartistas), antiguos santanistas, ex baecistas y caciques locales. As\u00ed lo expuso el historiador Julio Genaro Campillo P\u00e9rez, en su obra Elecciones Dominicanas.2&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Partido Rojo, tambi\u00e9n llamado Partido Baecista, se form\u00f3 principalmente con los seguidores de B\u00e1ez, con antisantanistas, industriales, comerciantes y terratenientes poderosos, que fueron cooptando a muchos elementos de la peque\u00f1a burgues\u00eda y a individuos ubicados en el rengl\u00f3n de los inclasificables.<\/p>\n\n\n\n<p>Predominaron en dicho partido, especialmente en la guerra de los Seis A\u00f1os, no pocos maleantes que se mov\u00edan en diferentes lugares del pa\u00eds, simb\u00f3licamente representados por los que en el sur cometieron muchos cr\u00edmenes, encabezados por unos tales Solito de Vargas, Mand\u00e9 G\u00f3mez, Ba\u00fal Chanlatte y Llinito, apodados colectivamente como los sandolios. Todos eran asesinos de oficio, hombres de instintos primitivos al servicio de Buenaventura B\u00e1ez.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de la aparici\u00f3n de dichas entidades pol\u00edticas se conoc\u00edan los movimientos de conservadores y&nbsp; liberales, pero no hab\u00eda una estructura partidaria propiamente dicha.<\/p>\n\n\n\n<p>Es bueno recordar que en ocasiones incluso algunos liberales se comportaban con el mismo talante de connotados conservadores. Eran los que s\u00f3lo les interesaba disfrutar del poder sin parar mientes en cuestiones de inter\u00e9s colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vale conectar con lo anterior lo que Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, en su novela Cien a\u00f1os de soledad, puso en boca de uno de sus personajes de ficci\u00f3n, el retra\u00eddo, solitario y macondiano Aureliano Buend\u00eda Iguar\u00e1n, jefe de la rama militar de los liberales colombianos. Ante una retah\u00edla de claudicaciones de sus m\u00e1s cercanos colaboradores atin\u00f3 a expresar con pesadumbre: \u201cQuiere decir que s\u00f3lo estamos luchando por el poder.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Entrando en los detalles de los tejemanejes de la politiquer\u00eda ramplona criolla de aquellos tiempos, es v\u00e1lido decir que Buenaventura B\u00e1ez, que siempre fue un anexionista consumado, asumi\u00f3 por tercera vez la presidencia de la Rep\u00fablica el 8 de diciembre de 1865. Esa figura de la historia dominicana hab\u00eda sido designado por la reina Isabel II de Espa\u00f1a con el rango de mariscal de campo del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, por sus servicios pro anexionistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para volver al poder B\u00e1ez cont\u00f3 en esa ocasi\u00f3n con el apoyo de Cabral, tal y como se comprueba por los movimientos previos que realiz\u00f3 para esos fines.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Luper\u00f3n descubri\u00f3 el laborantismo en que estaban los baecistas (Cabral mismo lo era entonces) renunci\u00f3 a sus cargos arriba citados, mediante un documento&nbsp; titulado \u201cProtesta\u201d, que distribuy\u00f3 en la casa consistorial santiaguera el 2 de noviembre del referido a\u00f1o1865.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de se\u00f1alar sus blasones patri\u00f3ticos y su oposici\u00f3n rotunda, \u201cuna y mil veces\u201d, a que B\u00e1ez, ascendiera de nuevo a la Presidencia de la Rep\u00fablica, enfrent\u00f3 directamente al todav\u00eda presidente Cabral dici\u00e9ndole con voz estent\u00f3rea que aceptar sus insinuaciones significar\u00eda para \u00e9l, entre otras cosas, \u201c\u2026traicionar mi conciencia y la santa causa de la independencia dominicana\u2026\u201d3&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que entender en el mejor sentido de defensa de la patria la posici\u00f3n de Luper\u00f3n, pues lo de B\u00e1ez siempre fue utilizar maniobras tortuosas y mover sus peones pol\u00edticos, especialistas en trampas y ma\u00f1as, quienes actuaban casi siempre como los endriagos, esos monstruos fabulosos que pueblan la cl\u00e1sica novela de caballer\u00edas titulada Amad\u00eds de Gaula.<\/p>\n\n\n\n<p>Luper\u00f3n no descans\u00f3 en sus planes de dar al traste con el espurio gobierno de B\u00e1ez. Finalmente, junto con muchos otros valientes dominicanos, logr\u00f3 su derrocamiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al analizar los actos de ese per\u00edodo de gobierno \u201ccincomesino\u201d de B\u00e1ez se comprueba que dicho jefe pol\u00edtico no hab\u00eda enmendado su pasado, como tampoco, en t\u00e9rminos sustanciales, lo har\u00eda despu\u00e9s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa vez s\u00f3lo estuvo en la silla presidencial 5 meses y 21 d\u00edas, tiempo que le permiti\u00f3, entre otras muchas cosas negativas que hizo, restablecer la constituci\u00f3n santanista del 25 de febrero de 1854 y aniquilar la que hab\u00eda sido promulgada por los restauradores el 14 de noviembre de 1865.<\/p>\n\n\n\n<p>La salida del poder de B\u00e1ez fue seguida de un Triunvirato formado por Luper\u00f3n y los generales Pedro Antonio Pimentel y Federico Jes\u00fas Garc\u00eda. Ese gobierno colegiado se mantuvo de mayo a agosto de 1866.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Por situaciones que para entenderlas ahora habr\u00eda que analizarlas profundamente en el contexto en que se produjeron, el sustituyo de ese gobierno colegiado fue el general Jos\u00e9 Mar\u00eda Cabral. La opini\u00f3n de Luper\u00f3n fue de gran calado para que se tomara esa decisi\u00f3n. Fue, adem\u00e1s, vicepresidente de ese gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos a\u00f1os despu\u00e9s (1868) B\u00e1ez volvi\u00f3 al poder y de inmediato emprendi\u00f3 un proyecto antinacional, pretendiendo anexar el pa\u00eds a los EE.UU. Encontr\u00f3, como ten\u00eda que ser, una oposici\u00f3n tenaz tanto aqu\u00ed como fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a esa situaci\u00f3n, en la cual se pon\u00eda de nuevo en peligro la soberan\u00eda dominicana, Luper\u00f3n desarroll\u00f3 en el exterior una amplia campa\u00f1a de oposici\u00f3n contra el r\u00e9gimen opresor y entreguista de B\u00e1ez.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Prepar\u00f3 una expedici\u00f3n que lleg\u00f3 a costas dominicanas en el vapor llamado&nbsp; El Tel\u00e9grafo, cuya misi\u00f3n no s\u00f3lo se limitaba a tratar de aniquilar al nefasto gobierno baecista, sino tambi\u00e9n a enviarle un&nbsp; potente mensaje al presidente estadounidense Ulises Grant, compinche del tirano criollo en los planes anexionistas, con tufo de negocio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa incursi\u00f3n armada fracas\u00f3, pero despert\u00f3 conciencias dormidas. Dicha frustraci\u00f3n militar no impidi\u00f3 que Luper\u00f3n siguiera sus planes de oponerse por todos los medios a los macabros prop\u00f3sitos del caudillo sure\u00f1o a quien apodaban Pan Sobao.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Luper\u00f3n volvi\u00f3 del exilio cuando el movimiento armado encabezado por el general Ignacio Mar\u00eda Gonz\u00e1lez&nbsp; oblig\u00f3 a B\u00e1ez a renunciar, el 2 de enero de 1874.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue en ese tren de lucha pol\u00edtica, en esa suerte de Armaged\u00f3n fuera de los linderos del Apocalipsis, y en ocasiones con el lenguaje de las armas, que el general de divisi\u00f3n Gregorio Luper\u00f3n tuvo que moverse en las tres d\u00e9cadas que siguieron al triunfo de la Restauraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>1- Notas autobiogr\u00e1ficas. Reimpresi\u00f3n facsimilar. Editora Santo Domingo, 1974, tomo I.P354.Gregorio Luper\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>2-Elecciones dominicanas. Impresora Amigo del Hogar, 1978.P68. Julio Genaro Campillo P\u00e9rez.<\/p>\n\n\n\n<p>3-Gregorio Luper\u00f3n e historia de la restauraci\u00f3n, tomo I. Editorial El Diario,1939. P302. Manuel Rodr\u00edguez Obj\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Te\u00f3filo Lappot Robles&nbsp; La pugna, a veces solapada y en ocasiones al descubierto, entre diferentes grupos pol\u00edticos, militares, econ\u00f3micos y miscel\u00e1neos fue una constante en medio de la lucha armada librada por el pueblo dominicano contra la anexi\u00f3n a Espa\u00f1a. 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